eztabaida zientifikoa orain!!

24/11/2020 Comentarios desactivados en eztabaida zientifikoa orain!!

La vacuna

22/11/2020 Comentarios desactivados en La vacuna

Mark Quark, “La vacuna”

Esto es lo que dice Mark Quark a propósito de su canción “La vacuna”:

Con esta canción, no pretendo posicionarme ni posicionarte ni a favor ni en contra de ninguna medida o vacuna global. Es más bien una invitación a cuestionar con criterio la situación actual que vivimos como humanidad.

Estamos ante un sistema que se desmorona. Fundamentado en 4 pilares que actualmente se evidencian obsoletos ante lo que probablemente sea la mayor crisis que la humanidad ha conocido.

1- La economía actual basada en una deuda impagable y en una burbuja de dinero ficticio que no se sostiene por ningún lado, a pesar de los intentos de las élites de seguir imprimiendo dinero y alargando su colapso tanto como sea posible. Además de los intereses privados de lobbies como la industria farmacéutica, capaz de generar sus mayores beneficios económicos ante una pandemia sanitaria como la actual.

2- Una política que ha perdido toda credibilidad, subyugada a las élites financieras, y de la que el pueblo tiene una mínima participación.

3- Unos sistemas religiosos rígidos, dogmáticos y obsoletos.

4- Y una ciencia que mayoritariamente se desenvuelve sin corazón, permitiendo grandes avances tecnológicos como el 5G, la Robótica, la Digitalización y la VideoVigilancia de la Sociedad, la Modificación Genética y la Inteligencia Artificial, herramientas que probablemente vayan más rápidas de lo que la Consciencia de la Humanidad es capaz de gestionar en este momento, y ante las que tendremos que hacer frente en los próximos años.

Ante el inminente derrumbe del “mundo” que hemos conocido, aparece un terreno fértil para una humanidad con mayor responsabilidad y Consciencia, decidida a cocrear nuevas maneras de funcionar. Quizas más que enfocarnos en el beneficio personal, nos decidamos por el bien común (yo gano si tu ganas), quizás más que explotar los recursos naturales por un interés económico, nos decidamos a cuidar el planeta tierra que nos sostiene y nos ofrece el alimento, el aire, el agua y gran parte de la energía que usamos a diario. Quizás más que continuar regalando nuestra energía a entidades patriarcales para que nos la gestionen; el político que me cuida, la pastilla del médico que me alivia, la mass media que me informa… sea el momento de recuperar la responsabilidad de nuestra vida, liberarnos de la subyugación a este sistema moribundo y cocrear juntos una nueva manera de funcionar y organizarnos, que nos permita sanar nuestra ignorancia, que nos invite a liberarnos de los condicionamientos y a desplegar nuestros dones y talentos únicos, alineándonos así con el propósito existencial que cada uno tiene en esta maravillosa vida humana de la que disponemos.

14 de julio

21/11/2020 Comentarios desactivados en 14 de julio

Éric Vuillard, 14 de julio, Traducción de Javier Albiñana, Tusquets, Barcelona, 2020.

Edición original: 14 Juillet. recit, Actes Sud, 2016

Eugène Delacroix, La Liberté guidant le peuple (1830)

Ilustración de la cubierta: Eugène Delacroix, La Liberté guidant le peuple (1830) (Detalle)

La realidad desnudó a la ficción. Todo se volvió verdad.

Hay que escribir lo que se ignora. En puridad, se desconoce lo que ocurrió el 14 de julio. Los relatos que poseemos son encorsetados o descabalados. Hay que plantearse las cosas a partir de la multitud sin nombre. Y debe relatarse lo que no está escrito.

La historia de los que no tienen historia no se hace con datos, con grandes acontecimientos políticos, con leyes… se hace contando con palabras sencillas, con el punto de vista de los que sufren, las vidas de las gentes sencillas, de los que no tienen voz en las grandes historias. Es la historia de quienes entran y salen de la Historia como simples siluetas. Contar esta historia es lo que hace, una vez más, Éric Vuillard. Los grandes historiadores le llaman la “Revolución Francesa”. Al principio fue una revuelta popular. Más tarde se apropiaron de ella los poderosos para sus propios intereses y se convirtieron de la noche a la mañana en sus protagonistas, y las nuevas oligarquías hasta conmemoran la revuelta de los pobres, que nunca jamás tolerarían, como su fiesta nacional. Así estamos. Así seguimos.

Algunas reseñas:

– Alejandro Luque, “Ya no hay revoluciones como las de antes

– Joaquín Escobar, “La batalla de París

– Reseña en “Los libros de Julián

Autin, Haurens, Schulze, “De la poétique de la foule à la politique de la foule dans 14 juillet d’Éric Vuillard

– Reseña en “Les Boggans

– Olivier Ritz, “Quan la littérature donne des héros au peuple

– “Dans la rue et sous les remparts avec la foule surchauffée des individus en lutte

– Marie-Odile Sauvajon, “14 Juillet, Éric Vuillard

– Reseña en “Ma collection de livres

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Qué contento está el amo con sus ovejas

21/11/2020 Comentarios desactivados en Qué contento está el amo con sus ovejas

LAS OVEJAS (Rafael Amor)
Que contento está el amo con sus ovejas,
Por que no lo cuestionan ni le dan queja.
A golpes y a ladridos son pacifistas.
Para el amo no hay ninguna que se resista
y si acaso la hubiera que se le enfrenta,
la carnea enseguida por ser violenta,
por ser la descarriada que no se integra
y cuelga al sol su cuero de “oveja negra”.
Así las va llevando por el sendero,
Mansitas y ordenadas, al matadero.
En la vida no exista cosa mas fiera
Mas ruin y peligrosa que la obediencia
Cuando es hija del miedo y de la ceguera
Y traiciona el mandato de la conciencia
El hablar de la paz no es cosa sencilla,
aunque no se precisa de mucha ciencia,
para ver que no existe mayor violencia,
que la paz que nos pone de rodillas.
Hay quien está escuchando lo que yo digo
Y piensa para adentro,- no va conmigo- .
El perro que me oye tomando nota,
Por si lo mandan a morderme como a un idiota,
no comprende que todos estamos presos,
unos muerden cadenas, otros un hueso.
El amo, que es el amo, no tiene aliados,
del reo al alcahuete, todos esclavos.
Por que al desobediente y al que delata,
desaparece a uno y al otro, lo ata.
No me digan mañana que soy el malo
si harto del abuso yo me defiendo,
por que no podemos seguir poniendo,
la tolerancia unos y otros el palo.

Tres cuentos de Sophia de Mello

17/11/2020 Comentarios desactivados en Tres cuentos de Sophia de Mello

Sophia de Mello Breyner-Andresen, Tres cuentos, Traducción de María Tecla Portela, Ilustraciones de Danuta Wojciechowska, Talis, Madrid, 2005

Títulos originales: A Fada Oriana, A Árvore y O Espelho Ou o Retrato Vivo

 

A árvore antiga
Que cantou na brisa
Tornou-se cantiga

Poesía transformada en cuentos infantiles. Son tres cuentos en los que la mirada poética de Sophia de Mello es acompañada por las bellas ilustraciones de Danuta. Todos podemos ser hadas si nos comprometemos con el cuidado. En estos cuentos las hadas cuidan de la gente, de los animales, de las plantes, de los árboles, de los ríos y de todas las cosas, los árboles se convierten en música y los espejos mantienen vivos a los seres queridos.

A Fada Oriana

A Árvore

O Espelho Ou o Retrato Vivo

Cuentos de la selva

16/11/2020 Comentarios desactivados en Cuentos de la selva

Horacio Quiroga, Cuentos de la selva, Introducción de Seve Calleja, Ilustraciones de Daniel Tamayo, El Gallo de Oro, Bilbao 2020.

y se sentaban a su lado a comer pedacitos de huevos duros que él les guardaba, mientras ellos le contaban la vida de la selva.

Horacio Quiroga conocía la selva porque vivió en ella mucho tiempo. Escribió muchísimo relatos cortos que solían publicarse en periódicos argentinos y uruguayos, especialmente en Caras y Caretas. También escribió cuentos para sus hijos cuando eran pequeños, como los ocho que se incluyen este libro y que fueron publicados por primera vez en 1918. Uno de ellos, “La abeja haragana” fue publicado también en Caras y Caretas el 30 de noviembre de 1918.

Son cuentos para niños en los que los animales hablan entre ellos y con los humanos. Ocho cuentos en los que el hombre es un animal más que comparte la selva con otros animales. Cuentos en los que están presentes la muerte y la violencia, porque la selva es violencia y lucha por la vida, pero en los que también hay ayuda, solidaridad, cuidado, comprensión, generosidad…

Las ilustraciones de Daniel Tamayo son como sombras chinescas que acompañan los relatos en este cuidada edición de “El Gallo de Oro”.

 

Bibliografía:

Diego Fabián Arévalo Viveros”, “El cuento es la selva

“Los cuentos de la selva” (Liliana Romero, 2010)

La diabla en el espejo

15/11/2020 Comentarios desactivados en La diabla en el espejo

Horacio Castellanos Moya, La diabla en el espejo, Penguin Random House, Barcelona, 2020.

Primera edición: Ediciones Linteo, Ourense, 2000

Cubierta: Óscar Tusquets Blanca, “Cristina” (detalle)

Olga María aparece con un maquillaje como oriental, vestida tan sólo con una túnica de seda medio transparente, sosteniendo crucifijos exóticos, rodeada de espejos.

Por medio del monólogo dialogado de una pija, el autor esboza un retrato de la oligarquía salvadoreña. Recién salidos de una larga guerra civil, nada había cambiado en un país en el que los ricos propietarios son pocos, corruptos, y obsesionados por el poder, el dinero, el sexo y las drogas.

La novela, dividida en nueve capítulos, es un largo diálogo monologado o monólogo dialogado en el que la amiga íntima de una mujer recién asesinada habla con otra persona, de la que no sabemos nada y de la que ni siquiera podemos oír su voz, en diferentes momentos (nueve) posteriores al asesinato de su amiga. Nueve capítulos que son nueve largos párrafos de frases cortas que cuando se leen parece como si se estuvieran escuchando.

Sobre Horacio Castellanos:

– Roberto Bolaño, “Horacio Castellanos Moya: la voluntad de estilo

– Andrés Pau, “La mirada furiosa de Horacio Castellanos Moya

Pandemia

14/11/2020 Comentarios desactivados en Pandemia

Slavoj Zizek, Pandemia. La covid-19 estremece al mundo, Traducción de Damià Alou, Cuadernos Anagrama, 2020.

El orbe terrestre cambiará para siempre no con el fin de brindar una mayor libertad a los seres hablantes sino con el objetivo de sojuzgarlos todavía más en nombre de la teología del Algoritmo.

Fabián LUDUEÑA ROMANDINI

 

solo mediante nuestro esfuerzo para salvar a la humanidad de la autodestrucción crearemos una nueva humanidad. Solo a través de esta amenaza mortal podemos vislumbrar una humanidad unificada.

Slavoj ZIZEK

 

Es difícil saber si Zizek es un cínico o un ingenuo, o simplemente un hombre de fe que trata de infundir en los demás la esperanza en un mundo ideal bajo la forma de lo que él llama un “nuevo” comunismo, que en realidad es el de toda la vida, pero mejorado. Un comunismo que ahora se llama “Agenda 2030”. El capitalismo y el comunismo se han fundido en algo nuevo, que para unos se llama “Nuevo Orden Mundial” y que Zizek llama “nuevo comunismo”. Lo que nos prometen es un sistema autoritario en el que todos seremos “felices”. Llama la atención que uno de los capítulos del libro lleve el título “¿Vigilar y castigar? ¡Sí, por favor!”.

Zizek se muestra como un devoto de las nuevas religiones del capitalismo: el Estado y la Ciencia. Para él el Estado no es un problema, sino que es cada vez más necesario, apelando incluso a la disciplina militar en algunos párrafos en los que se nos revela como un auténtico estalinista:

“más que nunca, hoy en día necesitamos un Estado que ‘funcione’ […] La organización autónoma de comunidades locales solo puede ser eficaz en combinación con el aparato estatal, y con la ciencia.”

“En tiempos de pandemia se necesita un Estado fuerte, puesto que las medidas a largo plazo, como las cuarentenas, tienen que llevarse a cabo con disciplina militar:”

Según Zizek, no sólo hay que reforzar el Estado, sino que hay que habría que dar más poder ejecutivo a organizaciones como la OMS!!! (pag. 48)

La desaceleración de la economía la intuye como uno de los efectos potencialmente benéficos de los confinamientos y las cuarentenas impuestas como consecuencia de la pandemia. ¿Es ingenuidad o cinismo? En este sentido son interesantes las reflexiones de André Lepecki:

Es lo que subraya André Lepecki en un artículo reciente, al establecer una diferencia entre interrupción, por un lado, y retirada por otro. Lo que ocurrió con la pandemia en la mayoría de los países fue una interrupción impuesta desde arriba. Otra cosa habría sido, si hubiese ocurrido, una retirada “movida por el deseo de actuar en ayuda mutua y una desaceleración del ritmo público de la vida cotidiana de modo de expresar el respeto fundamental y absoluto por la vida del otro”. Desafortunadamente, no fue este principio ético el que triunfó, ni aquí ni en otras partes.
[…]
Hoy, una Restauración significaría la reanudación del tren del progreso a una velocidad redoblada, inclusive para compensar esta interrupción “accidental”, pero siempre según el axioma de la productividad y del lucro, a favor de las corporaciones y del sistema financiero, en un ataque todavía más brutal contra los derechos de los trabajadores, la protección social, la preservación del medio ambiente, etc. Equivale, por lo menos en nuestro caso, en Brasil, a la profundización de lo que Vladimir Safatle llamó “desafección”, el afecto predominante en un contexto fascista.

En este panfleto publicado, en tiempo récord, poco después de declarada la “pandemia”, no sólo acepta el relato oficial promovido por la OMS sin ninguna crítica, sino que manifiesta su fe en que esta situación, que afecta a todo el planeta, es una oportunidad para promover el comunismo. Zizek parece contento con una pandemia a la que en ningún momento dirige una mirada mínimamente crítica. No pone en duda ningún aspecto del relato oficial promovido por la OMS y asumido con los ojos vendados por todos los gobiernos (salvo alguna honrosa excepción) mundiales y por todos los medios de comunicación. Está contento porque la ve como una oportunidad para implantar el comunismo en todo el mundo… Otra coincidencia con Klaus Schwab, creador del Foro Económico Mundial, que también acaba de publicar, en tiempo récord, un libro titulado “Covid-19: El Gran Reinicio”.

Alejandro Noviski se sorprende de que un filósofo como Zizek dedicado a pensar críticamente y a escudriñar en la realidad evitando siempre los prejucios, lugares comunes y las versiones homogeneizantes impuestas desde el poder, se muestre tan poco crítico con el relato dominante sobre la “pandemia”:

llama la atención que un autor dedicado a escudriñar y a hacer foco en el reverso de las realidades homogéneamente percibidas, se sume aquí, en serie, como un observador más del conjunto, a considerar la “plena realidad de la pandemia”, sin distinguirla en su abordaje del acontecimiento político global, que no es la pandemia, sino la cuarentena universal. Tampoco se toma un espacio para trabajar sobre una diferenciación al menos somera entre el “real” en sí del virus, la pandemia como categoría médico epidemiológica, designada así por la OMS, y en tercer lugar, el instrumento que se ha elegido para enfrentarlo: “cuarentena, confinamiento, aislamiento social”: lo “biológico” del virus, lo “médico-epidemiológico” de la pandemia” y lo político” de la cuarentena como herramienta. Tres hechos diversos que en la obra aparecen sin ser indagados en su distinción elemental.

El hipócrita de Slavoj Zizek, en el último capítulo se muestra preocupado por el hecho de que los gobernantes podrían estar explotando la pandemia para imponer una nueva gobernanza consistente en abandonar a la población a su suerte para eliminar a millones de personas vulnerables. Le preocupa que esta nueva gobernanza consista en no hacer confinamientos… ¿Pretende de estar forma desviar la atención del verdadero problema? ¿Pretende hacernos creer que las medidas autoritarias que se están adoptando a nivel global son el camino hacia un mundo más justo, más libre y más igualitario?

El comunista Slavoj Zizek, al parecer, se ha convertido en el filósofo impulsor de la Agenda 2030 y en el salvador del nuevo capitalismo cuya ideología se sustenta mediante la teología del algoritmo.

Otros análisis de la pandemia:

Fabián Ludueña Romandini, “La peste y el fin de los tiempos

Norbert Trenkle, “La crisis climática y la transformación social en la época del coronavirus

En la penumbra

12/11/2020 Comentarios desactivados en En la penumbra

Juan Benet, En la penumbra, Alfaguara, Madrid, 1989

Imagen de la cubierta: Frank W Benson, “Rainy Day” (1906)

Memory believes before knowing remembers
William Faulkner, Light in August

Juan Benet volvió a Región en esta su penúltima novela. La familia Amat y las cumbres del Monje son algunas de las escasas referencias que aporta sobre el mítico territorio de Región, que no aparece nombrado en ningún momento. Juan Benet dijo en una ocasión que la literatura debe cautivar al lector, no ayudarle a pasar el rato, y realmente en esta novela lo vuelve a lograr. No es una novela para pasar el rato porque requiere un esfuerzo por parte del lector, pero si se está dispuesto a realizar el esfuerzo, la lectura es realmente cautivadora.

Esta novela es, además de muchas otras cosas, una reflexión sobre el infame papel de las mujeres en las más rancias tradiciones patriarcales, y sobre las posibilidades (o imposibilidades) de transformar éstas. Dos mujeres esperan en la penumbra de una tarde de otoño. No esperan lo mismo. El lector también se sumerge en la penumbra del texto para esperar, sin saber qué es lo que espera. Al final, todo queda en la penumbra. En la penumbra del tiempo y de la memoria.

 

Bibliografía:

– Epícteto Díaz, “Texto y sentido: En la penumbra de Juan Benet

– Isabel Estrada: “Sopla y adivina: En la penumbra como parodia del deseo

– Guy H. Wood, “Juan Benet, En la penumbra

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agua bendita

10/11/2020 Comentarios desactivados en agua bendita

Se propone o se lleva adelante, en distintas partes del mundo, la reapertura de “templos y lugares de culto”. Limitaremos nuestras consideraciones a la Iglesia católica pues, como ejemplo, bastará para señalar un punto que estimamos ineludible y que, curiosamente, parece pasar inadvertido para la jerarquía eclesiástica (no así, hay que admitirlo, para todos los fieles). Occidente se ha caracterizado desde hace siglos por la división del Poder en los polos espiritual y temporal. Aún las Revoluciones que dieron un triunfo a los Estados laicos no aniquilaron ese poder espiritual. En nombre de dicha prevalencia, en efecto, la Iglesia decidió intervenir, a escala global, manifestándose en contra del matrimonio civil homosexual o de la despenalización del aborto. Poco importa cómo le ha ido en esas escaramuzas siendo el hecho determinante que, en nombre del poder espiritual, ha legitimado su intervención sobre el mundo. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 ha propiciado que los templos cierren y ninguna voz de autoridad eclesiástica se alzó para protestar sobre la puesta en jaque de la misión espiritual de la Iglesia. De hecho, se registra una significativa transformación histórica con los decretos de excepción que justifican los diversos protocolos sanitarios en el mundo. Alguien podría sostener que las medidas de excepción ahora requeridas para entrar a un templo no son distintas de las que se piden para ingresar a un supermercado. No obstante, ese hecho habla más de la homogeneización sanitaria que buscan los poderes (sin distinción entre lo sagrado y lo profano) que del hecho religioso mismo (por el cual, dicho sea de paso, no parecen demostrar ninguna piedad). Con todo, el caso se torna diferente si tomamos en cuenta un detalle como la prohibición según la cual no puede haber agua bendita en las fuentes. Tenemos allí una mutación sin precedentes que nos muestra, una vez más, la entrada en un Nuevo Orden Mundial. El aqua benedicta, que cuenta con antecedentes tanto en el judaísmo como en el aqua lustralisde la Roma antigua, podíavanagloriarse de poseer una tradición milenaria. Los textos más antiguos del cristianismo resultan reveladores cuando señalan que el agua bendita debe servir para “restaurar la salud, expulsar enfermedades (nóson apelastikén), desterrar a los demonios (daimónon phygadeutikén) y dispersar todas las trampas por medio de Cristo nuestra esperanza (Constitutiones Apostolorum, VIII, 29)”.Un resquebrajamiento se ha producido en el balance entre los poderes espiritual y temporal. La misma Iglesia que, hasta antesde la pandemia, estimaba necesario intervenir en las legislaciones concernientes a millones de personas en todo el mundo, ahora ha permitido que el poder secular, mediante un decreto jurídico, determine el funcionamiento de su doctrina y su ortopraxis cultual. Pues si se acepta abrir las Iglesias sin agua bendita en las fuentes, se admite la epidemiología que determinó dicha prohibición. Para quienes prohibieron el agua bendita, esta última no es portadora de ningún poder sacro sino, al contrario, se tratade agua común en el mejor de los casos o bien de agua potencialmente contaminante en lo virológico (casi una inversión de agua bendita en agua maldita). Que la Iglesia dé su anuencia, sin la menor discusión, a esta caracterización epidemiológica de sus templos implica que acepta que la naturaleza de su poder sacro sea ahora determinada, legislativamente, por el poder terrenal. Una metamorfosis nunca antes registrada que nos hace entrar de lleno en la Era de los Póstumos donde todo poder sacramental tradicional declina sus pretensiones dogmático-teológicas ante los nuevos Amos del Mundo. No creo que debamos reconocer en el caso analizado un ejemplo de la tesis, por demás interesante, de Giorgio Agamben según la cual la Ciencia es la nueva religión de nuestro tiempo. Se trata, en buena medida, de un fenómeno más complejo. Por supuesto, resulta cierto que no faltan elementos religiosos en las más diversas doctrinas políticas y científicas de los Póstumos. Sin embargo, lo que aquí vemos se asemeja mucho más a los propósitos de un catecismo positivista que, finalmente, triunfa en su versión póstuma. Vale decir, la Física Social de Auguste Comte tiene aquí su peso. Baste recordarlo: “considerada mentalmente, la misa católica ofrece, sin duda, un aspecto muy poco satisfactorio, ya que la razón humana no podría ver en ella, a decir verdad, más que una especie de operación mágica, culminada de una pura evocación” (COMTE, 2012: 645). El positivismo epidemiológico hace a un lado el poder sacro para declararlo, implícitamente, una simple operación mágica sin efecto alguno (pues resulta evidente que no cree en la capacidad sanadora del agua bendita). El positivismo póstumo no es una forma de la ciencia como religión sino un vórtice que absorbe, de manera totalizadora, cada uno de los poderes existentes: religión, ciencia, política, saberes humanísticos de todo tipo para integrarlos en una matriz que se pretende apaciguadora de todas las contradicciones y árbitro incólume de un objetivo supremo: el delineamiento de la Física Social que proveerá a la fabricación de un nuevo mundo donde conceptos tales como religión perderán su sentido hasta ahora conocido para inaugurar un novedoso ciclo histórico. El Sistema del Mundo que se avecina nos está enseñando, poco a poco, días trasdía, el vocabulario de su peculiar gramática del Poder. No deben tomarse a la ligera, por tanto, las declaraciones de los administradores del mundo: nada, después de la cuarentena (o de la pandemia), volverá a ser lo mismo.

Nota: esta modesta observación filosófica que no tiene, como se habrá notado, ningún ánimo de polémica anti-religiosa, debería motivar el ánimo de los teólogos de las más diversas confesiones en toda su pluralidad a pronunciarse sobre lo que está ocurriendo en el mundo sin apelar a eufemismos en el caso de que estimen que aún en algo les compete el destino de la sacralidad occidental.

Fabián Ludueña Romandini, “La peste y el fin de los tiempos