Los días felices

10/06/2020 Comentarios desactivados en Los días felices

Schastlivye dni (Aleksey Balabanov, 1991)

Dans le vieux parc solitaire et glacé
Deux formes ont tout à l’heure passé.

Leurs yeux sont morts et leurs lèvres sont molles,
Et l’on entend à peine leurs paroles.

Dans le vieux parc solitaire et glacé
Deux spectres ont évoqué le passé.

– Te souvient-il de notre extase ancienne?
– Pourquoi voulez-vous donc qu’il m’en souvienne?

– Ton coeur bat-il toujours à mon seul nom?
Toujours vois-tu mon âme en rêve? – Non.

Ah ! les beaux jours de bonheur indicible
Où nous joignions nos bouches ! – C’est possible.

– Qu’il était bleu, le ciel, et grand, l’espoir !
– L’espoir a fui, vaincu, vers le ciel noir.

Tels ils marchaient dans les avoines folles,
Et la nuit seule entendit leurs paroles.

Paul Verlaine, Colloque sentimental

 

Primer largometraje del prematuramente fallecido director ruso Aleksey Balabanov que nos dejó grandísimas películas como Zamok (1994), Brat (1997), Brat 2 (2000) o Gruz 200 (2007) y otras que todavía no hemos visto…

Esta película, auténtico cine del absurdo, está inspirada en la obra teatral de Samuel Beckett Happy Days (Los días felices) que fue traducida por su autor al francés con el título Oh les beaux jours. El protagonista es un hombre sin nombre, o con tantos nombres como las personas que quieren nombrarle, que deambula entre otros personajes sin nombre por las calles vacías de San Petersburgo, como una metáfora de la Rusia postsoviética que salía de un sistema, en el que todo estaba bajo control, para caer al vacío…

Música de Wagner (¿un fragmento de El ocaso de los dioses, quizá?) reproducida en un viejo fonógrafo con un disco rayado; y la canción Too many tears de la película Blessed Event (Roy Del Ruth, 1932) se repiten como telón de fondo durante toda la película.

Too many tears, each night I go to bed
I lie awake and shed too many tears
Your memory is bringing me too many tears

Too many years I wasted loving you
And you know I’ve been through
Too many years I cared a lot what have I got

Too many tears, I know I should have found a new love
And don’t you think I didn’t try?
But I found out a number two love, never seems to satisfy

I’ll never learn to smile again and sing
I gave you everything
And in return what did you leave for souvenirs?
Too many tears

AL DUBIN, HARRY WARREN

Samuel Beckett, «Oh les beaux jours» (Mise en scène Dominique Lamour)

La hora de la estrella

15/05/2020 Comentarios desactivados en La hora de la estrella

Clarice Lispector, La hora de la estrella, Traducción del portugués de Ana Poljak, Siruela, 2020

Edición original: A hora da estrela, 1977

 

Esta historia ocurre en un estado de emergencia y de calamidad pública. Se trata de un libro inacabado porque le falta la respuesta. Respuesta que, espero, alguien en el mundo me dará.

Este libro es un silencio. Este libro es una pregunta.

Un narrador, que contempla cómo su vida se extingue y que quiere dejar testimonio de una vida sin luz que sólo existe porque él la pone en palabras, es la voz que Clarice Lispector utiliza para desgranar palabras que formen frases con las que intenta expresar todas las preguntas a las que no encuentra respuesta. Clarice Lispector construye su última novela con el fantasma de la muerte, con la hora de la estrella, rondándole.

La novela tiene trece títulos y “La hora de la estrella” no es más que uno de ellos. Habla de una mujer que pasa por la vida como si no pasara nada, una mujer que no sabe gritar, una mujer que es feliz sin saber lo que es la felicidad, una mujer que sabe que las cosas son porque son, que tienen que ser porque tienen que ser y que han sido así porque han sido así. Pero la protagonista es también, como en todas sus novelas, Clarice Lispector. Esta vez transmutada en hombre, probablemente porque quiere que su voz se escuche como si fuera la voz de un hombre, “porque una mujer escritora puede lagrimear tonterías”…

Estos son los títulos:

LA CULPA ES MÍA
o
LA HORA DE LA ESTRELLA
o
QUE ELLA SE APAÑE
o
EL DERECHO AL GRITO
o
EN CUANTO AL FUTURO
o
LAMENTO DE UN BLUE
o
ELLA NO SABE GRITAR
o
UNA SENSACIÓN DE PÉRDIDA
o
SILBIDO EN EL VIENTO OSCURO
o
YO NO PUEDO HACER NADA
o
REGISTRO DE LOS HECHOS PRECEDENTES
o
HISTORIA LACRIMÓGINA DE CORDEL
o
SALIDA DISCRETA POR LA PUERTA DEL FONDO

Suzana Amaral, A Hora da Estrela, 1985

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¿Dónde está la casa de mi amigo?

13/05/2020 Comentarios desactivados en ¿Dónde está la casa de mi amigo?

Abbas Kiarostami, Khane-ye doust kodjast?, 1987

 

As crianças nascem com uma coragem que perdem.

Jorge de Sena, «Andante», Perseguição, 1942

 

Quizá todavía haya alguna esperanza. La humanidad se ha desacreditado tanto a sí misma que hemos llegado a creer que todo el mal está en nuestra propia naturaleza. Quizá no sea cierto. Ante la falta de empatía y de comprensión generalizados, todavía hay alguien que sufre por los demás, que se solidariza con los que sufren y que es capaz de correr riesgos por ayudar a quienes están en problemas. Quizá sea en los niños donde podemos conocer esa sabiduría sobrenatural que perdemos cuando nos hacemos adultos.

Primer plano

10/05/2020 Comentarios desactivados en Primer plano

Abbas Kiarostami, Nema-ye Nazdik (Close Up), 1990

 

Programada por el cineclub FAS en esta etapa de «cine confinado»

 

Grandísima película en la que la ficción se convierte en real y la realidad pasa por ficción. Abbas Kiarostami, al igual que Hossain Sabzian, es un impostor que no se reconoce como tal, porque su único interés es el cine.

Hossain Sabzian es un pobre hombre que sufre y que ama el cine. Le gustaría ser director de cine, pero nunca ha tenido medios para serlo. Sufre y le gusta el cine que habla de quienes, como él, también sufren. Le gusta el cine de Moshen Makhmalbaf y se siente identificado con el ciclista de su película Bicycleran (1989). En la película de Kiarostami, Hossain Sabzian se interpreta a sí mismo actuando como Moshen Makhmalbaf. La película de Kiarostami es la impostura de una impostura, porque el cine, en general, es siempre una impostura. Hosian Sabzian es un impostor. Abbas Kiarostami es un impostor.

 

A fábrica de nada

20/04/2020 Comentarios desactivados en A fábrica de nada

si hay que dividir el mundo en dos bandos enfrentados, no ha de ser entre derechas o izquierdas, sino entre aquellos que aceptan el mundo tal y como es y aquellos otros que están dispuestos a renunciar a las comodidades, a los móviles, a los viajes a la Luna, a los tupperwares… La mala noticia es que nadie está dispuesto a hacer esas renuncias.

El capitalismo somos nosotros. Todos nosotros. Nadie está dispuesto a renunciar a él y cuanto más abajo estás, cuanto más pisoteado, más aspiras a disfrutar de todo aquello que el capitalismo ofrece. Hemos vendido nuestras vidas para poder comprar cosas. Es lo que queremos. ¿Hay alguna salida? ¿Estamos preparados para vivir de otra manera cuando este sistema colapse definitivamente?

Vencidxs

16/04/2020 Comentarios desactivados en Vencidxs

… porque todavía huele a pólvora

 

VENCIDXS es un documental de Aitor Fernández en el que algunos de los últimos supervivientes de la Guerra de 1936 y la posterior represión franquista cuentan su historia en una propuesta que hila los relatos particulares dando forma a la narración de uno de los capítulos más negros de la historia contemporánea.

Quienes cometieron aquellos crímenes nunca fueron juzgados y, todavía hoy, son sus sucesores quienes continúan contando la «Historia». Todavía hoy, son los herederos de aquellos criminales quienes, además, pretenden darnos lecciones de democracia. Es por eso por lo que es necesario escuchar la voz de lxs vencidxs, porque la única voz que escuchamos todos los días es la de los vencedores, la voz de los fascistas y la de quienes blanquean a los fascistas.

Música: Petaluda en Elm Street

Traductor de sueños por Babilonia

14/03/2020 Comentarios desactivados en Traductor de sueños por Babilonia

Sergio Oiarzabal, Traductor de sueños por Babilonia, Prólogo de Hasier Larretxea, Masmédula Ediciones, 2010

Ilustración de la cubierta: Vincent van Gogh, Noche estrellada sobre el Ródano (detalle)

Vincent van Gogh, «Noche estrellada sobre el Ródano», 1888

“Ha subido el mar sobre Babilonia,
la ha ahogado bajo la masa de sus olas.
(…) ni un alma volverá a pasar por ella”.

JEREMÍAS 51, 42-43

 

… se me antoja loca vida en el paraíso de todo olvido

Sergio Oiarzabal nos dejó esta pequeña joya cuasi póstuma para que no le olvidáramos nunca. Intervino activamente en el proceso de edición de este libro, pero, desgraciadamente, nos dejó solos en este destierro de Babilonia poco antes de su publicación.

Poesía en estado puro para leer y releer poco a poco, una y otra vez, con calma, sin orden… para disfrutar de cada palabra…

Sergio Oiarzabal es un traductor de sueños: de los suyos y de los nuestros. Nuestros sueños, todos nuestros sueños, los sueños de todos toman forma por medio de sus palabras. Sueños de amor, de añoranza, de alegría, de tristeza, de abandono, de pérdida y de recuperación… sueños de exilio y de regreso…

El libro se compone de un prólogo y tres partes:

– Letras de un abecedario nuevo (Prólogo de Hasier Larretxea)
I. El ex de las dormidas horas
II. El ex de la letra muerta
III. El ex de lo inalcanzable

LA LUZ QUE DESENTIERRA UN FIN

AQUÍ LA LUZ SE ORIGINA EN UNA PANDERETA DONDE LAS NINFAS CANTAN
tal vez Sansón se esté cortando el pelo en Washington DC,
tal vez mi boca sea besada hoy por lejanas cosas,
tal vez llueve porque te acuestas desnuda y hueles a violín,
lo sé porque el cielo está apretado por peces verdes,
lo sé porque mi palabra tiembla hasta encontrarte al final de un verso,
lo sé porque el mundo se ilumina cuando tú abres los ojos,
y todos los mares se escalofrían de oros si te bañas tú,
si sienten tus límites de fuego y de penumbra,
y porque jamás me costó entender que el corazón siempre late en la sombra.

CONCLUIDA LA NADA, COMIENZA
(Una de Tantas Defunciones)

He muerto para ti.
A las tantas, mientras soñaba, rodeado de luciérnagas
con una estrella bajo la cama
y con una ola en el ropero.

Es ahora cuando hablo el idioma de las nubes,
y respiro el humo de los motines,
y mi piel es negra y ya no siento la asfixia de los grilletes,
de todos modos hay muchos Bilbaos en Bilbao
y en los barrios admiro las estrellitas de mar,
ya pocas veces suelo despedirme de mí a las noches,
jamás podría decirme adiós
estoy muy lejos de mí mismo,
mi espíritu me aventaja siglos y naciones
y al fin y al cabo he de pasar a limpio lo que escrito hay en mi alma.

He muerto para ti. Estaba escrito. Escrito. No sé cómo. Tampoco cuándo.

 

NESSUN DORMA (fragmentos)

Bilbao amaneció bajo el agua tras tus sueños de Uhmmm. Todo se vistió de escamas y branquias y nadaba todo. El agua cubría los tejados y los montes y las nubes. Flotaban violines y jeringas y cometas y balones y pasaportes y muñecas y camas y butacas y cuadros y el año que gastaba sin haberlo cumplido. Jamás estuvo Calipso más cerca de la luna y del sol.

[…]

Tu ría es una serpiente que vuela y que no es a su vez sino tu alma y tu voz estrellada de luces que susurra a través del tiempo, ¡oh mi lengua madre del sueño y el corazón!

Yo aprendí a leer en tus labios, a partir de entonces hablo con un deje de sombra, fuego y camino, y a partir de entonces beso locamente enamorado, beso agua, cielo y luna. No dejaría jamás de comerte a besos cada una de tus palabras, labios que todo sienten, desnudez que el dolor alumbra, y mismo fuego que mi respiración aviva.

Naceré a las 12:35 p.m. un 32 de Julyo después de amarte a.C. Ya he preparado el despertador para dentro de 20 años felicitarte por tu sonrisa de siemprevivas. No quiero decirte te amo, quiero amarte mientras escucho correr los arroyos de la luz inapreciable.

[…]

De la película Yes, Giorgio (1982)

La mujer de la montaña (La mujer en guerra)

12/03/2020 Comentarios desactivados en La mujer de la montaña (La mujer en guerra)

Benedikt Erlingsson, «Kona fer í stríð», 2018

Qué dicha para todos los hombres,
Islandia de los mares, que existas.
Islandia de la nieve silenciosa y del agua ferviente.
Islandia de la noche que se aboveda
sobre la vigilia y el sueño.
Isla del día blanco que regresa,
joven y mortal como Baldr.
Fría rosa, isla secreta
que fuiste la memoria de Germania
y salvaste para nosotros
su apagada, enterrada mitología,
el anillo que engendra nueve anillos,
los altos lobos de la selva de hierro
que devorarán la luna y el sol,
la nave que Alguien o Algo construye
con uñas de los muertos.
Islandia de los cráteres que esperan,
y de las tranquilas majadas.
Islandia de las tardes inmóviles
y de los hombres fuertes
que son ahora marineros y barqueros y párrocos
y que ayer descubrieron un continente.
Isla de los caballos de larga crin
que engendran sobre el pasto y la lava,
isla del agua llena de monedas
y de no saciada esperanza.
Islandia de la espada y de la runa,
Islandia de la gran memoria cóncava
que no es una nostalgia.

JORGE LUIS BORGES, «Historia de la noche», 1977

 

Una película que se inserta en la tradición teatral del «Verfremdungseffekt» defendida por Bertolt Brecht, que permite el extrañamiento necesario para poder acceder al fondo de lo que se nos está contando. Es un cuento de héroes que asumen la responsabilidad de salvar el mundo. Algo que puede ser muy peligroso, pero también muy necesario. La protagonista es doble. Son dos hermanas gemelas. Son iguales, pero su heroismo para salvar el mundo se basa en dos planteamientos diferentes. Una de ellas cre que es suficiente con cambiar uno mismo, con encontrarse a sí mismo, escapando del mundo. La otra se involucra en los problemas y busca soluciones. Una de ellas es adoptar una niña que ha perdido a toda su familia en la guerra en Ucrania. La otra es sabotear la industria del aluminio que contamina y destruye el medio ambiente.

El afán consumista de todos nosotros alienta el afán de lucro de las grandes multinacionales que, con el amparo de los Estados y sus aparatos represivos, destruyen el planeta. Son héroes y heroinas quienes se oponen frontalmente a las grandes industrias contaminantes y al Estado que las ampara. Pero también son héroes anónimos quienes optan por otros estilos de vida que hagan innecesaria la existencia de estas industrias. No podemos pretender que no haya fábricas de aluminio si necesitamos aluminio hasta para envolver nuestros bocadillos.

Esta película fue proyectada el pasado 10 de marzo en el cineclub FAS de Bilbao. Tras la proyección tuvo lugar un coloquio con la presencia de Yolanda Oquelí, una activista guatemalteca, víctima de un atentado y perseguida en su país por su lucha contra los proyectos mineros de la multinacional canadiense Goldcorp, concretamente contra el proyecto de extracción de oro a cielo abierto denominado «Progreso VII Derivada».

Diodora from Marco Canale on Vimeo.

 

Portrait de la jeune fille en feu

06/03/2020 Comentarios desactivados en Portrait de la jeune fille en feu

Céline Sciamma, «Portrait de la jeune fille en feu», 2019

Fugere non possum

Bellísima película. Demasiado bella para ser verdad. Sólo hay una cosa que es verdadera en esta película. La única cosa verdadera es el estribillo que repiten una y otra vez las mujeres que danzan en torno a la hoguera en el peculiar akelarre en el que el vestido de la joven es alcanzado por las llamas: Fugere non possum. «No podemos huir». No hay escapatoria. Y mucho menos en el siglo XVIII. La película es bellísima, pero en la realidad, nada es, ni ha sido, nunca tan bello. Ni la calma de un castillo cerca de la playa, ni la limpieza de los cuerpos y de los vestidos, ni las casas de las mujeres de la aldea que practicaban abortos.

Una película llena de referencias procedentes tanto del cine (Vértigo de Hitchcock) como de la pintura, de la música o de la historia… Una película que nos han dicho que trata del amor lésbico… Pero de lo que trata en realidad es de la imposibilidad de las mujeres de escapar del lugar que se les asigna en un mundo diseñado por los hombres y para los hombres. No hay escapatoria. Al igual que Euridice desaparece ante la mirada de Orfeo por las condiciones impuestas por los poderes del averno, el amor de dos mujeres desaparece ante las imposiciones de un mundo hecho por los hombres para los hombres.

 

La joven en llamas debe someterse a su destino. Su vida, lo que ella ha escogido de verdad, queda sólo como un recuerdo en la página 28 del libro de Ovidio.

Alejandra Pizarnik, «Árbol de Diana»

La mujer de la arena

23/02/2020 Comentarios desactivados en La mujer de la arena

Hiroshi Teshigahara, «Suna no onna», 1964

 

Somos insectos atrapados en un agujero. Somos insectos atrapados por un sistema que no nos deja escapar del agujero en el que estamos. Somos insectos que no podemos hacer otra cosa que, como Sísifo, repetir una y otra vez los mismos gestos, las mismas acciones, los mismos trabajos… sólo para sobrevivir. Salir del agujero y ver el mar es nuestro sueño, pero incluso cuando podemos hacerlo, regresamos a nuestro agujero…

 

Bibliografía:

– Sabrina Vaquerizo, «La mujer de la arena…: los conflictos del individuo»

 

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