Werckmeister harmóniák

05/09/2017 Comentarios desactivados en Werckmeister harmóniák

Béla Tarr, Werckmeister harmóniák, 2000

El todo no es nada…

No habrá nada más…

La furia vencerá…

El terror está aquí…

Toda su plata y su oro no podrá protegerlos…

 

Inspirada en Melancolía de la resistencia de László Krasznahorkai, no sólo en cuanto al tema, sino también en cuanto a la manera de contar. Las larguísimas frases de Krasznahorkai, el director de cine Béla Tarr las convierte en larguísimos planos. Ambos ponen ante nosotros algo para que seamos nosotros quienes tratemos de encontrar las interpretaciones… pero no las suyas, sino las nuestras. Las frases largas de Krasznahorkai nos obligan a concentrarnos, a reflexionar sobre lo que acabamos de leer. Los largos planos de Béla Tarr hacen que nuestra mirada recorra la pantalla pausadamente mientras nuestra mente reflexiona.

Las armonías perfectas solo tienen cabida en la mente de los dioses. Cuando los humanos tratamos de alcanzar el orden perfecto, la perfección de las armonías, solo logramos acentuar el caos. La única perfección posible para los humanos es la ruina.

Frente al poder… frente al terror… frente a la manipulación… frente a la violencia de las masas… ¿sólo cabe la locura? ¿sólo cabe refugiarse en la pequeña y oscura cocina de verano y tumbarse en el viejo sofá con la manta de color verde?

 

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Tarajal

28/06/2017 Comentarios desactivados en Tarajal

Desmontando la impunidad de la frontera sur

No son personas… son “inmigrantes” y se les puede disparar con balas de goma para que se ahoguen y no invadan “nuestro” territorio. Se puede hacer… y se hace… y después se dice que no se ha hecho nada mal y que la culpa es de los muertos porque ya sabían el riesgo que estaban corriendo, o de Marruecos que no actúa con suficiente contundencia.

Une histoire de fou

07/06/2017 Comentarios desactivados en Une histoire de fou

Robert Guédiguian, Une histoire de fou, 2015

Donde nosotros vemos una cadena de acontecimientos, él ve una única catástrofe, que amontona ruina sobre ruina arrojándolas a sus pies. Él bien quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero entretanto sopla desde el paraíso una huracanada tempestad que se enreda en sus alas, tan fuerte que él, el ángel, no puede cerrarlas.

Walter Benjamin, Angelus Novus

 

Qui gladio ferit gladio perit

Porque la necesidad de pasar página en el libro del odio y de la venganza no significa que haya que pasarla en el libro de la memoria, al que hay que acudir una y otra vez para recordar y no olvidar nunca lo que pasó para que nos ayude a intentar que no se repita.

Dos mujeres, madre e hija, simbolizan estos dos libros. La madre, víctima directa del genocidio armenio perpetrado por Turquía en 1915, sigue leyendo diariamente la página del odio y de la venganza y arrastra tras ella a su nieto. La hija quiere pasar página en el libro de la venganza pero no está dispuesta a pasar página en el de la memoria.

Guédiguian se inspira en un hecho real ocurrido en Madrid en 1980, aunque cambia los escenarios y modifica algunos hechos. El 29 de diciembre de aquel año, el periodista José Antonio Gurriarán fue víctima casual e inocente (un daño colateral) de la explosión de una bomba colocada por un grupo armado, el ESALA (Ejército Secreto Armenio para la Liberación de Armenia). Como consecuencia de las heridas sufridas quedó inválido de ambas piernas. Estando en el hospital comenzó a interesarse por el conflicto que había desencadenado el atentado del que fue víctima y un año después se entrevistó en Líbano con los líderes de dicho movimiento armado, a quienes regaló un libro de Martin Luther King.

En 1915, Turquía, con el silencio del resto del mundo, deportó y exterminó brutalmente a un número indeterminado de armenios, que ha sido calculado en más de un millón de personas. Este hecho es conocido como el “Genocidio Armenio” o el “Holocausto Armenio”. Guédiguian, de origen armenio, rodó esta película en el año 2015, cuando se conmemoraba el centenario de aquellos hechos. Esta película está dedicada por Robert Guédiguian “a mis camaradas turcos”.

El cul a la cadira

04/06/2017 Comentarios desactivados en El cul a la cadira

La escuela, un derecho obligatorio…

El cul a la cadira neix de la necessitat d’expressar el pas per les institucions educatives.
Són correctes els seus mètodes?
Hi ha conceptes assolits que ja són irreversibles?
Estem masses hores amb el cul a la cadira?
Rebem una educació igualitària?
La obligació és un dret?
El cul a la cadira pretén ser una performance/instal·lació que qüestioni l’equipatge educatiu que nosaltres no hem escollit.

EL CUL A LA CADIRA from Neus Masdeu on Vimeo.

ESPAI/CONTEXT:
L’Acció transcorre a l’antic pàrquing de l’Escola Superior d’Art i Disseny Llotja ( Barcelona)
De fons es veu l’edifici veí de l’escola, un reformatori de menors amb problemes de conducta (edifici de color verd).

VOLUNTÀRIS
Laura Bodó Martí
Marta Gené Garcia
Irune Perez Idalgo
Llúcia Masdeu Turrats
Josep Masdeu Turrats
Maria Magdalena Durán Coll
Maria Rubies Clota
Aleix Jeniu Pérez
Paula Ramos Arnalda
Guida Prunyonosa Gabarró
Kimberly Bru Jordan
Pere Rubies Canals
Nebil Riadh Casi
Laia García Adei
Ana Pulido Castro
Enric Vila Avellaneda

AJUDANTS DE DIRECCIÓ

Magdalena Durán Coll
Aleix Jeniu López

AGRAÏMENTS:
Voluntàris
Magdalena Duran
Núria Lopez
Aleix Jeniu
ESAD Llotja Barcelona

El pallasso i el Führer

31/05/2017 Comentarios desactivados en El pallasso i el Führer

El pallasso i el Führer (Eduard Cortés, 2007)

Por supuesto, como todos los nazis, entró en el partido obligado y no se debe olvidar además, según dice, que todos los alemanes simpatizaban al principio con el Führer y con su campaña contra los parados, la inflación y el bolchevismo, plagas que estaban a punto de destruir la nación.

Ricardo Piglia, Respiración artificial

Basada en la obra teatral Uuuuh! de Gerard Vázquez lleva a la pantalla un episodio de la vida artística del famosísimo payaso catalán Charlie Rivel cuando tuvo que preparar una actuación para celebrar el cumpleaños de Hitler en abril de 1944. Humor y horror van unidos, recordando en algunos momentos a La vida es bella. La interpretación que hace Ferran Rañé de Charlie Rivel es probablemente insuperable. La película nos deja sumidos en la perplejidad. ¿Se puede seguir riendo en medio de tanto horror? ¿Se puede ignorar lo que ocurre todos los días a nuestro alrededor? Nos parece inadmisible y nos gusta acusar de criminales a quienes trabajaban para el régimen asesino de Hitler sin protestar, pero ¿no es lo que hacemos cada uno de nosotros todos los días?

Nadie es inocente. Charlie Rivel tampoco. Quizá menos que otros. Al parecer, según dicen algunos miembros de la familia Rivel, Charlie Rivel fue más culpable de lo que nos han querido hacer creer. No estaba en Berlín por casualidad, ni por obligación, sino porque le gustaba. Según Roger Andreu Rivel, “por voluntad propia, (nada de contratos que cumplir), Charlie Rivel comulgó con el régimen nazi desde mediados de los años treinta hasta poco antes de su derrocamiento”. A mediados de los años treinta, estando en Alemania, debido a fuertes desavenencias políticas y personales con el genio creador de su padre, el hijo mayor de la familia Andreu-Rivel, Charlie Rivel, optó por seguir una trayectoria en solitario al lado de su esposa e hijos en el citado país bajo la tutela del Tercer Reich convirtiéndose, consciente o inconscientemente, en el bufón de Hitler. Posteriormente, el resto de hermanos Andreu Rivel prestarían ayuda y colaboración a la resistencia francesa en París. (Malabart, “La familia Andreu Rivel: la verdadera historia). Quizá no fueran más que enfrentamientos familiares que con el tiempo se han convertido en viejos rencores fosilizados y que hacen que una parte de la familia acuse a la otra de las peores cosas de las que se puede acusar a alguien hoy en día: colaborador de los nazis. Quizá haya algo de verdad en todas partes. ¿Podremos juzgar nosotros a Charlie Rivel?

Más información sobre la familia Andreu Rivel preparada por uno de sus descendientes: Web de Johnny Andreu Rivel.

Transcendent Man

29/05/2017 Comentarios desactivados en Transcendent Man

El hielo está cerca, la soledad es inmensa: sólo quien ha logrado como yo, hacer de su cuerpo un objeto metálico puede arriesgarse a convivir a estas alturas…

¿O él no había perdido todas las funciones de su cuerpo hasta convertirse “en una especie de vegetal metálico” para lograr así acrecentar su propiedad de razonar “hasta el punto mismo de congelación”?

Ricardo Piglia, Respiración artificial (1980)

Observé todo el esfuerzo y el éxito de las empresas: es pura rivalidad entre compañeros. También esto es vanidad y caza de viento.

Eclesiastés, 4, 4

Lo más pavoroso no son las profecías, sino los profetas. Lo que asusta no es el futuro que nos anuncian, sino la seguridad y la “naturalidad” con la que lo hacen, la fe en la razón humana, en la inteligencia humana y en la capacidad de los seres humanos de convertirse en dioses del universo entero, en los amos del infinito, en los dueños de la vida…

Todavía preocupa más que no sólo son los profetas quienes creen en todo esto, sino que su forma de pensar y de ver el mundo es compartida por la mayor parte de la población sin ponerla en cuestión. Las únicas voces discordantes son aquellas que se atreven a pensar que no será para tanto, ni tan pronto… Hay verdades que ya no se ponen en cuestión y en las que se basan las profecías más alucinantes: la evolución, el progreso, el poder de la inteligencia humana.

La ideología dominante en los últimos siglos fabricó la teoría de la evolución como una forma de naturalizar la ida de progreso. La evolución es la consecuencia natural de las “leyes de la naturaleza” y por tanto el progreso también responde a leyes naturales. Los seres humanos, según estas ideologías, nos encontramos en el punto mñas alto de la evolución y por tanto, ésta está en nuestras manos. La mente humana sería el mayor logro de la evolución y el motor de la evolución acelerada que está por venir. Si la “naturaleza” dio lugar a la “Eva mitocondrial”, culminando así un largo proceso evolutivo destinado a lograr la aparición de los seres humanos, ahora somos los humanos los que haremos posible una nueva “singularity” a partir de la cual la evolución logrará la aparición de los posthumanos. La tecnología desarrollada por los humanos pasará a formar parte de la naturaleza y de los mecanismos de la vida.

Nos hemos convertido en pequeñas piezas de una gran maquinaria que nadie controla y que empieza a estar desbocada. Somos pequeñas piezas fácilmente sustituibles pero paradójicamente con una hiperconciencia del yo que nos hace creer que el universo entero gira en torno de cada uno de nosotros. La humanidad está a punto de convertirse en una gran máquina formada por pequeñas piezas ególatras que se creen insustituibles y que aspiran a la inmortalidad.

Nos hablan de las grandes conquistas de la ciencia: los ciegos con medios económicos suficientes pueden contar con aparatitos que les lean los textos que ellos no pueden ver… pero no nos dicen nada sobre los millones de personas que mueren de hambre y de sed, ni sobre los millones de muertes violentas causadas por el progreso científico en las guerras más crueles que jamás ha conocido la humanidad, ni sobre el aumento de las enfermedades autoinmunes, de las depresiones y de los diferentes tipos de trastornos psiquiátricos… La ciencia aumenta nuestra esperanza de vida para que podamos vivir más tiempo solos, angustiados, tristes, deprimidos…

Todo gracias a la inteligencia humana con la que, tal como nos lo explican los profetas, estamos a punto de crear inteligencias artificiales, basadas en los mismos principios, pero mucho más poderosas…

Gracias a la biotecnología manipularemos la vida, por medio de la nanotecnología crearemos nuevos materiales y mediante la inteligencia artificial mejoraremos la inteligencia humana hasta límites insospechados. ¿Matamos a dios porque queríamos convertirnos nosotros en dios?

Según las religiones antiguas, dios creó al hombre. Según la nueva religión, la ciencia, es el hombre el que está a punto de crear a dios. Lo dice Ray Kurzweil: “¿Dios existe? Todavía no”.

 

“El patológico desarrollo, más allá de toda proporción, de la mente razonadora y analítica que ha generado en el hombre moderno la ilusión prometeica del Progreso parece, más bien, la compensación al progresivo obscurecimiento de una facultad intelectual más elevada que la razón, que haría posible al hombre antiguo un conocimiento superior. En consecuencia, las supuestas conquistas técnicas, científicas, sociales, de la historia humana representarían, en todo caso, no un progreso, sino el efecto progresivo de compensación -en un orden ambiguo e inferior- ante la pérdida continuada y creciente de las prerrogativas espirituales que antaño poseía el ser humano y del poder que éstas le conferían, de uno u otro modo, sobre la materia…”  (Agustín López Tobajas, Manifiesto contra el progreso)

Los mayores problemas que hoy asuelan a nuestro planeta y a la Humanidad no son la energía nuclear, los alimentos transgénicos, la polución química o un sistema sanitario basado en el fraude de las empresas farmacéuticas, sino los paradigmas que nos han conducido hasta aquí. ¿Cuándo y cómo surge una sociedad que está arrastrando al planeta y a todos sus habitantes a la destrucción?” (Agustín López Tobajas, “Escapar de Babilonia“)

Manufactured Landscapes

24/05/2017 Comentarios desactivados en Manufactured Landscapes

Constatación brutal del presente. Es el título de una novela de Javier Avilés que todavía no he leído, pero que leeré algún día de estos. También es la primera frase que me viene a la cabeza cuando acabo de ver esta película.

Una película hecha de paisajes, de los paisajes de hoy, de los paisajes que estamos construyendo. Es probable que los paisajes siempre hayan sido construidos por los humanos. Al menos siempre ha habido algo construido en ellos, aunque sólo sean las huellas del paso de quienes los contemplan o la misma forma de contemplarlos, porque no hay paisaje si no es contemplado por alguien. Los paisajes existen porque los contemplamos. Nuestra manera de mirar el mundo también construye paisajes. Pero los paisajes que construimos hoy son paisajes desolados. Ya no queda nada, o casi nada, que no haya sido construido por los humanos. Vivimos un mundo “hecho“, aunque quizá sería más exacto decir que vivimos un mundo deshecho, un mundo que, día a día, destrozamos en nombre del progreso, del crecimiento y del bienestar.

Desolación. Esta es la verdadera constatación brutal del presente. Vivimos en un mondo desolado, un mundo arrasado, cuya contemplación en forma de paisajes nos aflige y angustia en extremo. Los paisajes fotografiados por Edward Burtynsky muestran la desolación de un mundo arrasado en el que los humanos no son más que pequeñas máquinas amontonadas en grandes espacios construidos que repiten millones de veces los mismos movimientos desoladores.

Millones de personas son convertidas en máquinas y condenadas a vivir entre las basuras, mientras que unos pocos crean paisajes de ensueño, enmedio de la basura, en un intento desesperado por construir la felicidad mediante la imitación de una naturaleza en vías de extinción.

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