Austerlitz

23/10/2021 Comentarios desactivados en Austerlitz

W.G. Sebald, Austerlitz, Traducción de Miguel Sáenz, Anagrama, 2013.

Edición original: Austerlitz, Carl Hanser Verlag, Munich, 2001

En los libros de W. G. Sebald, un narrador que lleva el nombre de W. G. Sebald —según se nos recuerda en forma ocasional— viaja para rendir cuenta de la evidencia de una moral en la naturaleza, retrocede ante las devastaciones de la modernidad, medita en torno a los secretos de vidas oscuras. En alguna jornada de investigación, lanzado por algún recuerdo o noticia de un mundo perdido sin remedio, él recuerda, invoca, alucina, lamenta.

SUSAN SONTAG, “W. G. SEBALD: EL VIAJERO Y SU LAMENTO

No me parece, dijo Austerlitz, que comprendamos las leyes que rigen el retorno del pasado, pero cada vez me parece más como si no hubiera tiempo, sino diversos espacios, imbricados entre sí, entre los que los vivos y los muertos, según el talante en que se encuentren, van de un lado al otro, y cuanto más lo pienso tanto más me parece que nosotros, los que todavía nos encontramos con vida, a los ojos de los muertos somos irreales y sólo en determinadas condiciones de luz y requisitos atmosféricos, resultamos visibles.

Austerlitz es la tragedia del siglo XX, la tragedia de Europa… y la tragedia de la progresiva extinción de nuestra capacidad para recordar quiénes somos y de donde venimos.

Frente al desarraigo impuesto por la modernidad, Sebald escribe buscando la autenticidad, lo que une a los humanos con el resto de la naturaleza… Literatura de resistencia contra la desmesura, el gigantismo y la aceleración de la modernidad. Alguien lo dijo en algún lugar: Sebald escribe sus libros como si estuviera cuidando su jardín. También lo hace como si fuera reconstruyendo un rompecabezas con piezas diferentes de diferentes materiales, con formas diferentes y con lenguajes diferentes.

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Los anillos de Saturno

22/10/2021 Comentarios desactivados en Los anillos de Saturno

W.G. Sebald, Los anillos de Saturno. Una peregrinación inglesa, Traducción de Carmen García Gómez y Georg Pichler, Anagrama, Barcelona, 2021

Edición original: Die Ringe des Saturn, Vito von Eichborn GmbH & Co., Frankfurt am Main, 1995

Toda la civilización de la humanidad, desde sus comienzos, no ha sido más que un ascua que con el paso de las horas se torna más intensa, y de la que nadie sabe hasta qué punto se va a avivar y cuándo se va a extinguir.

Sebald camina y mientras camina hace un doble, incluso triple, viaje. Viaja sobre la superficie de la tierra, pero también viaja por sus recuerdos, sus pensamientos, sus intereses, sus investigaciones. El tercer viaje que realiza este singular caminante es a través de los acontecimientos, personas y lugares a los que le llevan sus reflexiones. Como los anillos de Saturno que están formados por multitud de fragmentos que giran alrededor de un centro, las reflexiones y recuerdos de Sebald son fragmentos que giran siempre alrededor de la miseria y la crueldad del ser humano, de todo aquello que constituye y da forma a la civilización humana. En cada eta de su camino se encuentra con el recuerdo de otros caminos y otros viajes en los que la civilización y la naturaleza se hacen visibles desde la distancia.

Todo lo que es humano le interesa y por eso fija su atención en el mal, el desorden, el caos, pero al mismo tiempo rechaza todo aquello que es desmesurado, que se aleja de la escala de lo humano. La literatura de Sebald es un antídoto contra la banalidad y la superficialidad que caracterizan la cultura actual.

Elizabeth Brown: Just Visible in the Distance

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Del natural

09/04/2019 Comentarios desactivados en Del natural

W. G. Sebald, Del natural. Poema rudimentario, Traducción de Miguel Sáenz, Anagrama, 2004

Edición original: Nach der Natur (Ein Elementargedicht), Greno Verlagsgesellschaft m.b.H., Nördlingen, 1988

porque la Naturaleza no conoce el equilibrio,
sino que ciegamente hace un caótico
experimento tras otro
y, como un aficionado insensato,
deshace lo que acaba de lograr.

 

Del natural es un largo poema rudimentario y trinitario, es decir, dividido en tres partes, como el retablo de Isenheim, del que se habla bastante en la primera de las tres partes. Es rudimentario porque no es ni poesía ni prosa; ni cuento, ni novela; ni artículo ni ensayo… Es anterior a cualquier clasificación y a cualquier categoría. Algunos lo han considerado como un ensayo lírico, pero es lo más parecido a una crónica oral en forma de poema o de romance. Sebald se interroga sobre las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza, entre la cultura y la naturaleza. Evocaciones, recuerdos, sueños, viajes, lecturas, visitas a museos… conforman un mundo de sensaciones y de erudición que Sebald convierte en un poema rudimentario que escribe de la misma manera que un pintor que pinta del natural. En la primera parte, “Como la nieve en los Alpes”, el poema gira en torno a la figura del pintor Grünewald; la segunda, “Y si me quedara junto al mar más remoto”, tiene como protagonista al naturalista y explorador Georg Wilhelm Steller; y en la tercera, “La noche oscura hace una incursión”, se observa a sí mismo.

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Pútrida patria

28/03/2019 Comentarios desactivados en Pútrida patria

W. G. Sebald, Pútrida patria. Ensayos sobre literatura. Traducción de Miguel Sáenz, Anagrama, Barcelona, 2005.

Ediciones originales:
Die Beschreibung des Unglücks, Residenz Verlag GmbH, Salzburgo y Viena, 1985
Unheimliche Heimat, Residenz Verlag GmbH, Salzburgo y Viena, 1991

Evidentemente, todavía no es fácil sentirse en casa en Austria, especialmente cuando a uno se le recuerda con más frecuencia de la que quisiera, como no es raro en los últimos años, por resucitados y espectros del pasado, la existencia de una patria pútrida.

Se trata de dos colecciones de ensayos dedicados a la literatura austríaca, bajo el título de La descripción de la infelicidad la primera, publicada en 1985, y Pútrida patria la segunda, en 1991.

Algunos fragmentos:

p. 12:
“La melancolía, el reflexionar sobre la infelicidad existente, no tiene nada en común, sin embargo, con el ansia de muerte. Es una forma de resistencia.”

p. 13:
“La descripción de la infelicidad incluye en sí la posibilidad de su superación. Donde se muestra más claramente es en dos autores aparentemente contradictorios, como Bernhard y Handke: cada uno a su manera, tienen buen talante, a pesar de su exactísima visión de la historia calamitatum. Ni el extraño humorismo de Bernhard ni la celebración de Handke hubieran podido lograrse, como contrapeso de la experiencia de la infelicidad, si no hubiera sido por la escritura.”

p. 80:
“El sentimiento de que, en el fondo, todo es risible, que transmiten francamente al lector los más sombríos pasajes de Bernhard surge de la tensión entre la demencia del mundo y las exigencias de la razón.”

p. 81:
“Bernhard tiende a buscar su salvación no tanto en la confesión de su propia culpa sino en una risa con la que toma por necios al mundo y a sí mismo.”

p. 83:
“Mi situación es la de un grotesco…, no quiero decir papagayo, porque eso sería ya demasiado, sino la de una avecilla alborotadora. Evidentemente puede hacer algún ruido, y luego desaparece y se va. El bosque es grande, la oscuridad también. A veces hay un pequeño mochuelo que da la lata. Yo no soy más. Tampoco quiero serlo.”
(Thomas Bernhard, Die Zeit, nº 27, 29 de junio de 1979)

p. 93:
“Handke, cuya exactitud analítica se sabe tributaria de la tradición austríaca del escepticismo hacia el lenguaje y, especialmente, de Wittgenstein, demuestra, mediante la desintegración ‘patológica’ de la capacidad de hablar de su personaje, que la dimensión del lenguaje nunca puede sobrepasar la realidad, sino siempre, únicamente, rodearla.”

p. 114:
“Evidentemente, todavía no es fácil sentirse en casa en Austria, especialmente cuando a uno se le recuerda con más frecuencia de la que quisiera, como no es raro en los últimos años, por resucitados y espectros del pasado, la existencia de una patria pútrida.”

p. 214:
“Lo folklórico, al fin y al cabo -séame permitido el comentario-, no es en absoluto idéntico a una posición orientada a preservar la patria, sino que es indicio infalible de un oportunismo que sabe aunar el concepto de patria, sin más, con la destrucción de la patria. Además, lo folklórico significa también en última instancia la negación de todo lo extranjero. Si la idea de patria se desarrolla en el siglo XIX por la experiencia cada vez más imprescindible de lo extranjero, la ideologización de la patria en el siglo XX, igualmente inspirada por el miedo a perderla, parte de que ésta debe extenderse mucho y, en caso necesario, por la fuerza, a costa de otras patrias.”

p. 215:
“… la idea de que, en medio de esta multitud, describían aún sus círculos algunos que habían torturado y asesinado, o por lo menos que se habían reído de estas torturas y estos asesinatos y los habían aplaudido, y que sus descendientes iban a continuar esta vieja tradición con tanta fidelidad como falta de escrúpulos.” (Peter Handke, La repetición)

También la desgracia de los santos es su sexo

08/03/2019 Comentarios desactivados en También la desgracia de los santos es su sexo

Matthias Grünewald, «San Ciríaco y la princesa Artemia», Städelsches Kunstinstitut, Francfort

Bárbara, Catalina y Margarita, en cambio,
al borde del panel izquierdo,
detrás de la espalda de San Jorge,
juntan sus uniformes cabezas orientales
en conspiración contra los hombres.
También la desgracia de los santos
es su sexo, la terrible
separación de los sexos que Grünewald
sintió en su propia carne. El diablo
exorcizado que Ciríaco, no sólo por
la estrechez del espacio, sino
como emblema, sostiene en alto,
es un ser femenino
y procede, como muestra
de la forma más drástica una grisalla
de Grünewald en el Städel de Francfort,
de la hija epiléptica
de Diocleciano, la contrahecha princesa
Artemia a la que Ciríaco, junto al cual
se arrodilla en el suelo, mantiene
estrechamente atada con el manípulo
de sus vestiduras, como a un perro.
Extendiéndose sobre los dos, el ramaje
de una higuera con frutos, de los cuales
uno ha sido totalmente vaciado por insectos.

W. G. Sebald, Del natural

 

Matthias Grünewald, «Retablo de Lindenhardt», panel izquierdo

 

Matthias Grünewald, «Retablo de Lindenhardt», panel derecho

Vértigo

31/01/2019 Comentarios desactivados en Vértigo

W. G. Sebald, Vértigo, Traducción de Carmen Gómez García, Anagrama, Barcelona, 2010.

Edición original: Schwindel. Gefühle, Eichborn AG, Frankfurt am Main, 1990.

 

escribir es como pasear por la historia y la biblioteca de la vida
W.G. Sebald (La Vanguardia, 2 de noviembre de 2001)

He leído en alguna reseña que este libro es una mezcla de dietario, relato de viajes, ensayo humanístico erudito, reflexiones autobiográficas e historia novelada, a lo que yo añadiría que también es una lección de literatura. Quienes acusaron de plagio a Danilo Kis por alguna de sus obras, deberían leer a Sebald para descubrir que lo que ellos llaman plagio es auténtica creación artística.

Leyendo a Sebald descubrimos por medio de la ficción el vértigo de la realidad que la propia realidad esconde. Integra en un mismo relato, reflexiones personales, recuerdos, proyectos, reelaboraciones de textos ajenos, citas, fechas, inventarios, cartografías, aportaciones enciclopédicas, convirtiendo su texto en una especie de hipertexto “avant la lettre”. Sebald, «maestro de la paráfrasis», hace un viaje que ya han hecho otros antes que él. Hace la paráfrasis de otros viajes, de otras vidas, de otros relatos. También es un viaje que ya ha hecho antes él mismo. El viaje de Sebald recrea y parafrasea algunos aspectos de los viajes a Italia de Stendhal y de Franz Kafka. Viajes que, al igual que el largo viaje de Ulises, finalizan con Il ritorno in patria…

Reseñas:

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El cazador Gracchus

27/01/2019 Comentarios desactivados en El cazador Gracchus

El cazador Gracchus (Omar Caíno)

Franz Kafka, El cazador Gracchus, Traducción de Jordi Rottner, Obras completas, tomo IV, Visión Libros, 1983.

Estoy aquí, no sé más; no puedo hacer otra cosa. Mi barca carece de timón, viaja con el viento que sopla en las regiones inferiores de la muerte

Black & White Illustration (Zdzislaw Beksinski)

«En el transcurso de los años venideros, largas sombras se cernieron sobre los días de otoño en Riva, hermosos a la par que terribles, solía decir el doctor K., y de las sombras, con lentitud, fueron emergiendo los contornos de una barca con mástiles incomprensiblemente elevados y sombrías velas plegadas. […] Y cómo ha de hacerse para que, al final, incapaz de abandonar la vida, no yazgamos ante el podestà con una enfermedad que sólo se puede curar en el lecho y para que a éste, quien en definitiva ha de salvarnos, no le pongamos sonriendo la mano sobre la rodilla, en un momento de ensimismamiento, del mismo modo que Gracchus, el cazador.»

W. G. Sebald, «Viaje del doctor K. a un sanatorio de Riva», Vértigo.

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Marques

26/05/2017 Comentarios desactivados en Marques

Bernardo Atxaga, Marques, Traducció de Josep M. Fonalleras, Arcàdia, 2007.

Ate guztik ireki burdin handiz jota,
zerbait dagon lekura atzaparrak bota;
ez da bekaturikan, ez zaio inporta,
Kristoren izenian eginda dago-ta.
Nahigabeturik daukat gaur nire bihotza,
ezin ahazturik nago tiro haien hotsa,
hemezortzi gizoni eman heriotza...

Les marques a l’arbre o a la roca, les que diuen «un dia érem vius i vam estar aquí», perduraran en el temps; ningú no les esborrarà.

Cosas de la vida que marcan y marcas que cambian la vida. Cosas de la vida me han llevado a leer a Bernardo Atxaga traducido al catalán. Tendría que haber leído este libro en euskera, pero el ejemplar que ha llegado a mis manos estaba en catalán.

Atxaga nos habla de marcas, de señales grabadas en las rocas, en los árboles, en papeles, en telas, en la piel y en la memoria. Las marcas pueden ser testimonios de que hemos vivido, pero también de lo que la vida nos ha hecho al pasar por nosotros. Hay marcas que no se borran nunca, pero otras las borramos para poder seguir viviendo, aunque «no s’arracona un passat impunement. Qui ho fa, qui es veu obligat a fer-ho, ja no el recupera mai més».

Las marcas que dejan las balas en la piel, las que dejan las bombas en la tierra pero, sobre todo, en la memoria, llevan a Bernardo Atxaga al bombardeo de Guernica (abril, 1937), a la memoria y al olvido, a los borradores de marcas y a quienes tratan de sacarlas a la luz como il Masso di Borno, la piedra que se encuentra en un museo de Milán y en la que hay marcas grabadas hace siete mil años.

Hay algo que me recuerda a Sebald en este pequeño libro de Atxaga, aunque con más poesía…

Campo Santo

10/02/2017 Comentarios desactivados en Campo Santo

capo-santo

W. G. Sebald, Campo Santo, Edición de Sven Mayer, Traducción de Miguel Sáenz, Anagrama, 2007.

Sebal había comenzado a trabajar en un proyecto sobre Córcega que quedó frustrado por la inesperada muerte. Los primeros relatos, «Campo Santo» es uno de ellos, de este libro formarían parte de aquel inacabado proyecto. En este volumen, junto a estos relatos se publican un conjunto de textos en prosa sobre temas diversos de arte y literatura, en los que no deja de estar presente la memoria del dolor, del sufrimiento y de la culpa colectiva. Incluye textos sobre la obra Kaspar de Peter Handke, sobre la obra literaria y pictórica de Peter Weiss, sobre Kafka, sobre el pintor Jan Peter Tripp, o sobre el escritor Bruce Chatwin, entre otras cosas.

Gaspar

06/02/2017 Comentarios desactivados en Gaspar

gaspar

Peter Handke, Gaspar, Versión castellana de José Luis Gómez y Emilio Hernández, Alianza Editorial, 1982.

Quisiera ser como aquel que otro ha sido una vez

El lenguaje nos hace humanos… Eso es lo que dicen. También nos hace obedientes, sumisos y nos aleja del sentido común y de la realidad del mundo natural.

«… el hombre es un ser estinfálico de tornillos y muelles metálicos, que estampa modelos corrientes en el metal de la comunicación, y el lenguaje, un aparato descontrolado que comienza a llevar su propia vida siniestra.» (W.G. Sebald, Extrañeza, integración y crisis. Sobre la pieza «Kaspar» de Peter Handke)

El lenguaje es la herramienta, un arsenal de instrumentos espantosos, con la que los humanos moldeamos el mundo y nos creemos que el mundo es como nosotros lo hemos hecho. Gaspar sufre una despiadada educación que obedece a las leyes del lenguaje, una auténtica «tortura verbal», que lo aparta de su vida, de su mundo interior, de su forma de ver. Sin embargo, siempre nos queda la posibilidad de buscar por detrás de lo aprendido.

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