Sopa de Wuhan

25/10/2020 Comentarios desactivados en Sopa de Wuhan

AA. VV., Sopa de Wuhan, ASPO, 2020

El sujeto del technopatriarcado neoliberal que la COVID-19 fabrica no tiene piel, es intocable, no tiene manos. No intercambia bienes físicos, ni toca monedas, paga con tarjeta de crédito. No tiene labios, no tiene lengua. No habla en directo, deja un mensaje de voz. No se reúne ni se colectiviza. Es radicalmente individuo. No tiene rostro, tiene máscara. Su cuerpo orgánico se oculta para poder existir tras una serie indefinida de mediaciones semio-técnicas, una serie de prótesis cibernéticas que le sirven de máscara: la máscara de la dirección de correo electrónico, la máscara de la cuenta Facebook, la máscara de Instagram. No es un agente físico, sino un consumidor digital, un teleproductor, es un código, un pixel, una cuenta bancaria, una puerta con un nombre, un domicilio al que Amazon puede enviar sus pedidos.

Paul B. Preciado, «Aprendiendo del virus», en AA. VV., Sopa de Wuhan, ASPO, 2020, pág. 178

Mirando la pandemia desde la filosofía. Lo mejor de este libro es la reseña de Ernesto Castro: «La COVID-19 y las arrogancias de la filosofía«

Leamos a Spinoza

02/04/2020 Comentarios desactivados en Leamos a Spinoza

A TU JEFE NO LE IMPORTAS. LEE A SPINOZA

 

Ética demostrada según el orden geométrico

 

Tratado teológico-político

 

Tratado político

Nacionalismo banal

07/09/2018 Comentarios desactivados en Nacionalismo banal

Michael Billig, Nacionalismo banal, Traducción de Ricardo García Pérez, Capitán Swing

Par ma foi, il y a plus de quarante ans que je dis de la prose, sans que j’en susse rien

Molière, Le Bourgeois gentilhomme, Acte II

 

Ahora le llaman «patriotismo constitucional» porque no les gusta llamarle nacionalismo… Para Michael Billig se trata simplemente de «nacionalismo banal», es decir, son nacionalistas pero no lo saben.

¿Por qué la gente no olvida su identidad nacional? Billig sugiere que el nacionalismo cotidiano se encuentra presente en los medios de comunicación, en numerosos símbolos omnipresentes y en ciertos hábitos rutinarios del lenguaje. Elementos habituales en nuestra vida cotidiana, como la bandera que ondea en los edificios públicos, escuelas, despachos, fachadas de las viviendas, etc., son eficaces recordatorios que operan de manera mecánica sobre el inconsciente individual y colectivo, más allá de la conciencia deliberada. Mientras que la teoría tradicional ha puesto el punto de mira en las expresiones más radicales del nacionalismo, el autor centra la atención en las formas diarias y menos visibles de esta ideología, que se encuentran profundamente arraigadas en la conciencia contemporánea, y que constituyen lo que define como un «nacionalismo banal».

Los escritos de Billig son de lectura esencial para comprender el fenómeno nacional, los aspectos más banales en que se manifiesta y cómo es utilizado, en primer lugar, por los estados-nación. El autor cuestiona las teorías ortodoxas de la Sociología, de la Ciencia Política y de la Psicología Social que ignoran este crucial asunto, y manifiesta con convicción y documentación que el nacionalismo continúa siendo una fuerza ideológica fundamental en el mundo contemporáneo.

tontos y trabajadores

24/08/2018 Comentarios desactivados en tontos y trabajadores

H. M. Enzensberger, Hammerstein o el tesón. Anagrama

Una obra compleja que se centra en la figura del barón Kurt von Hammerstein-Equord (1878-1943), el general que en 1930 asumió el mando del ejército y se retiró después de que, en 1933, Hitler revelara sus planes en una reunión secreta. La biografía de Hammer­stein tiene ramificaciones e implicaciones históricas que traspasan las fronteras del Reich, primero, y las de la República Federal después. Así pues, gracias a la historia de la familia Hammerstein, el autor recupera todos los motivos y las contradicciones decisivas del «caso alemán»: desde las maniobras de Hitler para hacerse con el poder hasta la vacilación alemana entre el Este y el Oeste; desde la caída de la República de Weimar hasta el fracaso de la resistencia, y desde la fuerza de atracción de la utopía comunista hasta el final de la guerra fría.

Entre las opiniones de Hammerstein que se pueden encontrar en este libro, ésta es una de ellas:

“Una vez cuando le preguntan desde qué puntos de vista juzgaba a sus oficiales, dijo: «Distingo cuatro clases: los inteligentes, los trabajadores, los tontos y los vagos. Los inteligentes y trabajadores con para el Estado Mayor; los otros, los tontos y vagos, forman el noventa por ciento de todos los ejércitos y son muy aptos para las tareas de rutina. El que es inteligente y, a la vez, vago, se califica para las más altas tareas del mando, pues aporta la claridad mental y el aplomo necesarios para tomar decisiones de peso. Del que es tonto y trabajador hay que protegerse; en ése no se puede delegar ninguna responsabilidad, pues siempre causará alguna desgracia»”

Un pays en commun

09/06/2018 Comentarios desactivados en Un pays en commun

Éric Martin, Un pays en commun: socialisme et indépendance au Québec, ECOSOCIETE, octobre 2017.

Echar raíces quizá sea la necesidad más importante e ignorada del alma humana. Es una de las más difíciles de definir. Un ser humano tiene una raíz en virtud de su participación real, activa y natural en la existencia de una colectividad que conserva vivos ciertos tesoros del pasado y ciertos presentimientos de futuro.

El desarraigo constituye con mucho la enfermedad más peligrosa de las sociedades humanas, pues se multiplica por sí misma.

Simone Weil, Echar raíces

 

Traducción de la reseña de renaud-bray:

Simone Weil decía que el arraigo es el más precioso bien del alma. Nuestro mundo, sin embargo, padece de desarraigo. El liberalismo individualista y amoral y el capitalismo globalizado y apátrida dejan a cada individuo solo frente a los mercados y a las organizaciones ante las que debe actuar. Como consecuencia del descrédito del marxismo oficial, la izquierda ha abandonado cualquier proyecto de transformación global de la sociedad, limitándose a abordar las formas de exclusión y los límites que obstaculizan la expresión de la singularidad. La derecha, e incluso la extrema derecha han retomado el terreno abandonado por la izquierda: hoy es entre los neoconservadores y los del “Front National” donde nos encontramos con la mejor defensa de la soberanía y de lo común contra la mundialización. Horrorizada por estos neocomunitarismos, la izquierda busca a toda costa distanciarse de “lo identitario”, despreciado y asimilado al racismo y a la xenofobia. El debate político como espectáculo se sitúa así entre dos opciones posibles: la de los liberales multiculturales por un lado, y los considerados como sospechosos de xenofobia por el otro. En Francia, ciertas iniciativas retoman el pensamiento de la comuna (Comité Invisible), de “lo común” (Dardot y Laval), e incluso del “soberanismo de izquierda” y de la república social (Lordon). Se regresa también a una perspectiva institucional ausente desde Castoriadis. Sin embargo, en Québec existe una rica tradición de reflexión sobre la articulación entre emancipación social y soberanía que merece ser replanteada: Hubert Aquin, Marcel Rioux, Pierre Vadeboncoeur, Fernand Dumont, Michel Freitag, la revista Parti Pris y otros invitan a pensar conjuntamente socialismo descolonizador, independencia y laicismo desde una perspectiva humanista. Replantear hoy el tríptico socialismo-independencia-laicismo desde una perspectiva institucionalista permitiría que la juventud accediese a otra lectura de la realidad diferente a la de los enfoques individualistas o neoconservadores; para dejar de confundir el concepto desprestigiado de “lo identitario” con la identidad, la nación con el nacionalismo chauvinista, etc. Si unos son realmente rechazables, los otros son realidades sociológicas que no han desaparecido a pesar del esfuerzo que se hace desde el sistema globalizado para que desaparezcan del imaginario colectivo. Pero somos pocos, y si queremos evitar lo que se nos viene encima, es preciso rearticular contra el capitalismo globalizado un proyecto de república social, independiente, ecologista y laica en Québec, proyecto que promueve y expone brillantemente Éric Martin en este libro que puede causar cierto revuelo. Fue Gaston Miron quien dijo: “Nunca seremos humanos si nuestros ojos se vacían de su memoria”

 

Traducción de la reseña de ecosociete.org :

Lejos de haber sido superada, la idea de soberanía ha regresado a escena. Pero antes que abandonar este regreso de la nación en manos de los populistas de derechas, es el momento de volver a articular la cuestión social y la cuestión nacional desde una perspectiva emancipadora. Revisando los escritos de Aquin, Vadeboncoeur, Dumont, Rioux, del Front de libération des femmes y de la revista Parti Pris, Éric Martin recupera el eslogan de los años 1960-1970 “Socialismo e Independencia”. Socialismo en el sentido de democratización de la economía, pero también de una sociedad orientada hacia la justicia y el bien común. Independencia porque ningún movimiento cuya finalidad sea la emancipación puede ser puesto en marcha mientras subsista el corsé colonial e imperial que impone el federalismo canadiense sobre los Québécoises y los Autóctonos. Un pays en commun propone reanudar con un “socialismo de aquí” un verdadero proyecto de soberanía republicana y ecosocialista, para salir del diálogo de sordos entre inclusivos y nacionalistas conservadores y arraigar Québec.

 

Entrevista a Éric Martin en Le Comptoir

Carta a una maestra

05/12/2017 Comentarios desactivados en Carta a una maestra

Alumnos de la escuela de Barbiana (Lorenzo Milani), Carta a una maestra, Traducción colectiva dirigida por J. L. Corzo Toral, Hogar del Libro, 1986.

Carta a una maestra suscita numerosas preguntas sobre la finalidad de la educación, sobre su sentido, y sobre su necesidad. Siguiendo a Milani, la educación tiene que servir para dar más oportunidades a quienes menos tienen, para hacer un mundo diferente, donde la solidaridad sea el modo habitual de relacionarnos. Para ello hay muchas cosas que cambiar, desde el currículum a la forma de evaluación, desde la manía de cuantificar todo y hacer estadísticas y otras herramientas que pisan la conciencia y la humanidad de los alumnos hasta la estructura de los llamados «centros educativos»

La sociedad autofaga

03/10/2017 Comentarios desactivados en La sociedad autofaga

Dijo que incluso había serpientes que se tragaban enteras y que si uno veía a una serpiente en el acto de autotragarse más valía salir corriendo pues al final siempre ocurría algo malo, como una explosión de la realidad.

Roberto Bolaño, «El gusano», Llamadas telefónicas

 

Próxima publicación de La société autophage. Capitalisme, démesure et autodestruction, de Anselm Jappe (La Découverte, septiembre 2017)

Traducción de la reseña en francés:

El mito griego de Erisicton nos habla de un rey que se devora a sí mismo porque nada puede saciar su hambre -castigo divino por un ultraje hecho a la naturaleza. Esta anticipación de una sociedad abocada a una dinámica autodestructiva constituye el punto de partida de La Société autophage. Anselm Jappe prosigue la investigación comenzada en sus anteriores libros, en los que muestra -releyendo las teorías de Karl Marx bajo el prisma de la “crítica del valor”- que la sociedad moderna se basa completamente en el trabajo abstracto y el dinero, la mercancía y el valor.

Pero, ¿cómo viven los individuos la sociedad mercantilizada? ¿Qué tipo de subjetividad produce el capitalismo? Para comprenderlo, es necesario reabrir el diálogo con la tradición psicoanalítica, de Freud a Erich Fromm o Christopher Lasch. Y renunciar a la idea, forjada por la Razón moderna, de que el “sujeto” es un individuo libre y autónomo. En realidad, este último es el fruto de la interiorización de las coerciones creadas por el capitalismo, y actualmente el receptáculo de una combinación letal entre narcisismo y fetichismo de la mercancía.

El sujeto fetichista-narcisista no tolera ninguna frustración y concibe el mundo como un recurso sin fin destinado a ser ilimitado y desmesurado. Esta pérdida de sentido y esta negación de los límites conducen a lo que Anselm Jappe llama la “pulsión de muerte del capitalismo”: un desencadenamiento de extrema violencia, de matanzas masivas y de asesinatos “gratuitos”, que precipita al mundo de los humanos hacia su fin.

En este contexto, los defensores de la emancipación social deben urgentemente ir más allá de la simple indignación contra los defectos del presente -que a menudo oculta una nostalgia por etapas anteriores del capitalismo- y reconocer que se trata de una auténtica “mutación antropológica” con todos los atavíos de una dinámica regresiva.

Patria

27/06/2017 Comentarios desactivados en Patria

Fernando Aramburu, Patria, Tusquets, 2016

Si ahora mismo no está usted leyendo Patria, permítame decirlo, es un perfecto imbécil. No será porque “la gran novela sobre el conflicto vasco” no le llame a voces desde todos los escaparates y mesas de novedades. No será porque no se lo digan a todas horas en la radio y en la prensa. Se está usted perdiendo un hito histórico, al Galdós de nuestra generación. ¡Qué digo Galdós! ¡Dostoievski redivivo! Sí, un imbécil. Y un antiespañol, además. (Juan Luis Sotés)

Es curioso que en las sociedades neocapitalistas, la palabra escrita, la literatura, no ostente ningún poder salvo cuando la hegemonía ideológica dicta y decide que se debe servir de la literatura para llevar a cabo su imposición narrativa… (J. H. Pizarroso)

si la literatura es una lucha contra el cliché, tal y como defendía Martin Amis, en Patria asistimos a una derrota al menos parcial de la misma (Iban Zaldua)

Resulta un agravio comparativo comparar literariamente a ‘Twist’ de Harkaitz Cano o a ‘Hamaika pauso’ (“Los pasos incontables”) o ‘Martutene’ de Saizarbitoria con Patria. Donde ésta última falla es precisamente en su calidad literaria, y falla encubriendo con recursos literarios más que discutibles una servidumbre política e ideológica –finalmente patriótica– que rezuma de la obra y de toda la campaña mediática que la acompaña. (Juan Gorostidi)

No he leído esta novela y lo más probable que no la lea nunca. Cuando empecé a ver la forma en la que se exponía en lo escaparates y en las mesas de novedades de las librerías, ya sabía que no era una de las novelas que leería alguna vez. Más tarde cuando leí algunas de las numerosísimas reseñas laudatorias en medios en los que no son habituales las reseñas literarias, me quedó aún más claro que no la leería. Incluso algún tiempo después, tras leer una entrevista con el autor en la que este confesaba algo así como que su objetivo era «lograr la derrota literaria de ETA», ya no solo pensé que no la leería sino que me repugnaba solo la idea de pensar en hacerlo. No creo que una buena novela se escriba con un objetivo y mucho menos si éste es el de «derrotar» al enemigo, el de «vencer». Me quedó bastante claro, aunque sin haberla leído no puedo afirmarlo rotundamente, que se trataba de un libro más de tantos en los que hay buenos y malos, en el que los malos se arrepienten de sus crímenes, mientras que los buenos, con su gran generosidad, les perdonan tras haberlos vencido y derrotado. Un libro en el que los personajes son planos, los hechos narrados son planos y en el que todo es plano. Me imagino una novela kitsch «sin matices ni ambigüedad, sin las complejidades y los vacíos y espantos y contradicciones y vértigos y asperezas y claroscuros morales de la memoria real y de la verdadera historia y el arte verdadero», tal como definió Javier Cercas lo kitsch en El impostor.

Mis suposiciones han sido confirmadas por las últimas reseñas que he leído:

– Juan Luis Sotés, «Patria, la novela que emocionó a Spielberg»

– Jabo H. Pizarroso, «La literatura de la Patria, o la patria de la literatura»

– Iban Zaldua, «La literatura ¿sirve para algo? Una crítica de Patria de Fernando Aramburu»

– Javier Rodríguez Hidalgo, «Patria de Fernando Aramburu: una novela que refleja muy bien el conflicto austrohúngaro»

 

Los libros malos son un veneno intelectual que destruye el espíritu. Y dado que la mayoría de las personas, en lugar de leer lo que se ha producido en las diferentes épocas, se reduce a leer las últimas novedades, los escritores se reducen al círculo estrecho de las ideas en circulación, y el público se hunde cada vez más profundamente en su propio fango.

Arthur Schopenhauer

Desobediencia vital

18/11/2016 Comentarios desactivados en Desobediencia vital

desobediencia-vital

Julio César Payán de la Roche, Desobediencia vital, Instituto de Terapia Neural

El título es ya de por sí una invitación a leer este libro. Porque no hay una única forma de vivir, no puede haber una única forma de entender la vida. Los heterodoxos de cualquier tipo no niegan que existan verdades en la ortodoxia porque la verdad está en todas partes y en ninguna. El problema de las ortodoxias es que niegan la posibilidad de que puedan haber algo fuera de ellas. Este es el libro de un heterodoxo, de un médico heterodoxo, que no cree que la vida pueda ser encasillada mecánicamente en unas estructuras fijas e inamovibles, que no cree en las dualidades del bien y el mal, de la salud y la enfermedad…

El prólogo, escrito por Adalgiza Charria, comienza con unas palabras que ponen en contexto este libro y que nos animan a leerlo:

«La desobediencia vital propone una ética cósmica, una ética que no tiene necesariamente la recompensa de la felicidad, sino que nos une no sólo con los seres humanos, sino con los árboles, con los ríos, con las estrellas; que nos hace ciudadanos del cosmos, sin respuestas. El misterio sigue siendo el mismo, pero abiertos a otros lenguajes, a otras racionalidades y a distintos paradigmas.

La desestabilización es muy fuerte, porque parte de la insurgencia de uno mismo, de darse cuenta de la trampa, de saber que no hay recetarios, ni dogmas, ni vademécum, ni caminos señalados. La promueve un ser que vive en permanente construcción, que pasó de la docencia en una facul- tad de medicina, de la que conserva la rigurosidad de estudio, a la búsque- da incansable de otras realidades y que hoy nos propone desobedecer, vol- ver a pensar, volver a pasar por el cedazo del corazón.»

El libro completo se puede descargar aquí

 

El concepto del Continuum

07/08/2016 § Deja un comentario

Liedloff

Jean Liedloff, El concepto del Continuum. En busca del bienestar perdido, Editorial Ob Stare

En este libro, Jean Liedloff nos habla de sus descubrimientos sobre la crianza natural a partir de la experiencia adquirida en sus diferentes expediciones a la selva amazónica, y de la observación de una de las tribus primitivas que allá habita.

Según Jean Liedloff, el concepto del continuum se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos —especialmente los bebés— necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución. Para un bebé, estas experiencias necesarias son:

  • Contacto físico permanente con la madre (u otro familiar o cuidador/a) desde el nacimiento.
  • Dormir en la cama de los padres en permanente contacto físico hasta que el bebé decida lo contrario por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años.
  • Lactancia materna a demanda.
  • Permanecer constantemente en brazos o pegado/a al cuerpo de otra persona hasta que el bebé comience a arrastrarse o gatear por sí mismo, lo que sucede en torno a los 6-8 meses.
  • Disponer de cuidadores/as que atiendan las necesidades del bebé (movimientos, llantos, etc.) sin emitir juicios ni invalidarlas. Es importante tener en cuenta que el bebé no debe ser el centro de atención permanentemente, aunque sí debe sentir que sus necesidades serán satisfechas.
  • Hacer sentir al bebé y potenciar sus expectativas basadas en que es un ser innatamente social y cooperativo, al tiempo que fomentar su fuerte instinto de autoconservación. Igualmente, es básico que el bebé siente que es bienvenido y tenido en cuenta.

Los bebés cuyas necesidades continuum han sido satisfechas desde el principio a través de la experiencia “en brazos” desarrollan una gran autoestima y son mucho más independientes que aquéllos a los que se les ha dejado llorar solos por miedo a que se vuelvan unos “mimosos” o demasiado dependientes.

El libro se puede leer aquí: LIEDLOFF-El concepto del Continuum

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