La fiesta del oso

17/07/2019 Comentarios desactivados en La fiesta del oso

Jordi Soler, La fiesta del oso, Mondadori, Barcelona, 2009

 

… vi en su rostro mis propios rasgos, vi en su gesto patético el santo y la seña de mi tribu…

Jordi Soler nos conduce a través de los vericuetos de una compleja investigación, tan ficticia como la realidad y tan real como la ficción, hacia lo más profundo de nosotros mismos, hacia aquello que está tan profundo como escondido porque no queremos lo ver. Cuando nos adentramos en una historia, en cualquier historia de las que se entrelazan con nuestra propia historia, siempre buscamos aquello que nos redime, aquello que salva a los protagonistas de las historias. Jordi Soler hace lo contrario. Se adentra en una historia para habitar en ella y para que, de esta forma, la historia exista y sea real, a pesar de que esta historia le conduce hacia el infierno, hacia lo que todos somos de alguna manera, hacia lo que todos podemos llegar a ser en un momento determinado, hacia lo que no queremos saber ni de nosotros, ni de los nuestros…

p. 22:
… y esto me hace pensar en la desconcertante relatividad de las relaciones humanas, la desasosegante certeza de que una persona sin apellido ni historia, con la que se ha convivido unas cuantas horas, llega a ser más importante para una biografía que algunas de las que han pasado a tu lado toda la vida…

p. 31:
Hay muy pocas cosas, en realidad, que puedan hacerse contra el olvido, plantar un monumento, colocar una placa, escribir un libro, organizar una charla y poco más, porque lo natural, justamente, es olvidar…

p. 31-32:
Lo que puede hacerse contra el olvido es muy poco, pero es imperativo hacerlo, de otra forma nos quedaremos sin cimientos y sin perspectiva…

p. 32:
… pensando obsesivamente en ese verso de la película rusa que había memorizado y que me había quitado el sueño: “Vive en la casa, y la casa existirá”.

p. 32:
… en ese momento me sentía capaz de asegurar que la Guerra Civil y sus secuelas son un lastre en la medida en que se ignoran, y constituyen un vehículo importante para proyectar el futuro si se desvelan a fondo todos sus detalles.

p. 47:
Algo no casaba entre la naturaleza y la tecnología y el teléfono era el eslabón, la referencia que me hacía saber, permanentemente, que ese paisaje milenario que se había conservado así desde el principio de los tiempos, ahora estaba bañado por las microondas y vigilado por el ojo en el cielo de Google, y esto lo convertía en territorio del mundo tecnológico, ese mundo que es la antípoda del bosque, lo contrario de la brisa ligera que en ese momento peinaba la cima de la montaña.

p. 48:
Las fronteras en Europa, que antes eran un trazo en un plano, ahora las imponen los empresarios, los dueños de las compañías de teléfonos, por ejemplo, o los dueños de los bancos o de las líneas aéreas; basta pagar una llamada de España a Francia, o coger un avión o hacer una transferencia bancaria entre estos dos países, para comprender que en Europa no se han abolido las fronteras, simplemente han cambiado de administrador.

p. 66:
… la señora le respondió que eso no la disculpaba, que la utilidad del grito o del forcejeo era irrelevante, que lo importante hubiera sido manifestarse de cualquier forma contra esa injusticia…

p. 72:
… lo había visto inspeccionando el aire con la nariz, con la cabeza echada hacia atrás, la boca abierta y las aletas nasales dilatadas, como un oso.

p. 94:
La interconexión entre estas dos historias, la del gigante y la de Oriol, que es tanto como decir la del gigante y la mía, me parece inevitable; en cuanto he empezado a desenterrar una ha comenzado ha salir la otra, nuestras historias están conectadas y éstas, a su vez, están conectadas con otras, me siento como quien jala la punta de una raíz y al tirar de ella descubre que es mucho más larga de lo que había calculado y que toda esa longitud no es más que una mínima parte de la red de raíces que va ganando grosor conforme se acerca al tronco de un árbol enorme, que está muchos metros más allá, y que es la criatura que mantienen viva todas esas raíces, un árbol inmenso y saludable que me gustaría llamar La Guerra Perdida.

p. 117:
… otro episodio para redondear el perfil de ese hombre que siempre cargaba o era cargado por alguien en los momentos que definen su biografía.

p. 134:
… lo que sigue después es difícil de explicar si no lo encuadramos como un mito, como el mito que ha alimentado, desde tiempos ancestrales, la celebración más importante del pueblo de Prats de Molló: la fiesta del oso.

p. 135:
… de lo que pudo haber pasado entre la muchacha “virginal” y el oso nos da cuenta la leyenda, aunque resulta inevitable pensar en Hades y Proserpina, en una de esas metáforas de la fertilidad de la tierra, de los ciclos agrícolas…

p. 138:
… las historias van existiendo en la medida en que se convive con ellas, conforme se habita en su interior, “vive en la casa y la casa existirá”…

p. 157:
… vi en su rostro mis propios rasgos, vi en su gesto patético el santo y la seña de mi tribu…

Cara de pan

12/07/2019 Comentarios desactivados en Cara de pan

Sara Mesa, Cara de pan, Anagrama, Barcelona, 2019

 

Ilustración de la cubierta: Gala Pont

 

… mirándose sin hablar, sin tocarse, y luego el giro, cada uno hacia una dirección, el viejo hacia la derecha, cabizbajo, asimétrico, su caminar de loco, hacia el pasado; la niña hacia la izquierda, cabizbaja, asimétrica, su caminar de loca, hacia el futuro.

En un mundo en el que lo natural y lo normal es la perversión, la sospecha, la violencia, en el que la suciedad está en la mirada, lo anormal, lo raro es siempre culpable y las cosas más simples son difíciles de creer. Vivimos en la sospecha permanente y cualquier actitud que no se ajuste a la norma debe ser perseguida.

Una delicia leer a Sara Mesa. Un libro al que llegué por la imagen de la portada: alguien que se esconde del mundo rodeada por hierbas y pájaros…

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Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico

12/07/2019 Comentarios desactivados en Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico

Alfred Jarry, Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico. Traducción de José Fernández-Arroyo y Norberto Gimelfarb, Prólogo de Norberto Gimelfarb, March Editor, Barcelona, 2004.

El Doctor Faustroll es un Ulises patafísico que recorre los procelosos mares sin agua de la tierra en un viaje de regreso desde Paris hasta Paris en su embarcación-cama-criba que, debido a su probada insumergibilidad, sólo navega por tierra firme. Pero el Doctor Faustroll es también un neocientífico que va más allá de la física y hasta de la metafísica, porque la realidad siempre está más allá, mucho más allá que la propia realidad. Por eso este libro es, además del relato de un viaje imposible aunque demostradamente posible, un tratado de una ciencia imposible, aunque necesaria y por tanto posible, la patafísica:

La patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias que otorga simbólicamente a los lineamientos, las propiedades de los objetos descritos por su virtualidad.

… es la ciencia de lo que se sobreañade a la metafísica, ya sea en ella misma, ya sea fuera de ella misma, extendiéndose tan lejos más allá de ésta como ésta más allá de la física.

Las gestas y los viajes del Doctor Fautroll son narradas por el alguacil Panmuphle en el estilo barroco de la Crónica Gangantuesca de Rabelais.

 

– Alfred JARRY, Gestes et opinions du Docteur Faustroll, Paris, 1911

– Henri BÉHAR, “Jarry et l’imagerie populaire“, L’Esprit Createur, 1984

– Henri BÉHAR et Julien SCHUH (Eds.), Alfred Jarry et les Arts, Actes du Colloque international, 2007

– María de los Ángeles VEGA VÁZQUEZ, La Bretagne à l’encre, 2009

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¡Qué bello es lo amarillo!

08/07/2019 Comentarios desactivados en ¡Qué bello es lo amarillo!

Vincent Van Gogh, Campo de trigo con segador a la salida del sol (1889)

“Cuando Vincent van Gogh hubo deszulacado su crisol y enfriado la masa en buen estado de la verdadera piedra filosofal, y cuando en contacto con la maravilla que se había hecho real, ese primer día del mundo, todas las cosas se transmutaron en el metal rey, el artesano de la gran obra se contentó con mesarse con los dedos la suntuosidad puntiaguda de su barba luminosa y dijo: ¡Qué bello es lo amarillo!”

Alfred Jarry, Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico, p. 108

La soledad del lector

07/07/2019 Comentarios desactivados en La soledad del lector

David Markson, La soledad del lector. Traducción de Laura Wittner, La Bestia Equilátera, Buenos Aires, 2014.

Título original: Reader’s Block (1996)

Edward Hopper, Sun in an Empty Room, 1963

 

¿Una novela de referencias y alusiones intelectuales,
por así decir, pero sin casi nada de novela?

¿Una novela de referencias y alusiones intelectuales,
por así decirlo, pero casi sin novela?

¿Una semificción seminoficcional? ¿Cubista?

Obstinada en sus referencias cruzadas
y de críptica sintaxis interconectiva, en todo caso.

 

Antisemitas, hijos de analfabetos, locos, criminales, borrachos, mendigos, suicidas… constituyen una galería de escritores, intelectuales y artistas de todo tipo…

Escritor, lector y protagonista se confunden y desaparecen en una casa junto a la playa o en una casa frente al cementerio. Solo hay citas, recuerdos de lecturas, de músicas escuchadas que remiten a lecturas, obras de arte sobre las que otros han escrito y que el lector-protagonista-escritor y el escritor-protagonista-lector han leído alguna vez…

Como dijo Raymond Chandler… “Supongo que debe de haber dos clases de escritores: escritores que escriben historias y escritores que escriben escritura.” Supongo que este libro es obra de un escritor del segundo tipo.

No es una novela, ni un libro de citas… “¿O tal vez la ausencia de progresión narrativa más ese esquematismo de circuitos cruzados la conviertan en una especie de poema? ¿Una semificción seminoficcional? ¿Cubista?

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GERNIKA

07/07/2019 Comentarios desactivados en GERNIKA

Un oficial de la Wehrmacht en el estudio de Picasso durante la ocupación de París, en referencia a una foto del Guernica: ¿Usted hizo esto?
A lo cual Picasso: No, lo hizo usted.

David Markson, La soledad del lector, p. 244

Manicomio

07/07/2019 Comentarios desactivados en Manicomio

Pintada en el psiquiátrico de Sant Boi de Llobregat

Estimado señor: Estoy en un Manicomio & tiendo a olvidar su Nombre o quién es usted. Tiene que disculparme por no tener nada que comunicarle o contarle & por qué estoy encerrado no lo sé no tengo nada que decir así que me despido

Respetuosamente.

John Clare

 

David Markson, La soledad del lector