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20/04/2021 Comentarios desactivados en 120

Rafael Gómezbarros, Casa Tomada (2013)

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a la hora de la siesta todos dormían, era fácil bajarse de la cama sin que se despertara su madre, gatear hasta la puerta, salir despacio oliendo con avidez la tierra húmeda del piso, escaparse por la puerta hasta los pastizales del fondo; los sauces estaban llenos de bichos-canasto, Ireneo elegía uno bien grande, se sentaba al lado de un hormiguero y empezaba a apretar poco a poco el fondo del canasto hasta que el gusano asomaba la cabeza por la golilla sedosa, entonces había que tomarlo delicadamente por la piel del cuello como a un gato, tirar sin mucha fuerza para no lastimarlo, y el gusano ya estaba desnudo, retorciéndose cómicamente en el aire; Ireneo lo colocaba al lado del hormiguero y se instalaba a la sombra, boca abajo, esperando; a esa hora las hormigas negras trabajaban furiosamente, cortando pasto v acarreando bichos muertos o vivos de todas partes, en seguida una exploradora avistaba el gusano, su mole retorciéndose grotescamente, lo palpaba con las antenas como si no pudiera convencerse de tanta suerte, corría a un lado y a otro rozando las antenas de las otras hormigas, un minuto después el gusano estaba rodeado, montado, inútilmente se retorcía queriendo librarse de las pinzas que se clavaban en su piel mientras las hormigas tiraban en dirección del hormiguero, arrastrándolo, Ireneo gozaba sobre todo de la perplejidad de las hormigas cuando no podían hacer entrar el gusano por la boca del hormiguero, el juego estaba en elegir un gusano más grueso que la entrada del hormiguero, las hormigas eran estúpidas y no entendían, tiraban de todos lados queriendo meter el gusano pero el gusano se retorcía furiosamente, debía ser horrible lo que sentía, las patas y las pinzas de las hormigas en todo el cuerpo, en los ojos y la piel, se debatía queriendo librarse y era peor porque venían más hormigas, algunas realmente rabiosas que le clavaban las pinzas y no soltaban hasta conseguir que la cara del gusano se fuera enterrando un poco en el pozo del hormiguero, y otras que venían del fondo debían estar tirando con todas sus fuerzas para meterlo, Ireneo hubiera querido poder estar también dentro del hormiguero para ver cómo las hormigas tiraban del gusano metiéndole las pinzas en los ojos y en la boca y tirando con todas sus fuerzas hasta meterlo del todo, hasta llevárselo a las profundidades y matarlo y comérselo.

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Julio Cortázar, Rayuela, cap. 120

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20/04/2021 Comentarios desactivados en 15

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Entonces era tan natural que se acordara de la noche en el canal Saint-Martin, la propuesta que le habían hecho (mil francos) para ver una película en la casa de un médico suizo. Nada, un operador del Eje que se las había arreglado para filmar un ahorcamiento con todos los detalles. En total dos rollos, eso sí mudos. Pero una fotografía admirable, se lo garantizaban. Podía pagar a la salida.

En el minuto necesario para resolverse a decir que no y mandarse mudar del café con la negra haitiana amiga del amigo del médico suizo, había tenido tiempo de imaginar la escena y situarse, cuándo no, del lado de la víctima. Que ahorcaran a alguien era-lo-que-era, sobraban las palabras, pero si ese alguien había sabido (y el refinamiento podía haber estado en decírselo) que una cámara iba a registrar cada instante de sus muecas y sus retorcimientos para deleite de diletantes del futuro… «Por más que me pese nunca seré un indiferente como Etienne», pensó Oliveira. «Lo que pasa es que me obstino en la inaudita idea de que el hombre ha sido creado para otra cosa. Entonces, claro… Qué pobres herramientas para encontrarle una salida a este agujero.» Lo peor era que había mirado fríamente las fotos de Wong, tan sólo porque el torturado no era su padre, aparte de que ya hacía cuarenta años de la operación pekinesa.

—Mirá —le dijo Oliveira a Babs, que se había vuelto con él después de pelearse con Ronald que insistía en escuchar a Ma Rainey y se despectivaba contra Fats Waller—, es increíble cómo se puede ser de canalla. ¿Qué pensaba Cristo en la cama antes de dormirse, che? De golpe, en la mitad de una sonrisa la boca se te convierte en una araña peluda.

—Oh —dijo Babs—. Delirium tremens no, eh. A esta hora.

—Todo es superficial, nena, todo es epi-dér-mico. Mirá, de muchacho yo me las agarraba con las viejas de la familia, hermanas y esas cosas, toda la basura genealógica, ¿sabés por qué? Bueno, por un montón de pavadas, pero entre ellas porque a las señoras cualquier fallecimiento, como dicen ellas, cualquier crepación que ocurre en la cuadra es muchísimo más importante que un frente de guerra, un terremoto que liquida a diez mil tipos, cosas así. Uno es verdaderamente cretino, pero cretino a un punto que no te podés imaginar, Babs, porque para eso hay que haberse leído todo Platón, varios padres de la iglesia, los clásicos sin que falte ni uno, y además saber todo lo que hay que saber sobre todo lo cognoscible, y exactamente en ese momento uno llega a un cretinismo tan increíble que es capaz de agarrar a su pobre madre analfabeta por la punta de la mañanita y enojarse porque la señora está afligidísima a causa de la muerte del rusito de la esquina o de la sobrina de la del tercero. Y uno le habla del terremoto de Bab El Mandeb o de la ofensiva de Vardar Ingh, y pretende que la infeliz se compadezca en abstracto de la liquidación de tres clases del ejército iranio…

—Take it easy —dijo Babs—. Have a drink, sonny, don’t be such a murder to me.

—Y en realidad todo se reduce a aquello de que ojos que no ven… ¿Qué necesidad, decime, de pegarles a las viejas en el coco con nuestra puritana adolescencia de cretinos mierdosos? Che, qué sbornia tengo, hermano. Yo me voy a casa.

Pero le costaba renunciar a la manta esquimal tan tibia, a la contemplación lejana y casi indiferente de Gregorovius en pleno interviú sentimental de la Maga. Arrancándose a todo como si desplumara un viejo gallo cadavérico que resiste como macho que ha sido, suspiró aliviado al reconocer el tema de Blue Interlude, un disco que había tenido alguna vez en Buenos Aires. Ya ni se acordaba del personal de la orquesta pero sí que ahí estaban Benny Carter y quizá Chu Berry, y oyendo el difícilmente sencillo solo de Teddy Wilson decidió que era mejor quedarse hasta el final de la discada. Wong había dicho que estaba lloviendo, todo el día había estado lloviendo. Ese debía ser Chu Berry, a menos que fuera Hawkins en persona, pero no, no era Hawkins. «Increíble cómo nos estamos empobreciendo todos», pensó Oliveira mirando a la Maga que miraba a Gregorovius que miraba el aire. «Acabaremos por ir a la Bibliothéque Mazarine a hacer fichas sobre las mandrágoras, los collares de los bantúes o la historia comparada de las tijeras para uñas.» Imaginar un repertorio de insignificancias, el enorme trabajo de investigarlas y conocerlas a fondo. Historia de las tijeras para uñas, dos mil libros para adquirir la certidumbre de que hasta 1675 no se menciona este adminículo. De golpe en Maguncia alguien estampa la imagen de una señora cortándose una uña. No es exactamente un par de tijeras, pero se le parece. En el siglo XVIII un tal Philip Mc Kinney patenta en Baltimore las primeras tijeras con resorte: problema resuelto, los dedos pueden presionar de lleno para cortar las uñas de los pies, increíblemente córneas, y la tijera vuelve a abrirse automáticamente. Quinientas fichas, un año de trabajo. Si pasáramos ahora a la invención del tornillo o al uso del verbo «gond» en la literatura pali del siglo VIII. Cualquier cosa podía ser más interesante que adivinar el diálogo entre la Maga y Gregorovius. Encontrar una barricada, cualquier cosa, Benny Carter, las tijeras de uñas, el verbo gond, otro vaso, un empalamiento ceremonial exquisitamente conducido por un verdugo atento a los menores detalles, o Champion Jack Dupree perdido en los blues, mejor barricado que él porque (y lapúa hacía un ruido horrible)

Say goodbye, goodbye to whiskey

Lordy, so long to gin

Say goodbye, goodbye to whiskey

Lordy, so long to gin.

I just want my reefers,

I just want to feel high again

De manera que con toda seguridad Ronald volvería a Big Bill Broonzy, guiado por asociaciones que Oliveira conocía y respetaba, y Big Bill les hablaría de otra barricada con la misma voz con que la Maga le estaría contando a Gregorovius su infancia en Montevideo, Big Bill sin amargura, matter of fact,

They said if you white, you all right,

If you brown, stick aroun’ ,

But as you black

Mm, mm, brother, get back, get back, get back.

—Ya sé que no se gana nada —dijo Gregorovius—. Los recuerdos sólo pueden cambiar el pasado menos interesante.

—Sí, no se gana nada —dijo la Maga.

—Por eso, si le pedí que me hablara de Montevideo, fue porque usted es como una reina de baraja para mí, toda de frente pero sin volumen. Se lo digo así para que me comprenda.

—Y Montevideo es el volumen… Pavadas, pavadas, pavadas. ¿A qué le llama tiempos viejos, usted? A mí todo lo que me ha sucedido me ha sucedido ayer, anoche a más tardar.

—Mejor —dijo Gregorovius—. Ahora es una reina, pero no de baraja.

—Para mí, entonces no es hace mucho. Entonces es lejos, muy lejos, pero no hace mucho. Las recovas de la plaza Independencia, vos también las conocés, Horacio, esa plaza tan triste con las parrilladas, seguro que por la tarde hubo algún asesinato y los canillitas están voceando el diario en las recovas.

—La lotería y todos los premios —dijo Horacio.

—La descuartizada del Salto, la política, el fútbol…

—Él vapor de la carrera, una cañita Ancap. Color local, che.

—Debe ser tan exótico —dijo Gregorovius, poniéndose de manera de taparle la visión a Oliveira y quedarse más solo con la Maga que miraba las velas y seguía el compás con el pie.

—En Montevideo no había tiempo, entonces —dijo la Maga—. Vivíamos muy cerca del río, en una casa grandísima con un patio. Yo tenía siempre trece años, me acuerdo tan bien. Un cielo azul, trece años, la maestra de quinto grado era bizca. Un día me enamoré de un chico rubio que vendía diarios en la plaza. Tenía una manera de decir «dário» que me hacía sentir como un hueco aquí… Usaba pantalones largos pero no tenía más de doce años. Mi papá no trabajaba, se pasaba las tardes tomando mate en el patio. Yo perdí a mi mamá cuando tenía cinco años, me criaron unas tías que después se fueron al campo. A los trece años estábamos solamente mi papá y yo en la casa. Era un conventillo y no una casa. Había un italiano, dos viejas, y un negro y su mujer que se peleaban por la noche pero después tocaban la guitarra y cantaban. El negro tenía unos ojos colorados, como una boca mojada. Yo les tenía un poco de asco, prefería jugar en la calle. Si mi padre me encontraba jugando en la calle me hacía entrar y me pegaba. Un día, mientras me estaba pegando, vi que el negro espiaba por la puerta entreabierta. Al principio no me di bien cuenta, parecía que se estaba rascando la pierna, hacía algo con la mano… Papá estaba demasiado ocupado pegándome con un cinturón. Es raro cómo se puede perder la inocencia de golpe, sin saber siquiera que se ha entrado en otra vida. Esa noche, en la cocina, la negra y el negro. cantaron hasta tarde, yo estaba en mi pieza y había llorado tanto que teníauna sed horrible, pero no quería salir. Mi papá tomaba mate en la puerta. Hacía un calor que usted no puede entender, todos ustedes son de países fríos. Es la humedad, sobre todo, cerca del río, parece que en Buenos Aires es peor, Horacio dice que es mucho peor, yo no sé. Esa noche yo sentía la ropa pegada, todos tomaban y tomaban mate, dos o tres veces salí y fui a beber de una canilla que había en el patio entre los malvones. Me parecía que el agua de esa canilla era más fresca. No había ni una estrella, los malvones olían áspero, son unas plantas groseras, hermosísimas, usted tendría que acariciar una hoja de malvón. Las otras piezas ya habían apagado la luz, papá se había ido al boliche del tuerto Ramos, yo entré el banquito, el mate y la pava vacía que él siempre dejaba en la puerta y que nos iban a robar los vagos del baldío de al lado. Me acuerdo que cuando crucé el patio salió un poco de luna y me paré a mirar, la luna siempre me daba como frío, puse la cara para que desde las estrellas pudieran verme, yo creía en esas cosas, tenía nada más que trece años. Después bebí otro poco de la canilla y me volví a mi pieza que estaba arriba, subiendo una escalera de fierro donde una vez a los nueve años me disloqué un tobillo. Cuando iba a encender la vela de la mesa de luz una mano caliente me agarró por el hombro, sentí que cerraban la puerta, otra mano me tapó la boca, y empecé a oler a catinga, el negro me sobaba por todos lados y me decía cosas en la oreja, me babeaba la cara, me arrancaba la ropa y yo no podía hacer nada, ni gritar siquiera porque sabía que me iba a matar si gritaba y no quería que me mataran, cualquier cosa era mejor que eso, morir era la peor ofensa, la estupidez más completa. ¿Por qué me mirás con esa cara, Horacio? Le estoy contando cómo me violó el negro del conventillo, Gregorovius tiene tantas ganas de saber cómo vivía yo en el Uruguay.

—Contáselo con todos los detalles —dijo Oliveira.

—Oh, una idea general es bastante —dijo Gregorovius.

—No hay ideas generales —dijo Oliveira.

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Julio Cortázar, Rayuela, cap. 15

Porcelana china

16/04/2021 Comentarios desactivados en Porcelana china

Hoy en día, nadie debe empecinarse en aquello que «sabe hacer». En la improvisación reside la fuerza. Todos los golpes decisivos habrán de asestarse como sin querer.

Un portal se abre al comienzo de un largo camino que, cuesta abajo, lleva hasta la casa de… a quien yo solía visitar cada tarde. Desde que ella se mudó, el arco del portal sigue presente ante mis ojos como el pabellón de una oreja que hubiera perdido el oído.

No hay forma de conseguir que un niño en camisón, salude a una visita que entra. Desde lo alto de su autoridad moral, los presentes intentan en vano persuadirle y vencer su recato. Pocos minutos más tarde, el niño se presenta, esta vez en cueros vivos, ante la visita. Entretanto se había lavado.

La fuerza de una carretera varía según se la recorra a pie o se la sobrevuele en aeroplano. Así también, la fuerza de un texto varía según sea leído o copiado. Quien vuela sólo ve cómo la carretera va deslizándose por el paisaje y se desdevana ante sus ojos siguiendo las mismas leyes del terreno circundante. Tan sólo quien recorre a pie una carretera advierte su dominio y descubre cómo en ese mismo terreno, que para el aviador no es más que una llanura desplegada, la carretera, en cada una de sus curvas, va ordenando el despliegue de lejanías, miradores, calveros y perspectivas como la voz de mando de un oficial hace salir a los soldados de sus filas. Del mismo modo, sólo el texto copiado puede dar órdenes al alma de quien lo está trabajando, mientras que el simple lector jamás conocerá los nuevos paisajes que, dentro de él, va convocando el texto, esa carretera que atraviesa su cada vez más densa selva interior: porque el lector obedece al movimiento de su Yo en el libre espacio aéreo del ensueño, mientras que el copista deja que el texto le dé órdenes. De ahí que la costumbre china de copiar libros fuera una garantía incomparable de cultura literaria, y la copia, una clave para penetrar en los enigmas de la China.

Walter Benjamin, Dirección única

117

16/04/2021 Comentarios desactivados en 117

117

He visto a un tribunal apremiado y hasta amenazado para que condenara a muerte a dos niños, en contra de la ciencia, en contra de la filosofía, en contra del humanitarismo, en contra de la experiencia, en contra de las ideas más humanas y mejores de la época.

¿Por qué razón mi amigo Mr. Marshall, que exhumó entre las reliquias del pasado precedentes que harían enrojecer de vergüenza a un salvaje, no leyó esta frase de Blackstone:

«Si un niño de menos de catorce años, aunque sea juzgado incapaz de culpa prima facie es, en opinión del tribunal y el jurado, capaz de culpa y de discernimiento entre el bien y el mal, puede ser convicto y condenado a muerte?»

Así, una niña de trece años fue quemada por haber muerto a su maestra.

Un niño de diez y otro de once años que habían matado a sus compañeros, fueron condenados a muerte, y el de diez ahorcado.

¿Porqué?

Porque sabía la diferencia que hay entre lo que está bien y lo que está mal. Lo había aprendido en la escuela dominical.

CLARENCE DARROW, Defensa de Leopold y Loeb, 1924.

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Julio Cortázar, Rayuela, cap. 117

114

16/04/2021 Comentarios desactivados en 114

Billy Wilder, Double Indemnity (Escena que fue eliminada)

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4 de mayo de 195… (A.P.) A pesar de los esfuerzos de sus abogados y de un último recurso de apelación interpuesto del 2 del corriente, Lou Vincent fue ejecutado esta mañana en la cámara de gas de la prisión de San Quintín, estado de California.

…las manos y los tobillos atados a la silla. El carcelero jefe ordenó a los cuatro ayudantes que salieran de la cámara, y luego de palmear vincent el hombro, salió a su vez. El condenado quedó solo en la habitación, mientras cincuenta y tres testigos observaban a través de las ventanillas.

…echó la cabeza hacia atrás y aspiro profundamente.

…dos minutos más tarde su rostro se cubrió de sudor, mientras los dedos se movían como queriendo librarse de las correas…

…seis minutos, las convulsiones se repitieron, y Vincent echó hacia delante y hacia atrás la cabeza. Un poco de espuma empezó a salirle de la boca.

…ocho minutos, la cabeza cayó sobre el pecho, después de una última convulsión.

…A las diez y doce minutos, el doctor Reynolds anunció que el condenado acababa de morir. Los testigos, entre los que se contaban tres periodistas de…

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Julio Cortázar, Rayuela, cap. 114

Lunas

16/04/2021 Comentarios desactivados en Lunas

Bárbara Jacobs, Lunas, Ediciones Era, México, 2010.

… huían vírgenes, solteras, madres, divorciadas, huían viudas, mártires, huían púberes, ricas, pobres, huían las abandonadas, alzaban enlazadas las manos pedían ingreso a las filas aisladas del silencio las mujeres

Hacen falta muchas llaves diferentes para poder penetrar en todas las estancias a las que se puede acceder leyendo esta novela.

Paradójicamente las protagonistas de esta novela, en la que el protagonista es un hombre de apellido Lunas, son cuatro mujeres. Tres de ellas son las supuestas autoras de las tres partes en que se divide la novela y la cuarta es la viuda del “protagonista”. Las cuatro prestan sus voces al único hombre. Las cuatro son las lunas que giran en torno al único sol, paradójicamente llamado Pablo Lunas.

Bárbara Jacobs se siente culpable. Se siente culpable no tanto de verse a sí misma con una identidad subalterna por el hecho de ser mujer, sino sobre todo, por sentir que otras mujeres son subalternas y subordinadas a algún hombre, sólo porque son mujeres. Las mujeres son lunas que no tienen luz propia. Su luz procede del sol, en torno al cual giran. Pero también Lunas es el apellido del profesor cuya biografía pretenden escribir las autoras de las dos primeras partes del libro, y Luna es el apellido del antipapa Benedicto XIII que también tiene un pequeño papel en la obra.

Bárbara Jacobs, cuando no está soñando está inventando sueños o se los está imaginando, porque llegó a darse cuenta “de que también son reales los sueños que son imaginarios”. Imagina sueños en los que ella sueña que está inventando sueños y en los que aparecen personajes que sueñan y que cuentan sus sueños. Sueños, literatura… literatura, sueños… Sueños que le sirven a la autora para reflexionar sobre el acto de escribir y de leer y que ayudan al lector ha reflexionar sobre lo que hace cuando lee… porque, para ella, “es más indescifrable y ambigua la realidad que los sueños”. La escritura es para Bárbara Jacobs una terapia que le ayuda a liberarse de sus angustias, de sus dudas y de sus terrores, a buscarse a sí misma y a tratar de entenderse y de entender al mundo que le rodea, de comprender el mal, la relación entre la emoción y la razón… aunque quizá en realidad le ayude a conformarse con renunciar a tratar de entender nada.

Pablo Lunas, profesor de Literatura y escritor ágrafo, sobre el que escriben tres mujeres, da consejos a sus alumnos sobre la escritura y sobre la vida, que recuerdan por su tono al Juan de Mairena de Machado, al que incluso se refiere explícitamente como su “maestro”, e incluso a las Cartas a Lucilio de Séneca; pero sobre todo sueña y sueña que sueña…

Sueños y pesadillas con una música de fondo, elboleroderavel, el quejumbroso y monótono sonido que se repite una y otra vez, con un poco más de fuerza cada vez…

La novela está llena de referencias y claves que vinculan a Pablo Lunas, el profesor de literatura, con la propia Bárbara Jacobs. Bárbara Jacobs, en Rumbo al exilio final, recuerda que la primera vez que le publicaron un pequeño cuento fue el mismo día en que votaba por primera vez en unas elecciones. En esta ocasión es a Lunas a quien le ocurre esto: “El escritor se ve en letra impresa por primera vez casualmente la primera vez que vota como ciudadano, celebra jubiloso el azar, la coincidencia en la mayoría de edad, pero duda si haber publicado por primera vez la primera vez que, además, votó, fue destino o elección.”

Hay también algunas referencias explícitas a Rayuela, una novela que fue clave en la formación de la autora. El capítulo “Después de tomar el té con Aurora” es un homenaje a Rayuela. En él, Lunas sueña con un amigo a quien visita en el psiquiátrico y buscando la salida del manicomio, como ocurre en los capítulos 54 y 55 de Rayuela, accede al sótano donde se encuentra la morgue: “Es más fácil para el amigo de Lunas salir de la locura que para Lunas del psiquiátrico al que lo fue a visitar. Cuando por fin se abrió la puerta de salida, donde se encontró Lunas fue en el sótano frente a un letrero con una flecha que indicaba que la morgue estaba al fondo del pasillo”.

Dentro del montacargas la luz era vagamente azul y se bajaba con un zumbido de science-fiction. En el sótano no había nadie vivo, pero una de las puertas del refrigerador estaba entornada y por la ranura salía un chorro de luz. Talita se paró en la puerta, con una mano contra la boca, mientras Oliveira se acercaba. Era el 56, se acordaba muy bien, la familia tenía que estar al caer de un momento a otro. Desde Trelew. Y entre tanto el 56 había recibido la visita de un amigo, era de imaginar la conversación con el viejo de la paloma, uno de esos seudodiálogos en que al interlocutor lo tiene sin cuidado que el otro hable o no hable siempre que esté ahí delante, siempre que haya algo ahí delante, cualquier cosa, una cara, unos pies saliendo del hielo.

Rayuela, cap. 54

Otras referencias son más explícitas: “Es nada más una frontera -alegaba Lunas. Razonaba que no era en lo mínimo cuestión de precipicio ni de vacío tranquilizar a su amigo que no encontraba la tranquilidad, mucho menos cuando procuraba entenderla, y los dos sabían que ni Traveler ni Oliveira se habrían extrañado de que ellos dos hubieran dejado de tratar de entender.”

Algunos de los consejos que Lunas daba a sus alumnos:

“Dejen ya de pensar en sus propios problemas, grandes o pequeños, y lean. Piérdanse en los mundos de los problemas de los demás.”

“Un escritor se busca en todo lo que escribe. Pero al escribir una biografía se retrata de algún modo dentro del retratado.”

Según él, cuanto un escritor escribe es una aproximación a su autobiografía. “Se busca a sí mismo”, aventuraba. “Va tras su propio origen y, me atrevo a añadir, se dirige a enfrentar su destino.”

“Prefiero la expresión artística que nace de las emociones a la que se produce a partir solamente del razonamiento, por más inteligente, culto, lúcido y hasta brillante que éste pueda ser pues -sostenía- en arte, concedo valor a la incertidumbre y al riesgo de la equivocación.”

Pensar -sentenció- invariablemente conduce a la duda. Y la duda, jóvenes, siempre que no sea excesiva, es lo que prolonga y da sentido a la existencia…

“Si, hartos, reemplazan la bicicleta con una escoba”, sugería, “no vuelen, amigos queridos, ¡barran!”

En la página 222, atribuye a Paul Verlaine unos versos que pertenecen a la Oda al gato de Pablo Neruda:

Pero el gato
Quiere ser sólo gato
Y cada gato es gato
Del bigote al rabo.

p. 312:
Parece que siglos atrás, pero en este mismísimo recinto de Benifassà, un Luna o Lunas se vio forzado a refugiarse. Era un papa cismático, un humanista, un activo luchador en el perpetuo, y siempre derrotado, rescate de los verdaderos valores, los valores del espíritu, una lucha que previsiblemente convirtió a este papa Luna o Lunas en un proscrito.

Retablo de Cinctorres. San Pedro (Supuestamente se trata de un retrato de Benedicto XIII)

p. 320:
Entre enciclopedias y diccionarios, destacaba el libro de los libros para Aurora, Alicia en el país de las maravillas, cuento, alegoría, diario, autobiografía, sátira, biografía, crónica y práctica de una teoría del juego. De sus páginas, asomaba una lámina protegida que no necesité entresacar y ver completa de forma directa para saber que se trataba de una reproducción del dibujo en el que John Tenniel muestra a Alicia encogida y atrapada debajo de la mesa en casa del Conejo, ilustración que, después de todo y a pesar de todo, desde que recuerdo presidió los objetos que llenaban la mesa ante la que durante décadas mi tía desempeñó el papel voluntario de asistente de su esposo…

John Tenniel, Alicia en la casa del Conejo

p. 350:
(hubo otros, pienso en guillaume bélibaste, heterodoxo que huyó a francia con seguidores – vivían como pastores o como buhoneros – un espía lo encontró y con engaños lo llevó hasta el pallars, donde lo hizo apresar – luego lo quemaron vivo en villerouge, en termenès a la vista del prójimo)

p. 358:
Todos somos víctimas del mal, Marel. A todos nos invade, a cualquiera. A todos nos atrapa y nos manipula a su capricho. La fuerza maligna nos domina. No sabemos cómo ni cuándo nos elige, a uno, a cualquiera, para representarlo, para dañar en su nombre y representación. Todos, cualquiera, somos agentes del dolor, lo propiciamos para que la humanidad siga siendo sufriente. Es su sino.

Bibliografía:

Eazy Sleazy

14/04/2021 Comentarios desactivados en Eazy Sleazy

WE TOOK IT ON THE CHIN
THE NUMBERS WERE SO GRIM
BOSSED AROUND BY PRICKS
STIFFEN UPPER LIPS
PACING IN THE YARD
YOU’RE TRYING TO TAKE THE MICK
YOU MUST THINK IM REALLY THICK

LOOKING AT THE GRAPHS WITH A MAGNIFYING GLASS
CANCEL ALL THE TOURS FOOTBALLS FAKE APPLAUSE
NO MORE TRAVEL BROCHURES
VIRTUAL PREMIERES
IVE GOT NOTHING LEFT TO WEAR

LOOKING OUT FROM THESE PRISON WALLS
YOU GOT TO ROB PETER IF YOU’RE PAYING PAUL
BUT ITS EASY EASY EVERYTHING’S GONNA GET REALLY FREAKY
ALRIGHT ON THE NIGHT
SOON IT LL BE BE A MEMORY YOU’RE TRYING TO REMEMBER TO FORGET

THATS A PRETTY MASK
BUT NEVER TAKE A CHANCE TIK TOK STUPID DANCE
TOOK A SAMBA CLASS I LANDED ON MY ASS
TRYING TO WRITE A TUNE YOU BETTER HOOK ME UP TO ZOOM
SEE MY PONCEY BOOKS TEACH MYSELF TO COOK
WAY TOO MUCH TV ITS LOBOTOMISING ME
THINK IVE PUT ON WEIGHT
ILL HAVE ANOTHER DRINK THEN ILL CLEAN THE KITCHEN SINK

WE ESCAPED FROM THE PRISON WALLS
OPEN THE WINDOWS AND OPEN THE DOORS
BUT ITS EASY EASY
EVERYTHING S GONNA GET REALLY FREAKY
ALRIGHT ON THE NIGHT
ITS GONNA BE A GARDEN OF EARTHLY DELIGHTS
EASY SLEAZY ITS GONNA BE SMOOTH AND GREASY
YEAH EASY BELIEVE ME
ITL’L ONLY BE A MEMORY YOU’RE TRYING TO REMEMBER
TO FORGET

SHOOTING THE VACCINE BILL GATES IS IN MY BLOODSTREAM
ITS MIND CONTROL
THE EARTH IS FLAT AND COLD ITS NEVER WARMING UP
THE ARCTICS TURNED TO SLUSH
THE SECOND COMINGS LATE
THERES ALIENS IN THE DEEP STATE

WE’LL ESCAPE FROM THESE PRISON WALLS
NOW WERE OUT OF THESE PRISON WALLS
YOU GOTTA PAY PETER IF YOU’RE ROBBING PAUL
BUT ITS EASY EASY EVERYTHING S GONNA BE REALLY FREAKY
ALRIGHT ON THE NIGHT
WERE ALL HEADED BACK TO PARADISE
YEAH EASY BELIEVE ME
ITL’L BE A MEMORY YOU’RE TRYING TO REMEMBER TO FORGET
EASY CHEESY EVERYONE SING PLEASE PLEASE ME
ITL’L BE A MEMORY YOU’RE TRING TO REMEMBER TO FORGET

Nos lo tomamos al pie de la letra
Los números eran tan sombríos…
Dirigido por imbéciles de rígidos labios superiores

Caminando por el patio
Intenta tomar el Mick
Debes pensar que soy muy espeso
mirando los gráficos con una lupa
Cancelar todas las visitas
El falso aplauso del fútbol

Más folletos de viajes y estrenos virtuales
No me queda nada que ponerme
Observando desde estos muros de la prisión
Tienes que robar a Pedro para pagar a Pablo.
Pero es fácil, fácil

Todo se va a tornar muy raro
Muy bien, la noche pronto será un recuerdo
que intentarás recordar para olvidar.
Es una bonita mascarilla
Pero nunca te arriesgues
Estúpido baile Tik Tok
Me fui a una cursos de samba

Aterricé de culo
Estoy tratando de escribir una canción
Será mejor que me pongas en contacto con Zoom
Leer mis libros de pedante
Estoy aprendiendo a cocinar
Demasiada televisión me está lobotomizando

Creo que he ganado peso
Voy a buscar otro trago
Luego limpiaré el fregadero de la cocina
Vamos a salir de estos muros de la prisión.
Abrir las puertas y ventanas

Pero es fácil, fácil
Todo se va a poner de miedo.
Muy bien, por la noche
Será un jardín de delicias terrenales
Sí, es fácil, sórdido
Todo es suave y grasiento

Fácil, créeme
Sólo será un recuerdo que tratas de memorizar para olvidar.
Inyección de vacuna
Llevo a Bill Gates en la sangre
Es el control mental
La tierra es plana y fría
Nunca se calienta
El Ártico se ha convertido en aguanieve
La segunda llega con retraso
y hay extraterrestres en el Estado profundo.

Reloj regulador

14/04/2021 Comentarios desactivados en Reloj regulador

Jean-François Millet, Les Glaneuses

Para los grandes hombres, las obras concluidas tienen menos peso que aquellos fragmentos en los cuales trabajan a lo largo de toda su vida. Pues la conclusión sólo colma de una incomparable alegría al más débil y disperso, que se siente así devuelto nuevamente a su vida. Para el genio, cualquier cesura, no menos que los duros reveses de fortuna o el dulce sueño, se integran en la asidua laboriosidad de su taller, cuyo círculo mágico él delimita en el fragmento. «El genio es laboriosidad»

Walter Benjamin, Dirección única

El Nilo

13/04/2021 Comentarios desactivados en El Nilo

Sophie Podolski, Le pays où tout est permis

El infierno que vendrá… Sophie Podolski se suicidó hace varios años… Ahora tendría veintisiete, como yo… Patrones egipcios en el cielorraso, los empleados se acercan lentamente, campos polvorientos, es el fin de abril y les pagan con heroína… He encendido la radio, una voz impersonal hace el recuento por ciudades de los detenidos en el día de hoy… «Hasta las cero horas, sin novedad»… Una muchacha que escribía dragones, totalmente podrida en algún nicho de Bruselas… «Metralletas, pistolas, granadas decomisadas»… Estoy solo, toda la mierda literaria ha ido quedando atrás, revistas de poesía, ediciones limitadas, todo ese chiste gris quedó atrás… El tipo abrió la puerta con la primera patada y te puso la pistola debajo del mentón… Edificios abandonados de Barcelona, casi una invitación para suicidarse en paz… El sol detrás de la cortina de polvo en el atardecer junto al Nilo… El patrón paga con heroína y los campesinos esnifan en los surcos, tirados sobre las mantas, bajo palmeras escritas que alguien corrige y hace desaparecer… Una muchacha belga que escribía como una estrella… «Ahora tendría veintisiete, como yo»…

Roberto Bolaño, Amberes

Gente razonable y gente irrazonable

13/04/2021 Comentarios desactivados en Gente razonable y gente irrazonable

Honoré Daumier, Crispin et Scapin (1858-1860)

«Me sospecharon desde el principio»… «Tipos pálidos comprendieron lo que había detrás de ese paisaje»… «Un camping, un bosque, un club de tenis, un picadero, la carretera te lleva lejos si quieres ir lejos»… «Me sospecharon un espía pero de qué diablos»… «Entre gente razonable y gente irrazonable»… «Ese tipo que corre por allí no existe»… «Él es la verdadera cabeza de este asunto»… «Pero también soñé muchachas»… «Bueno, gente conocida, los mismos rostros del verano pasado»… «La misma gentileza»… «Ahora el tiempo es el borrador de todo aquello»… «La muchacha ideal me sospechó desde el primer momento»… «Un invento mío»… «No había espionaje ni hostias»… «Era tan claro que lo desecharon»…

Roberto Bolaño, Amberes