la justicia injusta

14/04/2018 Comentarios desactivados en la justicia injusta

Aquellos jueces fueron “burócratas del Mal”, y lo sabían.

Decir que el pasado ya no existe -que la tortura institucional ha sido abolida, que el fascismo fue una fiebre pasajera que nos ha vacunado- es de un historicismo de profunda mala fe, cuando no de profunda estupidez. La tortura sigue existiendo. Y el fascismo sigue vivo.

(de la Nota de Leonardo Sciascia al libro Historia de la columna infame)

“… constatar que unos inocentes fueron condenados por jueces que (…) para considerarlos culpables, para rechazar la verdad que aparecía en todo momento, en mil formas, desde mil vertientes, con caracteres tan claros entonces como ahora, y como siempre, tuvieron que forzar constantemente su ingenio y recurrir a expedientes cuya injusticia no podían ignorar.”

Alessandro Manzoni, Historia de la columna infame, p. 27

 

“Sólo Dios sabe si aquellos magistrados, al dar con los culpables de un falso delito que se quería auténtico, fueron más cómplices que portavoces de una multitud cegada no por la ignorancia sino por la malignidad y la ira, que violaba con aquellos gritos los preceptos más indiscutibles de la ley divina, de la que se jactaba ser seguidora.”

Alessandro Manzoni, Historia de la columna infame, p. 28

 

“… ya que cuando se inicia el camino de la rabia, es natural que los más ciegos sean los conductores. No debe extrañarnos ver a unos hombres que no debían de ser, y que seguramente no eran, de ésos que quieren el mal por el mal, verlos, digo, violar todo derecho con tanta impudicia y crueldad, ya que la creencia injusta da paso a la obra injusta hasta donde lleve la injusta persuasión. Y cuando la conciencia duda, se inquieta, advierte, los gritos de la multitud tienen la fuerza funesta (sobre el que ha olvidado que tiene otro juez) de sofocar los remordimientos, y hasta de impedirlos.”

Alessandro Manzoni, Historia de la columna infame, p. 71-72

 

“¿Qué habrían hecho en ese momento unos jueces a los que la rabia no hubiese pervertido, ofuscado y embotado la conciencia? Se habrían horrorizado por haber llegado tan lejos (aunque no fueran culpables); se habrían consolado de no haber llegado al último e irreparable paso; se habrían detenido en el afortunado impedimento que los salvaba del precipicio; se habrían agarrado a aquella dificultad; habrían querido deshacer aquel nudo…”

Alessandro Manzoni, Historia de la columna infame, p. 111

 

“… escrupulosos en la observación de una formalidad no concluyente mientras violaban las prescripciones más importantes y más positivas.”

Alessandro Manzoni, Historia de la columna infame, p. 115

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el puñal del asesino se oculta bajo el manto del jurista

14/03/2018 Comentarios desactivados en el puñal del asesino se oculta bajo el manto del jurista

“El puñal del asesino se oculta bajo el manto del jurista”

Estas palabras se pueden leer en la documentación de la acusación del procedimiento penal “Estados Unidos de América vs. Josef Altstoetter, et al.”, Tribunal militar III, Caso 3, Juicios de criminales de guerra ante los Tribunales Militares de Núremberg. Bajo Control de la Ley N ° 10 del Consejo, Núremberg, octubre 1946 a abril 1949, vol. III. Washington, 1951.

En el marco del conflicto entre Cataluña y España, estamos ya hartos de escuchar repetitiva y machaconamente la misma cantinela: “hay que cumplir la ley”…

Sin embargo, algunos nos preguntamos: ¿siempre? Hay casos, algunas veces muchos, en los que no se debe cumplir la ley, porque por encima de la ley existe un derecho natural. Esto se puso de relieve ayer. Mientras se recibía en España la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenando a España por una sentencia injusta dictada al amparo de determinadas leyes españolas, el parlamento español se ratificaba en el mantenimiento de dichas leyes; leyes que, por supuesto, deben incumplirse.

En la Alemania nazi se cometieron crímenes horribles al amparo de leyes injustas pero que resultaban formalmente válidas, ya que emanaban del parlamento, y eran aplicadas por Jueces competentes.

Quienes venden armas que se utilizan en guerras criminales para matar personas, quienes dedican los presupuestos que escamotean a los pensionistas al sostenimiento de ejércitos armados que participan en guerras devastadoras, quienes dedican grandes cantidades de dinero a impedir que aquellos a quienes hemos explotado en nuestro beneficio puedan llegar a nuestras costas y, en muchos casos, mueran ahogados o tiroteados… no pueden quejarse porque alguien queme una imagen suya.

El fracaso de la huelga feminista

10/03/2018 Comentarios desactivados en El fracaso de la huelga feminista

Dicen que una imagen vale más que mil palabras… Esta imagen es la prueba del fracaso de la huelga feminista. A no ser que los objetivos de la huelga no fueran denunciar el patriarcado y el machismo, sino todo lo contrario: apuntalar el patriarcado y el machismo con la colaboración de las mujeres.

El patriarcado es un sistema cultural (más bien, un conjunto de sistemas culturales), extendido globalmente, que se sostiene gracias al control de la reproducción de la especie humana por parte de quienes tienen un pequeño papel en la misma, los “padres”. Es evidente que las mujeres y los hombres tienen diferencias biológicas. Al menos, una de ellas de gran importancia: las mujeres pueden parir y los hombres no pueden hacerlo. Sin embargo, esta diferencia no tiene por qué separar a la humanidad en dos grandes grupos. Todas las demás cosas, que no sea parir, las pueden hacer igual hombres y mujeres. La cultura patriarcal parte de esta diferencia biológica para dividir a la humanidad en dos grupos a los que corresponden funciones diferentes, formas de vida diferentes, comportamientos diferentes y valores diferentes. A partir de esta división sexual de la vida, el patriarcado ensalza todo lo que asigna a los “padres” y denigra todo aquello que corresponde a las “madres”. El machismo es la consecuencia de esto. El poder, la ambición, el éxito, la fuerza, la razón… se consideran cosas de “machos”. A las “hembras” se les asignan papeles siempre subordinados y se consideran representantes de la belleza, la compasión, el cuidado…

El capitalismo es fruto del patriarcado. Valores patriarcales masculinos como la ambición, el éxito, el progreso, o la competencia, son los que se encuentran en la raíz del nacimiento y del desarrollo del sistema capitalista. No podría haber capitalismo sin patriarcado. Tampoco habría machismo.

Las víctimas de este sistema cultural son las mujeres en general, pero también los hombres “débiles”, poco competitivos y sin grandes ambiciones. El patriarcado, el machismo y el capitalismo se sustentan en la hegemonía de determinados valores que pueden estar encarnados tanto en hombres como en mujeres. El patriarcado, como cualquier otro sistema cultural, forma parte de las mentalidades de todas las personas, tanto hombres como mujeres. Todos estamos educados en este sistema cultural y cuesta mucho esfuerzo de reflexión y de pensamiento crítico darse cuenta de lo patriarcales que somos todos y todas.

La huelga del pasado 8 de marzo podía haber sido una oportunidad para denunciar el patriarcado, el machismo y el capitalismo. Una oportunidad para denunciar la división de la humanidad entre hombres y mujeres sólo porque unos no pueden parir y las otras pueden hacerlo. Sin embargo, la jornada del 8 de marzo para lo que sirvió es para ocultar la raíz del problema; para construir un discurso políticamente correcto que no resuelve nada, sino que apuntala el patriarcado. No se acabará nunca con el patriarcado, ni con el machismo, estableciendo un sistema de cuotas en todos los ámbitos.

Las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres a formar parte de los consejos de administración de las empresas y de la dirección de los partidos políticos. Las mujeres tienen derecho a cobrar el mismo salario que los hombres por igual trabajo. Y los hombres tienen el mismo derecho que las mujeres a quedarse en casa cuidando de sus hijos, de los familiares enfermos y de sus ancianos padres y madres. Cuidar a los hijos o a los familiares enfermos, es una tarea que el patriarcado asigna a las mujeres. Trabajar en puestos de responsabilidad en empresas o partidos políticos, es una tarea que el patriarcado asigna a los hombres. El patriarcado está tan presente en todas nuestras formas de pensar y de ver el mundo que, según algunas de las voces que se escuchaban el pasado día 8 de marzo, parecía como si cuidar a los niños y enfermos fuera un castigo y trabajar en un puesto de responsabilidad empresarial fuera un premio.

El día en que haya tantas mujeres como hombres, o más, en los puestos directivos de las empresas, en los consejos de administración, en los gobiernos, en los partidos políticos y en cualquier ámbito de decisión, el patriarcado no sólo continuará siendo el sistema cultural en el que vivamos, sino que habrá sido reforzado. El sistema capitalista en el que vivimos, y con el que todos colaboramos diariamente, se desarrolló rápidamente gracias a que las mujeres se ocupaban, y se siguen ocupando mayoritariamente, de las tareas imprescindibles de la reproducción: la crianza de los hijos, el cuidado de los enfermos, el cuidado doméstico… Estas tareas de reproducción, aun siendo imprescindibles, dado que no producen valor de cambio en el mercado, son tareas minusvaloradas, si no despreciadas absolutamente. Para que las mujeres se puedan incorporar a tareas de responsabilidad que exigen una gran dedicación, deben abandonar estas tareas… La consecuencia es que estas tareas pasan a formar parte del mercado, pero como su valor de cambio es casi nulo, quienes las realizan vuelven a ser mujeres. En lugar de superar el patriarcado lo habremos agravado al incorporar al grupo de “padres” ricos, blancos y occidentales, a las mujeres ricas, blancas y occidentales, ya que las tareas de reproducción quedarán en manos de mujeres pobres, de color e inmigrantes. No es algo que vaya a pasar. Es algo que ya pasa. En el mundo occidental siguen siendo mujeres las que cuidan, además de a los suyos, a los hijos de otros, a los enfermos de otros y a los ancianos de otros, a cambio de salarios de miseria que no entran a formar parte de las estadísticas con las que se calcula la famosa “brecha salarial” porque no pueden ser comparados con los mismos trabajos realizados por hombres, ya que estos sólo son realizados por mujeres.

El pasado 8 de marzo apenas se oyeron las voces de estas mujeres: inmigrantes, algunas sin papeles, pobres, sometidas a horarios infames, a situaciones laborales precarias, a relaciones laborales de auténtica esclavitud. Tampoco se oyeron las voces de las mujeres que con sus hijos de pecho en brazos se ahogan casi diariamente en el Mediterráneo cuando vienen hacia nuestros países con la esperanza de lograr uno de estos trabajos. Tampoco se oyeron apenas las voces de todas las mujeres que están dispuestas a vender su cuerpo y a alquilar sus vientres para que otras mujeres no tengan que perder el tiempo en algo que les puede impedir triunfar en sus carreras profesionales ahora que ya han conseguido ser casi como los hombres.

Me hubiera gustado poder participar en una marcha en la que hombres y mujeres reivindicáramos juntas el derecho de todas las personas a dedicarse a cuidar de sus hijos, de sus familiares enfermos y de sus viejos y viejas. A lo que asistí fue a marchas de mujeres, en alguna de las cuales se me impidió participar por ser hombre, en las que se reivindicaba que las mujeres tenían el mismo derecho que los hombres a mandar en la economía y en la política. Me parece una reivindicación justa, pero creo que es una reivindicación que no sólo no acaba con el patriarcado, sino que, por ser la reivindicación hegemónica, lo apuntala y lo refuerza.

censura

21/02/2018 Comentarios desactivados en censura

 

La censura és l’ús de poder, per part d’un estat, organització o qualsevol tipus de grup influent, per a controlar la llibertat d’expressió.

 

La obra de Santiago Sierra ‘Presos políticos’, que se iba a exponer en Arcomadrid, que se inaugura este miércoles 21 de febrero, ha sido retirada según han confirmado fuentes de la Galería Helga de Alvear, donde se exponía. Desde IFEMA han explicado que habían solicitado a la Galería Helga de Alvear la retirada de la obra del artista Santiago Sierra, petición a la que ha accedido.

Seguimos en el franquismo. Las prácticas son las mismas: las de la Santa Inquisición.

Las víctimas del GAL no son víctimas del terrorismo. La violencia del Estado no es violencia. Los asesinados durante el franquismo no existen. Los presos políticos no son presos políticos. Si alguien lo dice se le censura o se le encarcela, todo depende de la arbitrariedad de la policía, del gobierno y de los jueces… y de IFEMA.

obscenidad

31/01/2018 Comentarios desactivados en obscenidad

‘La ejecución de Saigón’, EDDIE ADAMS (AP)

Obscenidad porque esas cosas no deberían suceder, y nuevamente obsceno porque después de que hayan tenido lugar nadie debería sacarlas a la luz, sino que habría que taparlas y esconderlas para siempre en las entrañas de la tierra, igual que lo que pasa en los mataderos de todo el mundo, si uno quiere conservar la cordura.

(…)

“Obscenidad”. Esa es la palabra, una palabra de etimología discutida, a la que debe aferrarse como a un talismán. Elige creer que “obscenidad” significa “fuera de escena”. Para salvar nuestra humanidad, ciertas cosas que tal vez queramos ver (¡queremos ver porque somos humanos!) deben permanecer fuera de escena.

(…)

La pregunta que planteo hoy -continúa- es si el artista es realmente el héroe explorador que pretende ser, si tenemos siempre razón al aplaudir cuando sale de la caverna con la espada pestilente en una mano y la cabeza del monstruo en otra.

(…)

¡Qué arrogancia, reivindicar el sufrimiento y la muerte de aquellos hombres lastimosos! Sus últimas horas les pertenecen a ellos únicamente, no estamos autorizados para entrar y poseerlos.

J. M. Coetzee, Elizabeth Costello

 

Puede ocurrir que la difusión de ciertas imágenes contribuya a banalizar el mal, a convertir el sufrimiento de los otros en algo que se puede contemplar sin que altere nada en nuestro interior. El sufrimiento de quien es asesinado a sangre fría, el de quien lo observa a cierta distancia, e incluso el sufrimiento de quien aprieta el gatillo…

También ocurre que una imagen habla y dice muchas cosas, pero siempre son medias verdades, y no todos los que la miran ven las mismas cosas, ni sacan las mismas conclusiones.

La fotografía de Eddie Adams que recorrió el mundo en 1968 es un caso que merece la pena analizar. Lo hace Martín Caparrós en este artículo:

 

 

A veces, muy de vez en cuando, una imagen vale mil palabras. O quizá sean 836, cómo saberlo. Hay, en todo caso, imágenes que pesan como losas, que cambian situaciones, que engendran movimientos, que definen. Esta cumple en estos días medio siglo, y fue una de ellas.

El 1 de febrero de 1968 Eddie Adams tenía 34 años y llevaba tres cubriendo la guerra de Vietnam para Associated Press. El Vietcong, la guerrilla comunista que peleaba contra los ejércitos de Vietnam del Sur y Estados Unidos, acababa de lanzar una gran ofensiva —y en Saigón la violencia crecía. En su Barrio Chino, Adams seguía al jefe de la policía survietnamita, el general Nguyen Ngoc Loan, y sus custodios, que llevaban a un prisionero: un hombre bajo de camisa a cuadros. De pronto la comitiva se paró, el general sacó su revólver Smith & Wesson .38 Especial y lo apuntó a la sien del hombre. Adams diría después que pensó que quería asustarlo para interrogarlo pero no: el general disparó. Adams también.

Al día siguiente su foto inundó el planeta. Entonces, sin Internet, sin redes sociales, los diarios y revistas definían, y aquella foto se publicó en sus tapas. Es difícil contar una historia más simple y más tremenda: un hombre mata a un hombre. Y, también: un hombre de poder ejerce su poder de la manera más extrema. En la guerra de Vietnam hubo dos millones de muertes pero esta encarnó a todas —e hizo mucho para que uno de los bandos la perdiera. Al día siguiente muchos americanos habían cambiado de idea sobre la participación de su ejército en esa guerra, con gente como esa.

El general Nguyen intentó justificarse: “Estos tipos matan a muchos compatriotas nuestros; creo que Buda me perdonará”, dijo entonces. Su víctima se llamaba Nguyen Van Lem, tenía 36 años, dos hijas y uno por nacer, y era un guerrillero. El general fue herido meses más tarde: grave, lo atendieron en Washington, donde le amputaron una pierna. En 1975, poco antes de la derrota final, pidió asilo en Estados Unidos —que se lo negó. Viejos amigos lo ayudaron a entrar e instalar una pizzería en Dale, Virginia. De vez en cuando alguno de sus clientes sabía quién era, lo insultaba o lo felicitaba; cada tanto le dejaban amenazas pintadas en el baño. A veces Adams pasaba a saludarlo: lo respetaba y le dolía lo que su foto le había hecho.

El general se murió de cáncer en 1998, a sus 67. Entonces Adams escribió su necrológica en la revista Time: empezaba diciendo “Gané un Pulitzer en 1969 por la foto de un hombre que disparaba a otro. En esa foto murieron dos personas: el que recibió la bala y el general Nguyen Ngoc Loan. El general mató al vietcong; yo maté al general con mi cámara”. Y, después, que “las fotos son las armas más poderosas del mundo. La gente les cree, pero las fotos también mienten, aun cuando no están manipuladas. Son sólo medias verdades. Lo que la foto no decía es ‘¿Qué hubieras hecho tú si fueras el general en ese momento y ese lugar, en ese día caliente, y acabaras de agarrar al malo después de que matara a dos o tres soldados americanos?”.

Hay dudas sobre lo que habría hecho Adams —que se murió de ELA pocos años después. En cualquier caso, parecía arrepentido de lo que sí había hecho. Su foto dijo mucho más que lo que él habría querido, y también es una lección: las personas manipulan a los medios mucho menos que los medios a las personas —y creer que uno controla lo que dice es soberbia cochina.

La Carta de Lord Chandos

03/12/2017 Comentarios desactivados en La Carta de Lord Chandos

Claudio Magris

Claudio Magris, “La Carta de Lord Chandos“, en Quodlibet. Revista de la Academia de música del Palacio de Minería, Primavera de 2012, nº 4

Para Hofmannsthal, la fuerza estética tiene sus raíces en la justicia. Él persiguió, en nombre de esta exigencia estética, nos dice Claudio Magris, la definición en el límite y el contorno, en la línea y la claridad, levantando el sentido de la forma y de la norma como un baluarte contra la seducción de lo inefable y vago (de lo que, sin embargo, él mismo se había hecho portavoz en sus inicios extraordinariamente precoces).

Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía, 34

 

La fuerza plástica -escribió Hofmannsthal- tiene sus raíces en la justicia; él persiguió, en nombre de esta exigencia ética, la definición en el límite y el contorno, en la línea y la claridad, levantando el sentido de la forma y de la norma como un baluarte contra la seducción de lo inefable y vago –de lo que, sin embargo, él mismo se había hecho portavoz en sus inicios extraordinariamente precoces y peligrosos de joven prodigio–.

Claudio Magris, “La Carta de Lord Chandos”

 

Hugo von Hofmannsthal, Carta de Lord Chandos

En el capítulo 34 de Bartleby y compañía, Vila-Matas presenta la Carta de Lord Chandos, de Hugo von Hofmannsthal, como la cumbre de lo que él llama la “literatura del No”. Para ello tomo como referencia las opiniones de Claudio Magris sobre el tema. Casualmente he encontrado un artículo de este último escritor, publicado en 2012, en el que encuentro frases enteras que coinciden exactamente con lo que escribe Vila-Matas; y otras que han sufrido algunas pequeñas modificaciones. Algunas de estas modificaciones son ciertamente sorprendentes, como las que encontramos en los dos párrafos que encabezan esta entrada: “la fuerza plástica” ha sido sustituida por “la fuerza estética”, y “exigencia ética” por “exigencia estética”. ¿Se trata de modificaciones deliberadas? ¿de errores de copia? ¿de errores de comprensión? ¿de cambios realizados por el propio Magris? ¿de un juego deliberado por parte de Vila-Matas? ¿O es quizá Claudio Magris quien copia, y a veces copia mal, a Vila-Matas?

Dado que el libro de Vila-Matas se publicó en 1999, el artículo de Magris debe ser una reproducción de un artículo anterior a dicha fecha o una reelaboración de otro anterior.

Reproduzco a continuación los dos textos. En primer lugar el artículo de Claudio Magris y después el capítulo 34 del libro de Vila-Matas:

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Eppur si muove

11/11/2017 Comentarios desactivados en Eppur si muove

En aquellos tiempos, afirmar y tratar de demostrar que la tierra se movía y que giraba alrededor del sol era mucho peor que ir contra la Constitución española, porque era ir contra la Constitución del Universo y contra la voluntad divina. Galileo se atrevió a afirmar algo inaudito: la tierra se mueve. Un atrevimiento así no podía ser tolerado por los defensores del orden y de las leyes universales. Galileo fue acusado y llevado ante el tribunal del Santo Oficio. Fue conminado a confesar, con amenazas de tortura si no lo hacía y promesas de un trato benevolente en caso contrario… Algo parecido a lo que hoy en día hace el fiscal Maza.

Galileo fue condenado a cadena perpetua el 21 de junio de 1633. Al día siguiente, en el convento romano de Santa Maria sopra Minerva, se le leyó la sentencia, conminándole a abjurar de sus ideas, cosa que hizo seguidamente. Tras la abjuración el papa conmutó la prisión por arresto domiciliario de por vida. Giuseppe Baretti afirmó que después de la abjuración Galileo dijo la famosa frase Eppur si muove (y sin embargo se mueve). El caso es que la Tierra se movía, lo afirmara Galileo o lo negara. Defendiera la DUI o se retractara de hacerlo… la Tierra se movía… Los inquisidores, como el fiscal Maza, pertenecen a la vieja estirpe de magos que se creen con la capacidad de configurar la realidad mediante la simple pronunciación de unas palabras mágicas o de unos determinados conjuros: si dices “acato la constitución” tú te libras de la cárcel y yo me aseguro de que a partir de ese momento la verdad no será alterada y la Tierra no se moverá, ni se romperá la sagrada unidad de España, tal como está establecido por la Ley Natural desde la creación del mundo.

¿Dónde estoy?

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