Tarajal

28/06/2017 Comentarios desactivados en Tarajal

Desmontando la impunidad de la frontera sur

No son personas… son “inmigrantes” y se les puede disparar con balas de goma para que se ahoguen y no invadan “nuestro” territorio. Se puede hacer… y se hace… y después se dice que no se ha hecho nada mal y que la culpa es de los muertos porque ya sabían el riesgo que estaban corriendo, o de Marruecos que no actúa con suficiente contundencia.

Objetividad inconsciente

28/06/2017 Comentarios desactivados en Objetividad inconsciente

Como gente moderna que somos, estamos habituados a ver el mundo a la luz de las concepciones y los principios fundamentales de la ciencia moderna, hasta tal punto que creemos haberlos extraído de la experiencia y la observación.

Claus Peter Ortlieb, “Objetividad inconsciente. Aspectos de una crítica de las ciencias matemáticas de la naturaleza

La ciencia moderna establece una forma determinada de ver el mundo condicionada por la utilización de una herramienta específica, las matemáticas, con la cual se trata de ordenar el caos y de hacerlo comprensible para unas mentes estructuradas por medio de la misma herramienta: la lógica-matemática.

La ciencia moderna “cree que su propia forma de conocimiento es la única posible y que los miembros de otras culturas, que llegan a resultados distintos, han de ser simplemente gente estúpida u obcecada”.

Patria

27/06/2017 Comentarios desactivados en Patria

Fernando Aramburu, Patria, Tusquets, 2016

Si ahora mismo no está usted leyendo Patria, permítame decirlo, es un perfecto imbécil. No será porque “la gran novela sobre el conflicto vasco” no le llame a voces desde todos los escaparates y mesas de novedades. No será porque no se lo digan a todas horas en la radio y en la prensa. Se está usted perdiendo un hito histórico, al Galdós de nuestra generación. ¡Qué digo Galdós! ¡Dostoievski redivivo! Sí, un imbécil. Y un antiespañol, además. (Juan Luis Sotés)

Es curioso que en las sociedades neocapitalistas, la palabra escrita, la literatura, no ostente ningún poder salvo cuando la hegemonía ideológica dicta y decide que se debe servir de la literatura para llevar a cabo su imposición narrativa… (J. H. Pizarroso)

si la literatura es una lucha contra el cliché, tal y como defendía Martin Amis, en Patria asistimos a una derrota al menos parcial de la misma (Iban Zaldua)

No he leído esta novela y lo más probable que no la lea nunca. Cuando empecé a ver la forma en la que se exponía en lo escaparates y en las mesas de novedades de las librerías, ya sabía que no era una de las novelas que leería alguna vez. Más tarde cuando leí algunas de las numerosísimas reseñas laudatorias en medios en los que no son habituales las reseñas literarias, me quedó aún más claro que no la leería. Incluso algún tiempo después, tras leer una entrevista con el autor en la que este confesaba algo así como que su objetivo era “lograr la derrota literaria de ETA”, ya no solo pensé que no la leería sino que me repugnaba solo la idea de pensar en hacerlo. No creo que una buena novela se escriba con un objetivo y mucho menos si éste es el de “derrotar” al enemigo, el de “vencer”. Me quedó bastante claro, aunque sin haberla leído no puedo afirmarlo rotundamente, que se trataba de un libro más de tantos en los que hay buenos y malos, en el que los malos se arrepienten de sus crímenes, mientras que los buenos, con su gran generosidad, les perdonan tras haberlos vencido y derrotado. Un libro en el que los personajes son planos, los hechos narrados son planos y en el que todo es plano. Me imagino una novela kitsch “sin matices ni ambigüedad, sin las complejidades y los vacíos y espantos y contradicciones y vértigos y asperezas y claroscuros morales de la memoria real y de la verdadera historia y el arte verdadero”, tal como definió Javier Cercas lo kitsch en El impostor.

Mis suposiciones han sido confirmadas por las últimas reseñas que he leído:

– Juan Luis Sotés, “Patria, la novela que emocionó a Spielberg

– Jabo H. Pizarroso, “La literatura de la Patria, o la patria de la literatura

– Iban Zaldua, “La literatura ¿sirve para algo? Una crítica de Patria de Fernando Aramburu

– Javier Rodríguez Hidalgo, “Patria de Fernando Aramburu: una novela que refleja muy bien el conflicto austrohúngaro”

 

Mis dos mundos

18/06/2017 Comentarios desactivados en Mis dos mundos

Sergio Chejfec, Mis dos mundos, Candaya, 2008

La inmovilidad, la espera y todas las situaciones relacionadas, por un lado, y las acciones y los intercambios con el prójimo, por el otro. Yo buscaba el límite delicado entre ambas partes, como si viviera bajo protesta en cada uno de ambos mundos. Como me ha pasado en otras ocasiones, no hace falta decir que no llegué a ninguna conclusión perdurable, ni mucho menos evidente (…) Pero en mi caso no había disyuntiva moral ni existencial, más todavía, veía que mis dos mundos no estaban separados de manera pareja ni correlativa…

Mis dos mundos son en realidad muchos mundos. Al menos, más que dos. Pero son mundos que no están separados, de forma que los límites entre ellos se pueden buscar pero nunca se van a encontrar. Sergio Chejfec camina, como Rober Walser en El paseo, pero a él ninguna caminata le ha brindado auténticas revelaciones: “No ha sido en mi caso como en el pasado, cuando los caminantes sentían reencontrarse con algo que sólo se ponía de manfiesto en el trance de andar”. A pesar de ello, Chefjec es un caminante que nunca dejará de caminar y si camina por algún motivo quizá sea, como él dice, “para sentir un tipo específico de ansiedad, que llamaré ansiedad nostálgica, o nostalgia vacía”, una ansiedad nostálgica que “vendría a ser un sentimiento de privación de nsotalgia cuando no se tiene la opción de sentir una nostalgia real”.

A lo largo de las poco más de cien páginas del libro el autor indaga sobre el tiempo, sobre la escritura, sobre su propia vida, sobre la existencia de los otros, sobre la naturaleza, sobre la impostura, sobre las formas de mirar y de mirarse… pero siempre sin llegar a ninguna conclusión, sin alcanzar certezas… indagar sobre nuestra propia naturaleza, no para conocerla sino “para ocultarla, para creer que la dejamos atrás… para mentir y seguir adelante”. Para mentirnos a nosotros mismos y poder continuar viviendo.

Reseñas:

– Javier Avilés, en El lamento de Portnoy

– Enrique Vila-Matas, “Doctor Finnegans y Monsieur Hire

Reseña de Patricio Pron

William Kentridge, Untitled Artist and Model Drawing

“Ahora me acuerdo de Kentridge, el famoso sudafricano cuyos personajes dibujados, en especial uno, por quien tiene una especial inclinación, de nombre Félix, tanto que según parece es su alter ego, raramente miran hacia el punto de vista de la imagen.”

 

racismos

11/06/2017 Comentarios desactivados en racismos

“El integrismo democrático predica contra el racismo excluyente, mientras practica un racismo incluyente de efectos todavía más perversos. Se presume de aceptar a negros, gitanos, orientales o africanos, a condición de que se comporten exactamente como blancos occidentales modernos, es decir, a condición de que dejen de ser negros, gitanos, orientales o africanos; labor civilizadora ambientada con empalagosos cantos folclóricos al mestizaje, antes accidente intranscendente, ahora eficaz método de exterminio de las diferencias y de unificación en la grisalla.”

Agustín López Tobajas, Manifiesto contra el progreso

Manifiesto contra el progreso

11/06/2017 Comentarios desactivados en Manifiesto contra el progreso

Agustín López Tobajas, Manifiesto contra el progreso, José J. de Olañeta Editor, 2013

Hay un cuadro de Klee (1920) que se titula Ángelus Novus. Se ve en él a un Ángel al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava su mirada. Tiene los ojos desencajado, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la Historia debe tener ese aspecto. Su cara está vuelta hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, que acumula sin cesar ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero una tormenta desciende del Paraíso y se arremolina en sus alas y es tan fuerte que el ángel no puede plegarlas… Esta tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas mientras el cúmulo de ruinas sube ante él hacia el cielo. Tal tempestad es lo que llamamos progreso.

Walter Benjamin, Angelus Novus

 

La idea de progreso es mucho más que una simple idea, es una ideología que, en el sentido acuñado por Marx, es una idea que sirve para legitimar un sistema de dominación. El sistema de dominación capitalista se encuentra legitimado por determinadas “verdades” incuestionables que se han convertido en objeto de idolatría. La idea de progreso continuo, de crecimiento, de evolución es la “verdad” más importante sobre la que se ha construido el capitalismo.

En este libro, Agustín López Tobajas, con una perspectiva probablemente demasiado “espiritualista” para algunos, arremete contra esta ideología desde diversos ángulos, cuestionando lo que se considera como incuestionable y denunciando las consecuencias destructoras de la vida del sistema social construido sobre la creencia en el progreso continuo, el crecimiento ilimitado y la desmesura.

Entrevista a Agustín López Tobajas

ecologismo

11/06/2017 Comentarios desactivados en ecologismo

El movimiento ecologista ha sido engullido en poco tiempo por la capacidad asimiladora del sistema social. Gustosamente enredado en la trampa burocrática de las estructuras administrativas, con un discurso acomodaticio y claudicante, carente de todo planteamiento global, vendido por necesidades de imagen al pragmatismo de lo inmediato y, respetuoso siempre con los fundamentos intocables del sistema (…) ha desembocado finalmente en un cívico reformismo higiénico-sanitario, cuando no en fructífera comercialización del naturismo y la salud (…) ahogado quizá en los botes de pintura con que los ecologistas pretenden teñir de verde el turismo, la moda, el desarrollo, la empresa, el progreso y, en suma, la modernidad y sus formas de vida. Triste destino el de un movimiento que nació pregonando su voluntad de construir un mundo nuevo y acaba reparando a toda prisa las grietas para tratar de impedir que se hunda el viejo. (…) La fusión de la moda ecologista con la mentalidad cientifista y las exigencias de la mercadotecnia genera la expansión de una “conciencia verde”, imprescindible ya para vender cualquier cosa. (…) “Gestión eficaz de los recursos naturales para un desarrollo sostenible” (…) una visión rigurosamente económica y burocrática de la naturaleza (…) Lo que para todas las culturas tradicionales fue templo, la mentalidad moderna lo convierte en almacén (…) es la rendición incondicional de quienes iban para revolucionarios y han terminado plantando flores en los jardines del Nuevo Orden Mundial. (…) El reciclado y las fuentes alternativas de energía, emblemas de la mentalidad ecologista, son un fiel reflejo de su verdadera dimensión: se alteran los procedimientos para dejar intactos los resultados, que quedan de este modo reforzados y justificados (…) el reciclado y las fuentes alternativas de energía pueden resultar saludables siempre que, con una tecnología elemental, se apliquen de forma estricta a necesidades reales, pero se convierten en artimaña solapada cuando, mediatizados por la industria, sirven a necesidades ficticias. (…) Un generador eólico gigante o una central de paneles solares son monstruos no mucho menos aborrecibles que los ingenios a los que pretenden reemplazar. Por doquier el consumismo verde reemplaza al consumismo polícromo del capitalismo convencional. De visión del mundo a metodología de la producción industrial: ése ha sido el camino recorrido por el ecologismo en las últimas décadas. (…) incapaces de entender que los métodos acordes con una forma de vida realmente humana serán por necesidad menos eficaces y menos productivos que los promovidos por la barbarie industrialista, lo que, lejos de ser un inconveniente, es una providencial limitación y una defensa contra el demonio de la desmesura. Nada más irritante que esos cánticos a la eficacia “alternativa” con que algunos ecologistas tratan de competir en productividad, es decir, en majadería y desatino, con los defensores del sistema.

Agustín López Tobajas, Manifiesto contra el progreso (extractos del capítulo IX)

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