Tristano muere

18/11/2022 Comentarios desactivados en Tristano muere

Estupideces, las personas no mueren, me veo en la obligación de precisar, quedan solo hechizadas… lo dijo un escritor al que deberías conocer, nosotros quedamos hechizados por aquellos que nos aman, pero por aquellos que nos aman mucho mucho mucho, nos quedamos ahí, flotando en el aire como globos, pero no nos ve nadie, solo nos ven aquellos que nos aman, pero aquellos que nos aman mucho mucho mucho, y ellos, poniéndose de puntillas, con un pequeño impulso, un saltito de nada, nos cogen de las piernas que ya se han vuelto de aire y nos arrastran hacia abajo, reteniéndonos, pues, si no, empezaríamos otra vez a volar, a levitar, pero ellos, cogiéndonos del brazo, nos retienen aquí abajo, en ese abajo en el que están ellos, como si nada hubiera pasado, como se montan ciertas pequeñas ficciones en la vida, por conveniencia social, para no quedar mal con el tendero o con el del estanco que te conoce de toda la vida y que diría pero qué raro ese de ahí paseando del brazo con su mujer que fluctúa en el aire…

Antonio Tabucchi, «Tristano muere»

Poemas de guerra

05/03/2022 Comentarios desactivados en Poemas de guerra

Elena Zaslavsky (Lisichanks, 1977) es poeta, periodista y figura pública. Actualmente vive en Lugansk. Ha escrito cuatro libros de poesía, es articulista en varios medios y editora de un periódico en Lugansk para la Academia Estatal de la Cultura y las Artes. Su nombre ya figura en la Antología  «15 siglos de poesía rusa», que se publicó en Moscú .

Poemas de Guerra

Pan negro

3.5.2014

Durante mucho tiempo no hubo problemas. Mucho.
Durante mucho tiempo no hubo guerra. Mucho.

Los niños tuvieron tiempo de crecer,
los nietos tuvieron tiempo de crecer.
Los bisnietos no han tenido tiempo, aún.

Y el hijo dijo: «Me marcho. Lo siento».
Y el nieto dijo: «Yo también. Déjame ir «.
Y los bisnietos ya estaban crecidos.

Y de nuevo fluía la sangre caliente.
Y la patria se desgarra.
Y se tornaron hermano contra hermano, uno contra otro,

Y manaba leche negra de los senos.
Y la sangre era negra en los corazones,
Como la antracita, nuestro carbón de Krasnodon.

El último estrato. Desde las entrañas inaccesibles.
Arriba del mismo infierno.
La Historia quiere cambios
Y fría, fría, fría piedra negra de molino.

Nos convertimos en el pan negro de la guerra,
Nosotros, que éramos dorado grano.

Черный хлеб

03.05.2014

Долго не было беды. Долго.
Долго не было войны. Долго.

Успели дети подрасти.
Успели внуки подрасти.
А правнуки пока что не успели.

И сын сказал: «Я ухожу. Прости».
И внук сказал: «Я тоже. Отпусти».
И правнуки заметно повзрослели.

И снова кровь горячая лилась.
И Родина кроилась и рвалась.
И брат на брата шел, а друг на друга.

И стало черным молоко в сосцах.
И стала черной кровь в людских сердцах,
Как антрацит, наш краснодонский уголь.

Последний пласт. Из недоступных недр.
Наверх. Из самой преисподней.
История желает перемен
И крутит, крутит, крутит черный жернов.

Мы стали черным хлебом на войне,
А были… были золотые зерна.

En la barricada principal

5.8.2014

En la barricada principal
en el blanco Balaklava
Mira su muerte.
Y ella, que se había vestido toda
de rojo sangre como el carmín,
Le dijo: «Ven a mí.
Como te amo, te amaré,
Te besaré, seré clemente,
te sacaré de aquí,
Y olvidarás tu nombre.
te llevaré a mi cama cojeando,
mi cama cubierta de rosas,
te acostaré en ella,
Y te olvidarás de todos «.

Pero hasta entonces, él es mi soldado,
el que apunta al enemigo.
Hay muerte en sus ojos,
A la luz de sus pupilas dilatadas.

*Balaklava es un río en Crimea. Pero paradójicamente, también significa Pasamontañas.

На главной баррикаде

08.05.2014

На главной баррикаде
В белой балаклаве
Он глядит на Смерть.
А она-то вся при параде,
Рот в крови, как в помаде,
Говорит ему: «Иди ко мне.
Как же я тебя любить буду,
Целовать буду, миловать буду,
Уведу тебя я отсюда,
И как звать тебя, позабудут.
А постель моя в ковылях,
А постель моя вся в росе,
Уложу на нее я тебя,
Позабудешь и ты обо всех».

Но пока стоит мой солдат,
Хоть и взят врагом на прицел.
Он со Смертью глаза в глаза,
И в расширенных зрачках его свет.

Estos rusos

3.6.2014

Estos chicos rusos no cambian:
Guerra, revolución, «ruleta rusa».
Morir es no llegar a viejo
En los siglos XIX, XX,
en el siglo XXI.

A estas chicas rusas no les cambian:
Esposa decembrista, enfermera.
Amar y guardar,
Mientras su corazón revolotea en el pecho,
En los siglos XIX, XX,
en el siglo XXI.

Tú eres mi niño ruso:
La guerra, la milicia,  morir por tu país.
Nada cambia,
Nada cambia.
Los demonios saltan,
Y los ángeles están esperando en el umbral de la eternidad.

Soy tu chica rusa:
La Cruz Roja, un vendaje blanco, alcohol puro.
te protegeré
de lo inhumano
con mis plegarias.

Y llega la primavera, brotan los manzanos,
Cantan sobre la vida y desprecian las cenizas,
Y así, ellas, -ortodoxas,
rusas,-  tras la oración, alzan sus rodillas.

Эти русские

03.06.2014

Эти русские мальчики не меняются:
Война, революция, «русская рулетка».
Умереть, пока не успел состариться,
В девятнадцатом, двадцатом,
Двадцать первом веке.

Эти русские девочки не меняются:
Жена декабриста, сестра милосердия.
Любить и спасать,
Пока сердце в груди трепыхается,
В девятнадцатом, двадцатом,
Двадцать первом веке.

Ты же мой русский мальчик:
Война, ополчение, умереть за Отечество.
Ничего не меняется,
Ничего не меняется.
Бесы скачут,
А ангелы ждут на пороге вечности.

Я твоя русская девочка:
Красный крест, белый бинт, чистый спирт.
В мясорубке расчеловечивания
Будет щит тебе
Из моих молитв.

А весна наступает. Цветущие яблони
Поют о жизни, презревшей тлен,
Так, будто они — православные,
Русские и после молитвы встают с колен.

Fronteras

7.7.14

Compartimos una frontera.
La línea del frente. La línea de la vida.
Soñamos con la otra,
Esto es todo lo que nos queda ahora.

Yo no olvido…
Pero una vez más — una vez más —
La comunicación se corta en el móvil,
Queda por conexión el corazón.

Ni el perdón, ni la venganza,
Sólo el dolor crucifica su pecho,
Ya nada queda de la vía del tren,
Sólo queda la Vía Láctea.

Y las estrellas que brillan en el cielo,
Tras los puentes reventados,
Vuelo hacia ti para saber
Que has llegado alto.

Границы

7.07.14

Нас разделяют границы.
Линия фронта. Линия жизни.
Мы будем друг другу сниться,
Это все, что осталось нам ныне.

Я ничего не забыла…
Но снова – в который раз –
Обрывается связь мобильная,
Остается сердечная связь.

Ни прощения, ни отмщения,
Только боль распинает грудь,
Не осталось путей сообщения,
Только Млечный Путь.

И по звездам, что в небе светятся,
Через взорванные мосты
Я лечу к тебе, чтобы встретиться
У взятой тобой высоты.

Y la guerra repartió nombres.

08/24/2014

Y comenzó la guerra
A repartir los nombres
De los Héroes.

Y a la Patria…
La hicieron callar
De pena.

El anillo se cayó
En la plumosa hierba
Del campo.

— ¿Cómo llamarte, engrandecerte,
Cómo quieres que te recuerden,
Guerrero?

— Hay muchos nombres brillantes:
Pero se queman en el fuego de la guerra
Muchos nombres,
Pero a cada punto
Hay sangre.

Mamá y papá nos dieron
Muchos nombres famosos.

Entre ellos están los míos.
Si recuerdas cómo te llamas.

Стала Война раздавать имена

24.08.2014

И стала Война
Раздавать имена
Героям.

А Родина-Мать…
Ей пришлось замолчать
От горя.

Он пал, безымян,
В ковыль да бурьян
В поле.

– Как тя звать-величать,
Как тебя поминать,
Воин?

– Много светлых имен
Опалимы огнем
Войн.

Много чистых имен,
Но на каждом пятно
Крови.

Много славных имен
Мамы, папы нам дали.
Среди них и мое.
Поминайте как звали.

Nuestros campos silvestres

03/23/2015

Nuestros campos de amapolas silvestres, del color de la pluma,
Y las trincheras como cinta negra,
Y el cuerpo del soldado que se convierte en un nuevo valor,
Se convirtió en un héroe. A título póstumo.

Nuestros campos de quínoa silvestre y de ajenjo,
exuberantes, cortando el viento,
Plantamos una cruz al lado de los hoyos
Y tenemos nuevas leyendas.

En nuestros campos silvestres de grises cenizas,
con ramos de negros tallos,
Junto a nosotros, aquí, yacen nuestros enemigos,
En nuestra tierra de estepa, en el Donbass.

Nuestros campos de amapolas silvestres, pero del color de la pluma,
Y trincheras como cinta negra
Y somos todos uno, aquel que dio su vida
Para alcanzar nuestros estándares de Victoria.

В наших диких полях

23.03.2015

В наших диких полях маков цвет да ковыль,
И окопы змеятся, как черные ленты,
И врастает солдат телом в новую быль,
Стал героем. Посмертно.

В наших диких полях лебеда да полынь,
Буйны головы, буйные ветры,
Мы с курганами рядом поставим кресты,
И мы новые сложим легенды.

В наших диких полях, что седы от золы,
Почернели бессмертников стебли,
Вместе с  нами здесь лягут и наши враги,
В наши степи, в  донбасскую землю.

В наших диких полях маков цвет да ковыль,
И окопы змеятся, как черные ленты,
И мы все как один жизнь свою отдадим,
Чтобы ввысь вознеслось наше  знамя Победы!

Monsieur Teste

08/02/2022 Comentarios desactivados en Monsieur Teste

Paul Valéry, Monsieur Teste, Traducción de José Luis Arántegui, A. Machado Libros, Madrid, 2008

Edición original: Monsieur Teste, Éditions Gallimard, Paris, 1960

Edgar Degas, Portrait d’homme (1866)

La incoherencia de un discurso depende del que lo escucha.

Monsieur Teste se construye a sí mismo mediante el pensamiento. Piensa mucho y habla poco, porque cuando tiene algo para decir su pensamiento ya ha cambiado y porque busca la precisión en todo. Monsieur Teste es pura memoria y puro pensamiento.

Marranadas

06/02/2022 Comentarios desactivados en Marranadas

Marie Darrieussecq, Marranadas, Traducción de Regina López Muñoz, Editorial Tránsito, 2022

Edición original: Truismes, P.O.L éditeur, 1996

Quizá sea preferible ser una cerda satisfecha; sobre todo, porque esa satisfacción no proviene de la fruta podrida que te arrojan, sino que la has elegido, la has conquistado tú.

José Ovejero

«El director de la cadena me agarraba la teta derecha con una mano y en la otra sostenía el contrato»

Homo Faber

05/02/2022 Comentarios desactivados en Homo Faber

Max Frisch, Homo Faber, Traducción de Margarita Fontseré, Editorial Seix Barral, 1967

Edición original: Homo Faber. Ein Bericht, Suhrhamp Verlag, 1957

Manía del técnico: convertir la creación en algo útil, porque no la soporta como compañera, no sabe cómo tratarla; la técnica es un ardid para eliminar el mundo como resistencia, por ejemplo reduciéndolo por medio de la velocidad, para no enfrentarnos con él.

Un ingeniero, un hombre, adorador de la técnica, de las matemáticas, del cálculo de probabilidades. Es el «homo faber», el hombre que se cree que es el artífice de su propio destino. Sin embargo, la vida siempre nos sorprende incumpliendo las leyes con las que pretendemos controlarla.

Dice que es una tontería que una mujer pretenda ser comprendida por un hombre: el hombre (dice Hanna) quiere que la mujer sea un misterio para entusiasmarse y excitarse con su propia incomprensión. El hombre sólo se escucha a sí mismo, según Hanna; por eso la vida de una mujer que aspire a ser comprendida por un hombre no puede ser más que un fracaso. Así dice Hanna. El hombre se considera el soberano del mundo y en la mujer sólo ve su propio espejo. El soberano no está obligado a aprender el idioma de sus súbditos; pero la mujer sí está obligada a aprender el idioma de su señor, aunque de nada le aproveche: por el contrario, aprende un lenguaje que siempre le hace quedar mal.

Desde la línea

09/12/2021 Comentarios desactivados en Desde la línea

Joseph Ponthus, Desde la línea, Traducción del francés de Regina López Muñoz, Siruela, 2021

Edición original: À la ligne: Feuillets d’usine, Éditions de la Table Ronde, 2019

Al matadero
Voy como quien va
Al matadero

La línea es el matadero. Hay que ganar dinero. Ya no sabemos vivir de otra forma. Cuando hay que ganar dinero para poder vivir, hay que estar dispuesto a cualquier cosa. A lo que sea. A trabajar sin parar. En la línea.

Joseph Ponthus escribió un poema sobre el trabajo de los esclavos modernos. Un poema sobre su vida en la línea. Y poco después se murió de cáncer, con 42 años.

Creo que él mismo dijo en alguna entrevista que una de sus fuentes de inspiración era la Prosa del Transiberiano, de Blaise Cendrars. Otra, la menciona en el libro, es El diario de un obrero, de Thierry Metz.

El futuro es un lugar extraño

25/11/2021 Comentarios desactivados en El futuro es un lugar extraño

Cynthia Rimsky, El futuro es un lugar extraño, Penguin Random House, Buenos Aires, 2017

¿Sabes lo que no soportan? Que a pesar de todo lo que hicieron para aniquilarnos continuemos siendo críticos.

Desde que comenzó a buscar su pasado, el sistema evolucionó tanto que si comenzara hoy, aparecería otro pasado.

El futuro es un lugar en el que, cuando llegamos a él, encontramos que nada es como habíamos creído que sería. Es, por tanto, un lugar extraño. Nunca habríamos pensado que el futuro sería tan traidor.

Cathia Rimsky encarna en esta gran novela la memoria desobediente de la memoria oficial. En Chile, las luchas contra la dictadura durante los años 80, terminaron con un gran pacto. Es la historia de una “entrega”. Los antiguos luchadores por la libertad se convirtieron fácilmente en piezas del puzzle neoliberal. Algo muy parecido a lo que ocurrió en la “modélica” transición española. Transiciones tan mentirosas como el sismo que se produjo en Chile el 27 de febrero de 2010, un sismo “mentiroso porque había dejado intactas las fachadas y destruido los interiores”, pero al revés, ya que se cambiaron las fachadas para mantenerlo todo igual e incluso peor.

El vendedor de alfombras

18/11/2021 Comentarios desactivados en El vendedor de alfombras

Mariano Fortuny, «El venedor de tapissos» (Museo del Monasterio de Montserrat)

Un profesor norteamericano y su esposa cuentan que en un pueblo de Capadocia les salió al encuentro un joven educado. Aunque por sus maneras obsequiosas se dieron cuenta de que se trataba de un vendedor de alfombras, como estaban cansados, aceptaron beber un vaso de té en su tienda, conviniendo de antemano en que no iban a comprar. Permanecieron allí tres horas, compararon las costumbres de americanos y turcos, tocaron temas de historia y política, el joven hablaba un inglés excelente.

-Vivimos un grato momento -asegura el profesor-. Compramos dos alfombras preciosas y a un precio muy conveniente, una ganga.

En Dalyan la mochilera tiene oportunidad de hablar con uno de los numerosos vendedores de alfombras que pululan por cualquier lugar turístico. Es un experto en psicología y un estudioso de las culturas, sabe cómo reaccionan latinos y gringos, de qué forma abordar a un japonés, las diferencias entre un italiano y un francés.

-Cuando entran en mi tienda no me interesa mostrarles la mercadería. Los interrogo acerca de su trabajo, el hotel donde alojan, las ciudades que visitaron… hasta que me armo un mapa de su psicología, del dinero que poseen y el que están dispuestos a gastar. En la siguiente hora conduzco la conversación hacia la cultura e historia de Turquía, les relato la vida de las comunidades aisladas, la forma en que trabajan la lana, el origen de los diseños. Por su propia cuenta comienzan a mirar las alfombras. Como sé la cantidad de dinero que llevan encima, mi labor consiste en guiarlos hacia los tapices que están a su alcance. Si no compran, no hay problema: lo que aprendí me servirá para convencer a otros clientes. Sin salir del pueblo, conozco el mundo.

Al llegar a este punto el vendedor se ausenta. Para no aburrirse, revisa las alfombras colgadas en los muros.

-¿Te gusta alguna?

-Te advertí que no vine a comprar.

– Y no quiero venderte. Sólo por curiosidad, dime ¿cuánto pagarías por esa? -señala la alfombra que estuvo observando la turista.

Le da una cifra extraordinariamente baja.

-Eres una mujer inteligente, eso me gusta-. Y propone una cifra más alta.

Una hora después el vendedor se queda con sus antiinflamatorios, algunas liras turcas y sus zapatillas de lona. Ella recibe a cambio una pequeña alfombra y la sensación de haber desbancado al casino.

CYNTHIA RIMSKY, «Poste restante»

Perderse

13/11/2021 Comentarios desactivados en Perderse

Annie Ernaux, Perderse, Traducción de Lydia Vázquez Jiménez, Editorial Cabaret Voltaire, 2021

Edición original: Se perdre, Éditions Gallimard, 2001

Ninguna otra solución, aparte del trabajo intelectual, o perderme.

Una mujer que desea perderse, en el amor, en el sexo… y en la escritura. Éste es el diario de una mujer obsesionada. El diario de una mujer enajenada. Es dolor escrito, el dolor de una espera carente de esperanza. Una búsqueda de sí misma, de sus pasiones, sus deseos, sus angustias y, sobre todo, de la absoluta necesidad del cuerpo del otro en el que poder “perderse”, como se pierde en la escritura. No podía hacer otra cosa que esperar la llamada telefónica del hombre cuyo cuerpo desea de forma obsesiva.

No es una historia de amor, es la historia de un enamoramiento apasionado que no es correspondido más que en forma de satisfacción sexual. Es el diario de una mujer absolutamente seducida por el cuerpo de un hombre del que no puede prescindir. Una mujer obsesionada que siempre espera, aun sabiendo que no hay nada que esperar (“le pire, c’est de continuer à attendre alors qu’il n’y a plus rien à attendre”), algo más, un poco de cariño, un poco de amor, pero que se conforma con ser necesitada, con excitar al otro.

Annie Ernaux tiene la valentía de poner por escrito sus deseos sexuales y las formas en las que estos son satisfechos, algo que las mujeres siempre han tenido que ocultar, aunque los hombres puedan hacerlo con total naturalidad y sin exponerse a ninguna crítica.

p. 40:
La sombra de la verdad solo puede darse en la escritura, no en la vida.

p. 78:
Sé muy bien que lo que me hace escribir es eso, la falta de realización del amor, ese abismo.

p. 82:
Evidencia: objetivamente, las cosas del sexo, los gestos, son los mismos cuando se está enamorado que cuando no se está enamorado.

p. 164:
Ninguna otra solución, aparte del trabajo intelectual, o perderme.

p. 198:
No puedo decir que los hombres me pierden, es mi deseo el que me pierde, la sumisión a (o la búsqueda de) algo terrible, que no entiendo, nacido en la unión con un cuerpo, y desaparecido justo después.

p. 199:
Lo sabía, pero mientras no se dicen (o escriben: en literatura sin rodeos, ni alusiones), las cosas no existen.

p. 250:
He querido hacer de esta pasión una obra de arte en mi vida, o más bien esta relación se ha convertido en pasión porque he querido que fuera una obra de arte.

p. 261:
… sé que no estoy ya en su mundo de gloria o de sufrimiento por la escritura, sino en el de la piel, del dolor y del deseo por alguien.

p. 330:
Lo más terrible es que en el pasado buscaba a un hombre para “estabilizarme”, para contar con una fraternidad. Ahora lo busco únicamente por el amor, es decir, lo que más se parece a la escritura, por la pérdida de mí misma, la experiencia del vacío colmado.

Siesta

06/11/2021 Comentarios desactivados en Siesta

Francisco Bores, «L’Après-midi d’un faune» (1943)

Para mí la Siesta es el Llamado al Camino de la Evidencialidad Mística, y está en el ángulo de Oscuridad y Deslumbramiento, lo oscuro por reverberación, o sea la claridad del darse del Ser por supresión de la Figura y Rumbo que se nos antoja imposible. El mundo en Siesta no marcha; a la Noche las estrellas le ponen dirección de marcha. Por ello la Intelección prospera en la Siesta y no en la Noche.

(Pero esto ha de ser dado en versión, es decir en metáfora, no en definición. Quien tenga la metáfora de la Siesta, la dé. Yo se la pediré al gallo insomne de la Noche de la Siesta).

Hay que hacerle arte al místico, a la Pasión, pero no a lo Real, a la pasión de vivir.

MACEDONIO FERNÁNDEZ (1940)
Música: Claude Debussy, «Prélude à l’aprèsmidi d’un faune«

Le Faune:

Ces nymphes, je les veux perpétuer.
Si clair,
Leur incarnat léger, qu’il voltige dans l’air
Assoupi de sommeils touffus.

Aimai-je un rêve ?
Mon doute, amas de nuit ancienne, s’achève
En maint rameau subtil, qui, demeuré les vrais
Bois mêmes, prouve, hélas ! que bien seul je m’offrais
Pour triomphe la faute idéale de roses.

Réfléchissons…
ou si les femmes dont tu gloses
Figurent un souhait de tes sens fabuleux !
Faune, l’illusion s’échappe des yeux bleus
Et froids, comme une source en pleurs, de la plus chaste :
Mais, l’autre tout soupirs, dis-tu qu’elle contraste
Comme brise du jour chaude dans ta toison ?
Que non ! par l’immobile et lasse pâmoison
Suffoquant de chaleurs le matin frais s’il lutte,
Ne murmure point d’eau que ne verse ma flûte
Au bosquet arrosé d’accords ; et le seul vent
Hors des deux tuyaux prompt à s’exhaler avant
Qu’il disperse le son dans une pluie aride,
C’est, à l’horizon pas remué d’une ride
Le visible et serein souffle artificiel
De l’inspiration, qui regagne le ciel.

O bords siciliens d’un calme marécage
Qu’à l’envi de soleils ma vanité saccage
Tacite sous les fleurs d’étincelles, Contez
« Que je coupais ici les creux roseaux domptés
« Par le talent ; quand, sur l’or glauque de lointaines
« Verdures dédiant leur vigne à des fontaines,
« Ondoie une blancheur animale au repos :
« Et qu’au prélude lent où naissent les pipeaux
« Ce vol de cygnes, non ! de naïades se sauve
« Ou plonge… »

Inerte, tout brûle dans l’heure fauve
Sans marquer par quel art ensemble détala
Trop d’hymen souhaité de qui cherche le la :
Alors m’éveillerai-je à la ferveur première,
Droit et seul, sous un flot antique de lumière,
Lys ! et l’un de vous tous pour l’ingénuité.

Autre que ce doux rien par leur lèvre ébruité,
Le baiser, qui tout bas des perfides assure,
Mon sein, vierge de preuve, atteste une morsure
Mystérieuse, due à quelque auguste dent ;
Mais, bast ! arcane tel élut pour confident
Le jonc vaste et jumeau dont sous l’azur on joue :
Qui, détournant à soi le trouble de la joue,
Rêve, dans un solo long, que nous amusions
La beauté d’alentour par des confusions
Fausses entre elle-même et notre chant crédule ;
Et de faire aussi haut que l’amour se module
Évanouir du songe ordinaire de dos
Ou de flanc pur suivis avec mes regards clos,
Une sonore, vaine et monotone ligne.

Tâche donc, instrument des fuites, ô maligne
Syrinx, de refleurir aux lacs où tu m’attends !
Moi, de ma rumeur fier, je vais parler longtemps
Des déesses ; et par d’idolâtres peintures
A leur ombre enlever encore des ceintures :
Ainsi, quand des raisins j’ai sucé la clarté,
Pour bannir un regret par ma feinte écarté,
Rieur, j’élève au ciel d’été la grappe vide
Et, soufflant dans ses peaux lumineuses, avide
D’ivresse, jusqu’au soir je regarde au travers.

O nymphes, regonflons des souvenirs divers.
« Mon œil, trouant le joncs, dardait chaque encolure
« Immortelle, qui noie en l’onde sa brûlure
« Avec un cri de rage au ciel de la forêt ;
« Et le splendide bain de cheveux disparaît
« Dans les clartés et les frissons, ô pierreries !
« J’accours ; quand, à mes pieds, s’entrejoignent (meurtries
« De la langueur goûtée à ce mal d’être deux)
« Des dormeuses parmi leurs seuls bras hasardeux ;
« Je les ravis, sans les désenlacer, et vole
« A ce massif, haï par l’ombrage frivole,
« De roses tarissant tout parfum au soleil,
« Où notre ébat au jour consumé soit pareil. »
Je t’adore, courroux des vierges, ô délice
Farouche du sacré fardeau nu qui se glisse
Pour fuir ma lèvre en feu buvant, comme un éclair
Tressaille ! la frayeur secrète de la chair :
Des pieds de l’inhumaine au cœur de la timide
Qui délaisse à la fois une innocence, humide
De larmes folles ou de moins tristes vapeurs.
« Mon crime, c’est d’avoir, gai de vaincre ces peurs
« Traîtresses, divisé la touffe échevelée
« De baisers que les dieux gardaient si bien mêlée :
« Car, à peine j’allais cacher un rire ardent
« Sous les replis heureux d’une seule (gardant
« Par un doigt simple, afin que sa candeur de plume
« Se teignît à l’émoi de sa sœur qui s’allume,
« La petite, naïve et ne rougissant pas : )
« Que de mes bras, défaits par de vagues trépas,
« Cette proie, à jamais ingrate se délivre
« Sans pitié du sanglot dont j’étais encore ivre. »

Tant pis ! vers le bonheur d’autres m’entraîneront
Par leur tresse nouée aux cornes de mon front :
Tu sais, ma passion, que, pourpre et déjà mûre,
Chaque grenade éclate et d’abeilles murmure ;
Et notre sang, épris de qui le va saisir,
Coule pour tout l’essaim éternel du désir.
A l’heure où ce bois d’or et de cendres se teinte
Une fête s’exalte en la feuillée éteinte :
Etna ! c’est parmi toi visité de Vénus
Sur ta lave posant tes talons ingénus,
Quand tonne une somme triste ou s’épuise la flamme.
Je tiens la reine !

O sûr châtiment…
Non, mais l’âme
De paroles vacante et ce corps alourdi
Tard succombent au fier silence de midi :
Sans plus il faut dormir en l’oubli du blasphème,
Sur le sable altéré gisant et comme j’aime
Ouvrir ma bouche à l’astre efficace des vins !
Couple, adieu ; je vais voir l’ombre que tu devins.

Stephane Mallarmé, L’après-midi d’un faune (Églogue)

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