Retroceder y buscar refugios

14/07/2018 Comentarios desactivados en Retroceder y buscar refugios

“Se arregló la bata, juntó las manos bajo la nuca, y mientras escuchaba el tictac de su reloj de pulsera, cayó en la cuenta de que, a decir verdad, en su vida no había hecho más que retroceder y buscar refugios, ante la vulgaridad, en la música; ante la música, en el castigo; ante el castigo, en el pensamiento puro, y, por último, buscar refugio también ante el pensamiento, retroceder, retroceder, como si su destino poseyera un ángel rector que de tan extraña manera conducía a su meta al recalcitrante: para que retrocediera hasta la alegría cándida de las cosas, por así decirlo, para que comprendiese por fin que no había nada que comprender, para que captara que el ‘sentido del mundo’, si existía, superaba el suyo y para que se diera cuenta, al fin y al cabo, de que bastaba con lo que tenía.”

László Krasznahorkai, Melancolía de la resistencia, p. 261

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El libro de Monelle

14/07/2018 Comentarios desactivados en El libro de Monelle

Marcel Schwob, El libro de Monelle. Traducción de Luna Miguel. Demipage, 2012.

Título original: Le livre de Monelle

Toda la noche viví en un universo de sueños y de mentiras e intenté aprender la ignorancia y la ilusión y el asombro del niño que acaba de nacer.

Conjunto de pequeños relatos en los que la prosa poética de Marcel Schwob nos lleva de la mano hacia la infancia asombrada para la que no existe la realidad, sino un mundo de sueños y de juegos al que trata de llegar renunciando al conocimiento, al deseo, a la costumbre, al recuerdo, al trabajo y a la verdad.

Monelle es la amiga, la amante, la ninfa que porta la pequeña lámpara que, con su temblorosa lucecilla, alumbra la oscura noche en la que vivimos… Marcel Schwob encontró a Monelle y vivió un tiempo bajo la luz temblorosa de su pequeña lámpara, pero “una noche la lamparita se apagó y Monelle se marchó. Y yo la busqué mucho tiempo entre las tinieblas: pero nunca volví a encontrarla”.

Monelle era la enfermera que curaba del trabajo de la vida y la carcelera que encerraba a los inocentes para que no sufrieran. Pero Monelle desapareció. El libro de Monelle es un canto de añoranza de aquella luz bajo la que el autor vivió un tiempo y que se perdió para siempre.

Considera cada cosa incierta como viva y cada cosa cierta como muerta.

Sorpréndete de todas las cosas. Porque las cosas son diferentes en la vida y similares en la muerte.

“Palabras de Monelle”

 

Versión para descargar:

Marcel Schwob, El libro de Monelle. Prólogo y traducción de Ariel Dilon. Longseller, Buenos Aires, 2005.

Los Divinos

09/07/2018 Comentarios desactivados en Los Divinos

Laura Restrepo, Los Divinos. Alfaguara, 2018

… desde niños aprendimos que había mujeres decentes, las hermanas de los demás, por ejemplo, las de tu propia familia, … A ésas las tratabas de una manera, o como se decía: con respeto. Y había otras mujeres que eran para irrespetar.

La escoge a ella, a la Niña-niña, precisamente por ser la criatura más indefensa del universo. La más vulnerable. Precisamente por eso.
Él es hombre, ella, mujer.
Él, adulto, ella, una niña.
Él, blanco, ella, de piel oscura.
Él es rico, ella, paupérrima.
Él es el más fuerte, ella, la más débil.
Él, amo y señor. Ella, criatura del extrarradio.

No es un monstruo -insiste-, es un ser humano. Y ésa es la tragedia, que esto lo ha hecho un ser humano.

 

Eran “Los Divinos”, aunque se llamaban a sí mismos los “Tutti Frutti”, y bien podrían haber sido conocidos también como “La Manada”.  Eran “cinco machos alevosos en el pico de su ebullición hormonal, que empujan la arrogancia hasta el filo y dan un paso adelante”. El problema es que en el mundo patriarcal ser macho alevoso y arrogante es considerado como algo normal, sobre todo cuando se está en el pico de la ebullición hormonal. No sólo normal y legítimo sino incluso un motivo de orgullo. En cambio, en este mismo mundo patriarcal, una mujer no es nada, es algo a respetar o a irrespetar, y en muchos casos no es más que un mero objeto para la satisfacción de los deseos de poder de los machos; un objeto de usar y tirar con el que se puede hacer lo que se quiera.

Vivimos estos días el décimo aniversario del asesinato en Pamplona de Nagore Laffage, el segundo de la violación perpetrada por La Manada, también en Pamplona. Pero no son estos unos casos aislados.

Laura Restrepo construye, a partir de un hecho verídico tantas veces repetido, una ficción que podría ser perfectamente real. La tendencia suele ser pensar que quienes cometen este tipo de actos son unos monstruos, pero es mucho peor: son personas normales; son el producto de una forma social; son el producto del patriarcado, del individualismo narcisista y del capitalismo consumista.

Este crimen se impone como un espejo, y el monstruo que allí se refleja tiene la cara del país entero.

¡no toquéis el tiempo!

06/07/2018 Comentarios desactivados en ¡no toquéis el tiempo!

El tiempo retrasado… suena bien, pero ¿qué es en realidad? ¿Se recibe aquí el tiempo honesto y válido, el tiempo reciente oloroso a novedad y pintura? Al contrario. Está desgastado, ha sido usado por la gente y este tiempo agujereado se transparenta como un tamiz.

No es de extrañar que sea, de algún modo, un tiempo vomitado -entendámonos bien-, un tiempo de segunda mano, ¡Por Dios…!

Y, además, toda esa manipulación inconveniente del tiempo. Esos complots perversos, esa manera de sorprender su mecanismo por la espalda, el arriesgado manoseo de sus delicados misterios.

En ocasiones apetece golpear la mesa y gritar a plena garganta: ¡Basta! ¡Las manos fuera del tiempo! ¡El tiempo es intocable, prohibido tocarlo! ¿No teneis suficiente con el espacio? El espacio es para el hombre, en el espacio podéis oscilar hasta hartaros, dar volteretas, saltar de estrella en estrella. Pero ¡por el amor de Dios, no toquéis el tiempo!

Bruno Schulz, “Sanatorio bajo la clepsidra”, Madurar hacia la infancia, p. 315

la función automática de la humanidad

06/07/2018 Comentarios desactivados en la función automática de la humanidad

Para comprender, el hombre tiene que reducir. La pasión de la comprensión y de la asimilación es la fuerza elemental, la función automática de la humanidad. De este modo corroe la grandeza, destruyéndola.

Vino la época de la pequeñez. Con alivio se restituyó la mediocridad, se restableció la norma de la comprensión, del racionalismo.Todo el territorio vital fue dividido, desmenuzado, sometido al control. Se proclamó la imposibilidad de la grandeza, se anunció su inutilidad. Se destacó un proceso histórico impersonal, cifras y estadísticas, buscando en ellos la llave para comprender la historia.

Bruno Schulz, “Así nacen las leyendas”, Madurar hacia la infancia, pp. 485-486

los fines de la naturaleza

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No era el hombre quien irrumpía en el laboratorio de la naturaleza, sino la naturaleza misma quien le succionaba en sus maquinaciones, obteniendo a través de sus experimentos sus propios fines que nadie sabía adónde conducían.

El hombre, según esta teoría, era sólo una estación pasajera, un momentáneo nudo de corrientes mesméricas que vagaban por el seno de la materia eterna. Todos los inventos que llevaban al triunfo eran trampas dispuestas por la naturaleza, ardides de lo desconocido.

Bruno Schulz, “El cometa”, Madurar hacia la infancia, pp. 383-384

La conjura de los irresponsables

06/07/2018 Comentarios desactivados en La conjura de los irresponsables

Jordi Amat, La conjura de los irresponsables. Traducción del catalán de Isabel Obiols. Anagrama, 2017.

Título original: La confabulació dels irresponsables

Esta crónica quiere ser la descripción de una cadena de conductas políticas que, si nos han llevado hasta aquí -hasta el colapso del sistema-, forzosamente se han caracterizado por la irresponsabilidad.

Este librito pretende ampliar las voces y la cronología con el objetivo de problematizar los relatos hegemónicos que nos han contado. Este acta notarial debería dar fe de una crisis constitucional española que se ha ido pudriendo, una crisis que ha terminado por dejar en suspenso el Estado que se refundó durante la Transición…

Jordi Amat se cuestiona todos los tópicos y todos los relatos y trata de entender qué es lo que ha ocurrido en la política catalana, y en la española en relación con ella, para llegar al punto en el que nos encontramos ahora. Según él se trata de un cúmulo de irresponsabilidades que parten de la forma en la que se diseñó lo que se ha llamado la Transición. Con la Constitución de 1978 se pretendió romper un sistema dejándolo intacto y para ello se creó un nuevo sistema que dejaba abiertas todas las puertas, tanto las de salida de la dictadura, como las de regreso a la misma. Se hilvanó un nuevo sistema con unos hilos que se han ido pudriendo. Los irresponsables son todos los políticos que han pretendido seguir hilvanando con los mismos hilos, quienes han pretendido deshacer el hilvanado sin saber coser y quienes pretenden volver a coser con los hilos que dejó el franquismo.

Aun no estando de acuerdo con algunas de sus conclusiones, ni en la equiparación de determinadas irresponsabilidades, creo que este ensayo ayuda a deshacer ciertos esquemas y determinados prejuicios para poder situarnos en el momento presente de la relación entre Cataluña y España con una mentalidad, ante todo, crítica.