Zama

27/07/2017 Comentarios desactivados en Zama

Antonio Di Benedetto, Zama, Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2016

Más bien, yo esperaba ser yo en el futuro, mediante lo que pudiera ser en ese futuro. Tal vez creía serlo ya y vivir en función de esa imagen que me aguardaba adelante. Tal vez ese Zama que pretendía parecerse al Zama venidero se asentaba en Zama que fue, copiándolo, como si arriesgara, medroso, interrumpir algo.

Una lectura lenta y reflexiva. Es la única forma de lectura posible que impone Di Benedetto con su lenguaje. Un lenguaje que ya en su forma anuncia lo que pretende transmitir con su fondo, con su contenido. Un lenguaje que se dirige a reflexionar sobre el sinsentido de la vida fuera de la espera: “Me pregunté, no por qué vivía, sino por qué había vivido. Supuse que por la espera y quise saber si aún esperaba algo. Me pareció que sí. Siempre se espera más”.

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Twist

14/07/2017 Comentarios desactivados en Twist

Harkaitz Cano, Twist. Seres intermitentes, Traducción del euskera por Gerardo Markuleta, Seix Barral, 2013.

¿Cuánta gente como él habrá hecho algo semejante? Lanzar al agua lo que le incomoda, con la esperanza de que nunca más salga a la superficie. (…) Imposible saberlo. Espectros que nos tragamos y que nos convierten a su vez en espectros. Almas transparentes. Seres intermitentes.

Seres intermitentes… cosas intermitentes… hechos intermitentes… Repeticiones. Vueltas y más vueltas, como en el twist, en un tiempo que no es pasado ni presente y mucho menos futuro. El tiempo de la memoria imposible, de la memoria de lo imposible, porque quizá, al final -y esto lo encontramos justo al final del libro-, es mejor dejar que la memoria nos sirva para recordar aquellos momentos del pasado cargados de futuro.

Crueldad, traición, olvido, impostura, amor y odio…, y muchas cosas más, entran y salen, giran y desaparecen para aparecer más tarde, o no volver a aparecer nunca, en una novela extraordinaria, en la que nada es de ninguna manera y todo lo es de todas.

“La vida no era nada y lo era todo, la vida era un punto de fuga, el único posible”.

El campesinado castellano frente al sistema comunitario

09/07/2017 Comentarios desactivados en El campesinado castellano frente al sistema comunitario


David E. Vassberg, El campesinado castellano frente al sistema comunitario: Usurpaciones de tierras concejiles y baldías durante el siglo XVI, Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo CLXXV, Cuaderno I, Enero-Abril, 1978.

Aunque algunos pensadores y teóricos de los comunales críticos del capitalismo tomen a este autor como referencia para los estudios relacionados con los bienes comunales en la Castilla medieval y moderna, no se puede considerar como un autor que se haya liberado de los prejuicios y de las categorías conceptuales inherentes al propio sistema capitalista. Su interpretación de las usurpaciones de baldíos que tuvieron lugar en Castilla en el siglo XVI está condicionada por la lógica antropológica del “homo economicus”, naturalizada por la ilustración y el liberalismo, que ha impedido a la mayor parte de los historiadores comprender la existencia y el funcionamiento de lo comunal. Utiliza constantemente conceptos como “privatización”, “interés particular”, “costes de mano de obra”, “salarios”, “beneficios”, “propiedad privada” y “rendimientos”, entre otras…

El análisis que realiza de las causas de las usurpaciones de baldíos es muy débil. Considera que el crecimiento demográfico operado en el siglo XVI fue la principal causa de dichas usurpaciones y ampliación de propiedades particulares a costa de los comunales. Probablemente el crecimiento domográfico no fuera la causa, sino la consecuencia, o ambas cosas a la vez… No hay crecimiento demográfico si no existen medios de subsistencia suficientes.

El feudalismo. Un horizonte teórico

07/07/2017 Comentarios desactivados en El feudalismo. Un horizonte teórico

Alain Guerreau, El feudalismo. Un horizonte teórico, Prólogo de Jacques Le Goff, Traducción de Joan Lorente, Crítica, 1984.

Hace ya treinta y siete años que publicó Alain Guerreau este libro. La mayor parte de las cuestiones que plantea han sido abordadas desde entonces por muchos otros autores. Sin embargo, este es un libro que no se ha hecho viejo. Dedica los cinco primeros capítulos ha realizar un minucioso estudio de las miradas hacia el feudalismo por parte de filósofos e historiadores de los siglos XIX y XX e indaga en algunos conceptos que considera claves para el estudio del llamado feudalismo. El último capítulo del libro lo consagra a esbozar un esquema a partir del cual se pueda profundizar en las investigaciones sobre el feudalismo. El esquema propuesto por Guerreau sigue siendo válido. Son cuatro los ejes de reflexión que propone: las complejas relaciones de dominio; la importancia de las relaciones de parentesco y especialmente las de pseudoparentesco; el ecosistema y las trabas que ejerce la estructura material sobre las formas de organización de las relaciones sociales; y el papel clave que desempeña la Iglesia.

Alain Guerreau es tremendamente crítico con los demás, pero a menudo cae en los mismos errores que reprocha en los demás, tal como lo explica Jacques Le Goff en su prólogo. Tiene una fe excesiva en la ciencia y en la teoría y por ello, aunque es crítico con las interpretaciones del pasado basadas en nociones y conceptos de la modernidad, tiene tendencia a buscar una racionalidad en el devenir de los hechos históricos y a buscar explicaciones e interpretaciones para todo.

 

En la pell de l’altre

05/07/2017 Comentarios desactivados en En la pell de l’altre

Maria Barbal, En la pell de l’altre, Columna Edicions, 2014

Interés por el caso de la impostura protagonizada por Enric Marco tras la lectura de El impostor, y curiosidad por leer algo de la escritora catalana Maria Barbal, son las razones para la lectura de esta novela, inspirada remotamente en el caso de Enric Marco. Desde las primeras páginas queda claro que se trata de una novela de receta. Tiene los ingredientes necesarios para que el plato se pueda comer, pero nada más. Es plana. Los buenos son buenos hasta decir basta… y los malos, mejor dicho, el malo, tan malo que se le ve la maldad desde que aparece en escena, y  no es el impostor sino un personaje que ni siquiera habría sido necesario para la novela. Según Maria Barbal su intención es captar los mecanismos que mueven a alguien a mentir sobre sí mismo y a querer ser otra persona, pero se queda en la intención. La mentira es trivial y los mecanismos no quedan nada claros.

¿Dónde estoy?

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