ora et sabota

29/06/2017 Comentarios desactivados en ora et sabota

La tesina de licenciatura de una estudiante de antropología sobre el movimiento contra el Tren de Alta Velocidad (TAV) en el valle de Susa (Italia) fue el motivo para su procesamiento y condena a dos meses de prisión por un tribunal italiano.

Roberta Chiroli fue condenada en Italia a dos meses de prisión porque los jueces consideraron que, tras la lectura de su trabajo académico, se podía deducir su presencia sobre el terreno durante las movilizaciones contra el TAV.

Este trabajo académico ha sido publicado con el título Ora e Sempre No-Tav, pratiche et identità del movimento valsusino contre l’Alta Velocità. El escritor Erri de Luca, que también fue procesado por haber manifestado por escrito sus opiniones sobre la construcción del TAV y posteriormente absuelto, ha escrito el prólogo.

Más información:

El laboratorio italiano inventa un nuevo delito

Lotta alla patologia del pensiero unico

Mimesis Edizioni

El impostor

29/06/2017 Comentarios desactivados en El impostor

Javier Cercas, El impostor, Debolsillo, 2016

O poeta é um fingidor.
Finge tão completamente
que chega a fingir que é dor
a dor que deveras sente.
E os que lêem o que escreve,
na dor lida sentem bem,
não as duas que ele teve,
mas só a que eles não têm.
E assim nas calhas de roda
gira, a entreter a razão,
esse comboio de corda
que se chama coração.

Fernando Pessoa, Autopsicografia

En las primeras páginas del libro, Cercas nos confiesa que el personaje de Marco no le parecía fascinante sólo por sí mismo, sino por lo que revelaba de los demás, como si todos tuviésemos algo de Marco, es decir, como si todos fuésemos un poco impostores. Cercas nos cuenta que expresó esta opinión en una reunión de amigos que tuvo lugar en casa de Mario Vargas Llosa cuando Cercas empezaba a pensar en la posibilidad de escribir un libro sobre Marco, varios años antes de empezar a hacerlo. Cuando Javier Cercas dijo que “todos somos un poco impostores”, el escritor Ignacio Martínez de Pisón hizo un comentario demoledor: “Sí: sobre todo tú”.

Para todos los que sabemos algo de su historia, Enric Marco es un impostor. Pero, ¿es verdad que todos somos unos impostores? ¿Es Javier Cercas el mayor de todos? Tras leer esta “novela sin ficción saturada de ficción”, creo que la respuesta a las dos preguntas es afirmativa.

Todos, absolutamente todos, construimos nuestro pasado entretejiendo pequeñas verdades, ocultando otras, a veces no tan pequeñas, y adornándolas con pequeñas, o no tan pequeñas, mentiras. Es esta la manera que todos tenemos de poder seguir viviendo, porque el pasado suele ser prosaico, vulgar, lleno de fracasos y de indignidades. Por eso, todos somos un poco impostores. Enric Marco es en eso como todos nosotros, por eso dice Cercas que “el enigma de Marco es su absoluta normalidad”, pero también “su excepcionalidad absoluta”, ya que en esa construcción de su pasado sobrepasa los límites de lo tolerable, para falsificarlo deliberadamente con el fin de satisfacer un narcisismo que se revela patológico.

Como en tantas otras novelas suyas, en ésta Javier Cercas también habla de sí mismo, habla de literatura, habla de historia, habla de sus interrogantes, de sus dudas, de sus inquietudes, de su propia vida… Su estilo inconfundible nos lleva por caminos que parecen no conducir a ningún lado para obligarnos a retroceder pero también a regresar a ellos para comprobar que llevaban más allá de lo que pensábamos. Nos plantea preguntas para las que no hay respuestas y nos ofrece respuestas a preguntas que no se nos habían ocurrido.

No es la novela genial que, a mi parecer, fue Anatomía de un instante, porque no es capaz, como lo fue aquella, de hacernos vislumbrar puntos de vista inimaginables, de conciliar lo irreconciliable o de derrumbar certezas indestructibles.

Además de una reflexión sobre la impostura y sobre el narcisismo, esta novela es una reflexión sobre los usos del pasado y sobre la industrialización de la memoria y de la historia, dos cosas totalmente diferentes por otra parte. Pienso que Javier Cercas hace demasiados juicios de valor a partir de demasiados pocos elementos de juicio acerca de lo que es el pasado, la historia o la memoria. También creo que hace demasiados juicios de valor sobre determinados momentos históricos, sobre la situación y los conflictos de la CNT en los primeros años tras la muerte de Franco e incluso sobre la personalidad de Enric Marco.

Me cuesta entender que a alguien como Cercas que reivindica el papel del arte, de la literatura y de la historia como herramientas para comprender y no para explicar o justificar, que elabora toda una crítica de lo kitsch como “una falsificación del arte auténtico, o como mínimo su devaluación efectista”, y como algo que deriva en “narraciones plagadas de emoción y golpes de efecto y énfasis melodramáticos, generosas en cursilería pero inmunes a las complejidades y ambigüedades de la realidad”, tal como eran los relatos que construía Marco… me cuesta entender, de verdad, que le gusten “mucho” las películas de Bruce Willis en las que se salva el mundo salvando a los buenos y matando a los malos. ¿Es quizá esta confesión otra de las imposturas de Javier Cercas? ¿No será que el Cercas impostor es el que habla de literatura, de arte o de historia, el que critica los relatos “inmunes a las complejidades y ambigüedades de la realidad”, o el que dice que “sabe que el pasado no pasa nunca, que es apenas una parte o una dimensión del presente y que ni siquiera es pasado” como dijo Faulkner y él mismo nos lo recuerda y nos lo repite una y otra vez a lo largo del libro? Quizá lo que ocurre es que Javier Cercas es como todos, contradictorio, y, también como casi todos, un pequeño impostor.

Cercas es un escritor de éxito. A pesar de ello, es un escritor cuyos libros me gusta leer y hasta releer. Es fácil encontrar gugleando montones de reseñas y críticas, casi siempre positivas y laudatorias de esta “novela sin ficción saturada de ficción”. Por eso pongo a continuación el enlace a la reseña que hizo Sebastiaan Faber y la respuesta que dio a Faber Roberto Herrscher:

– Sebastiaan Faber, “Javier Cercas y El impostor, o el triunfo del kitsch

– Roberto Herrscher, “El futuro del pasado y las mentiras de la verdad

Tarajal

28/06/2017 Comentarios desactivados en Tarajal

Desmontando la impunidad de la frontera sur

No son personas… son “inmigrantes” y se les puede disparar con balas de goma para que se ahoguen y no invadan “nuestro” territorio. Se puede hacer… y se hace… y después se dice que no se ha hecho nada mal y que la culpa es de los muertos porque ya sabían el riesgo que estaban corriendo, o de Marruecos que no actúa con suficiente contundencia.

Objetividad inconsciente

28/06/2017 Comentarios desactivados en Objetividad inconsciente

Como gente moderna que somos, estamos habituados a ver el mundo a la luz de las concepciones y los principios fundamentales de la ciencia moderna, hasta tal punto que creemos haberlos extraído de la experiencia y la observación.

Claus Peter Ortlieb, “Objetividad inconsciente. Aspectos de una crítica de las ciencias matemáticas de la naturaleza

La ciencia moderna establece una forma determinada de ver el mundo condicionada por la utilización de una herramienta específica, las matemáticas, con la cual se trata de ordenar el caos y de hacerlo comprensible para unas mentes estructuradas por medio de la misma herramienta: la lógica-matemática.

La ciencia moderna “cree que su propia forma de conocimiento es la única posible y que los miembros de otras culturas, que llegan a resultados distintos, han de ser simplemente gente estúpida u obcecada”.

Patria

27/06/2017 Comentarios desactivados en Patria

Fernando Aramburu, Patria, Tusquets, 2016

Si ahora mismo no está usted leyendo Patria, permítame decirlo, es un perfecto imbécil. No será porque “la gran novela sobre el conflicto vasco” no le llame a voces desde todos los escaparates y mesas de novedades. No será porque no se lo digan a todas horas en la radio y en la prensa. Se está usted perdiendo un hito histórico, al Galdós de nuestra generación. ¡Qué digo Galdós! ¡Dostoievski redivivo! Sí, un imbécil. Y un antiespañol, además. (Juan Luis Sotés)

Es curioso que en las sociedades neocapitalistas, la palabra escrita, la literatura, no ostente ningún poder salvo cuando la hegemonía ideológica dicta y decide que se debe servir de la literatura para llevar a cabo su imposición narrativa… (J. H. Pizarroso)

si la literatura es una lucha contra el cliché, tal y como defendía Martin Amis, en Patria asistimos a una derrota al menos parcial de la misma (Iban Zaldua)

Resulta un agravio comparativo comparar literariamente a ‘Twist’ de Harkaitz Cano o a ‘Hamaika pauso’ (“Los pasos incontables”) o ‘Martutene’ de Saizarbitoria con Patria. Donde ésta última falla es precisamente en su calidad literaria, y falla encubriendo con recursos literarios más que discutibles una servidumbre política e ideológica –finalmente patriótica– que rezuma de la obra y de toda la campaña mediática que la acompaña. (Juan Gorostidi)

No he leído esta novela y lo más probable que no la lea nunca. Cuando empecé a ver la forma en la que se exponía en lo escaparates y en las mesas de novedades de las librerías, ya sabía que no era una de las novelas que leería alguna vez. Más tarde cuando leí algunas de las numerosísimas reseñas laudatorias en medios en los que no son habituales las reseñas literarias, me quedó aún más claro que no la leería. Incluso algún tiempo después, tras leer una entrevista con el autor en la que este confesaba algo así como que su objetivo era “lograr la derrota literaria de ETA”, ya no solo pensé que no la leería sino que me repugnaba solo la idea de pensar en hacerlo. No creo que una buena novela se escriba con un objetivo y mucho menos si éste es el de “derrotar” al enemigo, el de “vencer”. Me quedó bastante claro, aunque sin haberla leído no puedo afirmarlo rotundamente, que se trataba de un libro más de tantos en los que hay buenos y malos, en el que los malos se arrepienten de sus crímenes, mientras que los buenos, con su gran generosidad, les perdonan tras haberlos vencido y derrotado. Un libro en el que los personajes son planos, los hechos narrados son planos y en el que todo es plano. Me imagino una novela kitsch “sin matices ni ambigüedad, sin las complejidades y los vacíos y espantos y contradicciones y vértigos y asperezas y claroscuros morales de la memoria real y de la verdadera historia y el arte verdadero”, tal como definió Javier Cercas lo kitsch en El impostor.

Mis suposiciones han sido confirmadas por las últimas reseñas que he leído:

– Juan Luis Sotés, “Patria, la novela que emocionó a Spielberg

– Jabo H. Pizarroso, “La literatura de la Patria, o la patria de la literatura

– Iban Zaldua, “La literatura ¿sirve para algo? Una crítica de Patria de Fernando Aramburu

– Javier Rodríguez Hidalgo, “Patria de Fernando Aramburu: una novela que refleja muy bien el conflicto austrohúngaro”

 

Mis dos mundos

18/06/2017 Comentarios desactivados en Mis dos mundos

Sergio Chejfec, Mis dos mundos, Candaya, 2008

La inmovilidad, la espera y todas las situaciones relacionadas, por un lado, y las acciones y los intercambios con el prójimo, por el otro. Yo buscaba el límite delicado entre ambas partes, como si viviera bajo protesta en cada uno de ambos mundos. Como me ha pasado en otras ocasiones, no hace falta decir que no llegué a ninguna conclusión perdurable, ni mucho menos evidente (…) Pero en mi caso no había disyuntiva moral ni existencial, más todavía, veía que mis dos mundos no estaban separados de manera pareja ni correlativa…

Mis dos mundos son en realidad muchos mundos. Al menos, más que dos. Pero son mundos que no están separados, de forma que los límites entre ellos se pueden buscar pero nunca se van a encontrar. Sergio Chejfec camina, como Rober Walser en El paseo, pero a él ninguna caminata le ha brindado auténticas revelaciones: “No ha sido en mi caso como en el pasado, cuando los caminantes sentían reencontrarse con algo que sólo se ponía de manfiesto en el trance de andar”. A pesar de ello, Chefjec es un caminante que nunca dejará de caminar y si camina por algún motivo quizá sea, como él dice, “para sentir un tipo específico de ansiedad, que llamaré ansiedad nostálgica, o nostalgia vacía”, una ansiedad nostálgica que “vendría a ser un sentimiento de privación de nsotalgia cuando no se tiene la opción de sentir una nostalgia real”.

A lo largo de las poco más de cien páginas del libro el autor indaga sobre el tiempo, sobre la escritura, sobre su propia vida, sobre la existencia de los otros, sobre la naturaleza, sobre la impostura, sobre las formas de mirar y de mirarse… pero siempre sin llegar a ninguna conclusión, sin alcanzar certezas… indagar sobre nuestra propia naturaleza, no para conocerla sino “para ocultarla, para creer que la dejamos atrás… para mentir y seguir adelante”. Para mentirnos a nosotros mismos y poder continuar viviendo.

Reseñas:

– Javier Avilés, en El lamento de Portnoy

– Enrique Vila-Matas, “Doctor Finnegans y Monsieur Hire

Reseña de Patricio Pron

William Kentridge, Untitled Artist and Model Drawing

“Ahora me acuerdo de Kentridge, el famoso sudafricano cuyos personajes dibujados, en especial uno, por quien tiene una especial inclinación, de nombre Félix, tanto que según parece es su alter ego, raramente miran hacia el punto de vista de la imagen.”

 

racismos

11/06/2017 Comentarios desactivados en racismos

“El integrismo democrático predica contra el racismo excluyente, mientras practica un racismo incluyente de efectos todavía más perversos. Se presume de aceptar a negros, gitanos, orientales o africanos, a condición de que se comporten exactamente como blancos occidentales modernos, es decir, a condición de que dejen de ser negros, gitanos, orientales o africanos; labor civilizadora ambientada con empalagosos cantos folclóricos al mestizaje, antes accidente intranscendente, ahora eficaz método de exterminio de las diferencias y de unificación en la grisalla.”

Agustín López Tobajas, Manifiesto contra el progreso