Debo olvidar que existí

07/05/2021 Comentarios desactivados en Debo olvidar que existí

Rafel Cabrera, Debo olvidar que existí. Retrato inédito de Elena Garro, Penguin Random House, México, 2017.

Debo olvidar… Debo olvidar que alguna vez existí… Porque en realidad no existí nunca.

Elena Garro, Andamos huyendo Lola

Una exhaustiva investigación sobre todo lo que significaron en la vida y en la obra de Elena Garro sus posicionamientos éticos, más que políticos, a lo largo del tiempo, y que condujeron a las acusaciones de que fue objeto en el otoño del año 1968, tras los movimientos estudiantiles que culminaron en la matanza de Tlatelolco.

Elena Garro nunca fue una acarreada, nunca le gustó dejarse llevar por el rebaño. Fue antidoctrinaria y siempre que tuvo oportunidad defendió a los más débiles, pero no se ahorró las acusaciones contra los apesebrados que presumiendo de intelectuales y de izquierdistas incitaron y promovieron, según ella, desde sus cómodos despachos, las rebeliones estudiantiles de 1968. A raíz del artículo que publicó el 17 de agosto de 1968 en la Revista de América, “El complot de los cobardes”, se convirtió en el centro de todos los odios y de todas las acusaciones, y fue utilizada como víctima propiciatoria. A partir de aquel momento su vida se convirtió en una permanente huida. Su persona fue denigrada y su obra totalmente olvidada y marginada.

La mayor virtud de este libro es que su autor expone los resultados de su investigación sin implicarse en ellos. No hace valoraciones. Estas quedan en manos del lector, que es quien debe sacar sus propias conclusiones.

Siempre se me olvida avisarte

07/05/2021 Comentarios desactivados en Siempre se me olvida avisarte

Elena Garro con su hija

Mi padre decía siempre: «¡Qué inteligente es esta niña! ¡Mira qué frente tan bonita! ¡Qué lástima que seas inteligente! Me das tanta pena, que podría llorar toda la eternidad. La mujeres deben ser tontas…» ¿No te lo había dicho? No. Siempre se me olvida avisarte que seas tonta…

Elena Garro, Sócrates y los gatos

Sócrates y los gatos

07/05/2021 Comentarios desactivados en Sócrates y los gatos

Elena Garro, Sócrates y los gatos, en Teatro completo, Fondo de Cultura Económica, México, 2016.

Levantándose testigos falsos, me interrogaban de cosas que yo ignoraba. Retornábanme males por bienes, procurando quitarme la vida.

Salmo 35 (La Sagrada Biblia nuevamente traducida de la Vulgata por Félix Torres Amat)

Con las palabras del Salmo 35 somienza esta obra de teatro en la que Elena Garro quiso explicar a los demás y explicarse a sí misma lo que ocurrió en los terribles días, semanas, meses y años que sucedieron a los acontecimientos de 1968 en los que ella se convirtió en víctima propiciatoria y en cabeza de turco. Fue perseguida, insultada, agraviada de mil maneras. Fue amenazada de muerte, sus libros retirados de las librerías y Elena Garro, una de las mejores plumas de la literatura en lengua castellana, fue ninguneada por escritores, artistas e intelectuales y reducida a la categoría que se suele aplicar a las mujeres que se salen del camino marcado para ellas, la de «loca».

Sócrates Amado Campos Lemus era un estudiante perteneciente al Comité Nacional de Huelga que, después de su detención tras la masacre que se produjo en Tlatelolco el 2 de octubre, acusó a Elena Garro de formar parte del complot comunista que había promovido el movimiento estudiantil con el fin de derrocar al gobierno. Elena Garro no sólo no tenía simpatías por los comunistas, sino que ella misma había escrito en agosto un artículo, «El complot de los cobardes«, denunciando un complot de intelectuales de izquierda que desde sus despachos alentaban el movimiento estudiantil.

En esta obra, Elena Garro lleva a los escenarios sus vivencias cuando tuvo que esconderse debido a las amenazas que recibía. Sócrates Campos aparece como una víctima más, que fue utilizada, al igual que sus gatos que fueron torturados hasta morir. Elena Garro, una de las mejores plumas de la literatura en lengua castellana, fue amenazada de muerte en varias ocasiones, sus obras fueron retiradas de las librerías y, a partir de aquel momento, fue ninguneada y relegada a la categoría en la que se suele encuadrar a las mujeres que se salen del camino trazado para ellas, la de «loca».

En sus diarios anotó, el 15 de julio de 1973, “Terminé Sócrates y los gatos”. No fue publicada hasta el año 2003, varios años después de su muerte.

Bibliografía:

El Encanto, tendajón mixto

07/05/2021 Comentarios desactivados en El Encanto, tendajón mixto

Elena Garro, El Encanto, tendajón mixto, en Teatro completo, Fondo de Cultura Económica, México, 2016.

Nunca supiste encontrar el filo del agua, ni caminar los sueños; ni visitar a las aguas debajo de las aguas, ni entrar en el canto de los pájaros, ni dormir en la frescura de la plata, ni vivir en el calor del oro. No sembraste las corrientes de los ríos con las banderas de las fiestas, no bebiste en la copa del rey de copas. Tú no naciste. Tú moriste desde niño, y sólo acarreas piedras por los caminos llenos de piedras y te niegas a la hermosura.

Porque la realidad no es lo que vemos con los ojos de la razón. La realidad es otra cosa, la realidad, la vida de verdad, es la magia que percibimos cuando caminamos en los sueños, cuando entramos en el canto de los pájaros… Elena Garro convierte una leyenda popular en una pequeña obra maestra para ser llevada a la escena.

Bibliografía:

La señora en su balcón

06/05/2021 Comentarios desactivados en La señora en su balcón

Elena Garro, La señora en su balcón, en Teatro completo, Fondo de Cultura Económica, México, 2016.

Quieren que vivamos en el mundo redondo que nos aprisiona. Pero hay el otro, el mundo tendido, hermoso como una lengua de fuego que nos devora.

Porque «la vida es un horrible engaño», un engaño en el que la razón pensante ha acabado con un mundo que sea habitable para imponernos un mundo redondo y cerrado, quizá sólo queda ir «al encuentro de Nínive y del infinito tiempo», porque «eran inútiles las otras fugas», «sólo una era necesaria».

La señora en su balcón es Elena Garro, una mujer madura, dialogando con las Elenas Garros que quedaron atrás, siempre buscando escapar de un mundo impuesto, un mundo de hombres, un mundo en el que la razón siempre impone sus propias razones…

Memorias de España 1937

04/05/2021 Comentarios desactivados en Memorias de España 1937

Elena Garro, Memorias de España 1937, Prólogo de Patricia Rosas Lopátegui, Editorial Salto de Página, 2011

Edición original: Memorias de España 1937, Siglo XXI, México, 1992

Con su pluma de cirujano, Elena nos coloca en la tierra y desenmascara las falsas utopías y la simulación de los advenedizos.

Patricia Rosas Lopátegui

Ninguna ideología valía la pena de aquellos sufrimientos.

El viaje a España fue feliz. Yo, sin saber cómo ni por qué, iba a un Congreso de Intelectuales Antifascistas, aunque yo no era anti nada, ni intelectual tampoco, sólo era estudiante y coreógrafa universitaria.

Algunos estudiosos de la obra de Elena Garro han querido ver en estas memorias como si se tratasen de un manifiesto anticomunista. Hay que recordar que, cuando viajó a España en 1937, apenas contaba con veintiún años. “Nunca había oído hablar de Karl Marx” y “no era anti nada”. Si, con el paso del tiempo, se convirtió en anti algo debido a determinadas experiencias vitales, sería en todo caso en antidoctrinaria, y estas Memorias de España 1937, escritas medio siglo después de su viaje a la España en guerra, pueden leerse como un manifiesto antidoctrinario. Si fue anticomunista, lo fue porque primero era antidoctrinaria. Elena Garro fue acusada desde el gobierno de “comunista”, mientras que toda la intelectualidad bienpensante e izquierdista sabía que era una anticomunista casi profesional que se atrevió a denunciar la hipocresía de los intelectuales y el peligro de las ideologías.

Estas Memorias de España 1937 son una colección de recuerdos de los meses que Elena Garro pasó durante el verano y otoño de 1937, en plena guerra, en la España republicana. A pesar de ser los recuerdos escritos medio siglo después, y de estar basados exclusivamente en sus limitadas vivencias, aporta uno de los mejores puntos de vista para acercarse a lo que fue el infierno de la guerra en la España republicana. Están escritas con el humor y la ironía que caracterizaban a su autora, que logra hacer que la lectura sea además divertida.

Paz llevó a la guerra a la Garro, pero la garra de Garro desgarró la guerra a la que Paz le llevó de gorra…

Elena Garro y Octavio Paz (Barcelona, 1937)

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A un retrato

02/05/2021 Comentarios desactivados en A un retrato

Juan Soriano, Retrato de Elena Garro (1948)

A un retrato

Al pintor Juan Soriano

No suena el viento,
dormido allá en sus cuevas
y en lo alto se ha detenido el cielo
con sus estrellas y sus sombras.
Entre nubes de yeso arde la luna.
El vampiro de boca sonrosada,
arpista del infierno, abre las alas.
Hora paralizada, suspendida
entre un abismo y otro.
Y las cosas despiertan, vueltas sobre
si mismas,
y se incorporan en silencio,
con el horror y la delicia
que su ser verdadero les infunde.
Y despiertan los ángeles de almendra,
los ángeles de fuego de artificio
y el nahual y el coyote y el aullido,
las animas en pena que se bañan
en las heladas playas del infierno,
y la niña que danza y la que duerme
en una caja dé cartón con flores.
Por amarillos escoltada
una joven avanza, se detiene.
Algo, invisible,
la amenaza y la fascina.
El terciopelo y el durazno
Se alían en su vestido.
Los pálidos reflejos de su pelo
son el otoño sobre un río.
Sol desolado por un desierto pasillo
¿de quién huye, a quién espera,
indecisa, entre el terror y el deseo?
¿Vio al mundo brotar de su espejo?
¿Se enrosco entre sus musios la
serpiente?
Vaga por los espacios amarillos
como una lenta pluma. Esplendor y
desdicha.
Se detiene al borde de un latido.
No respira,
su pecho de espuma no se mueve,
su collar de ojos no brilla.
Algo mira y la mira.
Atrás, la puerta calla.
El muro resplandece con fatigadas
luces.

Octavio Paz, «A un retrato», Poemas, Seix Barral, 1979

La culpa es de los tlaxcaltecas

27/04/2021 Comentarios desactivados en La culpa es de los tlaxcaltecas

Elena Garro, La culpa es de los tlaxcaltecas, 1964

La luz produce esas catástrofes, cuando el sol se vuelve blanco y uno está en el mismo centro de sus rayos. Los pensamientos también se vuelven mil puntitos, y uno sufre vértigo.

Ya sabes que tengo miedo y que por eso traiciono…

Bibliografía:

– Mariana León-Contreras, «Diálogo con la historia a través del tiempo y el espacio en La culpa es de los tlaxcaltecas de Elena Garro«

– Francisco Xavier Solé Zapatero, “La culpa es de los tlaxcaltecas de Elena Garro: problemas de su solución artística y poética

Los recuerdos del porvenir

16/03/2021 Comentarios desactivados en Los recuerdos del porvenir

Elena Garro, Los recuerdos del porvenir, Editorial Alfaguara, 2019.

Editado con un anexo, “Más allá de Ixtepec”, con cinco textos sobre la novela de cinco escritoras diferentes:
– Gabriela Cabezón Cámara, “Un día latinoamericano”
– Isabel Mellado, “Rescatar con la palabra”
– Lara Moreno, “Las mujeres de Ixtepec”
– Guadalupe Nettel, “Un canon por venir”
– Carolina Sanín, “La piedra aparente”

Primera edición: Los recuerdos del porvenir, Editorial Joaquín Mortiz, México, 1963

Y justamente en ese momento, cuando Johnny estaba como perdido en su alegría, de golpe dejó de tocar y soltándole un puñetazo a no sé quién dijo: “Esto lo estoy tocando mañana”, y los muchachos se quedaron cortados, apenas dos o tres siguieron unos compases, como un tren que tarda en frenar, y Johnny se golpeaba la frente y repetía: “Esto ya lo toqué mañana, es horrible, Miles, esto ya lo toqué mañana”, y no lo podían hacer salir de eso, y a partir de entonces todo anduvo mal, Johnny tocaba sin ganas y deseando irse (a drogarse otra vez, dijo el técnico de sonido muerto de rabia), y cuando lo vi salir, tambaleándose y con la cara cenicienta, me pregunté si eso iba a durar todavía mucho tiempo.
(Julio Cortázar, “El perseguidor”, Las armas secretas, 1959)

 

El sabía que el porvenir era un retroceder veloz hacia la muerte y la muerte el estado perfecto, el momento precioso en que el hombre recupera plenamente su otra memoria.

Es difícil entender las razones por las que una gran novela como esta fue ignorada por el mundo editorial y por la crítica literaria en aquellos años en los que en el mundo literario en lengua castellana sólo se hablaba del “Boom latinoamericano”. Los autores del “boom” eran, por supuesto, autores, nunca se hablaba de las autoras. Esta es quizá la razón que puede explicar el olvido deliberado de esta novela, que había sido escrita por una mujer. Una mujer que, además, era la mujer de nada menos que Octavio Paz, que no podía permitir que una mujer, y mucho menos “la suya”, pudiera hacerle ni un poco de sombra. Una mujer que tuvo el valor de enfrentarse a la “intelectualidad bienpensante”, los “hombres sabios” que, desde la sombra y desde la comodidad de sus despachos, incitaban a los jóvenes a rebelarse contra un gobierno y contra unas instituciones en cuyos pesebres ellos abrevaban. Una mujer que fue perseguida y vilipendiada por decir lo que pensaba.

Los protagonistas de esta novela son el espacio y el tiempo. Quien habla es el pueblo de Ixtepec. Siempre en primera persona, a veces del singular y en otras ocasiones del plural, porque Ixtepec no es sólo un lugar, sino que es un lugar habitado por gentes diversas que viven en un tiempo en el que el pasado y el futuro se confunden en un presente construido por recuerdos; por los recuerdos del pasado, y por los recuerdos del porvenir.

La trama de la novela se desarrolla en la década de los años veinte, en el México que había vivido una revolución que con su triunfo había vuelto a derrotar al pueblo. Un pueblo que sufría una conquista inacabada. Las oligarquías cambiaron, se hicieron ateas, pero continuaron explotando al pueblo, continuaron usurpando las tierras de los pobres y continuaron haciendo negocios a costa de su miseria. El ambiente de las guerras cristeras que tuvieron lugar en México durante el gobierno de Plutarco Elías Calles queda muy bien reflejado en esta novela:

Y Martín Moncada continuó la lectura del diario. En aquellos días empezaba un nueva calamidad política; las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia se habían vuelto tirantes. Había intereses encontrados y las dos facciones en el poder se disponían a lanzarse en una lucha que ofrecía la ventaja de distraer al pueblo del único punto que había que oscurecer: la repartición de las tierras… Entre los porfiristas católicos y los revolucionarios ateos preparaban la tumba del agrarismo… Mientras los campesinos y los curas de pueblo se preparaban a tener muertes atroces, al arzobispo jugaba a las cartas con las mujeres de los gobernantes ateos.

«Nos enseña Garro una realidad, con sus aristas todas, la mujer al servicio, la mujer celosa, la envidiosa, la explosiva, esa mujer explotando en el centro mismo de los límites que le impone la vida cuando la vida es el hombre.» (Lara Moreno, 2019)

 

«Todo amor es imposible en Los recuerdos del porvenir, desde Nicolás hasta Rosas, desde Isabel hasta Julia, desde las queridas hasta los forasteros. Es imposible porque la estructura en la que se alojan todos ellos, un Ixtepec encerrado dentro de un México virulento, poderoso, lleno de vida y fuerzas polarizadas, es una estructura alimentada en el desequilibrio y la falta de armonía. Es una estructura basada en la injusticia. Elena Garro contó un mundo que apenas ha cambiado. Porque solo hemos limpiado el polvo de los muebles viejos, todavía. Porque queda tanto camino por hacer.» (Lara Moreno, 2019)

 

«… no estamos únicamente ante una historia de abuso y de opresión sino también de resistencia. La primera representada por un Estado «viril» y la segunda por un pueblo organizado por mujeres.» (Guadalupe Nettel, 2019)

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