Pandemia y posverdad

08/02/2022 Comentarios desactivados en Pandemia y posverdad

Jordi Pigem, Pandemia y posverdad. La vida, la conciencia y la Cuarta Revolución Industrial, Fragmenta Editorial, 2021

reventar el mundo y reventar la capacidad crítica de las personas, para sí dominar mejor lo que quede del mundo y lo que quede de las personas.

Estamos personalizando a los robots y, a la vez, estamos robotizando a las personas. Vamos hacia una sociedad cada vez más alienada, el aburrimiento de una vida sin sentido, un mundo centrado en los entretenimientos. Nos hemos vuelto más controlables y más manipulables, no estamos atentos, hay obstáculos para sentir y pensar verdaderamente. En la «nueva normalidad» tecnocrática convergen dos formas de poder. Desde 2020 crecen las desigualdades, la capacidad crítica queda enturbiada por el miedo, se impone la lógica del complejo tecnofinanciero. El pensamiento moderno nace con vocación cibernética: lo artificial eclipsa a lo natural, algo ahoga la alegría de vivir. «Nada es verdadero, todo está permitido»: se empaña el espejo de la ciencia, triunfan los disfraces. El pandemonio, ¿por qué? ¿Por qué no? ¿Qué pasó con la salud? ¿Qué pasó con la vida?

Podría ser una buena novela distópica si no fuera una profunda reflexión sobre el mundo que vivimos y el mundo que nos espera si no hacemos algo antes. Este libro es una mirada reflexiva hacia lo que estamos viviendo. Es también un apocalipsis, es decir, una revelación de lo que vendrá. ¿Todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo?

Nueva ilustración radical

12/06/2021 Comentarios desactivados en Nueva ilustración radical

Marina Garcés, Nueva ilustración radical, Anagrama, Barcelona, 2017.

Imagino la nueva ilustración radical como una tarea de tejedoras insumisas, incrédulas y confiadas a la vez. No os creemos, somos capaces de decir, mientras desde muchos lugares rehacemos los hilos del tiempo y del mundo con herramientas afinadas e inagotables.

Un libro, publicado en el año 2017, que nos ayuda a entender la necesidad de pensar por nuestra cuenta, y que es especialmente necesario en estos tiempos en los que cada vez es más difícil pensar de forma autónoma, en estos tiempos en los que el oscurantismo de la fe ha sido sustituido por el oscurantismo de la ciencia, en estos tiempos de plandemias en los que los obstáculos al pensamiento y a la crítica se han hecho más evidentes que nunca.

Marina Garcés defiende en este libro la necesidad de una nueva ilustración radical para volver a “las raíces de la ilustración como actitud y no como proyecto, como impugnación de los dogmas y de los poderes que se benefician de ellos”. La ilustración radical, tal como la entiende Marina Garcés, es un combate radical contra la credulidad, es “un gesto de insumisión respecto a la comprensión y la aceptación de los códigos, los mensajes y los argumentos del poder”. Hoy vivimos un mundo dominado por lo que ella llama la “ideología póstuma”, que es la que corresponde al proyecto del capitalismo cognitivo. Es contra esta nueva ideología contra la que debemos declararnos insumisos. Esta es la principal tarea del pensamiento crítico hoy.

¿Realmente la “Ilustración” confiaba ingenuamente en los beneficios del conocimiento, la ciencia y la educación? Hemos tenido una mala comprensión de lo que significaba el espíritu de la Ilustración. No era la confianza en el conocimiento lo que caracterizaba al espíritu de la Ilustración. Los filósofos ilustrados sostenían que se debían dotar de una herramienta que les permitiese confiar en el conocimiento. Esta herramienta era la crítica. Todo conocimiento, toda convicción, toda creencia debería ser sometida a una crítica profunda, que nunca es una emisión de juicios sobre las cosas, sino que consiste en un trabajo constante de examen, revisión y análisis de todos los conocimientos. El espíritu ilustrado sabe que la razón es frágil. Propugnaban la ignorancia sabia, porque solo desde el no saber podemos acercarnos a lo incomprensible, a la verdad. El espíritu ilustrado es un espíritu crítico que sabe que no es posible saber, que existen caminos que nos aproximan al saber, caminos que nos acercan a la verdad, que sabe que es necesario avanzar y retroceder y revisar constantemente cualquier descubrimiento y cualquier convicción… se trata de “atrevernos a saber” e incluso de atrevernos a no saber. Atrevernos a no saber nos ayudará a atravesar a tientas el miedo, los miedos que el poder necesita para dominarnos y someternos, y nos ayudará a mejorar nuestra capacidad de imaginar el mundo, que es otra forma de saber.

Aprender a desobedecer

26/05/2021 Comentarios desactivados en Aprender a desobedecer

Pedro Bustamante Aguilar, «Aprender a desobedecer«, Hipo, 2, 2014.

“El aprendizaje verdadero, en efecto, tiene que ver con descubrir la verdad, no con la imposición de una verdad oficial; esta última opción no conduce al desarrollo de un pensamiento crítico e independiente. La obligación de cualquier maestro es obligar a sus estudiantes a descubrir la verdad por sí mismos…”


Chomsky, N. 2012. La (des)educación. Barcelona: Austral.

El saber siempre está atravesado por el poder. El poder controla los saberes, por lo que para saber de verdad no hay más remedio que desobedecer. En este lúcido artículo, Pedro Bustamante explica por qué es necesario aprender a desobedecer.


«… la educación basada en la obediencia reconoce el papel del poder en la definición del saber, mientras que la educación desobediente reivindica una radical independencia de saber y de poder.»

«… saber y poder son términos irreconciliables.»

«Por lo tanto desobedecer al poder no es sólo rechazar nuestra obligación a obedecer sino también abstenerse de obligar a otros a que nos obedezcan.»

Este artículo está publicado en el año 2014, pero ya advertía de algo que es de plena actualidad:

«En este contexto la obediencia, a través de diversas estructuras de poder, sigue jugando un papel central en el funcionamiento de la maquinaria. Obediencia de los ciudadanos al código de la circulación, obediencia de los usuarios a sus despertadores, obediencia de los pacientes a sus médicos… Pero ¿hasta dónde? ¿Y si algunas enfermedades se hubiesen inventado para controlar a la población? ¿Y si el estado de excepción que viene fuese el estado de excepción médica?«

Nuestra principal responsabilidad hoy en día es desobedecer: desobedecer la neutralidad, desobedecer la objetividad, desobedecer la verdad, desobedecer la disciplina, desobedecer el distanciamiento, desobedecer el método, desobedecer el rigor, e incluso desobedecer la cordura.

memoria hospitis unius diei praetereuntis

23/03/2021 Comentarios desactivados en memoria hospitis unius diei praetereuntis

Blaise Pascal, «Les Pensées», Oeuvres complètes (1869)

Biblia sacra vulgatae editionis (1723) – Liber Sapientiae V, 15

Cuando considero la corta duración de mi vida, absorbida en la eternidad precedente y siguiente —memoria hospitis unius diei praetereuntis—, el pequeño espacio que ocupo e incluso que veo, abismado en la infinita inmensidad de los espacios que ignoro y que me ignoran, me espanto y me asombro de verme aquí y no allí, porque no existe ninguna razón de estar aquí y no allí, ahora y no en otro tiempo. ¿Quién me ha puesto aquí? ¿Por orden y voluntad de quién este lugar y este tiempo han sido destinados a mí?

Pascal

Roberto Bolaño, Amberes (epígrafe)

Cuerpo perro

11/01/2021 Comentarios desactivados en Cuerpo perro

Pieter Brueghel el Viejo, «El triunfo de la Muerte»

(Publicado originalmente en el año 2009 en el blog, ya desaparecido, «No había futuro»)

No somos nada, loca. Nos enfrentamos al mundo cruel sin corazas, sin cuernos, sin garras ni dientes. Y casi ya sin defensas. Una simple gripe nos manda al infierno. A veces nos sorprendemos pensando cómo hemos llegado hasta aquí, cuántos se fueron, cómo podemos llegar a viejo entre tantas posibilidades de morir. Estamos expuestos al frío y al calor, a impactos y caídas. A millones de agentes invisibles que penetran nuestro cuerpo y lo manchan del antiguo pecado. La enfermedad es una maldición, ¿y quién no está un poco maldito? El disgusto nos enferma. La infelicidad que hemos creado nos enferma. La falta de autoestima nos enferma. El miedo a enfermar nos enferma.

Necesitamos dignidad para andar a dos patas, pero nuestro cuerpo carece de ella. Y la dignidad de los cuerpos bellos es una flor venenosa que hay que tocar con guantes. Si hubiese un estado natural sería el de querer vivir a toda cosa, fluir simbióticamente en el caldo primigenio devorándonos unos a otros, abriéndonos paso sin discernir el hueso de la carne, procreando sin límite. Pero la naturaleza humana está infectada de cultura. Hemos desarrollado soluciones que desencadenan problemas más amplios. Hemos construido un fortín defensivo que nos aísla de nuestro entorno y nos impide vivir de acuerdo con él. Hemos roto el pacto con la naturaleza y hemos sido expulsados del paraíso de la salud salvaje.

En el origen de la civilización moderna está también el origen de las epidemias y de la gestión de la salud a gran escala. Las grandes concentraciones urbanas se convirtieron rápidamente en focos abonados para las diecisiete plagas. La gestión científica de la salud, el poder sobre la vida y la muerte configuró una forma nueva de dominación, un recurso para imponer normas de conducta, infundir miedo y controlar a la población en función de los intereses productivos.

El estado capitalista se alió con la ciencia, de la misma forma que el poder feudal se sostuvo gracias a su alianza con la religión. Desarrolló la clase científica, y con ella la autoridad médica, una casta que expendía milagros por receta a cambio de un porcentaje del PIB. Se impuso una gestión burocrática de la salud, basada en la estadística y en la intervención externa: el cuerpo era un contenedor de miserias que había que disciplinar y corregir constantemente.

Descubrieron un enemigo a su medida: el virus. A la medida de la mercancía y de su desarrollo multiplicado. La rapidez de las comunicaciones terrestres y los flujos migratorios nos convirtieron a todos en terroristas suicidas. Los virus se hicieron mestizos y dejaron de discernir entre cerdos y humanos.

Gracias al virus, la clase médica en alianza con la clase política conquistó un prestigio y un poder creciente. Bastaba con lanzar una amenaza para captar enormes flujos de capital. La gente lloraba en su hombro, se manifestaba pidiendo más dinero para ellos. El estado clínico se impuso por todas partes. Las farmacéuticas conquistaron un poder enorme, influyendo en los gobiernos, desarrollando nuevas formas de destrucción que afianzaban su futuro, financiando campañas de terror por todo el mundo mientras seguían captando fondos para su labor humanitaria.

Se impuso así la Santa Inquisición del Higienismo, auténtica cruzada armada contra la miseria humana, contra lo pobre, lo cutre, lo salvaje, lo usado. Aquí también se impuso la muerte sobre la vida, el exterminio sobre la razón comprensiva, la fumigación del extranjero, el debilitamiento de lo propio y de lo común.

A las maldiciones naturales se añadieron las iatrogénicas, aquellas enfermedades producidas por su tratamiento invasivo. Hubo auténticas plagas, pero siempre había un virus lo bastante repugnante como para cargar con la culpa de todo.

Los mecanismos humanos de defensa sufrieron un colapso. Dejaron de seguir su programa y se lanzaron contra el propio cuerpo, abotargado de química ortopédica. A las maldiciones naturales y a las iatrogénicas se unieron las inmunológicas, producto de una gran confusión.

Sólo los especialistas tienen la solución. La solución siempre renovada para la maldición que siempre se renueva. La solución se llama vacuna, y no se vende de una en una. La vacuna es la mercancía perfecta. Se difunde casi a la misma velocidad que las plagas, en lotes compactos de consumo obligatorio. Ha de renovarse constantemente, a cada nueva mutación del virus producida por ella misma. Envilece a la especie, haciéndola cada vez más dependiente y necesitada de un estado que vele por ella. Si el negocio decae, siempre puede crearse un nuevo virus, sintético o mediático, para el que previamente la industria ha inventado otra vacuna.

Comemos mierda envasada, higienizada y vitaminada, respiramos dolor a cada paso, somos sujetos experimentales violentamente sacudidos por un mundo en constante estado de emergencia, nos infunden terrores virtuales, pero la culpa es del virus y de nuestra incapacidad para enfrentarnos a él siguiendo los consejos de las autoridades sanitarias.

De virus illustribus

28/12/2020 Comentarios desactivados en De virus illustribus

Anselm Jappe, Sandrine Aumercier, Clément Homs, Gabriel Zacarias, De virus illustribus. Crise du Coronavirus et épuisement structurel du capitalisme, Crise & Critique, 2020.

C’est la subordination de toute production, et de toute vie sociale, au but en soi, tautologique, de la multiplication de l’argent à travers l’usage du travail qui reste l’alpha et l’oméga de ce qui nous arrive. Se libérer du sujet automate devient de plus en plus une question de vie et de mort – même si l’issue en est incertaine.

En este ensayo se aborda la situación social, política y económica a la que la humanidad se ha visto abocada como consecuencia de la pandemia de la Covid-19. Se trata de un análisis bastante apresurado, realizado durante los meses de confinamiento, desde la perspectiva de la llamada “teoría crítica del valor”. Sorprende en algunos momentos que se acepta sin ninguna crítica la existencia de una pandemia y de una enfermedad, causada por un virus de la familia de los coronavirus, que provocará una gran mortalidad. El análisis se centra principalmente en las medidas adoptadas a nivel mundial, en el papel que juegan los Estados nacionales en la nueva fase del capitalismo que estamos viviendo y en la orientación de éste a nivel global. Dado que el capitalismo no es un sistema impuesto y dirigido por una elite, sino que es algo que todos construimos diariamente, en esta nueva fase que empezó antes de la “pandemia”, todos adoptamos nuevas formas de comportarnos y de relacionarnos. Los Estados están al servicio de la economía y por tanto adquieren un papel cada vez más importante con el objetivo de restringir las libertades públicas y privadas. La “pandemia” ha servido para acelerar un proceso que ya estaba en marcha en el que el papel del Estado es cada vez mayor en todos los aspectos, y en el que la “servidumbre voluntaria” de la población mundial será cada vez mayor. Las medidas restrictivas de libertades impuestas por los Estados con la disculpa de la “pandemia” y su masiva aceptación son una prueba terminante de que la aceptación social de la vigilancia está aumentando de forma nunca imaginada. La única forma de escapar de este futuro es romper completamente con el sistema de producción y consumo de mercancías y de dinero. La única salida es la ruptura con la existencia del trabajo. Hay que “salir de la economía”. Pero… ¿cómo se hace esto? No dan ninguna fórmula.

agua bendita

10/11/2020 Comentarios desactivados en agua bendita

Se propone o se lleva adelante, en distintas partes del mundo, la reapertura de “templos y lugares de culto”. Limitaremos nuestras consideraciones a la Iglesia católica pues, como ejemplo, bastará para señalar un punto que estimamos ineludible y que, curiosamente, parece pasar inadvertido para la jerarquía eclesiástica (no así, hay que admitirlo, para todos los fieles). Occidente se ha caracterizado desde hace siglos por la división del Poder en los polos espiritual y temporal. Aún las Revoluciones que dieron un triunfo a los Estados laicos no aniquilaron ese poder espiritual. En nombre de dicha prevalencia, en efecto, la Iglesia decidió intervenir, a escala global, manifestándose en contra del matrimonio civil homosexual o de la despenalización del aborto. Poco importa cómo le ha ido en esas escaramuzas siendo el hecho determinante que, en nombre del poder espiritual, ha legitimado su intervención sobre el mundo. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 ha propiciado que los templos cierren y ninguna voz de autoridad eclesiástica se alzó para protestar sobre la puesta en jaque de la misión espiritual de la Iglesia. De hecho, se registra una significativa transformación histórica con los decretos de excepción que justifican los diversos protocolos sanitarios en el mundo. Alguien podría sostener que las medidas de excepción ahora requeridas para entrar a un templo no son distintas de las que se piden para ingresar a un supermercado. No obstante, ese hecho habla más de la homogeneización sanitaria que buscan los poderes (sin distinción entre lo sagrado y lo profano) que del hecho religioso mismo (por el cual, dicho sea de paso, no parecen demostrar ninguna piedad). Con todo, el caso se torna diferente si tomamos en cuenta un detalle como la prohibición según la cual no puede haber agua bendita en las fuentes. Tenemos allí una mutación sin precedentes que nos muestra, una vez más, la entrada en un Nuevo Orden Mundial. El aqua benedicta, que cuenta con antecedentes tanto en el judaísmo como en el aqua lustralisde la Roma antigua, podíavanagloriarse de poseer una tradición milenaria. Los textos más antiguos del cristianismo resultan reveladores cuando señalan que el agua bendita debe servir para “restaurar la salud, expulsar enfermedades (nóson apelastikén), desterrar a los demonios (daimónon phygadeutikén) y dispersar todas las trampas por medio de Cristo nuestra esperanza (Constitutiones Apostolorum, VIII, 29)”.Un resquebrajamiento se ha producido en el balance entre los poderes espiritual y temporal. La misma Iglesia que, hasta antesde la pandemia, estimaba necesario intervenir en las legislaciones concernientes a millones de personas en todo el mundo, ahora ha permitido que el poder secular, mediante un decreto jurídico, determine el funcionamiento de su doctrina y su ortopraxis cultual. Pues si se acepta abrir las Iglesias sin agua bendita en las fuentes, se admite la epidemiología que determinó dicha prohibición. Para quienes prohibieron el agua bendita, esta última no es portadora de ningún poder sacro sino, al contrario, se tratade agua común en el mejor de los casos o bien de agua potencialmente contaminante en lo virológico (casi una inversión de agua bendita en agua maldita). Que la Iglesia dé su anuencia, sin la menor discusión, a esta caracterización epidemiológica de sus templos implica que acepta que la naturaleza de su poder sacro sea ahora determinada, legislativamente, por el poder terrenal. Una metamorfosis nunca antes registrada que nos hace entrar de lleno en la Era de los Póstumos donde todo poder sacramental tradicional declina sus pretensiones dogmático-teológicas ante los nuevos Amos del Mundo. No creo que debamos reconocer en el caso analizado un ejemplo de la tesis, por demás interesante, de Giorgio Agamben según la cual la Ciencia es la nueva religión de nuestro tiempo. Se trata, en buena medida, de un fenómeno más complejo. Por supuesto, resulta cierto que no faltan elementos religiosos en las más diversas doctrinas políticas y científicas de los Póstumos. Sin embargo, lo que aquí vemos se asemeja mucho más a los propósitos de un catecismo positivista que, finalmente, triunfa en su versión póstuma. Vale decir, la Física Social de Auguste Comte tiene aquí su peso. Baste recordarlo: “considerada mentalmente, la misa católica ofrece, sin duda, un aspecto muy poco satisfactorio, ya que la razón humana no podría ver en ella, a decir verdad, más que una especie de operación mágica, culminada de una pura evocación” (COMTE, 2012: 645). El positivismo epidemiológico hace a un lado el poder sacro para declararlo, implícitamente, una simple operación mágica sin efecto alguno (pues resulta evidente que no cree en la capacidad sanadora del agua bendita). El positivismo póstumo no es una forma de la ciencia como religión sino un vórtice que absorbe, de manera totalizadora, cada uno de los poderes existentes: religión, ciencia, política, saberes humanísticos de todo tipo para integrarlos en una matriz que se pretende apaciguadora de todas las contradicciones y árbitro incólume de un objetivo supremo: el delineamiento de la Física Social que proveerá a la fabricación de un nuevo mundo donde conceptos tales como religión perderán su sentido hasta ahora conocido para inaugurar un novedoso ciclo histórico. El Sistema del Mundo que se avecina nos está enseñando, poco a poco, días trasdía, el vocabulario de su peculiar gramática del Poder. No deben tomarse a la ligera, por tanto, las declaraciones de los administradores del mundo: nada, después de la cuarentena (o de la pandemia), volverá a ser lo mismo.

Nota: esta modesta observación filosófica que no tiene, como se habrá notado, ningún ánimo de polémica anti-religiosa, debería motivar el ánimo de los teólogos de las más diversas confesiones en toda su pluralidad a pronunciarse sobre lo que está ocurriendo en el mundo sin apelar a eufemismos en el caso de que estimen que aún en algo les compete el destino de la sacralidad occidental.

Fabián Ludueña Romandini, «La peste y el fin de los tiempos«

Leamos a Spinoza

02/04/2020 Comentarios desactivados en Leamos a Spinoza

A TU JEFE NO LE IMPORTAS. LEE A SPINOZA

 

Ética demostrada según el orden geométrico

 

Tratado teológico-político

 

Tratado político

La inapropiabilidad de la tierra

10/05/2019 Comentarios desactivados en La inapropiabilidad de la tierra

Yves Charles Zarka, La inapropiabilidad de la Tierra. Principios de una refundación filosófica frente a los desafíos de nuestro tiempo. Traducción de Alfonso Díez, NED Ediciones, 2007.

 

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra.

Carta del Jefe Seattle

 

Pomposamente se anuncia desde el título como una «refundación filosófica», pero no dice nada que en muchas culturas no sea sabido desde tiempo inmemorial. La Tierra no nos pertenece y es inapropiable. Es nuestra cultura occidental capitalista la que se ha construido sobre la idea de que la Tierra es una mercancia que puede tener propietarios. Este breve ensayo no aporta nada nuevo. Trivialidades que pretenden hacernos creer que es posible un capitalismo de rostro humano. Aunque aparentemente el capitalismo queda cuestionado, no se hace en profundidad. Se buscan soluciones que permitan evitar el caos hacia el que caminamos sabiendo que no servirán para nada, porque la única forma de evitar la caída al abismo es detenernos y caminar en otra dirección.

la fábrica de «verdades»

08/04/2019 Comentarios desactivados en la fábrica de «verdades»

La fiscalía te lo afina

La fiscalía te lo afina… quiere decir eso, que la fiscalía se encarga de hacer que las mentiras que ellos cuentan se conviertan en realidad. Lo estamos viendo estos días.

Construyeron un «relato» de unos hechos, mucho antes de que los hechos tuvieran lugar. Llevaban años investigando y buscando resquicios por los que poder imputar a sus enemigos políticos por lo que fuera y de la manera que fuera. Si no encontraban nada ya lo fabricarían… lo «afinarían». El independentismo («separatismo» como lo llaman ellos por las connotaciones de tipo franquista que tiene) es un movimiento violento que hay que reprimir. Y como es violento… hay que buscar imágenes de violencia, la que sea, patadas, caras de odio, insultos, empujones, agresividad en la mirada…

Hannah Arendt escribió hace muchos años:

«Siempre fue una marca de contraste de la propaganda fascista, demasiado poco advertida, el que no se contentaba con mentir, sino que deliberadamente se proponía transformar sus mentiras en realidad. Así, varios años antes de estallar la guerra, Das Schwarze Korps admitía que en el extranjero no terminaban de creerse el punto de vista nazi de que todos los judíos son mendigos apátridas que solo pueden subsistir como parásitos en el organismo económico de otras naciones; pero a la opinión pública extranjera -profetizaba- se le dará en pocos años la oportunidad de convencerse del hecho por sí misma, cuando se ponga a los judíos alemanes del otro lado de la frontera como a una cuadrilla de mendigos. Nadie estaba preparado para una fabricación tal de una realidad mendaz. La característica esencial de la propaganda fascista nunca fueron sus mentiras, que es algo más o menos común a la propaganda en todas partes y en todo tiempo. Lo esencial estaba en que explotaba el secular prejuicio occidental que confunde realidad con verdad, y fabricaba esa ‘verdad’ que hasta entonces solo podía declararse mentira.» (Hannah Arendt, Ensayos de comprensión 1930-1954: Escritos no reunidos e inéditos de Hannah Arendt, Caparrós Editores, Madrid, 2005, p. 421)

1-O Manifestante golpeando una valla con el pie. ¿Esta es la violencia del independentismo?

1-O 2017

«Al describir cómo trataba la policía francesa a los argelinos, Fanon también deja claro que las prácticas habituales del colonizador (en este caso de la policía francesa en Argelia) pueden provocar situaciones que sirvan para alimentar los estereotipos racistas.» (Jason Stanley, Facha, p. 154)

El día 1 de octubre de 2017, en Cataluña, el estado español puso en marcha un plan policial que tenía como objetivo provocar situaciones que hicieran realidad lo que llevaban diciendo desde hacía mucho tiempo. La identificación de independentismo con violencia, las acusaciones de rebelión y sedición que llevaban años preparando… Era necesario disponer de imágenes que convirtiesen aquellas mentiras en verdades. A pesar de todo, no lo lograron. Por eso no quieren ver las imágenes. Por eso dicen que son falsas. Por eso tienen que decir que estaban en actitud muy agresiva, que les insultaban y les daban patadas… Los testimonios de guardias civiles y de policías durante las sesiones del juicio que tiene lugar estos días forman parte de esta fábrica de verdades.

«… los gobiernos crearán artificialmente las condiciones internas necesarias para dar legitimidad al trato brutal que recibirá la población.» (Jason Stanley, Facha, p. 152)

 

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