Bartleby y compañía

15/12/2017 Comentarios desactivados en Bartleby y compañía

Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía, Anagrama, 2000

Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía. La pregunta de Florencia, Seix Barral, 2015

 

La actitud realmente seria es aquella que interpreta el arte como un “medio” para lograr algo que quizá sólo se puede alcanzar cuando se abandona el arte…

Otra aplicación más del silencio: suministra tiempo para continuar el pensamiento o explorarlo. Notablemente, la palabra pone punto final al pensamiento.

Susan Sontag, “La estética del silencio

 

Por eso a veces insisto en que Bartleby y compañía, contrariamente a lo que se cree, no habla exactamente de escritores que dejan de escribir, sino de personas que viven y un día mueren, de gente que lee y de gente que un día deja de leer y de gente que muere sin haber leído nada y de gente que ama y deja de amar o ama sin ser amada, de oleadas y oleadas incesantes de seres inútiles y malolientes que vienen desde el fondo de los tiempos a hundirse, a hundirse aquí, que es a lo que venimos a este mundo, donde el instinto silencioso, el instinto de muerte, no necesita ni compañía, de tanta que tiene.

Enrique Vila-Matas, La pregunta de Florencia

 

Es el miedo al silencio que el le hace escribir a Vila-Matas un libro sobre los escritores que no escriben, y sobre los escritores que escriben y dejan de escribir. Los primeros son los que no han escrito nunca. Los segundos los que habiendo escrito algo algua vez, dejan de escribir, a veces porque ya no saben que decir, otras veces porque no saben como decir lo que quieren decir, otras porque creen que ya está todo dicho… y la mayoría de las veces, porque se mueren.

Si el lenguaje no sirve para nada, o si solo sirve para decir mentiras, o para hablar por hablar, para Vila-Matas el lenguaje y su escritura constituye una fuente inagotable de reflexiones y una demostración de su erudición literaria. Escribe sobre escritores reales o ficticios y copia textos de otros escritores, licencia que se permite a sí mismo con la disculpa de que no está escribiendo un texto, sino las notas a un texto que no existe: “notas sin texto”.

Por este libro singular desfilan autores, la mayoría reales, y obras literarias, pero también algunos músicos y artistas plásticos. En el siguiente enlace he recogido todos los autores y obras mencionados en este libro: Bartleby y compañía: notas a un libro de notas

 

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Preferiría no hacerlo

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Herman Melville, Bartleby el escribiente, Traducción de José Manuel Benítez Ariza

Gilles Deleuze, Bartleby o la fórmula, Traducción de José Luis Pardo

Giorgio Agamben, Bartleby o de la contingencia, Traducción de José Luis Pardo

José Luis Pardo, Bartleby o de la humanidad

Editorial Pre-Textos, 2011

 

Bartleby no es una metáfora del escritor, ni el símbolo de nada. Se trata de un texto de una violenta comicidad, y lo cómico siempre es literal. Se asemeja a las narraciones de Kleist, de Dostoievski, de Kafka o de Beckett, con las cuales forma una subterránea y brillante secuencia. No quiere decir más de lo que literalmente dice. Y lo que dice y repite es PREFERIRÍA NO HACERLO, I would prefer not to.

Gilles Deleuze, Bartleby o la fórmula

 

El escriba que no escribe (del cual Bartleby es la última figura y más extrema) es la potencia perfecta, a la cual sólo una nada separa del acto de creación.

Giorgio Agamben, Bartleby o de la contingencia

 

Bartleby es lo que se resiste a la interpretación… Bartleby se resiste a relatar su pasado o a aceptar algún proyecto de futuro.

José Luis Pardo, Bartleby o de la humanidad

 

Tres filósofos filosofan sobre un breve relato que se resiste a toda interpretación. No tratan de interpretar nada, sino que ponen en marcha su pensamiento. La fábula escrita por Melville les da el empujón para unas reflexiones que también podrían no haber hecho, diciendo como Bartleby: I would prefer not to.

Bartleby el escribiente

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Herman Melville, Bartleby el escribiente, Prólogo y traducción de Jorge Luis Borges, Alianza Editorial, 2002

Título original: Bartleby the Scrivener. A Story of Wall Street

Sentado apaciblemente sin hacer nada,
la primavera llega y la hierba crece por sí misma.

Haiku (citado en Vila-Matas, “La pregunta de Florencia”)

 

Bartleby es más que un artificio o un ocio de la imaginación onírica; es, fundamentalmente, un libro triste y verdadero que nos muestra esa inutilidad esencial, que es una de las cotidianas ironías del universo.

Jorge Luis Borges (Prólogo a Bartleby el escribiente)

 

¡Oh Bartleby! ¡Oh humanidad!

 

Este relato es una fábula abierta a múltiples lecturas. A partir de las últimas palabras, se puede entender que Bartleby representa a la humanidad en su conjunto, una especie animal que trata de hacer cosas, de hacerlas por y para algo, de entender lo que hace y por qué, y de pretender explicar no solo lo que hace sino todo lo que le rodea, la vida en general. Sin embargo, quizá, nada de esto es posible, porque nada tiene ningún sentido, porque, como dice Borges en el prólogo, todo es esencialmente inútil; se vive para vivir y para morir…

Bartleby el escribiente, una oda a la insubordinación, puede leerse también como una fábula anticapitalista: Wall Street, el centro de la actividad mercantil y de los negocios, es para Bartleby una pared (Wall) más allá de la cual no hay nada, y a la que mira constantemente en una actitud de permanente resistencia pasiva: “I would prefer not to”.

– Sergio Abraham Méndez Moissen, “Bartleby, un repudio poderoso a la enajenación capitalista

– Mario del Rosal, “Preferiría no hacerlo

aquí estem, i ens alcem

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B. Traven

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“Escritor esquivo donde los haya, Traven utilizó, tanto en la ficción como en la realidad, una apabullante variedad de nombres para encubrir el verdadero: Traven Torsvan, Arnolds, Través Torsvan, Barker, Traven Torsvan Torsvan, Berick Traven, Traven Torsvan Croves, B. T. Torsvan, Ret Marut, Rex Marut, Robert Marut, Traven Robert Marut, Fred Maruth, Fred Mareth, Red Marut, Richard Maurhut, Albert Otto Max Wienecke, Adolf Rudolf Feige Kraus, Martínez, Fred Gaudet, Otto Wiencke, Lainger, Goetz Ohly, Antón Riderschdeit, Robert BeckGran, Arthur Terlelm, Wilhelm Scheider, Heinrich Otto Baker y Otto Torsvan.

Tuvo menos nacionalidades que nombres, pero tampoco anduvo corto en este aspecto. Dijo ser inglés, nicaragüense, croata, mexicano, alemán, austriaco, norteamericano, lituano y sueco.”

Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía, 84

 

Rosa Elena Luján y Miguel Donoso Pareja, “Marut y Traven: de la praxis al servicio de la ideología a la ideología como praxis

¿Cuánta tierra necesita un hombre?

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Lev Tolstói, ¿Cuánta tierra necesita un hombre?, Traducción de Víctor Gallego Ballestero, Ilustraciones de Elena Odriozola, Nórdica Libros, 2017

How Much Land Does a Man Need? is the greatest story that the literature of the world knows

James Joyce, Letters II, 106 & I, 364

Si uno de los más grandes dijo que era la más grande… sería por algo.

Una historia con moraleja sobre la ambición. Merece la pena leerla despacio y disfrutando de las ilustraciones de Elena Odriozola.

Tres arshines de la cabeza a los pies le bastaron

Cortometraje realizado por Jorge Roig y Santiago Capuz

Ponta Delgada

12/12/2017 Comentarios desactivados en Ponta Delgada

A causa de la luz azul y de las azaleas que separan los campos unos de otros, las Azores son azules. La lejanía es sin duda el embrujo de Ponta Delgada, ese extraño lugar en el que, un día, descubrí en un libro de Raúl Brandao, en Las islas desconocidas, el paisajhe al que irán a parar, cuando llegue su hora, las últimas palabras; descubrí el paisaje azul que acogerá al último escritor y la última palabra del mundo, la que morirá íntimamente en él: “Aquí acaban las palabras, aquí finaliza el mundo que conozco…”

Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía, 76