Mis dos mundos

18/06/2017 Comentarios desactivados en Mis dos mundos

Sergio Chejfec, Mis dos mundos, Candaya, 2008

La inmovilidad, la espera y todas las situaciones relacionadas, por un lado, y las acciones y los intercambios con el prójimo, por el otro. Yo buscaba el límite delicado entre ambas partes, como si viviera bajo protesta en cada uno de ambos mundos. Como me ha pasado en otras ocasiones, no hace falta decir que no llegué a ninguna conclusión perdurable, ni mucho menos evidente (…) Pero en mi caso no había disyuntiva moral ni existencial, más todavía, veía que mis dos mundos no estaban separados de manera pareja ni correlativa…

Mis dos mundos son en realidad muchos mundos. Al menos, más que dos. Pero son mundos que no están separados, de forma que los límites entre ellos se pueden buscar pero nunca se van a encontrar. Sergio Chejfec camina, como Rober Walser en El paseo, pero a él ninguna caminata le ha brindado auténticas revelaciones: “No ha sido en mi caso como en el pasado, cuando los caminantes sentían reencontrarse con algo que sólo se ponía de manfiesto en el trance de andar”. A pesar de ello, Chefjec es un caminante que nunca dejará de caminar y si camina por algún motivo quizá sea, como él dice, “para sentir un tipo específico de ansiedad, que llamaré ansiedad nostálgica, o nostalgia vacía”, una ansiedad nostálgica que “vendría a ser un sentimiento de privación de nsotalgia cuando no se tiene la opción de sentir una nostalgia real”.

A lo largo de las poco más de cien páginas del libro el autor indaga sobre el tiempo, sobre la escritura, sobre su propia vida, sobre la existencia de los otros, sobre la naturaleza, sobre la impostura, sobre las formas de mirar y de mirarse… pero siempre sin llegar a ninguna conclusión, sin alcanzar certezas… indagar sobre nuestra propia naturaleza, no para conocerla sino “para ocultarla, para creer que la dejamos atrás… para mentir y seguir adelante”. Para mentirnos a nosotros mismos y poder continuar viviendo.

Reseñas:

– Javier Avilés, en El lamento de Portnoy

– Enrique Vila-Matas, “Doctor Finnegans y Monsieur Hire

Reseña de Patricio Pron

William Kentridge, Untitled Artist and Model Drawing

“Ahora me acuerdo de Kentridge, el famoso sudafricano cuyos personajes dibujados, en especial uno, por quien tiene una especial inclinación, de nombre Félix, tanto que según parece es su alter ego, raramente miran hacia el punto de vista de la imagen.”

 

Manifiesto contra el progreso

11/06/2017 Comentarios desactivados en Manifiesto contra el progreso

Agustín López Tobajas, Manifiesto contra el progreso, José J. de Olañeta Editor, 2013

Hay un cuadro de Klee (1920) que se titula Ángelus Novus. Se ve en él a un Ángel al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava su mirada. Tiene los ojos desencajado, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la Historia debe tener ese aspecto. Su cara está vuelta hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, que acumula sin cesar ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero una tormenta desciende del Paraíso y se arremolina en sus alas y es tan fuerte que el ángel no puede plegarlas… Esta tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas mientras el cúmulo de ruinas sube ante él hacia el cielo. Tal tempestad es lo que llamamos progreso.

Walter Benjamin, Angelus Novus

 

La idea de progreso es mucho más que una simple idea, es una ideología que, en el sentido acuñado por Marx, es una idea que sirve para legitimar un sistema de dominación. El sistema de dominación capitalista se encuentra legitimado por determinadas “verdades” incuestionables que se han convertido en objeto de idolatría. La idea de progreso continuo, de crecimiento, de evolución es la “verdad” más importante sobre la que se ha construido el capitalismo.

En este libro, Agustín López Tobajas, con una perspectiva probablemente demasiado “espiritualista” para algunos, arremete contra esta ideología desde diversos ángulos, cuestionando lo que se considera como incuestionable y denunciando las consecuencias destructoras de la vida del sistema social construido sobre la creencia en el progreso continuo, el crecimiento ilimitado y la desmesura.

Entrevista a Agustín López Tobajas

Angelus Novus

10/06/2017 Comentarios desactivados en Angelus Novus

Bashkim Shehu, Angelus Novus, Prólogo de Bernardo Atxaga, Traducción del albanés de María Roces González, Siruela, 2017.

Y creo que cuando escribimos, cuando retratamos literariamente a un personaje, no solo ficticio sino también real, no podemos hacerlo sin compararlo, por la vía que sea y con la ayuda del artificio que sea, no importa cómo lo ocultemos ni la máscara que le pongamos, no podemos hacerlo sin compararlo con la imagen de otro.

Es con “trocitos de espejo que, observados al bies, se reflejan unos en otros y conforman un laberinto especular” como Bashkim Shehu escribe la biografía de alguien que fue durante unos años compañero de celda en una cárcel albana y que se entrecruza con algunos trazos de la biografía de Walter Benjamin. La metáfora del Angelus Novus de Walter Benjamin es el punto de partida de quien escribe empujado por un viento huracanado hacia adelante pero que no puede dejar de mirar hacia las ruinas que se amontonan, como una única catástrofe, a sus pies.

El fracaso de las grandes ideas emancipadoras del siglo XX encuentra su paralelo en el fracaso de la razón y de la ilustración percibido por Walter Benjamin, así como en el horror de la persecución padecida por Walter Benjamin se puede ver reflejado el de quienes fueron perseguidos por la locura totalitaria en que se convirtió la aspiración emancipadora de las clases trabajadoras europeas.

La escritura de Bashkim Shehu toma la forma de los pensamientos y de los recuerdos que se agolpan en nuestra cabeza y que brotan en forma de larguísimas frases que no acaban nunca, y en forma de pequeñas piezas inconexas que, como en la obra de Walter Benjamin, describen el mundo tal como lo vivimos mucho mejor que bajo la forma de discursos coherentes.

Walter Benjamin, un pensador vigent

La escuela es el fin

06/06/2017 Comentarios desactivados en La escuela es el fin

Si hay caminos, desde el tuyo el mío no se ve. Hasta nunca.

De “La carta extraviada

La Escuela es el fin” es el título de la entrevista realizada a Pedro García Olivo por el grupo chileno Columna Negra en diciembre de 2013 y que fue publicadoa en la revista Ekintza Zuzena, nº 42 (abril, 2015) y en la web Briega, Contrainformación de Cantabria.

Según Pedro García Olivo, la escuela es el fin en dos sentidos: porque no es un medio para algo, sino que constituye un fin en sí misma; y porque es el final de cualquier posibilidad para la autoconstrucción de sujetos libres y autónomos. En esta entrevista Pedro García Olivo habla de la escuela y de la educación, y de la diferencia entre ambas, pero habla de muchas más cosas. Habla de la imposibilidad por parte de quienes cuestionamos no solo la escuela como “administradora de la educación” sino también el Estado y todas las instituciones y el mismo orden del Capital, de colaborar con colectivos de descontentos y de indignados que pretenden mejorar el orden existente… “desde tu camino el mío no se ve”. También habla de los juegos del Sistema para capturar a lo que llaman las periferias, es decir, los que están fuera pero giran en torno al centro del Sistema, para movilizar a los descontentos en lo que él llama la “indignación profiláctica”, la protesta del modo “dictado” y la lucha siguiendo instrucciones, en lo que puede considerarse como una “gestión política de la desobediencia”. Nos dice claramente: “considero importante no estar ya al lado de los que luchan por una reforma ética del mercado, por una moralización de la política”. Lo que hay que hacer, desde su punto de vista, es desescolarizar el pensamiento, y en primer lugar, el nuestro, el de cada uno de nosotros. Como medio de acción ante a la renovación progresista de la escuela y de las llamadas “escuelas”libres” propone el sabotaje y la no colaboración frente al reformismo pedagógico. No existe una pedagogía libertaria, pues lo libertario es la aspiración hacia la que se orienta lo que él llama la anti-pedagogía. La educación se da siempre en todas partes, por lo que no admite ni siquiera la deconstrucción. Pero la idea de escuela está tan arraigada en nuestras mentalidades como necesidad ineludible que no se puede concebir que cada comunidad pueda tener sus propias modalidades educativas.

Es muy interesante la reflexión que hace, citando a Foucault, sobre la diferencia entre las relaciones de poder que se dan en todos los momentos de la sociabilidad humana y las de dominación, que caracterizan a las instituciones y a los aparatos del Estado, y entre ellos a la escuela. La educación es por tanto uno de los ámbitos en los que se producen relaciones de poder, pero es en la escuela donde se producen relaciones de dominación. La relaciones de poder son reversibles y confrontables y es en la lucha por atenuar o suspender este tipo de relaciones donde se produce la autoconstrucción del sujeto en resistencia. Sin embargo, para acabar con las relaciones de dominación sólo hay una forma posible: acabar con las instituciones y con las estructuras que las producen.

Habla también en esta entrevista del esfuerzo que realiza la cultura occidental, una gran parte de él por medio de la institución escolar, para anular las diferencias y convertirlas en simple diversidad. La mentalidad occidental (greco-romana, cristiana, ilustrada) tiende al universalismo y se caracteriza por una incapacidad radical de comprender la alteridad. Por medio de lo que se viene llamando multiculturalismo se pretende el encubrimiento del otro, conservando solamente lo que llaman la diversidad (distintas versiones de lo mismo), que se convierte en un objeto más de consumo en la forma de patrimonio cultural a conservar para su ingreso en la industria cultural.

Finaliza la entrevista recordándonos algo que siempre olvidamos: que el Sistema somos nosotros mismos, cada uno de nosotros, que “el Sistema se hizo carne en nosotros”, por lo que “la posibilidad misma de la crítica, fundamento de la lucha, depende de una labor personal de descodificación, de desprogramación, un arrancarse el Sistema como jirones de la propia piel”, que es lo que llama “auto-construcción”.

Crimes célèbres. Martin Guerre

05/06/2017 Comentarios desactivados en Crimes célèbres. Martin Guerre

Alexandre Dumas, Crimes célèbres: Martin Guerre, Paris, 1840

Versión novelada por Alexandre Dumas (padre) del famoso caso de suplantación de personalidad ocurrido en un pequeño pueblo pirenaico a mediados del siglo XVI. En esta versión el autor se toma muchas licencias con el fin de lograr determinados efectos dramáticos para su historia. También modifica el lugar de origen de la familia Guerre que pasa de ser Hendaye a ser un pequeño pueblo de la provincia de Guipúzcoa, así como el nombre del pueblo en el que ocurrieron los acontecimientos, que en lugar de ser Artigat pasa a ser Artigue y que posteriormente sería el pueblo en el que situaría la acción Janet Lewis para su novela La mujer de Martin Guerre.

Esta obra se puede descargar y escuchar, leída en francés, aquí.

Respiración artificial

04/06/2017 Comentarios desactivados en Respiración artificial

Ricardo Piglia, Respiración artificial, Penguin Random House, 2016

La historia es el único lugar donde consigo aliviarme de esa pesadilla de la que trato de despertar

Soy
el equilibrista que
en el aire camina
descalzo
sobre un alambre
de púas

 

Ricardo Piglia cuenta que Emilio Renzi decía que Tardewski le dijo que Maggi, el profesor, decía que Enrique Ossorio dijo, o más bien deberíamos decir que escribió, que “la correspondencia es la forma utópica de la conversación”. Por esta razón Enrique Ossorio, en el año 1850, quiso escribir la historia utópica de Argentina de 1979 acudiendo a una literatura epistolar imaginaria. Otra literatura epistolar, la correspondencia entre Emilio Renzi y su tío, el profesor Marcelo Maggi, es la que da forma a la primera parte de esta novela de reflexión y de digresiones, titulada, como un inexistente cuadro de un pintor que sí que existió, Franz Hals,  “Si yo mismo fuera el invierno sombrío”. La segunda parte, titulada “Descartes”, es un compendio de crítica literaria, filosófica e histórica en donde Piglia juega con la historia para exponer puntos de vista sorprendentes sobre la posibilidad de escribir la historia del futuro, tal como haría Kafka en El proceso prefigurando lo que años después sería el estado totalitario nazi y sus campos de concentración.

Respiración artificial es una novela de 1980, pero leída hoy, treinta y siete años después, se presenta como si estuviera recién escrita, a pesar de que su autor ya esté muerto desde hace unos pocos meses. Kafka y Hitler, Joyce, Wittgenstein, Gombrowicz, Macedonio Fernández, Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, Leopoldo Lugones, Mújica Lainez, Sarmiento, Descartes… sirven a Ricardo Piglia para tejer un texto en el que la realidad y la ficción confunden sus fronteras para hablar del horror tal como éste aparece en El proceso. ¿Es la prolijidad de lo real lo que hace que la ficción parezca más real que la realidad misma?

Reseñas:

– Juan Villoro, “La máquina desnuda

– Osvaldo de la Torre, “¿Hitler precursor de Kafka?

– Miroslav Panciutti, “Hitler y Kafka

– Víctor Balcells, “El círculo de tiza germánico

– Javiera Barrientos, “Anotaciones paranoides sobre Respiración artificial

– Teresa Orecchia, “La máscara y los héroes en Respiración artificial

– John Edmund Baron, “La guerra sucia argentina: nombrar lo innombrable

– Roberto Echavarren, “La literariedad: Respiración artificial de Ricardo Piglia

– José Di Marco, “La narración del terror. Notas sobre Respiración artificial

Marques

26/05/2017 Comentarios desactivados en Marques

Bernardo Atxaga, Marques, Traducció de Josep M. Fonalleras, Arcàdia, 2007.

Ate guztik ireki burdin handiz jota,
zerbait dagon lekura atzaparrak bota;
ez da bekaturikan, ez zaio inporta,
Kristoren izenian eginda dago-ta.
Nahigabeturik daukat gaur nire bihotza,
ezin ahazturik nago tiro haien hotsa,
hemezortzi gizoni eman heriotza...

Les marques a l’arbre o a la roca, les que diuen “un dia érem vius i vam estar aquí”, perduraran en el temps; ningú no les esborrarà.

Cosas de la vida que marcan y marcas que cambian la vida. Cosas de la vida me han llevado a leer a Bernardo Atxaga traducido al catalán. Tendría que haber leído este libro en euskera, pero el ejemplar que ha llegado a mis manos estaba en catalán.

Atxaga nos habla de marcas, de señales grabadas en las rocas, en los árboles, en papeles, en telas, en la piel y en la memoria. Las marcas pueden ser testimonios de que hemos vivido, pero también de lo que la vida nos ha hecho al pasar por nosotros. Hay marcas que no se borran nunca, pero otras las borramos para poder seguir viviendo, aunque “no s’arracona un passat impunement. Qui ho fa, qui es veu obligat a fer-ho, ja no el recupera mai més”.

Las marcas que dejan las balas en la piel, las que dejan las bombas en la tierra pero, sobre todo, en la memoria, llevan a Bernardo Atxaga al bombardeo de Guernica (abril, 1937), a la memoria y al olvido, a los borradores de marcas y a quienes tratan de sacarlas a la luz como il Masso di Borno, la piedra que se encuentra en un museo de Milán y en la que hay marcas grabadas hace siete mil años.

Hay algo que me recuerda a Sebald en este pequeño libro de Atxaga, aunque con más poesía…

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