otras lecturas

La autora discute el concepto de derechos de propiedad y las formas de abordarlo y propone no limitar el estudio a las formas legales o nominales de propiedad, sino analizar las condiciones de “realización de la propiedad” y los procesos de apropiación/expropiación de la tierra u otros recursos como producto y factor de la historia. Insiste en la necesidad de realizar un análisis histórico, tal como proponía Pierre Vilar, despojado de los prejuicios y de las categorías impuestas por la historiografía moderna basadas en las interpretaciones del liberalismo y en el abuso de las interpretaciones “de arriba abajo”.

 

El artículo explora la articulación entre planificación territorial y procesos de cambio social en la Inglaterra durante el nacimiento del capitalismo (el autor habla de “transición del feudalismo al capitalismo”, idea con la que no estoy de acuerdo). Las leyes de cercamiento, instrumentos de reordenación de la estructura de propiedad y uso del suelo rural, fueron empleadas durante este período para eliminar viejas formas de reproducción social que obstaculizaban la formación del capitalismo emergente. El trabajo describe el régimen de organización comunal de la tierra anterior al enclosure y las formas de vida asociadas al mismo. A continuación se estudia el proceso de redacción de las leyes y planes de cercamiento y los mecanismos por los que éstos acabaron con dicho régimen. Como corolario, se propone una nueva historiografía de las relaciones entre planificación y reproducción social, capaz de contribuir a una ulterior depuración de las declinaciones hegemónicas y desposeedoras anidadas en nuestras prácticas.

 

Una reunión de gentes procedentes de todo el mundo para reflexionar sobre los comunes en el castillo de Crottorf (Westphalia, Alemania), sirve al historiador Peter Linebaugh, discípulo de E. P. Thompson, para hacernos partícipes de sus propias reflexiones acerca de los comunes y de algunas tradiciones vinculadas con los mismos. Handsome Lake, los indios Seneca y la Liga Iroquesa o Haudenosaunee son algunos de los protagonistas de sus reflexiones. Recuerda lo que Handsome Lake dijo a los iroqueses: que podrían cultivar un poco la tierra y construir casas; pero que no deberían vender nada de lo que saliera de la tierra, sino ofrecérselo entre sí y especialmente a los ancianos. Recuerda también los puntos oscuros de este singular personaje, fundador de la “Religión de la Casa Larga”, especialmente sus ataques contra el sistema tradicional de vida que era sostenido principalmente las mujeres. Recuerda también las cartas de Karl Marx a Vera Zasúlich, en una de las cuales escribió: “La comuna rural [en Rusia] encuentra [al capitalismo en occidente] en un estado de crisis que solo se terminará cuando el sistema social sea eliminado por el retorno de las sociedades modernas al modelo ‘arcaico’ de propiedad comunal.”

 

Las bases ideológicas de la guerra de las comunidades castellanas (1520) son abordadas en este artículo teniendo en cuenta la importancia que desde la época de Alfonso X tenía la idea del “bien común” o del “procomún” como una de las principales ideas en las que se apoyaba la monarquía castellana. El poder de la corona solo se justificaba si tenía como objetivo el “bien común”. El movimiento de los comuneros hacía hincapié en esta idea del procomún como idea fundadora de la corona castellana para reivindicar una mayor participación de los vecinos de las ciudades y de su tierra en los asuntos del gobierno y de la monarquía.

 

Si la palabra “concejo” se utilizaba en el siglo XI para referirse tanto al conjunto de los vecinos de la ciudad de Valladolid como al organismo que los representaba ante los señores y ante el rey, poco a poco iría quedando restringida a su uso para referirse exclusivamente a este último. El sentimiento de comunidad fue reforzado por medio de la “parroquia” y de las cofradías, pero se fue perdiendo el sentimiento de pertenencia a una única comunidad. Sin embargo, a partir de mediados del siglo XV, la palabra “comunidad” comienza a ser utilizada para referirse al común de los vecinos, es decir, al conjunto de todos los vecinos, mientras que el “concejo” se refería ya exclusivamente al regimiento formado por el alcalde y los regidores.

 

Utiliza varios ejemplos de movimientos “autónomos” en Madrid: 15M, Mercado de la Cebada, Tabacalera que pone “en resonancia” con planteamientos teóricos de El Comité Invisible, de los filósofos Dardot y Laval y del psiquiatra Jean Oury, para plantear la necesidad de un cambio de paradigmas que nos permitan pensar lo “común” desde nuevas perspectivas.
Lo común no puede ser gestionado desde un ámbito político o institucional (y, aunque no lo mencione, mucho menos desde el mercado). Ni siquiera el sistema asambleario es válido para gestionar lo común. Coincido plenamente en sus críticas a los modelos de autonomía asamblearia (que yo extiendo al Concejo). Este modelo, que según él responde al “paradigma gubernamental”, está basado en una cosmovisión geométrica y jerárquica del mundo y de la vida según la cual los sujetos (nosotros) nos relacionamos activamente con objetos (el resto del mundo) pasivos: la Tierra (todas las cosas, las plantas, los bosques, los animales, los otros seres humanos, el aire, el agua) son recursos para nuestra vida que debemos gestionar, o autogestionar.
Sirve de apoyo a mi idea de que en este modelo, que es el modelo vigente y gracias al cual han podido prosperar sistemas como el feudalismo, el precapitalismo mercantil, el capitalismo agrario, el capitalismo industrial y el capitalismo cognitivo (el neoliberalismo no se muy bien lo que es), lo común, los bienes comunes, los comunales, la ayuda mutua, los cuidados, etc, etc… sólo tienen cabida o bien como “marca” publicitaria (caso del Gobierno Vasco… y otros) o bien como coartada y estrategia para abaratar los costes sociales del Estado del Bienestar (La Escalera?).
Es necesario un cambio radical de modelo (de paradigma) en el que no haya sujetos activos y objetos pasivos, sino que formemos parte de un tejido que vayamos construyendo con el hacer más que con el pensar o con el decir. Un modelo a pequeña escala en el que las actividades y las obligaciones sean compartidas con quienes compartimos la vida (personas, animales, plantas, tierra, agua. aire…) para sostener y reproducir la vida, creando y reforzando vínculos gracias a unas relaciones en las que no haya “cuidados” por un lado, “trabajo” por otro, “ocio” por otro… en las que el vínculo sea la vida en común, una tradición común, un territorio común…

 

Una reflexión sobre las miradas de los historiadores hacia el pasado que, casi siempre, se encuentran contaminadas por una única forma de mirarlo todo: la de la modernidad ilustrada y liberal. No se puede tratar de interpretar los sistemas de propiedad de las comunidades tradicionales del pasado con los esquemas del presente en los que impera un concepto de propiedad actual basado en un tipo de relaciones contractuales entre individuos aislados y en las relaciones sujeto-objeto. Para entender las formas de relación de los individuos entre ellos, con el mundo exterior y con las cosas, en otras épocas hay que hacer un gran esfuerzo para abandonar la antropología individualista de nuestro tiempo que nos permita acercarnos a una antropología comunitaria. Lo que llamamos “propiedad”, en el pasado, no existía. Existían relaciones de las comunidades con el mundo exterior, definidas por otros parámetros diferentes a los de la posesión o la pertenencia, que se basaban en la creación de vínculos de otro tipo.

 

  • Francisco Javier Peña Pérez, “Las comunidades de aldea en la Alta Edad Media“, en  Comunidades locales y poderes feudales en la Edad Media, coord. por Ignacio Álvarez Borge, 2001. /HISTORIA/CASTILLA/COMUNALES/CAPITALISMO/

La interpretación que hace este historiador del sistema que algunos han denominado como “comunidades de aldea” durante la alta edad media al norte del Duero, adolece de una visión utilitarista y productivista de las actividades de los seres humanos en cualquier época histórica. Para este historiador es equivocado hablar de “comunidades”, ya que según él el sentido comunitario había casi desaparecido y había sido sustituido por un individualismo igualitario y libre. Su interpretación está contaminada por el valor que este historiador asigna a la inicitiva individual, a la libertad y al igualitarismo. la ideología liberal y su énfasis en a propiedad privada y en la libertad individual, con su empeño por naturalizar éstas, contamina la perspectiva de este historiador. Esta misma perspectiva le hace considerar al sistema feudal como un sistema productivo, aunque no le atribuye el poder de modificar las formas de relación entre los vecinos de las pequeñas aldeas.

 

Estudia el papel contradictorio que tuvieron los comunales a partir de finales del siglo XIV en el momento en que empiezan a desarrollarse los modos de producción que darían lugar al capitalismo y las diferentes teorías sobre la forma en que se produjo la paulatina aparición del capitalismo. La autora, influenciada poderosamente por el materialismo histórico, presenta la parición del capitalismo como una larga transición entre dos modelos de producción diferentes, el modelo feudal y el capitalista. En mi opinión no existe un modo de producción feudal, ya que pensar en “modos de producción” supone estar utilizando categorías del propio capitalismo. El feudalismo era un modo de dominación, no un modo de producción, que no afectaba a todos los aspectos de la vida de las comunidades tradicionales. El capitalismo, en cambio, es mucho más que un modo de producción, también es una forma de relación y de dominación, que afecta a todos los aspectos de la vida de las personas. Si en el feudalismo la dominación provenía del exterior de las comunidades, en el capitalismo, la dominación proviene del propio sistema y del interior de cada individuo.

A partir del siglo XIV los comunales se vieron afectados de numerosas usurpaciones, en algunos casos apoyadas por la corona y en otros casos no. La mayor parte de las investigaciones históricas ven en estas usurpaciones el avance de la propiedad privada en contra de la comunal y las necesidades de un mercado en constante crecimiento para el abastecimiento de las ciudades y posteriormente de las colonias americanas. Sin embargo, según esta autora, hay que tener en cuenta que en paralelo, y al mismo tiempo, a estos ataques contra los comunales, en muchos casos se produjo un reforzamiento de los mismos como elemento indispensable para el sostenimiento de un campesinado empobrecido y progresivamente proletarizado.

 

Reseña del libro de Jacques Le Goff y una entrevista al autor. Frente a la corriente mayoritaria de la historiografía medieval que detecta en las sociedades medievales numerosos rasgos y caracterísiticas de lo que se suele considerar precapitalismo, la opinión de Jacques Le Goff, así como de Alain Guerreau, es que no existen tales características en las sociedades medievales, sino que son los prejuicios de los historiadores y las categorías conceptuales que estos utilizan las que les llevan a considerarlas como tales. En las sociedades medievales, el dinero no tenía el mismo significado que tiene en el sistema capitalista. Era un medio que en la mayoría de las ocasiones se inscribía dentro de la economía del don. No servía para ser acumulado en forma de capital, ni para ser invertido en actividades productivas que generasen beneficios.

 

  • Rosi Braidotti, “Un ciberfeminismo diferente“, Traducción de Carolina Díaz. /CIBERFEMINISMO/FEMINISMO/POSTHUMANISMO/POSTMODERNIDAD/TECNOLOGÍA/

La autora de Lo posthumano (2015), muestra en este artículo las posibilidades que, según ella, la nueva era postmoderna, posthumanista y cibernética, ofrece a la lucha de las mujeres contra el patriarcado: “Hoy en día, las mujeres tienen que bailar por el ciberespacio, aunque solo sea para que los joy-stick de los vaqueros del ciberespacio no reproduzcan falismos univocales bajo la guisa de la multiplicidad, y también para asegurarse de que las chicas disturbio, en su ira y pasión visionaria no recreen la ley y el orden bajo el disfraz de un feminismo triunfante”.

Su postura quiere ser equidistante con respecto a las euforias que despierta en muchos ambientes el actual desarrollo de las tecnologías y a las actitudes nostálgicas de un humanismo pretecnológico. Para esta autora, la tecnología en su fase de desarrollo actual ofrece posibilidades de transformación que no se pueden desaprovechar. No se plantea en ningún momento ningún tipo de crítica de la dominación a la que nos someten las tecnologías.

 

  • Léon de Mattis, “Las medidas comunistas“, Colectivo Brumario, 22/12/2015 /COMUNIZACIÓN/MARXISMO/CAPITALISMO/

En este artículo Léon de Mattis expone de forma resumida lo que signifioca el concepto de comunización en el marco de la lucha de clases para derribar el capitalismo y lograr una sociedad soin clases. La comunización no es un objetivo, sino un proceso. Las medidas comunistas son acciones que llevan en sí una forma diferente de relaciones sociales no basadas en la producción de valor, ni en el intercambio, ni en la dominación. Las medidas comunistas se entienden como los embriones de una sociedad basada en formas de relación comunistas. Lo importante no es el objetivo sino el proceso en sí mismo.

 

Siete años después de su artículo “Los mitos ciberlibertarios…”, Langdon Winner constata que internet se ha convertido en un medio en el que hacer nuevos negocios y no en la prometida plataforma de renovación democrática que algunos habían soñado.

 

El autor de “La ballena y el reactor” manifiesta en este artículo su preocupación por las nuevas formas de dominación y de control que provienen de las tecnologías informáticas y de las telecomunicaciones bajo la apariencia de una mayor libertad y de nuevas formas de relación supuestamente comunitarias.

Una crítica del Manifiesto Aceleracionista que no va más allá de pequeñas discrepeancias, pero que en el fondo comparte una visión muy miope de lo que es el capitalismo. Al parecer la superación del capitalismo sólo depende de que quienes nos oponemos a él seamos capaces de manejar mejor los métodos científicos de análisis económico y las tecnologías.

 

Estamos ante unos nuevos iluminados para los que el capitalismo se reduce a ser un sistema en el que unos pocos se aprovechan de las plusvalías generadas por el trabajo de la mayoría y que creen en un comunismo universal basado en el crecimiento y en el progreso. Creen que el futuro está en nuestras manos y que podemos construir un mundo mejor, más igualitario y más colaborativo, pero sin renunciar a las conquistas de la ciencia moderna, a la tecnología, a los gobiernos, ni a la globalización. A ese futuro le llaman postcapitalismo. Ni siquiera se atreven a llamarle comunismo. Mi conclusión es que es otro movimiento intelectual más que le hace el caldo gordo al capitalismo.

Muy interesante análisis de la película Stalker de Tarkovsky como anomalía y como un ejemplo de lo que el autor llama poéticas de la desaparición y el arte del caminar.

 

Una reflexión interesante por su apertura hacia nuevos imaginarios y hacia las posibilidades emancipadoras de algunas de las teorías feministas más atrevidas, en las que la autora se apoya para reivindicar la conexión de la humanidad con la naturaleza de la que formamos parte, al mismo tiempo que critica la conexión que el patriarcado ha establecido de la mujer con la naturaleza. La idea de “naturaleza” es una construcción de la cultura occidental para dominarla. Quizá habría que pensar en nuevas formas de entender tanto naturaleza como cultura como algo único con límites difusos. Si somos parte de la naturaleza, nuestras culturas también forman parte de ella.

 

La descripción, apoyada en citas de diversos autores, de las formas de dominación del capitalismo en su fase actual es impecable, pero adolece de una falta de análisis en profundidad del capitalismo.

No nos gusta el capitalismo, pero el objetivo no es sólo plantarle cara, sino que es necesario empezar desde ya a construir formas de vida alternativas. Hay que empezar a hacer que sea posible un mundo en el que otros mundos sean posibles. Sin embargo, parece que al autor de este artículo le basta con diseñar formas de enfrentamiento y resistencia, que también son necesarias, pero no suficientes.

Sus críticas a las alternativas que proponen determinadas personas y colectivos, como la de la llamada “revolución integral”, con las que podría estar de acuerdo en algunos puntos, son desproporcionadas, interesadas y faltas de rigor. Sus acusaciones tienen como finalidad confundir al lector que no conozca dichas alternativas e infundirle una visión muy falseada de las mismas.

 

Alain Caillé es el director de la Revue du MAUSS (Movimiento antiutilitarista en las Ciencias Sociales). En este artículo, en el que aparentemente propone salir de la economía, es decir, regresar a las raíces de la sociabilidad humana basadas en el don y no en el intercambio, se limita a proponer formas de poner límites a la economía mediante medidas tan simplistas como el establecimiento de una renta básica para todos los ciudadanos y la limitación de las rentas más elevadas.

Sin embargo, es interesante el análisis que hace de las dos grandes ficciones de la era moderna: la escasez y el intercambio mercantil, así como de los modelos de relación entre las personas en lo que llama la “socialidad primara”, la basada en las relaciones entre personas, y la “socialidad secundaria”, en la que las relaciones no son entre personas sino entre funciones. En las primeras impera el don, mientras que las segundas están reguladas por el intercambio.

 

Una mirada desde el psicoanálisis dirigida hacia la filosofía política de Dany-Robert Dufour. Se hace referencia también a otros autores como S. Leclaire, Michael Sandel, Vernant y Charles Melman (autor del libro L’homme sans gravité), quien se pregunta por las formas del malestar en la civilización actual afirmando que estamos ante una “nueva economía psíquica” que puede resumirse en el subtítulo de su libro: “Gozar a cualquier precio”.

En esta civilización en la que la felicidad es una obligación y en la que el único objetivo de la vida es gozar, el tipo de personalidad predominante ya no es el neurótico, característico de la modernidad, sino el psicópata de la postmodernidad que navega en las regiones psíquicas constituídas por tres ejes: la perversión, la adicción y la depresión.

El libro de Dany-Robert Dufour El arte de reducir cabezas, trata sobre la servidumbre del hombre liberado en la era del capitalismo total, obligado a “ser uno mismo”, liberado de todo tipo de ataduras excepto una: el Mercado. A este hombre liberado se le ha liberado también de la capacidad reflexiva y crítica y por tanto asume su forma de vida como la única posible y natural.

Al comienzo del artículo se alude a dos películas que reflejan las ideas que se exponen en él: Shame (Steve Mc Queen), y Chloe (Atom Egoyan).

Para entender esta sujeción al Mercado, según Dufour, se debe enetender la historia del “exceso” en occidente. Aristóteles ya estableció la distinción entre la economía que genera bienes necesarios y la búsqueda de la acumulación. Según el enfoque aristotélico, dejarse llevar por deseos ilimitados implicaría recurrir, también, a medios ilimitados para satisfacerlos. Este deseo de acumulación, de “tener cada vez más”, al que se refiere Vernant con el término “pleonexia”, es una forma de locura que sólo puede acarrear injusticia, opresión y hundimiento de las reglas de convivencia.

-Dany-Robert Dufour, Pléonexie

-Dany-Robert Dufour, La situation désespérée du présent me remplit d’espoir

-Entrevista a Dany-Robert Dufour en Le Comptoir

 

  • Lady Stardust, Mujeres en la hoguera. La caza de brujas, el cercamiento de tierras y el surgimiento del capitalismo en Europa, Traducción de Layla Martínez, Antipersona, 2015 /FEMINISMO/CAPITALISMO/BRUJERÍA/

En la línea de Silvia Federici y Maria Mies, el texto parte del análisis de la caza de brujas como el proceso de acumulación de cuerpos necesario para el surgimiento del capitalismo, pero se centra también en un aspecto mucho más desconocido: las formas de resistencia organizadas que llevaron a cabo algunas mujeres. El fanzine, muy conocido en Reino Unido y Estados Unidos desde su publicación en 2007, ha sido ahora traducido por primera vez al castellano por Antipersona.

 

El postmodernismo es visto aquí como una filosofía antimoderna y antiesencialista. Se basa en la incapacidad del ser humano para conocer y la realidad siempre se encuentra mediada por el lenguaje.

Reseña del libro de Gilles Lipovetsky, Le crépuscule du devoir, en el que se abordan las formas de ética y moralidad vigentes en el individualista mundo actual.

 

 

 

En este artículo se analiza en pensamiento de Franz Hinkelammert basado en la crítica a la modernidad y a la postmodernidad, más moderna que la modernidad, y que no hace ninguna crítica del sistema mundial único instaurado por el capitalismo.

 

  • Vanesa Pérez-Tapia y Adrián Flores, “Globalización y posmodernidad“, en Intellector, año I, vol I, nº 1, Julho-Dezembro 2004. /CAPITALISMO/MODERNIDAD/POSMODERNIDAD/

Analiza el servicio que el pensamiento posmoderno presta al capitalismo en su actual fase globalizadora. La posmodernidad fragmentando y desintegrando la sociedad pequeñas células y en individualidades aisladas, aunque aparentemente relacionadas entre sí, que las convierte en fáciles de someter al sistema reproductivo del capital, puede aparecer como contradictoria con la universalización de la globalidad capitalista, pero sólo son dos caras de la misma moneda.

 

Se analiza el Manifiesto Cyborg de Haraway, que es entendido como una gran provocación. Para Haraway, el cyborg es una ficción que nos invita a repensar y a redefinir la realidad social. La idea de cyborg es utilizada por Haraway como una metáfora irónica que ataca directamente los imperativos epistemológicos de la modernidad y de la civilización occidental con el fin de crear nuevos modos de representación de la realidad social. Lo cyborg no es solo una nueva realidad, que ya estamos viviendo, sino que le sirve a Haraway como un recurso imaginario para enfrentarse a la realidad social con nuevos enfoques. Haraway aparece en sus puntos de vista como heredera del pensamiento de Gilles Deleuze y de Felix Guattari, siendo el cyborg una ficción del rizoma propuesto por estos pensadores. Para Haraway “devenir cyborg” permite ir más allá de los dualismos en los que se basa la modernidad.

 

A partir de Marx y de Lacan en este trabajio se analiza el capitalismo como modo de subjetivación que se basa en el fetichismo del ideal de sujetos autónomos y libres y se hacen propuestas concretas sobre algunas de las condiciones para una práctica política realmente emancipadora que sea capaz de sustraerse a lo que ya hay. El capitalismo ha quedado naturalizado como la única realidad posible y necesita de nuestra complicidad subjetiva para sostenerse. El cambio político necesario no será sólo subjetivo, individual o colectivo, pero tampoco puede no serlo. El autor se interroga por la concepción de sujeto en la que depositar nuestra confanza para sostener un proceso de emancipación, teniendo en cuenta “que el capitalismo funciona articulado con un discurso sobre la libertad de elección y la autonomía individual que, finalmente, nos hace menos libres y más incapaces de transformar lo que ya está naturalizado como el único horizonte de lo posible, el del propio capitalismo. A partir de Marx y de Lacan indaga en el concepción del fetiche y en los conceptos de plusvalía y su equivalente lacaniano de “plus-de gozar”.

 

Se indiga en las diversas corrientes de lo que se conoce como “cibefeminismo”, que tienen su origen en el “Manifiesto Cyborg” de Donna Haraway. La autora señala las debilidades de algunas de esta corrientes, en especial las más vinculadas con el mundo del arte y la estética que, en su opinión, an hecho un flaco favor al Manifiesto de Donna Haraway glosándolo artísticamente, ya que han desviado la atención hacia lo secundario y han olvidado el fondo del mismo. Según la autora, Haraway en su Manifiesto propone algo más que la utilización del ciberespacio y de lo cyborg para denunciar la autilización del cuerpo de las mujeres, propone algo más que ser un cyborg. Haraway pide la construcción de un nuevo feminismo socialista que luche contra lo que ella llama la “informática de la dominación” y contra la “feminización” del trabajo, así como contra lo vulnerable que las nuevas tecnologías están volviendo la situación de las mujeres, y para ello sugiere la utilización de la idea de cyborg como híbrido entre humano y máquina para romper todo el sistema ideológico y de valores que lo ha creado.

 

  • Ana Mines Cuenya, “¿Tod@s somos cyborgs? El cuerpo y los límites de la naturaleza y la cultura desde una perspectiva feminista”, X Jornadas de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, 2013. /NATURALEZA/CULTURA/CYBORG/TECNOLOGÍA/ /POSTHUMANISMO/ANTROPOLOGÍA/FILOSOFÍA/SOCIOLOGÍA/FEMINISMO/

La autora realiza un recorrido por las diferentes formas en las que la modernidad ha abordado las diferencias entre naturaleza y cultura, desde distintos puntos de vista, teniendo en cuenta las reflexiones teóricas de autores como Bruno Latour o Donna Haraway. Hace un análisis del origen de la forma moderna del conocimiento, del desarrollo de las nuevas tecnologías y de la disolución de las fronteras entre naturaleza y cultura que éstas propician, tal como lo ve Donna Haraway. Analiza también las relaciones entre postmodernismo, antiesencialismo, nuevas tecnologías y feminismo.

 

  • Nicolás Dallorso, “Comentario de Libro Policía de las Familias“, en Delito y Sociedad. Revista de Ciencias Sociales, Año 18, número 27, Santa Fe, 2009. /MODERNIDAD/PATRIARCADO/ESTADO/ /FAMILIA/JACQUES DONZELOT/SOCIOLOGÍA/CAPITALISMO/ESTADO/EDUCACIÓN/

Reseña del libro de Donzelot, para quien la familia emerge como resultado de un complejo juego de estrategias y fuerzas que interactúan a partir de múltiples puntos dentro y fuera de la familia. Donzelot analiza el papel que la familia ha tenido para la configuración del Estado liberal como elemento básico de control, de vigilancia, así como para la reproducción de la vida dentro del sistema capitalista con vistas a disminuir el coste de reproducción, es decir, para obtener un número deseable de trabajadores al mínimo coste.

 

Reseña de “La hipótesis cibernética” de Tiqqun.

 

Se trata de un texto complejo en el que Tiqqun propone una nueva perspectiva para comprender la actual fase del capitalismo y as partir de la cual poder pensar las posibles estrategias para destruirlo. La hipótesis cibernética es la que correspondería a lo que se ha llamado también la sociedad de control. La hipótesis liberal en la que se basó el capitalismo durante tanto tiempo ha sido superada por la hipótesis cibernética, aunque no sustituida por ella, ya que de lo que se trata ahora es de extender la vieja hipótesis liberal a todas las situaciones que antes se escapaban a su control. Tiqqun advierte con este texto que debemos renovar nuestros modos de comprender el mundo para poder ser capaces de intentar otras estrategias para combatirlo, ya que la mayor parte de las propuestas y reivindicaciones de la izquierda revolucionaria se han convertido en las del propio capitalismo en su fase actual. Pedir más democracia, menos jerarquías, más horizontalidad, mayor participación, más transparencia… ya no tiene sentido en un sistema que precisamente se basa en la horizontalidad, en la transparencia y en la participación de todos en su propio control y vigilancia y en la autorregulación del sistema. El “sistema” ya no es una cosa externa sino que todo es el sistema… por algo la cibernética es una teoría de sistemas. La hipótesis liberal se ha convertido en hipótesis neoliberal que viene a ser los mismo que la hipótesis cibernética.

¿Qué es la hipótesis cibernética? (Entrevista a Pablo “Manolo” Rodríguez)

 

Demoledora crítica al libro de Tiqqun La insurrección que llega. Concluye con esta frase: “La insurrección que viene en los escaparates de todas las librerías no es más que la caricatura y la comercialización de la insurrección que podría romper todos ellos.”

 

La improvisación como una forma artística puede reproducir muchas de las formas del capitalismo actual, pero también puede ser una manera de enfatizar la actividad sobre el producto, de cuestionar la representación y de luchar por unas relaciones sociales sin mediación, desafiando las relaciones de propiedad y proponiendo la actividad humana colectiva más allá de la relación sujeto/objeto capitalista.

 

  • Giorgio Agamben, “Ivan Illich y la corrupción de lo mejor“, Prólogo a la traducción al italiano del libro Gender de Ivan Illich (Genere, Vicenza, Neri Pozza, 2013) /IVAN ILLICH/GÉNERO/ /FILOSOFÍA/TEOLOGÍA/

Giorgio Agamben cree que ya ha llegado la hora de que volvamos sobre el pensamiento de Ivan Illich que ha sido excluido deliberadamente y mantenido en los márgenes del debate académico. Ivan Illich es presentado aquí como un pensador clave en la crítica de la modernidad, que habló de “género” antes de que lo hiciera nadie y cuyos planteamientos no fueron ni comprendidos ni tenidos en cuenta, probablemente porque, como intuye Agamben, la crítica de la «aspiración organizada de las mujeres a la igualdad económica», prisionera de la misma lógica capitalista que creía combatir, era en aquellos años todavía precoz.

 

  • Paulo Ravecca, “Marxismo, estudios poscoloniales y teoría queer hoy“, Ponencia preparada especialmente para el III Seminario Académico de Género y Diversidad Sexual del Uruguay (21, 22 y 23 de septiembre de 2010/ Área Académica Queer Montevideo). /MARXISMO/QUEER/ /COLONIALISMO/GAYATRI SPIVAK/ANNA AGATHANGELOU/JASBIR PUAR/ORIENTALISMO/

Dado que hablar de teoría queer es hablar de epistemología crítica, el autor se permite hacer queering del queer y realiza un análisis crítico de sus potencialidades pero tabién de sus carencias e incluso de sus peligros. La teoría queer desafía y desestabiliza los relatos hegemónicos, pero, a juicio del autor, presenta dos grandes peligros que trata de analizar: la sobre-textualización del cuerpo, y el riesgo de una asociación de lo queer al imaginario de la superioridad blanca y “occidental”.

 

  • Susan Ferguson, David McNally, “Capital, fuerza de trabajo y relaciones de género“, Introducción a la edición de Historical Materialism de “El marxismo y la opresión de las mujeres. Hacia una teoría unificada”. Marxism and the Oppression of Women. Toward a Unitary Theory. Lise Vogel (2013). Chicago: Haymarket Books. /CAPITALISMO/FEMINISMO/GÉNERO/MARXISMO/

 

Por medio de un complejo razonamiento filosófico y gramátical, en este artículo se trata de demostrar que los contraejemplos de Gettier no invalidan la definición clásico el conocimiento que, según este autor, es válida sin excepciones para el uso retrospectivo del “saber” o del “conocer”, aunque no lo es de igual modo para sus usos proyectivos.

 

Brevísimo artículo en el que su autor, por medio de varios contraejemplos, trató de demostrar que la proposición que ha sido aceptada históricamente como definición de lo que es el conocimiento es falsa. Por tanto, lo que queda en el aire es la pregunta: ¿es posible el conocimiento?

Este artículo ha dado pie a una enorme controvesia, en la que han embarcado numerosos filósofos, y que dura hasta nuestros días.

¿Qué es el conocimiento? Cuando cremos conocer cómo es la realidad, saber cómo son las cosas, cómo funcionan, a qué leyes obedecen… ¿estamos en lo cierto? Quizá haya otras formas de conocer que nosotros no sabemos, tan acertadas o tan equivocadas…

Lo que sí posee (el hombre) es la necesidad de comprender, pero para eso no es imprescindible el conocimiento. La hipótesis de Dios, por ejemplo, ofrece una posibilidad incomparable de entenderlo absolutamente todo sin aprender absolutamente nada…” (Arkadi y Boris Strugatski, Stalker, p. 116)

 

Los humanos, com también dice Donna Haraway, hemos devenido ciborgs. Las fronteras entre lo orgánico y la máquina se diluyen. Un ciborg es un híbrido entre cuerpo orgánico y máquina, pero también puede ser un cuerpo completamente biológico que ha sido creado a través de procesos tecnológicos. Esto significa que la humanidad está siendo rediseñada desde los laboratorios con fines supuestamente nobles, pero que no somos capaces de saber hasta donde nos puede llevar.

El artículo termina con estas palabras: “Tradicionalmente, quienes se han preocupado por la pureza de su herencia genética son las clases poderosas, ellas serán quienes tengan mayor acceso a las costosas tecnologías de manipulación genética. Son ellas quienes podrán elegir las mejores opciones para que sus hijos tengan una configuración genética superior. Y podemos imaginar junto con Silver que en un futuro la brecha entre pobres y ricos se ampliará de manera tan dramática que la gente que pertenezca a una clase no podrá reproducirse con la de otra. Tras generaciones de practicar una variedad de modificaciones genéticas y no mezclar sus genes fuera de su entorno social, las clases más privilegiadas se irán transformando en lo que los aristócratas a través de la historia siempre soñaron ser: una especie diferente.

 

Breve reflexión sobre los diversos modos de la explotación patriarcal de los cuerpos femeninos por medio de las tecnologías y las posibilidades de su superación gracias también a las nuevas tecnologías. Para ello adopta los puntos de vista de Donna Haraway según los cuales las nuevas tecnologías, al permitir el abandono de las vejas oposiciones binarias como categorías de análisis, propician nuevas categorías en las que cultura y naturaleza se disuelven y dentro de las cuales resulta posible a las mujeres salvaguardar el control de su vida y de su cuerpo liberándose de las imposiciones de la sociedad patriarcal.

Ua vez más, la tecnología es vista como una oportunidad emancipatiria.

 

  • Donna Haraway, Manifiesto Cyborg. “Ciencia, Tecnología y Feminismo Socialista a Finales del siglo XX”, Traducción de Manuel Talens. /FEMINISMO/CIENCIA/TECNOLOGÍA/CYBORG/

Escrito hace más de 25 años, este “manifiesto” todavía no ha perdido actualidad, aunque en algunos aspectos la realidad actual exige una profunda revisión del mismo. Invocado por postmodernistas y por los defensores de las teorías Queer como fuente legitimadora de muchos de sus análisis sobre el estado actual del capitalismo, ha jugado un papel importante en todas las reflexiones que giran en torno al papel de las nuevas tecnologías tanto en la configuración del actual sistema político económico como en la lucha contra él.

Donna Haraway, con este manifiesto, trató de reubicar el análisis y la lucha feminista en un mundo que ya no funcionaba con los esquemas tradicionales, un mundo tecnodirigido en el que, según su punto de vista, los dualismos y las identidades han sido superados. Un mundo en el que todas las dicotomías se encuentran en entredicho (hombre-mujer, humano-animal, humano-máquina, cultura-naturaleza…) y en el que todo, incluidas las mujeres, ha quedado integrado en un nuevo sistema de dominación al que ella denomina “informática de la dominación”.

Sin embargo, en lugar de denunciar nuestra nueva naturaleza como cyborgs, fronteriza entre los organismos vivos y las máquinas, Haraway se dedica a subrayar las potencialidades de esta nueva situación fronteriza para sus compromisos políticos. No hace ninguna valoración positiva o negativa de la tecnología ni de la conversión de los humanos en cyborgs, sino que se limita a constatar que esta es una nueva dimensión del mundo actual que no puede ser evitada, y en la que hay que resituar la lucha política por la emancipación y por el socialismo. En ningún momento se plantea un cuestionamiento radical de los orígenes de este sistema con el fin de poder subvertirlo. Haraway cree que las tecnologías actuales son una oportunidad para la construcción de sociedades igualitarias.

Una de las consecuencias de este manifiesto es, desde mi punto de vista, el giro hacia un tipo de disidencia individual contra el sistema que se puede considerar como una forma de disidencia controlada, ya que supone una potenciación de las individualidades que, aunque disidentes, favorecen los intereses del sistema capitalista en su fase actual “postmodernista”.

 

Vivimos una fase del desarrollo del capitalismo en la que el dominio de la naturaleza se ha extendido hasta el dominio total de la reproducción humana y su mercantilización, con la consiguiente mercantilización incluso de la identidad sexual. La mercantilización del sexo, de los deseos, de las ideas, reforzada por el individualismo y por el mito de la igualdad, ha permitido extender el dominio de la naturaleza que se alcanzó por medio de la industrialización de la agricultura y de la ganadería hasta el dominio absoluto de la biología humana que ya no forma parte de la naturaleza y que ha pasado a ser un hecho cultural. Ser hombre o ser mujer ya no es algo natural y biológico sino que es un hecho cultural. La tecnología médica permite hoy en día la superación de la biología. Pero como dice el autor de este artículo: “Obviamente, al igual que con la desforestación brutal del planeta, lo que no está todavía del todo claro es el grado del daño ocasionado a la naturaleza y las consecuencias que habrá que pagar por ello”.

 

Ivan Illich no se queda en critica la institución escolar, sino que va mucho más allá. La crítica de Ivan Illich se dirige a las certezas de la modernidad y a la educación en concreto como una de ellas. Ivan Illich consiguió un cierto punto de extrañamiento para contemplar la modernidad con otros ojos, paro poder poner en cuestión sus certezas. El deseo de aprender no puede ser encerrado en los límites de lo que alguien desde arriba planifica como la educación necesaria para poder adaptarse al mundo y para poder convertirse en un individuo valioso para producir riqueza y avanzar en el camino del progreso.

 

Visión general de las ideas de Ivan Illich sobre la contraposición entre lo que el llamaba el hombre prometéico, representante de la lógica del dominio y del progreso, y el hombre epimetéico, representante de la lógica del cuidado y la esperanza.

 

La transformación que se produce en los individuos y en su conciencia de sí mismos y del mundo que les rodea durante la fase actual del capitalismo, conduce hacia la supremacía de lo exterior y hacia un cambio de la percepción del tiempo. La vida humana se desarrolla en un presente perpetuo, para el que el pasado, convertido también en una mercancía más, sólo sirve en su papel de efemérides que sirvan para conmemorar algo o para ser museizado, y con un futuro incierto para el que no sirven las experiencias acumuladas por las generaciones anteriores. El modo de vida occidental ha experimentado un giro radical desde los vínculos adscriptivos hacia los electivos, transformando completamente el sentido de identidad personal. Las nuevas identidades son múltiples, electivas, externas y atemporales y su consecuencia es la patología que se ha generalizado en el mundo occidental: “el trastorno de personalidad múltiple”.

“Cuando el futuro irrumpe violentamente con novedades que no pueden integrarse en la experiencia heredada, la identidad se desvincula del pasado y se torna imposible aprender del recuerdo”. Para quienes se sitúan en los márgenes, sin embargo, se vuelve inevitable el regreso a sentimientos identitarios propios de la premodernidad y de la primera modernidad, como los sentimientos nacionales o los religiosos, que derivan en un nihilismo fanático imbuido de posmodernidad.

 

  • Rosa Bruno-Jofré, Jon Igelmo, “La crítica tardía de Ivan Illich a La sociedad desescolarizada: estaba ladrando al árbol equivocado”, en Revista Entramados-Educación y Sociedad, año 3, nº 3, Febrero 2016, pp. 65-81. Texto completo en Dialnet. /EDUCACIÓN/IVAN ILLICH/ESCUELA/ /MODERNIDAD/

En este artículo Rosa Bruno-Jofré y Jon Ingelmo Zaldívar examinan la crítica que el propio Iván Illich hace a La Sociedad Desescolarizada y la subsecuente revisión crítica a las instituciones educativas y a la comprensión de la educación, en el contexto tanto de su propio trayecto intelectual como del giro epistemológico que comenzó a tomar forma a principio de los 80. Bruno-Jofré y Zaldívar examinan cómo, con el tiempo, Illich reorientó su indagación hacia las raíces (origen) de las certezas modernas (como aquellas relacionadas con la educación) y exploró la manera en que los seres humanos son integrados en sistemas generados por esas “certezas”. Illich se implicó en un análisis histórico más que en proveer respuesta a problemas contemporáneos específicos, mientras mantuvo su interés por la relación entre pasado y presente.Con las metáforas de la palabra, la página y la pantalla identifica tres grandes mutaciones en el imaginario social occidental y la reconstrucción del ser individual. Bruno Jofré y Zaldívar sostienen que mientras sus escritos, entre los que se incluye La Sociedad Desescolarizada, tenían generalmente un carácter apofático, su crítica a la educación, principalmente a fines de los 80 y en los 90, se entrelaza con su análisis de la parábola del Buen Samaritano y su creencia en la modernidad como producto de una cristiandad corrompida.

 

Una aproximación a las tesis de Fredric Jameson sobre la experiencia del tiempo en la postmodernidad. La categoría “tiempo” tan importante para la modernidad parece disolverse en estos tiempos en los que a la lógica cultural del capotalismo avanzado llamamos postmodernidad. La época que vivimos, que algunos han considerado como “el fin de la historia”, es una época en la que el tiempo es algo anacrónico, un asunto del pasado.

 

Una visión muy superficial y con muchos prejuicios sobre el arte románico y prerrománico, aunque también aporta algunos puntos de vista que suscitan una reflexión crítica.

 

Reseña del libro de Ana de Miguel en el que se critica el mito actual de que la igualdad entre hombres y mujeres ha sido lograda por el hecho de que las mujeres tienen la posibilidad de elegir libremente su forma de participación social al igual que lo pueden hacer los hombres.

 

Ivan Illich, ante el cambio radical de paradigma que supone hoy en día el paso de lo que él llama el alfabetismo laico al modelo de pensamiento basado en la metáfora del ordenador, propugna la urgencia de la investigación histórica sobre lo que supuso la técnica del alfabeto en la configuración de las mentalidades durante siglos y lo que significa el cambio de modelo que conduce hacia una nueva forma de ver el mundo: la mentalidad cibernética. Este artículo se enmarca en la búsqueda que emprendió Illich de las raíces de las certezas de la modernidad y de los cambios claves en el imaginario occidental encarnados en las metáforas de la palabra, la página y la pantalla.

 

Una visión crítica, no excesivamente coherente, de las teorías “Queer” defendidas por Beatriz Preciado. De esta crítica se desprende que la teoría Queer, al menos la defendida por Beatriz Preciado en la obra mencionada, es una teoría que defiende la diferencia y la disidencia contra la uniformización y la naturalización de las construcciones culturales, pero lo hace desde un punto de vista que no es ni moderno ni posmoderno, sino ultramoderno. Si es que hay alguina crítica a la modernidad en la teoría “Queer” de Preciado es por ser poco moderna. El discurso de Preciado y sus actitudes son los que corresponden a un sujeto ultramoderno, un sujeto que se cree pleno de derechos individuales, para el que el sexo es violencia y poder. Su pretensión de acabar con la idea del género parte de un reconocimiento implícito, y hasta explícito, de los valores que la modernidad atribuye al género masculino, al supermacho. Para Preciado no existen los géneros, ni siquiera existen biológicamente hombres y mujeres, pero de lo que no hay duda es de que lo que sí existe para él (o ella) es el modelo masculino, viril y machista del mundo, que ella (o él) trata de replicar en todos los ámbitos de la vida y que considera que todos los humanos, sin género y sin sexo, debrían admitir como el modelo más adecuado para sus vidas.

 

A partir de la metáfora del Palacio de Cristal Sloterdijk desarrolla un análisis filosófico-arquitectónico de cómo el capitalismo liberal encarna una particular voluntad de excluir el mundo exterior, de retirarse en un interior absoluto, confortable, decorado, suficientemente grande como para que no se perciba el encierro. La transparencia del Palacio genera la ilusión en los habitantes de los márgenes de poder participar de su confort y seguridad. El palacio se hace desear, se propone como ideal de desarrollo para los “perdedores de la Historia” ocultando las fronteras que los dividen, invisibilizando sus rigurosas medidas de control.

 

Tomando como punto de partida el diagnóstico que hizo Dostoievsky sobre la sociedad occidental moderna a raíz de su visita a Londres, en donde pudo visitar el “Cristal Palace” que se construyó para la Exposición Universal de 1851. Para Dostoievsky, el palacio de cristal simbolizaba la eterna primavera del consenso que simbolizaba la voluntad de los progresistas occidentales de que el proceso de reticulación del mundo y de propagación universal de la felicidad que ellos mismos habían iniciado hallase su culminación en la ausencia de tensiones que seguiría al final de la historia. A partir de aquí Sloterdijk analiza la sociedad moderna occidental como resultado de la generalización normativa del tedio que da lugar a un mundo denso caracterizado por la general inhibición. El terrorismo a gran escala es un resultado de este tipo de mundo, ya que constituye el paradigma de la deinhibición activa que se impone sobre las instancias inhibidoras de la sociedad.

 

Constatación del peligro que supone no comprender la idea de lo común como una forma de hacer en contra del capitalismo. Lo común tiene que tener como objetivo la transformación de la relaciones sociales y la creación de una alternativa al capitalismo, prefigurando nuevas formas embrionarias de producción, reproducción y cuidado de la vida basadas en la ayuda mutua y no en la producción de mercancías. Lo común no se refiere a bienes ni a objetos sino a unas prácticas sociales. Sin embargo el capitalismo también pretende apropiarse de la idea de lo común para ahorrar costes y para culminar su expansión privatizadora mediante nuevas formas de privatización colectiva a las que se refiere con los nombre de lo común o de bienes comunes. Estudios de economistas, entre los que destacan los de Elinor Ostrom, abordan el tema de los comunes como productores de mercancías. La voracidad del capitalismo no tiene límites. Si el robo de los comunes sirvió para su despegue, en la actualidad, para su perpetuación necesita arrebatar y apropiarse hasta de la idea de los comunes, ya que los comunes también pueden ser utilizados bajo la lógica del capital para crear valor y producir mercancías a menor coste y bajo la apariencia de un nuevo capitalismo vestido de socialismo autogestionario.

 

Dos “anomalías”, dos “raras”, dos “queer”, dos “disidentes”, dialogando sobre lo raro, lo anómalo, lo disidente, lo queer… Es interesante sobre todo descubrir en el diálogo las diferencias, más que en las ideas que expresan, en las actitudes. La de Beatriz Preciado es arrogante, mientras que la de Teresa Forcades es empática y humilde. ¿Serán efectos de la testosterona? Según Beatriz Preciado no existen dos sexos, no hay machos y hembras… sin embargo la testosterona parece ser que sí existe y como ella no tiene se la tiene que inyectar. Deconstruir “verdades” culturales es necesario, pero la deconstrucción no se puede llevar hasta el infinito… Es muy interesante la perspectiva de Teresa Forcades, una disidente de verdad.

 

La perspectiva indígena no aporta nada específico a la crítica en profundidad que se hace de la teoría y del movimiento Querr, que podría ser asumida por cualquier persona “no indígena”. Lo fundamental de esta crítica es que dicha teoría se basa en la misma lógica del sistema contra el que se rebela y que no lo cuestiona radicalmente. La teoría Queer es una reivindicación de la diferencia, de la libertad y de la importancia del sujeto, pero se queda en la superficie, en las meras formas, tal como lo hace el sistema moderno-capitalista contra el que se rebela por su interés normativo, globalizador y homogeneizador. La importancia que se concede en esta teoría a los comportamientos sexuales es consecuencia de la mercantilización y de la trivialización de la misma por el propio capitalismo. El objetivo de la teoría Queer parece ser modificar el capitalismo para convertirlo en un capitalismo Queer; un capitalismo global en el que tengan cabida todo tipo de rarezas en cuanto a la forma de vestir y de practicar el sexo, pero en el que no quepan otras formas de disidencia.

Un artículo imprescindible para comprender la construcción de identidades sexuales por el capitalismo. Aunque escrito hace más de treinta años sigue siendo importante en la actualidad para explicar el origen de las identidades sexuales que el capitalismo propició y que al mismo tiempo ha perseguido. Importante también para entender el papel que juega la familia dentro del capitalismo. El capitalismo debilitó la familia, pero al mismo tiempo trató de convertirla en una de sus instituciones básicas. En el momento en que la familia perdió su papel fundamental en la reproducción de la vida y su autonomía productiva se crearon las condiciones para otras formas de vida al margen de las familias y a otras formas de vivir la afectividad y el sexo, dando lugar a la aparición de las identidades basadas en las preferencias y en los comportamientos sexuales.

 

  • Robert Kurz, “Antieconomía y antipolítica“, Traducción de Round Desk, en Krisis, nº 19, 1997. /TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR/CAPITALISMO/FORMAS EMBRIONARIAS/

Han pasado bastantes años desde que fue escrito y es algo que hay que tener en cuenta a la hora de leerlo. Algunas de las propuestas que hace su autor han quedado invalidadas por el desarrollo del capitalismo en los últimos años. Su apuesta por el poder emancipatorio de algunas tecnologías resulta en el momento actual poco menos que ingenua. Es interesante la reflexión que hace sobre lo que llama las “formas embrionarias” de cualquier sistema social. No se pasa de un sistema a otro bruscamente. Siempre se van creando unas formas embrionarias cuyo desarrollo es el que da lugar a la implantación de un sistema social hegemónico. El artículo insiste constantemente en la necesidad de ir creando nuevas formas embrionarias de desvinculación con el sistema del valor capitalista, es decir, con el mercado y con las formas de relaciones sociales que implican.

Mucho más que una reseña, es una reflexión sobre las tesis que plantean los autores del libro comentado. El capitalismo en su fase actual, la neoliberal, no es ya una ideología o una forma económica, sino que constituye una forma de racionalidad que se infiltra en todos los aspectos de la vida. El capitalismo se ha convertido en una ley de la naturaleza y por tanto ni siquiera es planteable que exista alguna alternativa. Polanyi descubrió que en el capitalismo el mercado se había desincrustado de la sociedad, pero con el capitalismo actual es la sociedad la que se ha incrustado en el mercado. Es la lógica del capitalismo la que lo invade todo. En este contexto, Común es la contrafigura del paradigma de la racionalidad capitalista y por tanto la única forma de escapar del mismo. Es preciso refundar el concepto de “común” para poder desvincularse de la racionalidad capitalista. Se incide en la importancia de no confundir “lo común” con “lo público” que en realidad es una forma colectiva de propiedad privada. Lo común no sólo se opone a lo privado o a lo público, sino que se opone sobre todo a ser entendido como propiedad. Lo común está radicalmente fuera de la propiedad, ya que es algo que solo emerge como el conjunto de unas prácticas ejercidas en común. Lo común no es un punto de partida sino un resultado de la acción colectiva. Lo común debe ser pensado como una institución abierta a la transformación y también «como co-actividad, y no como una co-pertenencia, co-propiedad o co-posesión». Lo común es coproducido y siempre incluye la posibilidad de poder ser redecidido o redefinido.

Además de una reflexión, este artículo es también una crítica de los aspectos que quedan olvidados en el libro. No aborda el problema que supone la utilización por parte del capitalismo, al igual que lo hace con cualquier otra idea emancipadora, de los conceptos de lo común defendidos por sus autores. La obra reseñada adolece de la falta de una parte propositiva en la que se analicen diferentes formas de poner en práctica las ideas defendidas en ella.

Reseña del debate mantenido entre los dos filósofos en torno al fundamento de la acción política de resistencia.

  • Saul Newman, “La política del posanarquismo“, Traducción de Javier Villate, Ideas Libertarias /POSTANARQUISMO/POSTESTRUCTURALISMO/FILOSOFÍA/POLÍTICA/

El postanarquismo es relacionado en este artículo con la corriente filosófica conocida como postestructuralismo. El anarquismo y el postanarquismo son contemplados casi exclusivamente desde el punto de vista de su antiautoritarismo y por ello relacionados con todas las construcciones filosóficas postestructuralistas basadas en la idea de poder. No se abordan cuestiones claves del anarquismo, que parecen ausentes en el postanarquismo, como las ideas de autonomía y comunidad.

 

Este ensayo examina la tesis de Agamben de acuerdo con la cual todo el pensamiento político occidental se ha basado en la lógica del biopoder, que ha tenido como resultado más extremo el totalitarismo del siglo XX y, en particular, el “campo de concentración”, que el autor define como “el paradigma biopolítico de Occidente”. Teniendo en cuenta este trasfondo crítico, se consideran después algunas sugerencias ofrecidas por Agamben para concebir la política más allá del biopoder.

Difícil de entender.

 

Entrevista a Philippe Vion-Dury, autor del libro La nouvelle servitude volontaire, en la que se aborda la temática tratada en dicho libro. El análisis que hace de las implicaciones que tienen las tecnologías informáticas y los sistemas de telecomunicaciones en los sistemas de dominación actuales me parece acertado, pero no estoy de acuerdo con su punto de vista según el cual estas nuevas formas de dominio y de servidumbre son algo deliberado, calculado y minuciosamente diseñado por las grandes compañías tecnológicas. No creo que todo esté tan calculado, y sin embargo sí creo que las tecnologías llevan incorporada en sí mismas la dominación y la servidumbre, ya que impiden la autonomía.

 

El planteamiento es interesante, pero el resultado excesivamente simplificador. Las estructuras políticas de tipo estatal, desde sus comienzos, han sido imperialistas y colonizadoras, buscando su expansión como forma de incrementar sus recursos y su poder. La monarquía castellana se embarcó en un proceso colonizador al que llamaron “reconquista”. Cuando logró su máxima expansión en la península ibérica, continuó su expansión al otro lado del océano en un nuevo proceso colonizador al que en esta ocasión llamaron “conquista”. No creo que se pueda hablar de colonización “interna” y “externa”. Es lo mismo una que la otra, en todo caso, las dos serían externas. La expansión de las estructuras políticas estatales tienen como consecuencia la homogeneización, la normalización y el control y por tanto supone siempre una gran amenaza para la diversidad y la autonomía de las pequeñas comunidades. No creo que, como parece querer hacerlo el autor del artículo, se pueda construir una identidad castellana basada en la resistencia al Estado, porque no veo ninguna diferencia entre la resistencia frente al reino de Castilla o la resistencia frente al reino de Aragón o frente a cualquier otra forma política de tipo estatal.

 

Aunque en esta reseña se destaca la importancia que tiene el análisis de Jack Goody del origen de la modernidad y del capitalismo frente a los estudios ortodoxos occidentales, también se critica la excesiva importancia concedida por el autor a la revolución industrial como causa casi única de lo que llamamos modernidad y capitalismo. Para Jack Goody no fue el cambio social que se produjo en Europa con el ascenso de la burguesía el origen del capitalismo, sino la revolución industrial. Sin embargo, habría que pensar si la revolución industrial habría sido posible sin el cambio social que le precedió.

 

Las diversas concepciones de naturaleza son construcciones sociales y varían de acuerdo con las determinaciones sociales e históricas. La epistemología ocidental se caracteriza por el “naturalismo” según el cual existe una dualidad naturaleza/cultura en la que lo humano pertenece al ámbito de la cultura y lo no humano al de la naturaleza. Esta cosmología particular condiciona el pensamiento y la acción humanas en las culturas occidentales. Para otras culturas, que Descola califica como animistas y totémicas, esta dualidad no existe. Las relaciones que se establecen entre los humanos y los no humanos están condicionadas por estas diferentes relaciones con lo no humano: la naturalista, la animista y la totémica, y pueden ser de tres tipos: de reciprocidad, de rapacidad y de protección.

 

  • Anselm Jappe, “Trabajo abstracto o trabajo inmaterial“, Traducción de Antonio Gimeno, El original italiano puede encontrarse en el libro Anselm Jappe: Contro il dentro (Milano: Mimesis, 2013, pp. 15-34). /MARXISMO/CRÍTICA DEL VALOR/CAPITALISMO/TRABAJO/

El corazón del capitalismo es el valor y el trabajo (abstracto) que lo produce. No queda clara la relación que establece, o que dice que otros establecen, entre “trabajo abstracto” y “trabajo inmaterial”. Desde mi punto de vista cualquier trabajo, sea material o inmaterial, produce valor y hace crecer el capital. Es muy acertada la visión de lo que supone el llamado “trabajo informático” pues éste produce muy poco valor, yo le llamaría “nanovalor”, ya que debido a la posibilidad de réplica y copia un pequeño desarrollo, con una inversión mínima de tiempo de trabajo y de capital, puede ser vendido a millones de clientes. Es importante la desmitificación que hace de la importancia que se da en algunos ambientes a la potencialidad de los sistemas informáticos como forma de compartir y de crear espacios virtuales de lo común. La conclusión es que en una sociedad que basa todas sus relaciones sociales en el intercambio de mercancías y en el trabajo como la principal de ellas, la cada vez menor necesidad de esta última mercancía le conduce directamente hacia el colapso. La única alternativa es posibilitar el acceso universal a los recursos que permiten la vida y la reproducción de la misma que no esté ligado ni al trabajo ni al dinero. Se trata de desproletarizar a la humanidad.

 

Se analiza en este artículo la dualidad naturaleza/cultura desde distintos puntos de vista, entre los que destacan principalmente el de John Zerzan y el de Clément Rosset. Mientras que Zerzan defiende la dualidad naturaleza/cultura para reivindicar la necesidad de regresar a un estado de naturaleza escapando de la alienación que ha supuesto para los humanos la civilización, Clément Rosset considera la naturaleza como una cración de la cultura humana. El posmodernismo adopta este mismo paradigma según el cual lo único que existe es lo que el hombre crea y lo que se llama “naturaleza” no es más que una creación simbólica de la cultura humana.

 

  • Tomás Ibáñez: “Nunca se toma el poder, sino que es el poder quin nos toma”. Entrevista a Tomás Ibáñez en lamarea.com, 29 de junio de 2014. /ANARQUISMO/POSTANARQUISMO/

Entrevista realizada a Tomás Ibáñez en relación con la publicación de su último libro Anarquismo es movimiento, Virus 2014.

 

  • NAREDO, J.M. Configuración y crisis del mito del trabajo. Scripta Nova, Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, vol. VI, nº 119 (2), 2002. [ISSN: 1138-9788]  http://www.ub.es/geocrit/sn/sn119-2.htm /TRABAJO/PATRIARCADO/CAPITALISMO/ /HISTORIA/

Un interesante artículo en el que se analiza cuál es el origen del actual concepto de “trabajo”. Algo que no ha existido en todas las épocas ni en todos los pueblos. El “trabajo” tal como lo conocemos hoy es fruto de un cambio importante en las mentalidades derivado de la idea que considera al hombre (varón-padre) como dominador de la naturaleza. Una idea asociada también al cambio en la concepción de la riqueza como posesión de bienes mobiliarios.

“El problema estriba en que hoy se habla de ocio (y de trabajo) como si el significado de estas palabras hubiera sido siempre el mismo y otorgando a los puntos de vista hoy dominantes una universalidad de la que carecen.”

Reseña del libro de Renaud Garcia, Le désert de la critique. Déconstruction et politique.

Favorable a las opiniones del autor.

 

Reseña del libro de Renaud Garcia, Le désert de la critique. Déconstruction et politique.

Esta reseña, en la que se indaga en las razones de la crítica de Renaud Garcia y se exploran territorios como el postmodernismo y el postanarquismo, concluye más o menos con estas palabras: Sion abandonar la calma en ningún momento… Renaud Garcia cuestiona, en este indispensable Désert de la critique que se convertirá en un clásico, la paradoja que supone que, aunque cartografiadas como radicales o subversivas por los expertos de la industria cultural dominante, las teorías de la deconstrucción se muestran no sólamente inoperantes -incluso desactivadoras- para comprender el mundo tal como se derrumba, sino que participan, en todos los campos en los que intervienen, de esta marcha hacia el caos que la locura capitalista lleva en sí misma como la nube lleva la tormenta.

  • Pierre Thiesset, “Delirio en el entorno deconstruccionista“. Entrevista a Renaud Garcia, autor del libro Le désert de la critique. Déconstruction et politique, Rebelión, 18/02/2016. /DECONSTRUCCIONISMO/POSTMODERNISMO/ANARQUISMO/DERRIDA/

Entrevista a Renaud Garcia, autor del libro Le désert de la critique. Déconstruction et politique, en la que expone un resumen de sus ideas sobre el predominio actual del pensamiento deconstruccionista entre las elites intelectuales y la función que este tipo de pensamiento para reforzar el sistema capitalista industrial, tecnológico, individualista y destructor de las relaciones sociales por medio de la mercantilización de todo, incluso de la vida.

En su libro, y en esta entrevista habla de ello, Renaud Garcia, demuestra que las teorías de la “deconstrucción” debilitan la crítica social, fomentan el mercantilismo y la invasión tecnológica y se adaptan perfectamente a una sociedad liberal y atomizada.

  • Jean-Pierre Dupuy, “Pensar lo más cerca del apocalipsis. Un itinerario”, en Homenaje a René Girard, Ciencias Sociales y Educación, Vol. 4, nº 8 (2015), Universidad de Medellín. /TECNOLOGÍA/IVAN ILLICH/RENÉ GIRARD/NANOTECNOLOGÍA/BIOTECNOLOGÍA/

Si las acciones humanas pueden desatar procesos irreversibles y, a veces, destructoras de las relaciones sociales y de la vida, cuando estas acciones se encuentran reforzadas por la ciencia y la técnica, como ocurre en las sociedades actuales, tales procesos se desatan sobre la misma naturaleza y nos conducen directamente hacia la catástrofe. La sociedad de las tecnologías nos hace creer que la ciencia y la técnica nos ayudarán a solucionar los problemas engendrados precisamente por la ciencia y la técnica. Según Dupuy, hoy en día, “la acción política debe pensarse en la perspectiva, no ya de la revolución por realizarse, sino de la catástrofe por rechazar, si todavía tenemos tiempo”. Jean-Pierre Dupuy es un ingeniero y filósofo de la ciencia, cuyo pensamiento está influenciado por Ivan Illich y por René Girard, que lleva varios lustros estudiando las consecuencias que tiene para la vida sobre la Tierra la desmesura del despliegue científico-técnico propiciado por la modernidad.

Entrevista a François Jarrige en la que problematiza la cuestión de la técnica, de la tecnología y de la tecnociencia. La catagoría de la “técnica”, como una noción global y sacralizada, no aparece hasta el siglo XIX. A lo largo de la historia de la humanidad la técnica designaba fenómenos y dispositivos diversos que ayudaban a las personas a actuar en el mundo. A partir del siglo XIX, cuando la técnica es tecnociencia y tecnología,  se sacraliza y produce nuevos efectos sociales y ecológicos. El desarrollo de la técnica vinculado a la idea de progreso dio lugar a un crecimiento desmesurado y a un gigantismo que hizo que la técnica dejase de ser algo que ayudaba a las personas para convertirse en lo que las esclavizaba. Las herramientas, como dijo Jean-Pierre Dupuy, han llegado a establecer su propia ley. Los grandes sistemas técnicos, como los veía Ellul, no podían ser más que totalitarios. Acusar de tecnófobos a los críticos de la tecnología, como lo hace por ejemplo Murray Bookchin, es un señuelo para desacreditarlos, para convertir cualquier crítica hacia la tecnología en una especie de locura. La crítica a la técnica o a la tecnología no es una locura ni una manía de artistas e intelectuales inadaptados. La crítica a la tecnología es una crítica a todo lo que significa: pérdida de autonomía, reforzamiento de la desposesión, anulación de los saberes, trivialización y artificialización de las relaciones sociales y de la vida… sin contar con las terribles consecuencias ecológicas…

Se trata de una entrevista con el antropólogo Tim Ingold en la que éste expone sus puntos de vista sobre lo que debe ser la antropología que, a diferencia de la etnografía que se ocupa de registrar y describir las formas de vida de los humanos, es una disciplina que mira hacia el futuro y que reflexiona sobre las posibles formas de vivir la vida. La relación entre naturaleza y cultura es otra de las preocupaciones de Tim Ingold, para quien ambas forman parte de lo mismo. Para Tim Ingold, cultura es el nombre de un interrogante, y no las respuesta. La gran pregunta que se plantea es por qué los diferentes grupos humanos hacemos las cosas de formas tan diversas. La respuesta no puede ser la cultura pues es una respuesta circular, ya que no podemos decir que ñas diferencias culturales se deben a la cultura…

  • Thibault De Meyer, « Philippe Descola, Tim Ingold, Être au monde. Quelle expérience commune ? », Lectures [En línea], Reseñas, 2015, Publicado el 06 enero 2015, consultado el 23 septiembre 2016. URL : http://lectures.revues.org/16646 /CULTURA/NATURALEZA/ANTROPOLOGÍA/

Reseña-resumen de la publicación Être au monde… en la que se transcribe un encuentro que tuvo lugar en Grenoble en noviembre de 2013 de Philippe Descola y Tim Ingold con Michel Lussault. Se pone de manifiesto la diferencia de los puntos de vista de ambos antropólogos que, al parecer, solo coinciden en una cosa: en su oposición al dualismo naturaleza/cultura, que para ambos es un hecho específico de la modernidad. Mientras que Descola se interesa por la ontología, es decir por las diversas maneras de “ser en el mundo”, Ingold se muestra más interesado por la ontogénesis, es decir por las posibles maneras de cambiar el mundo. En una ocasión Ingold manifestó que “la antropología debería mirar al futuro a través de la lente del pasado”.

Moishe Postone, en esta entrevista, deja ver sus puntos de vista sobre la necesidad de efectuar una nueva lectura de Marx por sus potencialidades explicativas del capitalismo en todas sus fases, incluida la actual. Por el contrario piensa que otras teorías de la modernidad y del capitalismo, como el estructuralismo y el postestructuralismo, han fracasado en su intento de hacerlo. Considera que la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, aportó unas bases muy importantes para su lectura de Marx. Moishe Postone tiene el mérito de extraer de los escritos de Marx una teoría crítica del capitalismo completamente diferente de la lectura marxista tradicional. Postone vuelve a leer a Marx y encuentra en él explicaciones satisfactorias para interpretar la actual fase del capitalismo. El capitalismo no es sólo un modo de producción, tampoco es la propiedad privada de los medios de producción ni la lucha de clases lo que lo explica; el capitalismo estructura una forma de vida a la que nos solemos referir como modernidad. Las teorías del capitalismo, basándose en una lectura fosilizada de Marx, siguen siendo entendidas implícitamente como teorías de la explotación, de la propiedad y de la distribución desigual del poder y de la riqueza. Sinb embargo Postone llega a la conclusión de que el capitalismo es mucho más que esto. Sin embargo, Postone sigue pensando en que el capitalismo debe ser superado a nibel global, a gran escala y además debe ser superado a partir de él mismo, a partir de las posibilidades que él mismo ofrece. En mi opinión, este punto de vista sigue llevando en su seno la semilla del origen del sistema moderno capitalista y el mesianismo de un proyecto de salvación de la humanidad, ya sea este logrado por medio de la revolución o por medio de un aprovechamiento inteligente de las posibilidades que ofrece el propio capitalismo para su superación.

Los autores exponen en este artículo un resumen de dos propuestas de actualización de la crítica de la economía política que hizo Marx, cuyos autores son Moishe Postone y Robert Kurz. Ambas propuestas coinciden en la reinterpretación de las categorías de análisis que propuso Marx en sus obras y en el alejamiento del marxismo ortodoxo tradicional, aunque cada uno de ellos tiene una visión diferente de la situación en la que se encuentra actualmente el sistema capitalista y de su futuro. Ambos rechazan la comprensión del capitalismo en términos de propiedad privada de los medios de producción y de mercado. “El marxismo tradicional concibe la emancipación social como continuación del proceso de modernización, pero liberando los medios de producción del yugo de la dominación de clase y poniéndolos en manos de los trabajadores” sin cuestionarse las formas básicas del capitalismo que para Postone y para Kurz son: el valor, el trabajo, la mercancía y el dinero.

Discute el concepto de “Universal” de la tradición filosófica occidental inaugurada por Descartes, proponiendo otras maneras de pensar lo “Universal” como “Pluri-versal” basándose en el pensamiento de Aimé Césaire, de Enrique Dussel y de los zapatistas.

Muy interesante la aproximación que realiza al concepto de transmodernidad que, a diferencia de la postmodernidad, no trata de modernizar la modernidad sino superarla. En lugar de buscar un universalismo abstracto, como hace la modernidad, propone caminar hacia un universalismo concreto que sea depositario de todos los particularismos. Este punto de vista se opone frontalmente a los mesianismos y a las vanguardias que pretenden imponer sus propias cosmogonías, acercándose al modelo zapatista que tiene como objetivo “construir un mundo en el que quepan otros mundos”, actuando como retaguardia que pregunta y escucha, en lugar de hacerlo como vanguardia que predica y convence.

Reflexiones en torno a la carta a Maurice Thorez (Secretario General del Partido Comunista Francés) escrita por Aimé Césaire en 1956.

  • Bernard Bertrand, “Apicultura, revisemos las prácticas actuales”, La Fertilidad de la Tierra, nº 66, Otoño, 2016, pp. 12-17 /APICULTURA/

A propósito de la edición del libro de Bernard Bertrand y Gilbert Veuille, Apicultura respetuosa con las abejas, este artículo resume algunas de las ideas claves de este libro en relación con la forma en la que estamos tratando a las abejas y cómo deberíamos hacerlo.

Un interesante artículo que tiene como objetivo socavar certezas con el fin de abrir nuevos espacios para el pensamiento y para la acción. Marx no era marxista.

Una reflexión muy interesante sobre las naciones como construcciones artificiales con fines políticos.

  • Quelques amis de la Sociale, “Il faut cracher dans la soupe! Notes sur la lutte de classes au début du XXIeme siècle”, Et vous n’avez encore rien vu, Juin 2016 /LUCHA DE CLASES/TRABAJO/

Ante la actual situación de protestas por la precarización y por las reformas laborales emprendidas por el neoliberalismo en la actual fase del capitalismo avanzado, aporta una interesante reflexión sobre lo que debería ser hoy en día la lucha de clases. Es necesario cambiar el enfoque. No se trata de luchar por mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, sino por acabar con la necesidad de ser “trabajadores”.

Crítica de la idea de lucha de clases y del proletariado como clase revolucionaria. Muy interesante.

Interesante interpretación de las diferentes lecturas de Marx en la que se hace hincapié sobre todo en las nuevas aportaciones de Michael Heinrich en relación con el punto de vista naturalista o social de algunas de las tesis de Marx y en la importancia del significado de “valor” y de “fetichismo”.

El valor no es una cosa, sino más bien una relación social. No surge en la producción ni en el intercambio, pero presupone ambos momentos. Es una propiedad asignada a una cosa pero que está en relación con otras cosas, lo que da la apariencia de que dicha cosa posee esa propiedad al margen de la citada relación. Como Marx repite insistentemente, el valor es una propiedad fantasmal o suprasensual, no sustancial. La concepción de una mercancía que posee su objetividad de valor de forma independiente de estas relaciones es una apariencia que hace que una propiedad social sea vista como una propiedad natural.” Esto sería a lo que se refería Marx como “el fetichismo de la mercancía” (fetichismo=atribución a los objetos de características que de hecho no poseen).

Una más entre tantas de las críticas a los análisis del capitalismo de John Holloway y a sus interpretaciones del pensamiento de Marx, anclada en el marxismo más ortodoxo. Para este tipo de críticas el mundo continúa dividido, tal como lo entendía Marx, en dos clases, la clase obrera y la burguesa-capitalista, y la única forma de superar el capitalismo es mediante la lucha de la clase explotada, la clase obrera, contra sus explotadores. Cualquier otro análisis de las relaciones sociales del capitalismo actual no sólo es contrarrevolucionario sino que pone en cuestión los análisis de Marx, que parece ser lo más grave de todo. Según estos críticos parece que cuando los obreros luchan en las barricadas por mejorar sus condiciones de trabajo y sus salarios están luchando por derribar el capitalismo… ¿De verdad que piensan esto todavía?

 

El autor, tomando como referencia el pensamiento de marxistas ortodoxos como Karl Reitter y Gerhard Hanloser, emprende la crítica de la llamada “teoría crítica del valor” a la que considera como el resultado del interés por vaciar al marxismo de sus potencialidades emancipatorias al prescindir deliberadamente del concepto de lucha de clases.

El autor de este artículo se descubre en él como un marxista clásico para quien la clave del pensamiento de Marx se encuentra en una interpretación lineal de la historia en la que la lucha de clases (“la radical historicidad de la lucha de clases”) es el motor que conduce inexorablemente hacia la sociedad comunista, perfecto fin de la historia.

 

 

Exposición del pensamiento de John Holloway, al que se considera como un marxista que se aproxima al anarquismo sin querer reconocerlo, a partir de las críticas procedentes de los entornos troskistas. John Holloway apuesta por una nueva forma de revolución en la que al revés que en los intentos revolucionarios llevados a cabo hasta ahora, en lugar de intentar destruir el capitalismo para construir un nuevo sistema, lo que se ha de hacer es empezar a construir un mundo nuevo para poder destruir el capitalismo. Se han de aprovechar las grietas del capitalismo para construir un mundo nuevo: el movimiento de las grietas es un mundo de experiencia, un mundo de aprendizaje en lucha. En este artículo se critica a Holloway por negar la aportación de la historia y por tanto de no ser capaz de dar una idea del tipo de comunismo que promueve. Holloway nos hace pensar que antes de una organización, deberíamos reflexionar sobre un proyecto organizado para preparar y construir una sociedad sin Estado.

Critica duramente el rechazo del Estado por parte de los diferentes anarquismos, ya que considera que el Estado es necesario para poder organizar y gestionar las infraestructuras físicas y sociales a gran escala. La inevitable pregunta es ¿por qué hay que seguir pensando en gran escala? ¿por qué necesitamos infraestructuras a gran escala? Pensemos sólo en pequeña escala y el Estado dejará de ser necesario!

Una visión crítica, más bien “muy crítica”, de la supuesta revolución de Rojava, a la que se considera como una revolución de las que gustan a la burguesía.

Me ha gustado en general, aunque tengo algunas críticas a algunas de sus críticas y a la falta de otras. Me ha gustado mucho que ya desde el principio se haga hincapié en un aspecto que suele ser olvidado: la importancia que tiene el intento de construir un mundo donde la diversidad sea una riqueza y no un problema. El Estado, el mercado, y en consecuencia tanto los nacionalismos como la globalización capitalista, no pueden existir sin homogeneizar, sin normalizar y por tanto lo diverso, lo pequeño, lo local es uno de sus principales enemigos.
Otro aspecto que me ha parecido muy interesante es el análisis que hace de la metodología de círculos de crítica y autocrítica. La crítica todos sabemos practicarla muy bien, demasiado bien a veces. Lo que suele resultar más difícil es la autocrítica. Me gusta mucho el sistema que tienen según el cual toda crítica comienza siempre por una autocrítica.
Me ha gustado mucho el análisis que hace del posicionamiento del movimiento kurdo ante la religiosidad. El laicismo que surgió con el liberalismo y se propagó a los movimientos “izquierdistas” de todo tipo se convirtió pronto en anticlericalismo y en ateísmo militante sin tener en cuenta los aspectos positivos que pueden tener las religiones y muchas de las personas que se consideran religiosas. En el entorno “izquierdista” el ateísmo y el anticlericalismo suelen ser sobre todo poses estéticas.
Muy interesante también todo lo relacionado con la forma en la que abordan la problemática del género, el patriarcado y la opresión a la mujer y lo que llaman la jinología. Comparto totalmente la opinión de las mujeres kurdas en relación con la importancia de los valores que el patriarcado asigna a las mujeres. Los valores en los que son socializadas las mujeres, tanto en la cultura occidental como en la cultura islámica, son precisamente aquellos, como los cuidados, que deben ser puestos en el centro de la vida, porque son los valores de la vida.
Me sorprende que la única crítica que se dirige hacia el movimiento kurdo sea la relacionada con el reconocimiento de lo que se llaman los derechos LGTBI. Considero que hay otros aspectos más importantes en los que podría incidir la crítica y que se han quedado en el tintero. Aspectos como la militarización de la vida, o la tendencia a crear organismos si no estatales al menos paraestatales, que son los aspectos en los que no se incide en absoluto. En cuanto al llamado reconocimiento de los derechos LGTBI, creo que lo que nos falta es una crítica seria de lo que significan estos derechos. En mi opinión se trata de una creación más del sistema capitalista-posmoderno. La actividad sexual se ha convertido por una parte en un artículo más de consumo para la diversión y la ocupación del tiempo libre, y por otra en una nueva categoría identitaria. No acabo de entender por qué razón las personas que disfrutan del sexo con las de su mismo sexo tienen que constituir un colectivo diferente de aquellas  que lo disfrutan con las de otro sexo, o de las que les da lo mismo uno que otro sexo, o de las que sólo disfrutan masturbándose, o de las que sólo lo hacen con la mano izquierda o con la derecha, o de las que les gusta vestirse con lo que llaman ropas de mujer o con lo que llaman ropas de hombre… Cuando oigo decir que alguien que es anatómicamente del sexo masculino se siente mujer y que por tanto tiene derecho a que el “Estado” le pague una operación de cambio de sexo, pienso que nos hemos vuelto locos de remate. Y si alguien se siente tortuga… le tendremos que colocar un caparazón? Desde mi punto de vista solo existen dos tipos de comportamiento sexual. El primero el que está destinado a la reproducción. El segundo el que está destinado al puro goce. El primero es el más completo, pues incluye al segundo. El segundo es tan legítimo como el primero y cada uno goza como quiere siempre que no haga daño y sea con el consentimiento de sus compañeros de goce. Nunca he entendido que haya personas “homosexuales”, como tampoco entiendo que haya “heterosexuales”. ¿No se puede ser un día una cosa y otro día otra? Los que “no se comen un rosco” ¿qué son? ¿“asexuales”? En fin… creo que es un asunto que deberíamos revisar… No me extraña nada que las kurdas se murieran de la risa cuando les hablaban de la legalización del matrimonio homosexual… ¿es que necesitamos el permiso del Estado para poder follar con alguien de nuestro mismo sexo? acabáramos…