Els companys de l’Andròmeda

26/09/2020 Comentarios desactivados en Els companys de l’Andròmeda

Eugène Dabit, Els companys de l’Andròmeda (L’illa), Traducció i Pròleg Joan F. López Casasnovas, Editorial Ses Voltes, Menorca, 2020.

Ilustración de la cubierta: Alexa Grande

 

Edición original: L’Îlle, Gallimard, Paris, 1934

La novela Les compagnons de l’Andromède que forma parte, junto con otras dos novelas cortas, del volumen L’Îlle, fue publicada también en el nº 9 de la revista Commune (mayo, 1934).

 

L’Homme et la Mer

Homme libre, toujours tu chériras la mer !

La mer est ton miroir ; tu contemples ton âme
Dans le déroulement infini de sa lame,
Et ton esprit n’est pas un gouffre moins amer.Tu te plais à plonger au sein de ton image ;
Tu l’embrasses des yeux et des bras, et ton cœur
Se distrait quelquefois de sa propre rumeur
Au bruit de cette plainte indomptable et sauvage.Vous êtes tous les deux ténébreux et discrets :
Homme, nul n’a sondé le fond de tes abîmes ;
O mer, nul ne connaît tes richesses intimes,
Tant vous êtes jaloux de garder vos secrets !

Et cependant voilà des siècles innombrables
Que vous vous combattez sans pitié ni remords,
Tellement vous aimez le carnage et la mort,
O lutteurs éternels, ô frères implacables !

Charles Baudelaire, Les Fleurs du mal

Diario íntimo, 3 de agosto de 1933

Eugène Dabit, como él mismo dijo, no escribía para contar historias sino para expresar sentimientos que podían ser de amor, de tristeza, de desapego, de alegría, de fraternidad, de pena… escribía para poner la vida en palabras. En esta pequeña novela, que con otras dos constituye el volumen titulado La isla, Eugène Dabit escribe sobre sus vivencias en la isla de Menorca en la que pasó varias temporadas entre los años 1932 y 1935. En ella traslada sus aspiraciones a una forma de vida sencilla, en estrecho contacto con la vida que nos rodea, con el mar, con la tierra, con el cielo, con las gentes sencillas que necesitan poco para vivir y entre las que se establecen relaciones de fraternidad y de ayuda mutua, diseñando la utopía de una comunidad fraternal de trabajadores. Por tanto en esta novela se reflejan sus ideas sobre el trabajo asalariado, su rechazo (relativo) del maquinismo y del progreso material y su apuesta por una vida simple disfrutando de la compañía de gentes sencillas. Por eso mismo su escritura, sencilla y alejada de cualquier tipo de artificio, es entrañable y capaz de provocar emociones la persona que la lee. La acción de la novela se sitúa en el puerto de Ciutadella, aunque se refiere a ella con el nombre ficticio de Ferreal.

En su diario, en el que deja constancia de los sentimientos que le inspira la isla de Menorca, se pueden encontrar varias señales que ayudan ha entender el proceso de creación de esta novela: la felicidad, y también la tristeza, que le inspira la belleza de los paisajes; la simplicidad y al mismo tiempo la dureza de la vida en ella; el temor a que sea pronto devorada por el “turismo”… Eugène Dabit se enamoró de la isla de Menorca, una isla desnuda y pobre, que en aquel tiempo todavía era una isla poco frecuentada por turistas. Amaba sus líneas sencillas, la aridez y la luz.

“Tanta bellesa no la puc sentir sense una sorda tristor. Perquè sé que és mortal, com la joventut; perquè m’agradaria que altres com jo poguessin gaudir-ne. País tranquil, mar tan ampla i lluminosa. Els habitants d’aquesta illa en tasten la pau, respiren aquest aire pur. Però quants d’altres homes privats de cel, de llibertat!”

Diario íntimo, 25 de mayo de 1933

En varias ocasiones se manifiesta en contra del turismo que algún día podría llegar a la isla pobre, austera, sencilla y árida que él conocía. “Des que sent al meu entorn tot el que apel.la al ‘turisme’, la meva felicitat se’n va en orris. O és que no som un turista jo mateix? Sí, però que voldria passar desapercebut!”

El 10 de junio de 1933, escribe en su diario lo que constituirá el germen de esta novela:

“Quasi cada vespre, faig el mateix passeig, al llarg de la costa, pel camí que duu al petit port, i des d’on es veu, a la vegada, el poble, el camp i la mar. Em trobo amb d’altres passejants: homes encorbatats, dones vestides de negre. Vaig a poc a poc, sovint m’atur: per gaudir de la calma, del color del cel crepuscular; la vida dels pescadors centra més encara la meva atenció. Al llarg del moll -si és que aquell tros de roques es pot dir així- hi ha estesa la carcassa d’un navili. Se n’agafen els bocins, que es tallen mitjançant un bufador de petroli i se rompen a cops de maça. Aquesta obra ocupa cinc o sis homes, que són també mariners. Ells són els qui, havent-ne carregat el seu dos pals, se’n van a qualque port a vendre´n la ferralla. Quan als fosquets jo hi pas, llur tasca ha acabat. Asseguts, esperen que un d’ells servesqui la sopa; un rasca el violí, un altre toca la guitarra; uns quants escolten; un ca dorm. És una escena tranquil.la, viril, fraternal. La nau capcineja. Tot seguit, un soroll de vaixella de ferro; els plats damunt la superficie del pont; el cuiner els omple equitativament. Una fogassa de pa; cadascú en talla amples llesques. Sopar frugal. Crits, que són només paraules. Ambient distès. La vida, aquesta fraternal, forta i pobra, humil i poderosa.”

Diario íntimo, 10 de junio de 1933

El 23 de julio del mismo año deja constancia en el mismo diario que hace nueve días ha comenzado ha escribir Les compagnons de l’Andromède.

Diario íntimo, 23 de junio de 1933

El 9 de septiembre siguiente señala en su cuaderno su propósito de completar esta novela con otras dos pequeñas nouvelles que darán forma a un libro titulado L’Île, en el que afirma que dará vida a la isla, con sus estaciones, sus costas, sus aguas y sus hombres: campesinos, obreros y pescadores, para que sea el testimonio de los días sencillos y felices que vivió en ella.

Diario íntimo, 9 de septiembre de 1933

La traducción al catalán utiliza muchas expresiones del catalán de Menorca que hacen la lectura aún más atractiva.

Reseña de Louis Aragon en la página 4 de L’Humanité del 18 de junio de 1934

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Se estou só, quero não estar

25/09/2020 Comentarios desactivados en Se estou só, quero não estar

Se estou só, quero não estar,
Se não estou, quero estar só,
Enfim, quero sempre estar
Da maneira que não estou.

Ser feliz é ser aquele.
E aquele não é feliz,
Porque pensa dentro dele
E não dentro do que eu quis.

A gente faz o que quer
Daquilo que não é nada,
Mas falha se o não fizer,
Fica perdido na estrada.

2-7-1931

Fernando Pessoa, Poesias Inéditas (1930-1935). (Nota prévia de Jorge Nemésio.) Lisboa: Ática, 1955 (imp. 1990).

Como Fernando Pessoa Salvou Portugal

25/09/2020 Comentarios desactivados en Como Fernando Pessoa Salvou Portugal

Como Fernando Pessoa salvou Portugal (Eugène Green, 2018)

Ora toda gente que serve deve, parece-nos, buscar a agradar a quem serve. Para isso é preciso estudar a quem se serve (…); partindo não do princípio de que os outros pensam como nós, ou devem pensar como nós (…), mas do princípio de que, se queremos servir os outros (para lucrar com isso ou não), nós é que devemos pensar como eles.”
Fernando Pessoa, para a Revista de Comércio e Contabilidade.

En estos días, en los que Eugène Green está siendo expulsado, perseguido, calumniado, insultado, por obrar de acuerdo con su conciencia y con el sentido común, no obedeciendo normas arbitrarias, injustas y perjudiciales para la salud física y mental de la humanidad, algunos nos sentimos obligados a rendirle un homenaje disfrutando de sus películas. Películas, las de Eugène Green, que casi siempre pasan desapercibidas, a pesar de su enorme calidad, lo que viene a demostrar una vez más que Eugène Green es una pesona libre de ataduras, que no se pliega a los convencionalismos ni a las exigencias del mercado ni siquiera a las exigencias de un festival de cine y mucho menos a las normas arbitrarias diseñadas para someter a la población a una obediencia ciega, cual rebaño de ovejas.

En realidad no fue Fernando Pessoa, sino Álvaro de Campos -uno de sus muchos heterónimos-, el autor de la frase que serviría para publicitar la cocacola en Portugal y que nunca llegó a ser utilizada, ya que la famosa bebida refrescante no fue comercializada en Portugal hasta después de la Revolución de los Claveles, precisamente gracias a la frase de marras.

Esta peliculita es una peliculaza. Inácio Araujo, crítico de Folha de S. Paulo, escribió sobre esta película lo siguiente:

En los 26 minutos de Como Fernando Pessoa Salvou Portugal hay más cine que en casi todos los largometrajes que se han visto en los últimos tiempos. Hay más comedia que en mucha comedia. Hay más drama que en mucho drama.

 

 

Primeiro estranha-se, depois entranha-se

Agur Eugène Green

24/09/2020 Comentarios desactivados en Agur Eugène Green

agur… no es una despedida, sino un saludo…

Eugène Green, uno de los mejores directores de cine actuales, fue expulsado del festival de cine de Donostia por ejercer la desobediencia civil a la norma arbitraria que somete a la población al uso de una mordaza o bozal de forma permanente.

Primero fue la Ley mordaza y después vino la ley de las mordazas…

Lo peor de todo es el impresentable artículo publicado en el diario Gara por un individuo de nombre Víctor Esquirol. Este «periodista?» llega a acusar a Eugène Green de «poner en serio peligro» a quienes estaban presentes en la sala de proyecciones. Para este «periodista», que escribe al dictado de la voz de su amo, Eugène Green se ha convertido en un apestado. Es imposible no recordar la novela de Alessandro Manzoni Historia de la columna infame. Cuando leí esta novela, escribí un breve comentario sobre la misma en el que decía: «Manzoni trata de recuperar acontecimientos que no suelen ser considerados como material histórico porque no afectan a los grandes poderes ni a los poderosos. Centra su investigación en un juicio contra pobres gentes que, como siempre, son utilizadas como víctimas propiciatorias con el fin de acallar al pueblo y conseguir la sumisión. Para lograr una sentencia ejemplar, los jueces inventan los crímenes y construyen una realidad paralela que les permita ejercer la venganza, imponer el miedo y asegurar el poder de las instituciones sobre el pueblo». De lo que se les acusaba a qienes finalmente fueron condenados a la pena máxima (la muerte) era de contagiar la peste!!!

Es lo que ahora tratan de hacer con cualquiera que no se someta a los dictados del miedo.

No deja de sorprenderme que en un diario como Gara se publiquen columnas ensalzando la labor de la Ertzaintza como defensores del orden. Desde luego que, como dice el autor de la columna de marras, «aquí se está viendo muy claro quién está a la altura y quién no». Se ha impuesto el pensamiento único de tal forma que ya no es criticado ni por los medios que, como Gara, se suponían críticos con los poderes constituidos y sus normas dictatoriales.

¿Dónde estoy?

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