Mare de llet i mel

11/06/2018 Comentarios desactivados en Mare de llet i mel

Najat El Hachmi, Mare de llet i mel. Edicions 62, Barcelona, 2018

Y de los alimentos destacan aquí, en este sentido, la leche, esencia de la intimidad maternal, y la miel, por su concentración y por su dulzura, que nos recuerdan una primera intimidad ya pasada.

Josep Maria Esquirol, La resistencia íntima, p. 41

 

Nacida en Beni Sidel (Rif), Najat El Hachmi, vive desde los ocho años de edad en Cataluña y escribe en catalán. Esta es su última obra. Ella misma nos explica el significado de esta novela:

«He acabat una novel.la. Parla de la mare. Volia abastar-ne la vida, entendre on va néixer, com va créixer i va ser educada, volia fer memòria de tantes dones que he conegut que m’han explicat les seves vides. Volia copsar el que és ser estrangera només néixer, perquè al lloc d’on vinc les dones ho eren sempre. I també volia entendre el que és emigrar sense saber absolutament res de geografia, sense entendre l’idioma, el que és travessar fronteres a les palpentes. He estat anys gestant aquesta novel.la, donant voltes a totes aquestes qüestions». (Najat El Hachmi, de la contraportada)

Este intento de entenderse a sí misma como mujer, como emigrante, como parte de dos culturas diferentes, como hija de su madre… ayuda a entender muchas cosas, entre ellas la contradicción entre comunidad tradicional e individualidad moderna y la situación de las mujeres en ambas. Si la construcción de la individualidad es una fantasía moderna, tal como se desprende del estudio de Almudena Hernando La fantasía de la individualidad, el regreso a la comunidad también puede ser una fantasía si no llegamos a entender que en las comunidades tradicionales también está presente la individualidad. Pero se trata de una individualidad a la que solo tienen acceso los hombres y de la que las mujeres están excluidas.

«Però ara ja ho he entès: del que fugies no era de la nostra misèria, d’aquest lloc erm que és Pou de Figueres, ara ja sé que de l’unic que fugies era del teu origen com a dona».

El acceso a la individualidad es la única posibilidad que tienen las mujeres para librarse de no ser nadie, de ser extranjeras en su propia casa, pero la individualidad nunca dejará de ser una fantasía. Este es el conflicto que, en esta novela, vive la madre. Una madre de leche y de miel, que lo da todo por su hija y que vive profunda y dolorosamente el conflicto entre la necesidad de amparo y la de la libertad para ser mismo.

«Us ho dic perquè és una veritat profunda que he arribat a entendre tots aquets anys: no som res sense els altres, sense el seu emparament. Naixem per ser emparats, morim per ser emparats…»

Con la dificultad añadida de ser mujer, porque: «hem de ser més valentes que mai, sobretot les dones, a qui se’ns demana que siguem d’una manera, ens comportem d’una forma que ens va sempre a la contra».

Puedo decir que leyendo esta novela me he sentido amparado, acogido amorosamente entre las palabras escritas por Najat.

blanquear con un negro

06/06/2018 Comentarios desactivados en blanquear con un negro

Leo hoy esta columna, publicada en El Periódico del 4/6/2018, de Najat El Hachmi, escritora catalana nacida en Beni Sidel (Arrif) y que emigró con su familia a Cataluña cuando contaba con ocho años:

Blanquear con un negro
Najat El Hachmi

Que tengan claro que para ser simples personas, para sobrepasar el estigma que supone su procedencia, los inmigrantes tendrán que comportarse como superhéroes.

 

Hace tiempo me llamaron para invitarme a participar en un documental sobre un tema que desconocía por completo. No es que supiera poco sobre la cuestión o que no tuviera una opinión formada sobre ella, es que se trataba de la primera vez que oía hablar sobre el asunto. Así que hice lo que creí más honesto en tal caso, rechacé amablemente la invitación. Di sobradas explicaciones pero aun así creo que mi interlocutor se enfadó un poco. Exactamente igual que la vez que me llamaron para participar en una mesa sobre el alzhéimer. Al cabo de un tiempo pude ver el documental y por fin entendí para qué me querían: para dar una nota de color. Allí donde habría tenido que estar yo había otra “mujer marroquí”. Lo que dijera o dejara de decir no tenía la menor importancia. Mi trabajo, menos aún. Y esto ya me ha pasado varias veces.

No es racista solamente el que te dice a la cara “moro de mierda” o el que te descarta automáticamente cuando se trata de tenerte en cuenta para un trabajo o un piso de alquiler. El paternalismo y la instrumentalización también son actitudes racistas. Hace unos días, un negro se subió al balcón de un edificio alto para salvar la vida de una criatura a punto de caer y eso lo convirtió en persona. Dejó de ser negro, inmigrante, ilegal, pobre, analfabeto, sucio, holgazán, un Mamoudou cualquiera para convertirse en Mamoudou Gassama, de 22 años, héroe de la nación francesa y por este motivo se le concedió el más preciado de los tesoros europeos: la condición de ciudadano. Es decir, en persona.

Así que lo tengan bien claro los miles de inmigrantes que malviven en el mecanismo feroz de la ilegalidad o quienes dependen de la renovación de sus permisos de residencia para seguir teniendo el derecho de no ser sistemáticamente perseguidos por las calles o encerrados en estos modernos campos de concentración que son los Centros de Internamiento de Extranjeros. Que tengan claro que para ser simples personas, para sobrepasar el estigma que supone su procedencia, tendrán que comportarse como superhéroes. No basta con ser seres imperfectos como los demás.

Mientras tanto en Europa van aumentando los partidos netamente xenófobos, quienes creen que no pasa nada por dejar flotar los cuerpos ‘no humanos’ de los inmigrantes en las preciosas aguas del Mediterráneo. Lástima que estos no tengan la oportunidad de demostrar que son capaces de alguna heroicidad. Porque conservar la propia vida parece ser que luce menos que salvar la de un niño francés. Comparado con esto último está claro que la instrumentalización o el paternalismo pueden no parecer tan graves, pero es que una se va haciendo mayor y tiene una extraña sensación de ‘regreso al futuro’. El otro día, por ejemplo, me encontré en un artículo la expresión ‘flujos migratorios’, que a mi me remiten a unos días del mes y no a un conjunto de personas que individualmente, una a una, intentan encontrar un sitio donde trabajar y vivir dignamente.

¿Dónde estoy?

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