los innumerables

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El Tarajal (Ceuta), 6 de febrero de 2014

CORO

Somos los innumerables, el doble en cada centro de expulsión,
adoquinamos de esqueletos vuestro mar para caminar sobre ellos.

No podéis contarnos, si nos contáis aumentamos,
hijos del horizonte, que nos manda de vuelta.

Hemos venido descalzos, sin suelas,
sin sentir espinas, piedras, colas de escorpiones.

Ningún policía puede despreciarnos
después de todo lo que hemos sido ya ofendidos.

Seremos los siervos, los hijos que no tenéis,
nuestras vidas serán vuestros libros de aventuras.

Traemos a Homero y a Dante, el ciego y el peregrino,
el olor que perdisteis, la igualdad que habéis sometido.

Erri De Luca, “Solo andata” (“Sólo ida”), 2005. Traducción de Fernando Valverde (Sólo ida. Poesía completa, Seix Barral, 2016)

 

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Lampedusa y las otras

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LAMPEDUSA E LE ALTRE

Nelle isole i poteri vedono una prigione naturale
nelle onde una distesa di cavalli di frisia.
Nelle isole gli uccelli migratori vedono l’appoggio
per una sosta e poi rialzare il volo.

Tra chi la usa da muraglia aggiunta
e chi da spalla per posare il viaggio,
decido che hanno ragione le ali.

LAMPEDUDA Y LAS OTRAS

En las islas los poderes ven una prisión natural
en las olas una extensión de los caballos de Frisia.
En las islas los pájaros migratorios ven el apoyo
para una parada y después continuar el vuelo.

Entre quien las usa como muralla provechosa
y quien las tiene por espalda en la que reposar del viaje,
resuelvo que tienen razón las alas.

Erri De Luca, “Bizzarrie della provvidenza” (“Rarezas de la providencia”), 2014. Traducción de Fernando Valverde (Sólo ida. Poesía completa, Seix Barral, 2016)

 

el trapo de nadie

16/07/2018 Comentarios desactivados en el trapo de nadie

Ordet (Carl Theodor Dreyer, 1955)

BANDIERA

La bandiera è lo straccio di nessuno,
l’unico panno appeso a infradiciare
quando piove e le mani delle donne
corrono al soccorso del bucato.

 

BANDERA

La bandera es el trapo de nadie,
el único paño puesto a empapar
cuando llueve y las manos de las mujeres
corren al auxilio de la colada.

 

Erri De Luca, “L’ospite incallito” (“El huésped empedernido”), 2008. Traducción de Fernando Valverde (Sólo ida. Poesía completa, Seix Barral, 2016)

Retroceder y buscar refugios

14/07/2018 Comentarios desactivados en Retroceder y buscar refugios

“Se arregló la bata, juntó las manos bajo la nuca, y mientras escuchaba el tictac de su reloj de pulsera, cayó en la cuenta de que, a decir verdad, en su vida no había hecho más que retroceder y buscar refugios, ante la vulgaridad, en la música; ante la música, en el castigo; ante el castigo, en el pensamiento puro, y, por último, buscar refugio también ante el pensamiento, retroceder, retroceder, como si su destino poseyera un ángel rector que de tan extraña manera conducía a su meta al recalcitrante: para que retrocediera hasta la alegría cándida de las cosas, por así decirlo, para que comprendiese por fin que no había nada que comprender, para que captara que el ‘sentido del mundo’, si existía, superaba el suyo y para que se diera cuenta, al fin y al cabo, de que bastaba con lo que tenía.”

László Krasznahorkai, Melancolía de la resistencia, p. 261

¡no toquéis el tiempo!

06/07/2018 Comentarios desactivados en ¡no toquéis el tiempo!

El tiempo retrasado… suena bien, pero ¿qué es en realidad? ¿Se recibe aquí el tiempo honesto y válido, el tiempo reciente oloroso a novedad y pintura? Al contrario. Está desgastado, ha sido usado por la gente y este tiempo agujereado se transparenta como un tamiz.

No es de extrañar que sea, de algún modo, un tiempo vomitado -entendámonos bien-, un tiempo de segunda mano, ¡Por Dios…!

Y, además, toda esa manipulación inconveniente del tiempo. Esos complots perversos, esa manera de sorprender su mecanismo por la espalda, el arriesgado manoseo de sus delicados misterios.

En ocasiones apetece golpear la mesa y gritar a plena garganta: ¡Basta! ¡Las manos fuera del tiempo! ¡El tiempo es intocable, prohibido tocarlo! ¿No teneis suficiente con el espacio? El espacio es para el hombre, en el espacio podéis oscilar hasta hartaros, dar volteretas, saltar de estrella en estrella. Pero ¡por el amor de Dios, no toquéis el tiempo!

Bruno Schulz, “Sanatorio bajo la clepsidra”, Madurar hacia la infancia, p. 315

la función automática de la humanidad

06/07/2018 Comentarios desactivados en la función automática de la humanidad

Para comprender, el hombre tiene que reducir. La pasión de la comprensión y de la asimilación es la fuerza elemental, la función automática de la humanidad. De este modo corroe la grandeza, destruyéndola.

Vino la época de la pequeñez. Con alivio se restituyó la mediocridad, se restableció la norma de la comprensión, del racionalismo.Todo el territorio vital fue dividido, desmenuzado, sometido al control. Se proclamó la imposibilidad de la grandeza, se anunció su inutilidad. Se destacó un proceso histórico impersonal, cifras y estadísticas, buscando en ellos la llave para comprender la historia.

Bruno Schulz, “Así nacen las leyendas”, Madurar hacia la infancia, pp. 485-486

los fines de la naturaleza

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No era el hombre quien irrumpía en el laboratorio de la naturaleza, sino la naturaleza misma quien le succionaba en sus maquinaciones, obteniendo a través de sus experimentos sus propios fines que nadie sabía adónde conducían.

El hombre, según esta teoría, era sólo una estación pasajera, un momentáneo nudo de corrientes mesméricas que vagaban por el seno de la materia eterna. Todos los inventos que llevaban al triunfo eran trampas dispuestas por la naturaleza, ardides de lo desconocido.

Bruno Schulz, “El cometa”, Madurar hacia la infancia, pp. 383-384

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