Agatha

31/01/2021 Comentarios desactivados en Agatha

Sara Mesa y Pablo Martín Sánchez, Agatha. A partir de una historia esbozada por Herman Melville, La uÑa RoTa, Segovia, 2017.

«Agatha es el texto más fascinante que Melville jamás escribió, puede que sea una de las historias más interesantes que jamás escribió Hawthorne, y la historia más extraordinaria que Melville y Hawthorne jamás escribieron juntos.»  (Wyn Kelley)

 

Hay un faro al final del camino, un anciano, una lumbre, dos mujeres, un perro, sopa de cebolla.

Melville, en una de sus cartas a Nathaniel Hawthorne, le hablaba de una historia «real» que le habían contado a partir de la cual se podría escribir un buen relato. A Melville le hubiera gustado que Hawthorne escribiera el relato, pero jamás lo hizo. Melville, al parecer, tampo lo escribió, aunque también podría ser que lo hubiera escrito y se hubiera perdido.

Sara Mesa y Pablo Martín Sánchez escriben, cada uno por su lado, el relatio que Melville y Hawthorne jamás escribieron. Basándose en los datos que Melville proporcionó a Hawthorne se aventuran por caminos diferentes para construir sendos relatos. El de Sara Mesa lleva por título «Un reloj y tres chales». El de Pablo Martín Sánchez, se titula simplemente «La historia de Agatha». Son dos formas totalmente diferentes de abordar una misma historia. El relato de Sara Mesa está narrado por una de las protagonistas de la historia como un conjunto de breves recuerdos con los que va tejiendo toda la historia. El de Pablo Martín Sánchez es más «erudito» y está narrado por un hombre, por él mismo, adoptando la forma de una historia dentro de otra historia de la que él mismo es el protagonista que encuentra de una forma misteriosa el manuscrito del relato que, con el título La isla de la cruz, escribió supuestamente Melville.

Sara Mesa sabe mirar dentro de los corazones. Pablo Martín Sánchez se queda en la superficie de las citas, las referencias eruditas y en los hechos concretos.

 

 

 

Un amor

31/12/2020 Comentarios desactivados en Un amor

Sara Mesa, Un amor, Anagrama, 2020

Ilustración de la cubierta: Gertrude Abercrombie, Girl Searching, 1945

 

así es como comienzan los disfraces

Sara Mesa, en sus novelas, acostumbra a plantear situaciones que incomodan al lector. Esta, su última novela, también crea una atmósfera que obliga a dudar, a cuestionar certezas y a revisar prejuicios de todo tipo sobre el amor, sobre el deseo, sobre el sexo, sobre el poder, sobre la soledad, sobre la dependencia…

En esta novela, con forma de tragedia, Sara Mesa reflexiona, entre otras cosas, no sobre el deseo sino sobre la construcción del deseo, especialmente en las mujeres, que, tantas veces, necesitan sentirse deseadas para saber que son alguien. Otras reflexiones tienen que ver con la soledad, con la fragilidad de quien es considerado por los demás como un intruso, o con la vigilancia a la que la sociedad somete a las mujeres, cuya vida íntima y sus relaciones están siempre sometidas al escrutinio de la comunidad. Un amor es, sobre todo, una novela que trata del desamor.

Sara Mesa es una escritora impresionista. El lenguaje preciso y las frases escuetas son la herramienta de Sara Mesa para crear atmósferas.

La ilustración de la cubierta no podía haber sido más acertada.

Gertrude Abercrombie, «Girl Searching» (1945)

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Cicatriz

08/12/2019 Comentarios desactivados en Cicatriz

Sara Mesa, Cicatriz, Anagrama, Barcelona, 2015

… las cicatrices se generan con la culpa
MARTA SANZ, Amor fou

Gente de lo más normal, ¿eh?

 

Sara Mesa se adentra, como siempre, en territorios inexplorados… Vidas vacías y hastiadas que, perdidas en el tedio y en la inmensidad de la nada, buscan algo que no saben lo que es… Las tramas que teje Sara Mesa en sus novelas requieren de su maestría para que el resultado sea brillante. En otras manos, los temas tratados por esta autora quedarían ridículos, si no patéticos.

En una sociedad patológica, las relaciones humanas son patológicas. La relación que mantienen los protagonistas de esta novela también es patológica, porque sus vidas están vacías y no se pueden llenar de ninguna manera. Relaciones desiguales, ambiguas, abusos de poder, la seducción como escapatoria a la sumisión…

Uno de los protagonistas de la novela, Knut, podría ser el protagonista de À rebours de Huysmans, o el protagonista de la novela de Knut Hamsun, Hambre

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Cuatro por cuatro

01/11/2019 Comentarios desactivados en Cuatro por cuatro

Sara Mesa, Cuatro por cuatro, Anagrama, Barcelona, 2012.

CIERTAS REBELDÍAS son imposibles de emprender si uno no sabe qué hay detrás del muro […] no hay posibilidad de rebelarse, salvo con la negación del ser.

¿Es mejor vivir libres y desprotegidos o vivir controlados y protegidos?

 

Los ojos de toda la humanidad están mirando el foso en el que nos precipitamos…

Estamos encerrados en un cubículo de cuatro por cuatro. Algunas veces se abre un pequeño hueco por el que algunos podemos ver lo que ocurre en el exterior, o al menos, podemos intuirlo, pero nadie hace nada. Es mejor tapar el hueco y no mirar. Estamos encerrados en nuestros pequeños cubículos en un mundo en el que las leyes que imperan son las del poder y las del mercado. Cuatro por cuatro son las dimensiones de la celda en la que vivimos controlados y ¿protegidos? de la inseguridad que conlleva la libertad.

Sara Mesa construye una historia inquietante que nos obliga a mirar hacia dentro de nosotros mismos, hacia nuestros miedos, hacia nuestras inseguridades y hacia nuestras seguridades, para ponerlas en cuestión…

Un silence parfait règne dans cette histoire.
Sur les bras du jeune homme et sur ses pieds d’ivoire
La naïade aux yeux verts pleurait en le quittant.
On entendait à peine au fond de la baignoire
Glisser l’eau fugitive, et d’instant en instant
Les robinets d’airain chanter en s’égouttant.

Alfred de Musset, Namouna

 

p. 85:
¿Es mejor vivir libres y desprotegidos o vivir controlados y protegidos?

p. 170:
El lenguaje despojado de vida, descarnado, en vísceras: eso es lo que me parece el análisis sintáctico. Palabras moribundas bajo una lupa, significados agonizando como un pez coletea fuera del agua: eso es la semántica. Balbuceos incomprensibles, tartamudeos abruptos: eso es la fonética.

p. 184:
El poder crece cuando se entrega al poder: uno más uno es siempre uno más grande. Todos los demás quedamos fuera de esa aritmética. Ni siquiera sumamos; ni siquiera restamos.

p. 217:
Así funcionan las cloacas: el olor del agua rezuma de vez en cuando, su rumor nos apela; pero nunca se ven, nunca se habla de ellas, jamás existen.

p. 219:
Sólo nos queda la vergüenza, raudales de vergüenza, ríos y mares de vergüenza. ¿Qué clase de mundo es éste, cuando un loco nos dice que deberíamos estar avergonzados?

p. 228:
Los ojos de toda la humanidad están mirando el foso en el que nos precipitamos…

p. 237:
Creo en la reencarnación, pero dentro de esta misma vida. En las distintas vidas que se suceden dentro de esta vida. En el extrañamiento, en la ausencia de reconocimiento del que fuimos ayer. En la falta de sorpresa ante el que seremos mañana, aunque aún no podamos anticipar ni lo más mínimo que forma albergaremos. Creo en la disolución de la identidad. Creo en la ruptura. Me rompieron a mí; creo por tanto en la imposibilidad de ser reconstruido.

p. 242:
Se refiere al peligro del mundo exterior, anticipa que quizá habrá que hacer más sacrificios para lograr la protección que todos buscamos.

p. 254:
¿Por qué no hiciste nada para evitarlo? ¿Por qué vienes aquí a contarme verdades? ¿Por qué no le cuentas la verdad a otra gente? ¿Por qué nadie se atreve a hacerlo?

p. 259:
El placer no es la niña. El placer es controlar la disponibilidad de la niña. El placer es borrar en la niña otra noción del mundo que la de una dimensión de cuatro por cuatro, o la de los ratitos en los que el mundo se expande cuando está él a su lado.

p. 259:
LOS HABITANTES de la ciudad practican el mercadeo constantemente. Su forma de vida es la transacción. No hay producción alguna. Se mercadea con cosas que se tocan y con cosas intangibles, con cosas puras y sucias, con personas, objetos y conceptos.

Referencias:

El libro al que se refiere el Director, o Sr. J., al contar la historia del siervo Gerasim es, cómo no, el maravilloso relato La muerte de Iván Illich, de Tolstoi, una de las mejores fábulas sobre el sentido de la vida -y de la muerte- que he leído jamás.

La inquietante historia que lee en su libro Isidro Bedragare es la de La Calera de Thomas Bernhard.

Parte de las palabras que pronuncia Ledesma la última vez que habla con Isidro Bedragare están inspiradas en la escena del discurso del “loco” Doménico en la película Nostalgia, de Tarkovski.

La paradoja sobre la indisponibilidad del propio cuerpo en relación con el suicidio que aparece planteada en los papeles de García Medrano pertenece al Diario metafísico de Gabriel Marcel.

También en los papeles de García Medrano, la cita sobre héroes y mercenarios corresponde a Masa y poder, de Elias Canetti, y la alusión a un relato fantástico está referida a La puerta en el muro, de H. G. Wells.

Por último, el poema que cierra el libro es de Alfred de Musset. Fue escogido por su liviandad y por su prodigiosa capacidad de contrapunto frente a la historia que se narra en este libro.

Mala letra

30/10/2019 Comentarios desactivados en Mala letra

Sara Mesa, Mala letra, Anagrama, Barcelona, 2016.

 

Como si acaso fuese posible sacar buena letra de un lápiz torcido.

 

¿Es posible sacar buena letra de un lápiz torcido? Sara Mesa es una escritora indócil, insumisa, que escribe torcido. Los relatos de este volumen están escritos con mala letra. Como la propia autora ha confesado en alguna ocasión, su mirada de la realidad es turbia y provoca incomodidad. Estos relatos nos obligan a seguir escribiéndolos nosotros mismos, e incluso a reescribirlos mirándonos a nosotros mismos.

p. 22:
Era otra vez el maestro de ciencias, obsesionado con mi manera de coger el lápiz. Parece que tuvieras un muñón, me decía, se te van a hacer callos en los dedos, así sólo te sale mala letra, vas a escribir bien cueste lo que cueste, ¡vas a escribir bien cueste lo que cueste!, repetía, y me mostraba el reverso del cuadernillo con sus dos dibujitos de las manos -está bien claro, ¿no?-, una cogiendo el lápiz bien, la otra cogiendo el lápiz mal, el secreto para una escritura armoniosa y delicada es tomar bien la pluma, sin apretarla, y escribir siempre despacio, no como yo, bruta, cabezota, terca como una mula, te empeñas en hacerlo mal queriendo.

p. 30:
Como si acaso fuese posible sacar buena letra de un lápiz torcido.

p. 75:
Lo primero que debe aprender una niña a cierta edad -y yo ya había cumplido diez años- es a callarse.

p. 101:
El mundo es impasible ante cualquier cosa que suceda, por inusual, horrible o cruel que ésta sea. Visto así, el mundo no tiene mucho que ver, realmente, con nosotros.

p. 188:
Conjuraba el peligro escribiendo sobre el peligro. Dándole forma al horror evitaba la realización del horror. Escapaba.

Cara de pan

12/07/2019 Comentarios desactivados en Cara de pan

Sara Mesa, Cara de pan, Anagrama, Barcelona, 2019

 

Ilustración de la cubierta: Gala Pont

 

… mirándose sin hablar, sin tocarse, y luego el giro, cada uno hacia una dirección, el viejo hacia la derecha, cabizbajo, asimétrico, su caminar de loco, hacia el pasado; la niña hacia la izquierda, cabizbaja, asimétrica, su caminar de loca, hacia el futuro.

En un mundo en el que lo natural y lo normal es la perversión, la sospecha, la violencia, en el que la suciedad está en la mirada, lo anormal, lo raro es siempre culpable y las cosas más simples son difíciles de creer. Vivimos en la sospecha permanente y cualquier actitud que no se ajuste a la norma debe ser perseguida.

Una delicia leer a Sara Mesa. Un libro al que llegué por la imagen de la portada: alguien que se esconde del mundo rodeada por hierbas y pájaros…

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