A plena voz

11/01/2021 Comentarios desactivados en A plena voz

Ilustración del libro «El caso Maiakovski» de Laura Pérez Vernetti

¡Respetables
camaradas venideros!
Registrando
la porquería petrificada
de hoy,
estudiando
las tinieblas de nuestros días,
vosotros,
probablemente,
preguntaréis también por mí.
Y probablemente
dirá
vuestro profesor,
encubriendo en erudición
el enjambre de las cuestiones,
que vivía una vez uno
que cantaba al agua hervida
y era enemigo encarnizado de la cruda.
¡Profesor,
quítese las gafas-bicicleta!

Yo mismo hablaré
sobre el tiempo
y sobre mí.
Yo, portador de boñigas
y aguador,
por la revolución
movilizado, llamado,
fui al frente
desde los jardines señoriales
de la poesía,
mujerona caprichosa.

Ella hizo un agradable jardincito
—la hijita,
la casita,
la fuente,
el palomar—.

“Yo misma hice mi jardincito amable,
yo misma lo voy a regar.”

Algunos echan los versos con regadera,
otros los pulverizan, escupiéndolos,
bien peinados,
bien rizados,
¡quién diablos puede entenderlos!
Para esta canalla no hay cuarentena,
mandolinean detrás de la pared:
“Tarantena, tarantena,
te-en…”
No sería un gran honor
si entre tales rosas
se irguiesen mis estatuas
en bulevares
donde tose la tuberculosis,
donde pasea la… con el bandido
y la sífilis.

Yo también,
de propaganda
harto estoy ya
y bien sería para mí
garrapatear
romances para vosotros.

Sería más productivo
y más agradable.

Pero yo mismo
me contuve
poniendo el pie
en la garganta
de mi propia canción.

¡Oíd,
camaradas venideros,
al propagandista,
al vocinglero-jefe!
Acallando el rumor
de los torrentes de la poesía,
pasaré por encima
de los tomitos líricos,
como vivo
hablando con los vivos.

Yo
llegaré hasta vosotros,
a la comunista lejanía,
no como
el lírico héroe al estilo de Yesenin.

Mi verso llegará
a través del lomo de los siglos
y a través de las cabezas
de los poetas y gobiernos.

Mi verso llegará,
pero nunca del modo
cual la flecha
llega en la cacería de liras y de amores,
nunca como llega
al numismático la borrosa moneda,
o como la luz de las estrellas muertas.

Mi verso
de trabajo,
la mole romperá de los años
y llegará,
denso,
rudo,
visible,
igual que a nuestros días
llegó el acueducto
hecho
ya por los siervos de Roma.

En los túmulos de los libros,
donde el verso está enterrado,
cuando encontréis por azar los trozos de hierro de un verso
mío, vosotros,
con estima callada,
tocadlo
como una vieja
pero temible arma.

Yo,
el oído
con la palabra
no acostumbro a mimar.

La orejita de una muchacha
bajo un rizo de pelo,
no podrá sonrojarse con ellas,
cual si fuesen palabras algo obscenas.

Desplegando en desfile
los ejércitos de mis páginas,
yo paso por el frente de mis versos.
Firmes están
con pesadez de plomo,
prestos a morir
y prestos a la gloria inmortal.

Los poemas están inmóviles
apretando uno con otro los cañones
de los títulos apuntados
y prestos al disparo.

El arma preferida
—la caballería
de las agudezas—
presta está
a lanzarse al grito de ¡hurra!,
levantando de las rimas
las lanzas puntiagudas.

Y todos
estos ejércitos armados hasta los dientes,
que pasarán a través de veinte años de victorias,
te los entrego
yo, poeta,
hasta la última hoja,
a ti,
proletario
del planeta.

El enemigo
de la mole-clase obrera
es también mi encarnizado enemigo
desde hace mucho tiempo.

Abríamos de Marx
cada tomo
como en la casa
propia
los postigos;
pero sin libros,
nosotros comprendíamos
a qué bando ir
y en qué bando luchar.

Nosotros,
la dialéctica
aprendíamos no en Hegel;
en el fragor de los combates
ella irrumpía en el verso
cuando, bajo las balas,
los burgueses huían de nosotros,
como nosotros,
hace tiempo,
huíamos de ellos.

Dejad
que detrás de los genios,
como viuda inconsolable,
la gloria se arrastre
tras el cortejo fúnebre.

¡Muere tú, verso mío,
muere como el soldado de filas,
como nuestros soldados desconocidos
morían en los asaltos!
No me importa
el peso de muchas arrobas de bronce
no me importa
el fango del mármol;
ya arreglaré mis cuentas con la gloria;
somos amigos íntimos.

Que nos sirva
de común monumento
el socialismo
construido en los combates.

¡Generaciones venideras,
comprobad los flotadores
de las cañas de pescar de los diccionarios!

Del Leteo
saldrán a flote
restos de palabras tales
como “prostitución”,
“tuberculosis”,
“bloqueo”.
Para vosotros,
que sois sanos y ágiles,
el poeta lamía
los esputos de tisis
con la lengua áspera de los carteles.

En el fuego de los años,
yo me he de convertir en algo semejante
a los monstruos antediluvianos con cola.

¡Camarada vida,
vamos
a caminar más rápidos,
a caminar
sobre los años del quinquenio
el resto de nuestros días!
A mí,
ni siquiera un rublo
me han dado los versos.
Los ebanistas
no me enviaban los muebles a casa.
Y además
de la camisa bien lavada,
sinceramente digo,
no necesito nada.

Al llegar
al Comité Central
de los venideros,
luminosos años,
por encima de la banda
de especuladores y bandidos poéticos,
yo alzaré
como carnet del Partido Bolchevique,
todos los cien tomos
de mis
libros de Partido.

Vladímir Mayakovski, «A plena voz», incluido en Antología de la poesía soviética (Ediciones Júcar, Madrid, 1974, trad. de Inna Tiniánova y César M. Arconada).

El caso Maiakovski

11/01/2021 Comentarios desactivados en El caso Maiakovski

Laura Pérez Vernetti, El caso Maiakovski, Prólogo de Juan Bonilla, Luces de Gálibo, 2014.

 

Sólo practicó un género literario: el narcisismo. Es decir, su vida fue su obra, y, como de cualquier vida, una vez transcurrida, lo que nos queda de ella, si contemplamos al hombre, son unas cuantas anécdotas, unos versos, unas imágenes.

 

Como dice Juan Bonilla en el prólogo, titulado «La marca Maiakovski», Maiakovski se transformó a sí mismo en su propia obra, y esto es precisamente lo que reflejan las viñetas, realizadas con el estilo de los carteles de la propaganda soviética, de Laura Pérez Vernetti. La última parte del libro pone imágenes a algunos fragmentos de poemas de Maiakovski.

 

Nube en pantalones / Flauta vertebral

14/12/2020 Comentarios desactivados en Nube en pantalones / Flauta vertebral

Vladimir Maiakovski, Nube en pantalones / Flauta vertebral, Edición bilingüe de Jesús García Gabaldón, Cátedra, Madrid, 2020

Ilustración de la cubierta: Vladimir Maiakovski, Autorretrato con sombrero de copa y blusa amarilla (1913)

SIENTO QUE
EL “YO”
ME QUEDA PEQUEÑO
ALGUIEN DENTRO DE MÍ PUGNA POR SALIR

 

El sol se eclipsaría si viera las doradas vetas de su alma, pues él solo, con los cinco dedos de una mano, sujetaba las correas de transmisión de los mundos, mientras blasfemaba, imploraba, acuchillaba y saltaba sobre alguno para hincarle los dientes podridos de su gran boca de bocazas irredento. Era Maiakovski, él y nadie más que él. Su primer libro de poemas llevaba por título “Yo”. El segundo libro se tituló “Vladimir Maiakovski”. Después vendrían Nube en pantalones y Flauta vertebral. Y después muchos otros, entre ellos un poema a la revolución de octubre, 150.000.000, y un largo poema dedicado a Lenin. Hizo poesía, teatro, cine, carteles, dibujos, cuadros… viajó a Praga, a París, a Niza, a México y a Nueva York… Tuvo muchas amantes, varios hijos, muchos amigos y otros tantos enemigos… Vivió intensamente y murió también intensamente, se suicidó a los treinta y siete años, porque “no es difícil morir, vivir es más difícil”.

Fue siempre un poeta a la contra, y cuando tuvo que ser forzosamente un poeta a favor de algo, el gran poeta se convirtió en un poeta mediocre. Estos dos grandes poemas, Nube en pantalones y Flauta vertebral, publicados por primera vez en 1915, son de la época en la que todavía era siempre un poeta a la contra, un poeta antisistema. Su enorme “yo” lo llena todo y construye poemas grandes como él y como su “yo”.

A VUESTRA MENTE QUE SUEÑA EN UN CEREBRO MOLIDO
COMO UN OBESO LACAYO EN UN MUGRIENTO SOFÁIRRITARÉ CON LOS DESPOJOS DE UN CORAZÓN SANGRIENTOBURLÁNDOME HASTA LA SACIEDAD DESCARADO Y MORDAZ

 

– Raúl Teixidó, “Vladimir V. Mayakovski, poeta y revolucionario

– Rene Poznanski, “Mayakovsky y la revolución

Morir en aquesta vida

09/12/2020 Comentarios desactivados en Morir en aquesta vida

Ya está todo zanjado.

La barca del amor se estancó en la rutina.

Estoy en paz con la vida.


V. Maiakovski

Morir en aquesta vida (1972)
(Raimon)

No és difícil morir en aquesta vida,
que viure és més difícil.
I he d’evitar el teu gest
més absurd, inútil.
No he de dir mai:
s’ha trencat la barca de l’amor
contra la vida quotidiana;
prehistòric com sóc, contradictori com sóc,
em seria més fàcil destrossar-la.
Perquè t’he fet part de la meua vida
i crec els poemes que tu feies,
he d’evitar el teu gest
més absurd, inútil.
No he de dir mai:
s’ha trencat la barca de l’amor
contra la vida quotidiana.
Tu has escrit ja fa molts anys
jo et llegeix encara avui,
poeta Maiakovski.
No és difícil morir en aquesta vida,
que viure és més difícil.

Lonesome

04/12/2020 Comentarios desactivados en Lonesome

… una película que había visto solo y de la que salió llorando, nunca había llorado al salir del cine, Soledad, de Paul Fejos, en la que un muchacho y una muchacha se encuentran en medio de una multitud un sábado por la noche en el abarrotado Luna Park de Nueva York, él es obrero, ella, telefonista, se miran, tratan de acercarse, pero la multitud los arrastra, los junta y los separa, y se pierden de vista, y desde entonces se buscan, se buscan en vano por toda la ciudad, más solo que la una cada uno, hasta que una noche mágica y milagrosa coinciden en la puerta de un edificio, el edificio donde ambos viven, el inmenso edificio donde ambos habían vivido siempre, tan cerca y tan lejos.

Juan Bonilla, Prohibido entrar sin pantalones, p. 331

HIJOS DE LA VIDA

1. «EL AMOR SUEÑA CON EL PODER ABSOLUTO»

Dicho de modo esquemático, el largometraje norteamericano Soledad (1928), de Paul Fejos, muestra a UN HOMBRE, a UNA MUJER y LA MULTITUD (the crowd). La ola humana, transportada por empresas especiales de autobuses, acompañada y animada por orquestas de viento, se desplaza en dirección a la máquina de diversión, montada generosamente junto al océano, la feria anual de Coney Island, que existe desde el cambio de siglo.

El reloj marca las doce del mediodía. Nudismo en la playa. Trajes de baño enterizos. La mirada se concentra en fragmentos de brazos, el cuello, el muslo. La película Soledad muestra arena pisoteada. Movimiento de miles de pies hacia el agua, desde el agua. Hasta aquí han llegado el TRABAJADOR y la TELEFONISTA. No saben que viven uno al lado del otro. Pero obedeciendo a criterios azarosos se han reconocido durante el viaje. Él la sigue. El diálogo de la película muestra el PROCESO DE DESARME RECÍPROCO. Este proceso es necesario para el IMPROBABLE LOGRO DE CONSTRUIR INTIMIDAD (Niklas Luhmann). Éste es el núcleo de las novelas y los dramas. Al principio los dos hacen alarde de su origen, de su propio valor. «A las 17hs. tengo una cita en el Ritz», dice Jim, el trabajador. A esto poco puede oponer Mary, la telefonista. EL AMOR SUEÑA CON EL PODER ABSOLUTO (1).

A esto responde el contraefecto de las condiciones reales. Cae la noche. La multitud ha abandonado la playa. Los dos tienen puestos sus trajes de baño enterizos, advierten que tienen mucho frío. Se confiesan sus respectivas profesiones. Pero aún no flota AMOR en el aire, el amor es un programa de mayor categoría. «Let’s have fun», dice Mary, la guardiana de los corderos. Ella piensa que sólo a partir de una relación sexual concreta se puede llegar a decidir qué siente el uno por el otro. Quizás tome forma algo que pueda ser llamado amor. ¿Pero qué sería eso? ¡Algo capaz de soportar cargas!
¡Sólo un observador podría juzgar qué sienten el uno por el otro, cuál de esas sensaciones es consistente y capaz de soportar cargas!

La pareja se dirige a las atracciones. La máquina de diversión de Coney Island poco sabe de precisión. Casi todo es fuerza de empuje. La máquina sirve a la distracción, no al trabajo concentrado en un producto. En este sentido Coney Island, como maquinaria («concentración de distracciones») difícilmente resulte útil en una fábrica, más aún, como mecanismo no causa más que accidentes.

 

2. EL ADIVINO COMO UTOPISTA

Voz del adivino: Hoy mismo conocerá a una mujer de pelo castaño, y permanecerán juntos hasta el final de la vida.

El adivino, un autómata, está hecho de hierro. El corral que forman las mandíbulas se abre y cierra, despide sonidos introducidos por un fonógrafo. Un ojo azul vidrioso se abre y cierra, cabello blanco, arrugas que se fruncen mecánicamente en la frente. SOLEMNIDAD. La sentencia del adivino parece encajar con Mary. Se toman de la mano.

 

3. MONTAÑA RUSA

En la montaña rusa a cada uno le «asignan su ubicación», es decir, los «separan» en carritos distintos. Sus respectivos compañeros en el vagón de dos plazas son tan poco como ellos el uno para el otro. Por señas intentan comunicarse a la distancia. El miedo al abismo. Desde 1902, sucesivas generaciones de ingenieros han dotado a esta montaña rusa de un nuevo efecto cada año. Esto ha doblegado el sopesado equilibrio original del proyecto. A la fecha, el AGOTAMIENTO DE LA MAQUINARIA está al límite. Las ruedas de uno de los carritos que doblan por la empinada curva comienzan a echar chispas, la maquinaria se prende fuego. Una falla de funcionamiento sin que se haya tomado la previsión de detener la intrépida vuelta. Puede morir gente (2).

El director Paul Fejos rodó diferentes largometrajes, pero éste es una joya de la Modernidad. Más tarde vieron la luz en Tailandia y Madagascar documentales etnográficos. Al húngaro le interesaban las personas, la sociología. Aquí, en su obra maestra, describe las horas nocturnas que viven los dos especialistas de la felicidad. La desgracia de la montaña rusa los ha distanciado, tormenta sobre el parque de diversiones. Empapados por la lluvia, regresan por separado a sus departamentos, sus habitáculos de contención. Aunque sus departamentos son vecinos (esto lo ve el espectador), ellos habrían seguido solos de no ser por la música. Un disco con el éxito Always I will love you; ésta era además la canción que ejecutaban las orquestas de viento que acompañaban a los vehículos que los habían transportado a ellos (y a la masa de visitantes) a Coney Island. Los dos tienen un tocadiscos y los dos tienen el disco con la canción. Sienten que se consolarán si la escuchan una vez más. Lo más valioso de las personas, escribe el director Fejos, es el anhelo. Si se lo pudiera juntar como en una cuenta bancaria, habría millonarios de la búsqueda de felicidad.

 

4. UN SUEÑO QUE SE DABA POR PERDIDO / UTILIDAD

Dos robinsones en la ciudad de Nueva York; qué suerte poder defenderme de los millones de la masa en el cuadrado en el que vivo. Si no, no podría decir lo que quiero. Ahora, desde el departamento vecino Mary escucha la canción ALWAYS, vale decir, siempre te amaré, soy alguien resuelto, confiable, y en todo momento, aun cuando tengas sesenta y cuatro años, estaré a tu lado, en fin, solidez, utilidad; ella capta el mensaje que viene de al lado. Con arrojo abre la puerta del departamento vecino y ve a Jim, al que ya daba por perdido.

Así, a pesar de toda amargura, de la objetiva inconveniencia de la maquinaria de diversión, de la inseguridad de ambos protagonistas en todos los asuntos relativos al establecimiento feliz de sus vidas (a pesar de la difícil tarea de transferir a una relación amorosa la extremadamente dinámica habilidad con que Mary maneja los teléfonos y Jim acaricia las herramientas), a pesar de todo eso lograron ejercitar la DIVERSIÓN CONCRETA (3), que duró hasta el lunes por la mañana. Entonces comenzó otra vez el trabajo profesional de 1928. Sin embargo, los dos esperan con ansias furtivas la noche, para seguir probando.

 

5. JIM Y MARY

 

6. EL TRABAJO / EL TRABAJO POR LA FELICIDAD

Es imposible imaginar hoy un trabajo especializado como el de una telefonista en 1928. Velocidad y precisión en el ESTABLECIMIENTO DE LAS COMUNICACIONES habrían provocado la tarde del 20 de julio de 1944 un giro a favor de los rebeldes, si otras fuerzas de la modernidad, por ejemplo los vehículos de la Escuela de Tanques de Potsdam, hubieran exhibido la misma profesionalidad.

COOPERACIÓN ENSAMBLADA (hombre, máquina, grupo, interconectados en el funcionamiento conjunto; la tensión suprema de los nervios se produce allí donde se unen los movimientos): de tal trabajo surge un ser híbrido, invisible como los cortes de la película. Mientras los seres humanos andan impávidos por la vida, refugiándose los fines de semana en su privacidad (esto es, en su estado de cuatrocientos años atrás), ha surgido entre ellos un ser vivo virtual que mira al futuro y pugna por una vida propia. La TEORIA ELEMENTAL INTERSUBJETIVA DEL TRABAJO fue descubierta por primera vez en otoño de 1928 (4).

Tras finalizar un trabajo así, los hombres de 1928 no saben de inmediato cómo relacionarse con la realidad desprovista de aparatos, con sus deseos, con el tiempo no ordenado. Necesitarán días para ajustarse a las MÁQUINAS DE LA VIDA REAL. De éstas deberán sacar enseñanzas, pero sólo podrán hacerlo si son capaces de conservar en sus casas y escondites privados el ritmo invisible de los días de trabajo hasta haber sido reeducados para el proceso de la LIBERTAD. Deben deducir ese compás de la «melodía de trabajo», que ahora, bajo la presión del Viernes Negro, es apenas audible. Eso se aprende de a muchos. Los cursos no sirven; en rigor, eso no se puede «aprender», sino que hay que llevar dentro de sí las ideas de los otros.

Así, después de la fase de agotamiento, uno recibe un préstamo: la conexión al programa radiofónico sabatino de Nueva York. Los HIJOS DE LA VIDA lo conocen: los textos de las canciones melódicas que se refieren a la adquisición de felicidad, a la tristeza provechosa. En 2007 esa zona de Nueva York es un barrio de indigentes. En 1928, un lugar de viviendas codiciadas, de dimensiones pequeñas, acomodadas una al lado de la otra, cajitas de felicidad. Pero a la felicidad se la supone afuera, un viaje de larga distancia. Un siguiente grupo de hombres y mujeres jóvenes se da cita el sábado por la mañana para partir en ómnibus hacia Coney Island. Cualquiera que vea esto intuirá qué es la felicidad. La felicidad se adivina más fácilmente cuando se produce en los otros.

(1) Cari von Clausewitz, De la guerra, capítulo 1.

(2) Muerte por «conciencia necesariamente falsa». Muerte por búsqueda polifónica de diversión.

(3) Relaciones sexuales.

(4) El ergónomo D. Knoche alude a este ser con el concepto de «espiritualiza- ción». Esta se manifestaría en los grandes eventos deportivos cuando en el climax del espectáculo una especie de nube se apodera de los espectadores, nube que no es idéntica a la nube de transpiración exudada que produciría el fenómeno de «algo inolvidable». Esta opinión es refutada por el especialista en ciencias del trabajo Detlevson, que califica de fantasmagórica la visión de Knoche. De hecho, entre 1943 y 1945, ingenieros del Ministerio de Armamento a cargo de Speer observaron repetidas veces «apariciones de espíritus», un repentino, improbable aumento del impulso en el proceso de trabajo, y esas apariciones testimonian a favor del análisis de Knoche. Así, en abril de 1945, inexplicablemente se construyeron 7.800 aviones modelo Strahljäger para los que no había ningún plan de necesidades, ningún material a disposición y tampoco fuerzas de trabajo. Más aún, ni siquiera el lugar de producción se pudo determinar posteriormente. Sin embargo, ahí estaban los vehículos aéreos, aunque resultaban inútiles por falta de tripulación.

 

ALEXANDER KLUGE, 120 historias del cine, Traducción de Nicolás Gelormini, Edición a cargo de Carla Imbrogno, Caja Negra, Buenos Aires, 2010

Maiakovski en el año 1913

03/12/2020 Comentarios desactivados en Maiakovski en el año 1913

«Maiakovski en el año 1913»

No te conocí en tu gloria,
solo recuerdo tu tormentoso apogeo,
pero quizás hoy tengo derecho a
recordar el día de esos años lejanos.
Mientras los sonidos se hacían más fuertes en tus versos,
nuevas voces pululaban …
Manos jóvenes no eran perezosas,
terrible erigiste bosques.
Todo lo que tocaste parecía
distinto de lo que era hasta entonces.
Lo que destruiste, fue destruido.
En cada palabra luchó una frase.
Solitario y muchas veces insatisfecho,
con impaciencia apresuró el destino,
sabía que pronto saldrías alegre, libre
a tu gran lucha.
Y el retumbar ya sensible de la marea lo
escuché cuando nos leíste, La
lluvia entrecerró los ojos con rabia. Entraste
en una violenta discusión con la ciudad.
Y el nombre, que aún no se había escuchado,
voló al salón sofocante con el rayo,
de modo que ahora, todo el país se conserva, para
sonar como una señal de batalla.

Anna Ajmátova

«Маяковский в 1913 году»

Я тебя в твоей не знала славе,
Помню только бурный твой расцвет,
Но, быть может, я сегодня вправе
Вспомнить день тех отдаленных лет.
Как в стихах твоих крепчали звуки,
Новые роились голоса…
Не ленились молодые руки,
Грозные ты возводил леса.
Все, чего касался ты, казалось
Не таким, как было до тех пор,
То, что разрушал ты,- разрушалось,
В каждом слове бился приговор.
Одинок и часто недоволен,
С нетерпеньем торопил судьбу,
Знал, что скоро выйдешь весел, волен
На свою великую борьбу.
И уже отзывный гул прилива
Слышался, когда ты нам читал,
Дождь косил свои глаза гневливо,
С городом ты в буйный спор вступал.
И еще не слышанное имя
Молнией влетело в душный зал,
Чтобы ныне, всей страной хранимо,
Зазвучать, как боевой сигнал.

Анны Ахматовой

1913 es un año decisivo en la cultura rusa de la Edad de Plata y en la vida y obra de Maiakovski. Es el año de eclosión de las vanguardias, sobre todo en poesía y pintura. En poesía, asistimos a la consolidación de los movimientos futuristas y del acmeísmo. Se publica y se pone en escena la ópera futurista Seremos como el sol (будем как солнце), escrita por Alexéi Kruchónij, con música de Mijail Matiushin y decorados de Kazimir Malévich, entre los que se incluía su famoso «Cuadrado negro», que daría paso a la abstracción y al suprematismo. Ígor Severianin, creador del ego-futurismo, publica La copa bullente de truenos (Громокипящий кубок). En el Taller de los Poetas del grupo acmeísta se imprime el primer poemario de Anna Ajmátova, La tarde (вечер). Ósip Mandelstam publica La piedra (Камень). Marina Tsvetáieva da a la estampa su tercer poemario, la antología De dos libros (Из двух книг). En este mismo año se imprime la novela Petersburgo (Петербург), de Andréi Bieli, obra maestra de la prosa rusa de vanguardia. Por su parte, Maiakovski continúa con su labor de pintor y dibujante de vanguardia. En mayo, publica su primer poemario, ¡Yo! (Я!), con dibujos de Chukryguin y Shéktel, en una tirada de trescientos ejemplares manuscritos elaborados con técnica xilográfica. Aparece un tema fundamental de su poesía: el sufrimiento del poeta solitario que pasea sin rumbo, perdido en la ciudad deshumanizada, entre la masa anónima:

Donde las ciudades
cuelgan
y en la jaula de una nube
se petrifican
los cuellos torcidos
de las torres,
yo voy,
solo, a sollozar
porque en el cruce
crucificaron
a los alguaciles.

 

Así mismo a lo largo del año participa en diversos calendarios literarios futuristas, tales como Vivero de jueces II (садок судей) y Luna agonizante (Дохлая луна). El 2 de diciembre se estrena en el teatro Luna Park de Petrogrado su primera tragedia, Vladímir Maiakovski (Владимир Маяковский), puesta en escena por Vsévolod Méyerhold, con decorados de Pável Filónov, Iósif Shkólnik y Olga Rozánova. Es la tragedia del poeta incomprendido por las masas, el último poeta:

¿Acaso comprenderéis
por qué yo,
tranquilo,
entre una tormenta de escarnios
llevo en un plato mi alma
al almuerzo de los años que pasan?
Desde las mejillas sin afeitar de las plazas
me deslizo como inútiles lágrimas,
yo,
que quizás soy
el último poeta.

A mediados de diciembre de 1913 emprende, con David Burliuk, Alexéi Kruchónij y Vasili Kamenski, una gran gira de veladas futuristas por diversas ciudades rusas, tales como Járkov, Sebastópol, Kishiniov, Odesa, Kiev y Moscú. En ellas aparece vestido con frac y sombrero de copa, y a menudo, se viste con una blusa amarilla (el amarillo será el color preferido de los futuristas), o una blusa a rayas negras y amarillas:

LA BLUSA AMARILLA

Nunca había tenido trajes. Tenía dos blusas, con un aspecto de lo más deplorable. Un modo probado era embellecerlas con una corbata. No tenía dinero. Tomé de mi hermana un trozo de cinta amarilla. Me la puse alrededor del cuello. Hizo furor. Eso significa que lo que más destaca y lo más bonito de un hombre es la corbata. Evidentemente, si se agranda la corbata, se agranda el furor. Pero, dado que las dimensiones de las corbatas son limitadas, fui astuto: hice de la corbata una blusa y de la blusa, una corbata.Irresistible impresión

En suma, para Maiakovski, 1913 es «un año alegre»:

UN AÑO ALEGRE

Viajamos por Rusia. Veladas. Conferencias. Los gobernadores nos vigilaban. En Nikoláiev nos recomendaron que no nos metiéramos ni con las autoridades ni con Pushkin. A menudo la policía irrumpía a mitad de las charlas. A la cuadrilla se unió Vasia [Vasili] Kamenski. El futurista más mayor.
Para mí, esos años fueron de trabajo formal, de dominio de la palabra.
Los editores no nos aceptaban. La nariz capitalista olfateaba dinamiteros en nosotros. A mí no me compraron ningún verso.
Al regresar a Moscú viví la mayor parte del tiempo en los bulevares.
En esa época compuse la tragedia
Vladímir Maiakovski. Se representó en Petersburgo. Luna Park. La silbaron hasta la extenuación.

Jesús García Gabaldón, Introducción a Nube en pantalones – Flauta vertebral, Cátedra, 2020

Libreto de la ópera «Seamos como el sol» (будем как солнце)

 

Kazimir Malévich, «Cuadrado negro»

 

Portada de la primera colección de poemas de Vladimir Mayakovsky «Я!» (ilustraciones de V. Chukrygin)

Vladímir Maiakovski – Tragedia

Blog dedicado a Maiakovski

Acerca de la poesía de Vladímir Maiakovski

Prohibido entrar sin pantalones

02/12/2020 Comentarios desactivados en Prohibido entrar sin pantalones

Juan Bonilla, Prohibido entrar sin pantalones, Seix Barral, Barcelona, 2014

 

«La blusa fatua»

Yo me haré pantalones negros,
del terciopelo de mi voz,
y una blusa amarilla,
de tres metros de atardecer,
y pasaré por la mundial avenida Nievski
por sus lustrosas veredas,
compadreando con paso fatuo de Don Juan.

Dejen que la tierra gima en descanso amujerado.
«¡Tú las primaveras verdes las vas a violar!»
Yo le diré al sol, mostrando los dientes:
-¡Sobre el asfalto liso, me gusta compadrear!

Será porque el cielo está muy celeste,
y la tierra, mi amante, está limpia y de fiesta,
yo les regalo mis versos alegres, como un bi-ba-bó,
necesarios y agudos como cepillo de dientes.

Mujeres amantes de mi carne,
y esa niña que fraternalmente me mira.
Cubridlo de sonrisas al poeta,
que yo las bordaré, cual flores,
en mi blusa,
amarilla,
de fatuo.

Vladimir Mayakovsky

el futurismo tenía que ser religioso, afectar a todos los órdenes de la vida para crear un nuevo desorden en el que vivir.

Cuando dentro de un siglo alguien lea algún verso en el marco de una cuartilla, en esa tinta yo estaré latiendo de nuevo. Cada vez que pase eso, yo latiré. Mi corazón ya no estará en mi pecho, sino en esa tinta futura, cada vez que alguien lea un verso mío, un latido: vivo en el futuro, qué remedio, y en el futuro usted está muerto.

 

Maiakovski tenía dieciocho años, dieciséis dientes podridos, dos hermanas y un solo lector

Maiakovski se reencarna en Bonilla para escribir sobre Maiakovski, porque Maiakovski revive en las palabras de Bonilla. No es una biografía. Ni siquiera una biografía novelada. Es un libro sin reglas que, como los poemas de Maiakovski, adquiere sentido cuando es leído. Bonilla consigue que los lectores amemos a Maiakovski, que leamos sus poemas desgarrados, que nos acerquemos a las circunstancias de su vida, a su fe en un futuro que le fue arrebatado, usurpado por los burócratas del Estado. No es una novela gamberra, tal como han dicho de ella algunos críticos. Quizá sea una novela, pero no es gamberra en absoluto. El gamberrismo es otra cosa. El libro de Bonilla es libre y no se somete a ninguna disciplina, pero no es gamberro. Maiakovski tampoco lo era. Este libro es una celebración de Maiakovski, un homenaje.

Algunas reseñas:
– Jordi Corominas, “Un retrato necesario

– Karina Sainz Borgo, “Una novela gamberra sobre Maiakovski

– Ferrán Mateo, “Maiakovski, destellos de un hooligan de la poesía

– Antonio Rivero Taravillo, “El gigante egoísta

 


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Maiakovski: demonio y dios

28/11/2020 Comentarios desactivados en Maiakovski: demonio y dios

De Juan Bonilla, Prohibido entrar sin pantalones, p. 214:

No plantéis ningún árbol,

más bien quemad un bosque,

no tengáis ningún hijo,

más bien pagad un buen aborto a vuestras novias,
no escribáis ningún libro,

más bien majad a palos a los críticos literarios.

Marc Chagall, El ángel caído

[…] tengo otra versión del anterior, igual te gusta más:

Primero planta un árbol.

Deja crecer el árbol y ten entonces un hijo.
Deja crecer al hijo y tala el árbol.

Con la madera confecciona una cruz.

Clava en ella a tu hijo.

Por fin podrás escribir un libro sobre el asunto.

Marc Chagall, El crucificado, 1944

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