La medicina, una institución de control social

22/12/2021 Comentarios desactivados en La medicina, una institución de control social

Artículo escrito hace casi cincuenta años. Hace medio siglo que alguien vio con claridad lo que estaba empezando a pasar. Ahora ya es imparable. Si hasta hace no demasiado tiempo la salvación del alma lo justificaba todo, hoy en día es la salvación del cuerpo, lo que llaman salud. La «salud», no solo lo justifica todo, sino que se ha convertido en lo único importante de verdad. Por este medio las instituciones globales pretenden controlarlo todo: nuestros cuerpos, nuestras mentes, nuestras emociones, lo que podemos hacer y lo que no podemos hacer, dónde estamos y dónde deberíamos estar…

Medicina basada en las existencias

06/11/2020 Comentarios desactivados en Medicina basada en las existencias

Peor el remedio que la enfermedad

05/11/2020 Comentarios desactivados en Peor el remedio que la enfermedad

Más de trescientos científicos y profesionales franceses, afirman en este artículo, publicado en Regards.fr el 29 de octubre de 2020, que el remedio del confinamiento es peor que la enfermedad del virus coronado. Lo que dicen es válido para la sociedad francesa, para la nuestra y para cualquier otra, por lo que se puede extrapolar fácilmente. ¿Por qué se empeñan en hacernos creer que la saturación de los hospitales que dicen que se están colapsando ahora es cosa de este bicho?

Artículo original en francés

Artículo traducido al castellano

 

 

 

advertencias del Doctor Macbride

30/10/2020 Comentarios desactivados en advertencias del Doctor Macbride

David Macbride. Engraving by J. T. Smith, 1797

Si se pudiera precaver el terror que infunde la pestilencia, y persuadir al pueblo que asistiese a los enfermos con igual serenidad que en cualquiera calentura, no tiene duda que perecerían muchos menos, sucediendo lo mismo que en otras muchas enfermedades que no causan tanto pavor: porque supongamos que en una estación del año reina la más benigna y menos peligrosa de las calenturas epidémicas, la catarral: que todos se estremecen y creen que acometidos de ella, van a perecer sin remedio; que no solo los médicos, sino también los parientes y los criados abandonan de tal modo el cuidado de los enfermos que ni aun se atreven a verles; y que arrancándoles de sus casas se les arroje y amontone en hospitales miserables, ¿qué resultará de aquí? no puede dudarse que morirían muchos millares…
[…]
Guárdense, pues, los magistrados de intimidar a los ciudadanos cuando se introduzca alguna enfermedad epidémica, que merezca el nombre de pestilencia, y cuiden los médicos constituidos en dignidad, ya sea con escritos, ya de cualquier otro modo que no se difunda el pavor, que se haya apoderado de la multitud.

David Macbride, Introducción metódica del Doctor David Macbride a la teórica y práctica de la medicina, Alcalá, 1798

Refutación completa del sistema del contagio

30/10/2020 Comentarios desactivados en Refutación completa del sistema del contagio

Pedro Mata i Ripollés, Refutación completa del sistema del contagio de la peste y demás enfermedades epidémicas, Imprenta de Pablo Riera, Reus, 1834.

 

Pedro Mata tenía escrito este libro varios años antes de su publicación. No fue publicado antes porque el momento político no era el más adecuado y temía presentarlo a la censura para evitar que fuera considerado como una herejía. En el siglo XIX se consideraba como herejes a quienes se desviaban de los relatos oficiales. Hoy a quienes defienden teorías que se alejan de las aceptadas como dogmas científicos se les califica de negacionistas. Herejes y negacionistas como el mismísimo Galileo Galilei que fue condenado por defender una teoría que se oponía a la «oficial». En tiempos de Galileo eran los dogmas religiosos los que ordenaban el mundo. Hoy son los dogmas científicos. Ambos son un sistema de creencias que no puede ser puesto en duda sin arriesgarse a ser perseguido como hereje, negacionista, pseudocientífico o terraplanista.

Pedro Mata trata de demostrar a lo largo de las páginas de este libro que la teoría del contagio es falsa. Sin embargo, él mismo reconoce que podría estar equivocado, pero no tiene ninguna duda de que esta teoría del contagio, comunmente aceptada, y las medidas de todo tipo que acarrea causa más daños que las propias epidemias. Algo que también podemos ver hoy en día.

En el prólogo del libro se refiere a su responsabilidad como médico de procurar alivio a los enfermos y preservar a los sanos de dolencias, una de las cuales suele ser precisamente el temor al contagio que enferma a los sanos e impide el cuidado de los enfermos:

La profesión de médico que ejerzo me precisa a ser humano, y a consolar a mis semejantes cuando gimen oprimidos del dolor, procurando el alivio a unos, y preservando a los sanos de las dolencias, advirtiéndoles de todo aquello que puede dañarles para que lo eviten; y por esto en tiempos desgraciados de epidemias cuidaría de desempresionarles del temor del contagio, y animaría a que tuviesen la asistencia debida a todos los enfermos, sin tomar otras precauciones que las que dicta una prudente y natural higiene.

El temor al contagio nos convierte en insolidarios, nos aleja de nuestros semejantes e impide el cuidado de los más débiles.

Ante una epidemía, la idea de que existe el contagio «es el motivo de tanto alarmamiento, de tantas providencias, bandos, órdenes, precauciones, y del alboroto que regularmente se comete en todas partes, y en especial en el pueblo que tiene la desgracia de sufrir semejante azote, produciendo de esta manera más mal y estragos, tal vez, que la misma enfermedad. Nadie debe extrañar mi proposición, pues que dando no más que un simple diseño de lo que pasa en un lugar, villa ó ciudad, que la toca la infeliz suerte de padecer semejante infortunio, quedará suficientemente probada, viendo que las medidas que se toman no conspiran a otra cosa que a destruir la salud de aquellos que todavía la disfrutan, al paso que se practican para conservársela, y poner en un estado de desesperación a los infelices que les ha tocado la suerte de ser los primeros decontraer la enfermedad.»

¿No es ésto precisamente lo que estamos viendo hoy, lo que está ocurriendo en estos momentos en todo el mundo?

 

nous ne voulons plus être gouvernés par la peur

07/10/2020 Comentarios desactivados en nous ne voulons plus être gouvernés par la peur

Dans une tribune collective, plus de 200 scientifiques, universitaires et professionnels de santé critiquent la politique et la communication gouvernementales. Selon eux, elles relèvent davantage d’un affichage d’une « posture protectrice » que d’une stratégie sanitaire précise. Elles conduisent de plus à diviser et infantiliser les citoyens, plutôt que de les unir et les responsabiliser.

11 sept. 2020

Nous, scientifiques et universitaires de toutes disciplines, et professionnels de santé, exerçant notre libre arbitre et notre liberté d’expression, disons que nous ne voulons plus être gouvernés par et dans la peur. La société française est actuellement en tension, beaucoup de citoyens s’affolent ou au contraire se moquent des consignes, et nombre de décideurs paniquent. Il est urgent de changer de cap.

Nous ne sommes pas en guerre mais confrontés à une épidémie qui a causé 30 décès le 9 septembre, contre 1 438 le 14 avril. La situation n’est donc plus du tout la même qu’il y a 5 mois. Par ailleurs, si la guerre peut parfois justifier un état d’urgence et des restrictions exceptionnelles de l’Etat de droit et des libertés publiques qui fondent la démocratie et la République, ce n’est pas le cas d’une épidémie. Aujourd’hui comme hier, cette crise doit nous unir et nous responsabiliser, pas nous diviser ni nous soumettre.

C’est pourquoi nous appelons les autorités politiques et sanitaires françaises à cesser d’insuffler la peur à travers une communication anxiogène qui exagère systématiquement les dangers sans en expliquer les causes et les mécanismes. Il ne faut pas confondre la responsabilisation éclairée avec la culpabilisation moralisatrice, ni l’éducation citoyenne avec l’infantilisation. Nous appelons également l’ensemble des journalistes à ne plus relayer sans distance une communication qui est devenue contre-productive : la majorité de nos concitoyens ne fait plus confiance aux discours officiels, les complotismes en tous genres foisonnent sur les réseaux sociaux et les extrémismes en profitent.

Le confinement général, mesure inédite dans notre histoire, a eu des conséquences individuelles, économiques et sociales parfois terribles qui sont loin de s’être encore toutes manifestées et d’avoir été toutes évaluées. Laisser planer la menace de son renouvellement n’est pas responsable.

Il faut évidemment protéger les plus faibles. Mais de même que l’imposition du port du masque dans la rue, y compris dans les régions où le virus ne circule pas, l’efficacité du confinement n’est pas démontrée scientifiquement. Ces mesures générales et uniformes, imposées sous surveillance policière, relèvent davantage d’une volonté d’afficher une posture protectrice que d’une stratégie sanitaire précise. D’où leur grande volatilité depuis six mois. Beaucoup d’autres pays agissent avec plus de cohérence. Une coordination européenne serait nécessaire.

Nous appelons également le gouvernement à ne pas instrumentaliser la science. La science a pour condition sine qua non la transparence, le pluralisme, le débat contradictoire, la connaissance précise des données et l’absence de conflits d’intérêts. Le Conseil Scientifique du Covid-19 ne respectant pas l’ensemble de ces critères, il devrait être refondé ou supprimé.

Nous rappelons par ailleurs que les premiers à soigner les malades sont les médecins généralistes. Les écarter de la lutte contre le Covid, en ne leur fournissant ni tests ni masques et en suspendant leur liberté de prescrire les médicaments autorisés de leur choix a constitué une erreur qui ne doit pas se reproduire. L’ensemble des soignants doit au contraire être mobilisé, équipé et solidarisé afin d’améliorer nos capacités de réaction et non les restreindre.

Enfin, les impératifs de protection contre la contagion ne doivent pas conduire à trahir l’éthique médicale et les principes humanistes fondamentaux. Isoler les malades et protéger les personnes à risque ne veut pas dire les priver de tous droits et de toute vie sociale. Trop de personnes âgées sont décédées et se dégradent encore actuellement dans un abandon motivé par des motifs sanitaires non justifiés. Trop de familles souffrent de ne pouvoir leur apporter l’affection indispensable à leur bonheur et à leur santé.

Il est urgent de nous remettre à penser ensemble pour définir démocratiquement nos stratégies sanitaires, redonner de la confiance à nos concitoyens et de l’avenir à notre jeunesse.

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Némesis médica

25/09/2020 Comentarios desactivados en Némesis médica

Ivan Illich, Némesis médica. La expropiación de la salud, Traducción de Carlos Godard Buen Abad, Barral Editores, 1975

«Primum non nocere»

La medicina institucionalizada ha llegado a ser una grave amenaza para la salud. El impacto del control profesional sobre la medicina, que inhabilita a la gente, ha alcanzado las proporciones de una epidemia.

Es el momento adecuado para volver a leer este libro publicado en castellano por primera vez en 1975. Un libro que habla de la venganza de la medicina institucionalizada, cuyo objetivo no es cuidar la salud de las personas sino tener enfermos crónicos y mantenerlos vivos el mayor tiempo posible para que no dejen de consumir todo tipo de fármacos.

Desobediencia vital

18/11/2016 Comentarios desactivados en Desobediencia vital

desobediencia-vital

Julio César Payán de la Roche, Desobediencia vital, Instituto de Terapia Neural

El título es ya de por sí una invitación a leer este libro. Porque no hay una única forma de vivir, no puede haber una única forma de entender la vida. Los heterodoxos de cualquier tipo no niegan que existan verdades en la ortodoxia porque la verdad está en todas partes y en ninguna. El problema de las ortodoxias es que niegan la posibilidad de que puedan haber algo fuera de ellas. Este es el libro de un heterodoxo, de un médico heterodoxo, que no cree que la vida pueda ser encasillada mecánicamente en unas estructuras fijas e inamovibles, que no cree en las dualidades del bien y el mal, de la salud y la enfermedad…

El prólogo, escrito por Adalgiza Charria, comienza con unas palabras que ponen en contexto este libro y que nos animan a leerlo:

«La desobediencia vital propone una ética cósmica, una ética que no tiene necesariamente la recompensa de la felicidad, sino que nos une no sólo con los seres humanos, sino con los árboles, con los ríos, con las estrellas; que nos hace ciudadanos del cosmos, sin respuestas. El misterio sigue siendo el mismo, pero abiertos a otros lenguajes, a otras racionalidades y a distintos paradigmas.

La desestabilización es muy fuerte, porque parte de la insurgencia de uno mismo, de darse cuenta de la trampa, de saber que no hay recetarios, ni dogmas, ni vademécum, ni caminos señalados. La promueve un ser que vive en permanente construcción, que pasó de la docencia en una facul- tad de medicina, de la que conserva la rigurosidad de estudio, a la búsque- da incansable de otras realidades y que hoy nos propone desobedecer, vol- ver a pensar, volver a pasar por el cedazo del corazón.»

El libro completo se puede descargar aquí

 

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