Los altos

16/10/2021 Comentarios desactivados en Los altos

Alberto Giacometti, “Homme qui marche II” (1960)

Las personas muy altas, aparte del horroroso inconveniente de andar siempre muy lejos de ellas mismas, notándose que caminan a grandes pasos para alcanzarse -yo no podría acostumbrarme a un destino tan travieso- llevan por esto, de continuo, las lastimaduras en la cabeza que todos hemos observado. Debe elegirse a tiempo la estatura “apenas alta”: es mi clasificación; tengo un modelo en casa. No estoy resentido con los altos: no he querido ese formato.

Macedonio Fernández, Una novela que comienza

Poema al astro de luz memorial

14/10/2021 Comentarios desactivados en Poema al astro de luz memorial

Marc Chagall, “En torno a ella”

(Yo todo lo voy diciendo para matar la muerte en “Ella”)

TESIS: Es más Cielo la Luna que el Cielo, si una Cordialidad de la Altura es lo que buscamos.


Astro terranalicio de la luz segunda astro terranalicio de la luz dulce que con aventura extraña visitas las noches de la tierra, unas sí y otras no, pero siempre de una noche para otra con diversa libertad de visita, siempre o más breve o más detenida y cada serie de tus visitas comienzas tímidamente y mitad decreces noche a noche y mitad decreces noche a noche, haciéndote un visitante diferente de noche en noche, para en mínimo ser cual comenzaste partir a un no volver de algunos días.
Astro terranalicio de un día sí y otro no, de una vez más y otra menos, pero que no dejas nunca de serlo.
¿Para qué astro eres entonces visita de sus noches, pues no eres terrenal en tus ciertas ausencias, o es que los otros días piensas en ti sola como sólo en la tierra en las noches de tu plena luz?
Dile a un poeta que no lo sabe todo, si está hecha tu ausencia con un pensar en ti, o quizá con un lucir a otro. Porque poeta es saberlo todo.
Trechos de tu órbita la tierra no los sabe, y ella tan cierta está de algún imposible tuyo para tenerse en sus noches y este amor alternante no se enduda, en tanto en mí, hombre de continuidad en humano amor me puso incurablemente en sospecha.
Pero te amamos tanto, astro de la luz segunda, tu dulce luz tanto amamos memorizando a la tierra el sol no presente con tu luz recuerdo; yo al menos te amo tanto, que cuando vuelves ceso de creer en tu ausencia de ayer y de otros días. También como la tierra, yo creo que sólo por imposible ayer no estabas.
Astro memorioso que esmeras un día de cada dos en tocar de diurnidad la noche terrenal, cual si supieras que la memoria solar de la tierra solaricia es desfalleciente de un día a otro alternado día y si antes y después le has de hacer noches diurnales a la tierra y lo haces tú, tú que no tienes olvido por ausencia, tú que ausente por noches fías en la memoria de ti por la tierra, inquiétaste por la memoria solar de la tierra.
Tutora de la fidelidad terrenal al recuerdo del sol, en eso eres solaricia; pero eres terranalicia en tu fidelidad de compañía a la órbita de la tierra.
He comprendido un misterio tuyo pero éste no.
Terranalicia tú, solaricia la tierra ¿es que velas por toda la memoria en el mundo y amas más las memorias, por más reales, que los presentes? Aquí callo sin comprender.
¿O es que no nos vienes en tu amor sino en un menos amor y en principal cuida del amor solario de la tierra?
Cuando te veo recién arribada, alcanzado por ti nuestro borde, pareciendo vacilar allí y como a emprender un rodar a lo largo del horizonte por gustarlo, y luego te pliegas a un ascenso ¿qué nos quieres decir así?
Quedemos sin saberlo hoy también; mañana, más tarde —para qué son nuestros días sino para trabajar más y otra vez los misterios— más enérgicamente, en buena hora de mi espíritu contemplaré, escucharé el misterio de tu sentido en el misterio todo.
Cuando tú quieres ser el ojo del ciprés y con un mirar obseso aferras nuestra contemplación debemos comprenderte dolorida, tanto como cuando nosotros en un no poder ya resistir nos revolvemos como tú ahora oh único astro que mira (pues todos los otros saetan ásperos de chispas que nunca miraron).
Oh único astro de mirada, nos revolvemos clamando hacia el no ser.
Y ya ahora te desprendiste del follaje y tiendes hacia el horizonte, te serenas, vagas y cuando la nubecilla en gran viento flota, te aguzas flecha disparada de ella vertiginosa para detenerte, serenarte cunado huiste bastante de aquel pasajero copo al que le opusiste tu fuga, caprichosa triste y complacida de tu juego y nuestro asombro, nos encaras con ligereza y en fin vas cayendo con ladeado mirar distraído hacia el borde del mundo.
Y ya te fuiste, con tus pobres dichas y quejas. En toda la andanza, sólo en el perfil de los cipreses lloraste, y tanto que pediste nuestra piedad. Y ahora por faltar tuyo un cielo sin mirada en las noches, ahora sólo habrá astros que agitan, no tú que acompañas.
Oh, sí, acompañas con cuántas gracias saltas de copa en copa siguiéndonos entre los árboles con tus saltitos de luz a sombras.
El único mirar dulce que viene de lo alto es el tuyo el chispear del viaje de indiferencia de las otras estrellas molesta y agita, y no nos mira.
Heridos de ellas, corremos a ti cuando apareces y con dolor nuestro comienza la ausencia tuya.
Sí; porque pudiera que el móvil chispear de las estrellas sea dolor como hay dolor en nosotros pero es que tú, luna, que también sufres, miras y acompañas.
Eres más sabia o afortunada en la mitigación participante.
Qué es la luna no lo sabemos hombres y aun artistas y poetas, qué sentido tiene su ser y sus modos, su adhesión a la tierra, su seguimiento al sol, su mediación mnemónica entre la tierra y el sol y por qué quiere hacer diurnales unas y no otras de las noches terrenas, y tantas cosas más neciamente explicadas, que de ella ignoramos pero que sólo puede explicarlas la doctrina del misterio.
Que el sol te atrae, que la tierra también, que recibes la luz del sol y sin amor, por fuerza la reflejas a la tierra, éstas no son explicaciones; no se nos dice por qué el sol brilla, por qué en torno suyo gira la luna en torno de la tierra, ya que pudo ser otramente; por qué hay una luz interceptable, por qué hay una luz que tiene sombras, por qué ceden a su paso unas cosas y otras no y hay lo opaco y lo traslúcido.
Mecánica dirá por qué, pero yo no pregunto sino para qué razón para el alma, pues conciencia se anula si admite un mundo rígido, y todo el porqué físico no es más que decirme el antes de algo, o sea una evasión no una respuesta.
Lo que anhelamos explicar es qué debemos sentir y adivinar ante estos hechos, ante el comportamiento lunar, qué nos quiere decir y de qué manera concierta con el misterio total único. La espontaneidad, el acontecer libre, no es una respuesta; es un renunciamiento explicativo.
Todavía no poeta, no soy poeta, no hay poeta, pues de eso no se sabe. Hasta ahora, pues, sólo vivimos.
Debió enseñarsenos y debimos entenderlo antes que nuestro saber ignorado innato y luego nuestro acto nos hicieran gustar por primera vez el pecho materno. ¿Pero cómo, se dirá, ha de esperar el niño a conocer el sentido de la luna para empezar a nutrirse, si en tanto morirá? ¿Pero por qué, digo yo, ha de precisar nutrirse antes de entender el sentido de la luna y se ha de morir si deja lo uno por lo otro? La ciencia nada explica, es evidente; pero el poeta no lo dijo nunca tampoco, aún.
Y yo miraré la próxima luna todavía sin entenderla.
Oh luna, que puede amarse, bien me pareces pobrecita del cielo.

Macedonio Fernández (“Poemas”, 1953)

Bibliografía:

La analfabeta

12/10/2021 Comentarios desactivados en La analfabeta

Agota Kristof, La analfabeta. Relato autobiográfico, Traducción de Juli Peradejordi, Prólogo de Josep Maria Nadal Suau, Ediciones Alpha Decay, Barcelona, 2015

Edición original: L’Analphabète, Recite Autobiographique, Editions Zoé, 2004

… uno diría que en La analfabeta Kristof no narra sino que se limita a dejar caer un peso tras otro sin hacer una sola mueca.
[…]
Agota Kristof está imaginando su condición en La analfabeta. ¿Y cómo escribirla, sino pobremente, con un francés a tientas?
[…]
En La analfabeta, Kristof se muestra como una desarraigada, y su escritura también.

JOSEP MARIA NADAL SUAU

¿Cómo habría sido mi vida si no hubiera dejado mi país? Más dura, más pobre, pero también menos solitaria, menos rota; quizá feliz.

El desarraigo del exilio está presente en la escritura de Agota Kristof. Escribió en una lengua que no era la suya, a tientas, con frases que son como martillazos remachando un clavo… Agota Kristof escribe sobre el dolor del abandono, de la pobreza, de la soledad, de la tristeza, del exilio, con palabras que golpean, pero no lo hace con crueldad. Golpea con dulzura.

p. 44:
Me dejé en Hungría mi diario de escritura secreta, y también mis primeros poemas. También dejé a mis hermanos, mis padres; sin avisarles, sin despedirme de ellos, sin decirles adiós. Pero sobre todo, ese día, ese día de finales de noviembre de 1956, perdí definitivamente mi pertenencia a un pueblo.

p. 47:
¿Cómo habría sido mi vida si no hubiera dejado mi país? Más dura, más pobre, pero también menos solitaria, menos rota; quizá feliz.

p. 48:
Para escribir poemas, la fábrica está muy bien. El trabajo es monótono, se puede pensar en otras cosas y las máquinas tienen un ritmo regular que ayuda a contar los versos.

p. 49:
… jornadas de trabajo tristes, veladas silenciosas, esta vida solidificada, sin cambios, sin sorpresas, sin esperanza.

p. 50:
… si estoy triste, es más bien a causa de esa excesiva seguridad en mi presente y porque no tengo nada más que hacer salvo pensar en el trabajo, la fábrica, las compras, la colada, las comidas y nada más que esperar que los domingos para dormir y soñar un poco más con mi país.

p. 54:
… uno se hace escritor escribiendo con paciencia y obstinación, sin perder nunca la fe en lo que escribe.

p. 57:
No he escogido esta lengua. Me ha sido impuesta por el destino, por la suerte, por las circunstancias. Estoy obligada a escribir en francés. Es un desafío. El desafío de una analfabeta.

El ojo

11/10/2021 Comentarios desactivados en El ojo

Vladimir Nabokov, El ojo, Traducción de Juan Antonio Masoliver Ródenas, Anagrama, 1999

Edición original en ruso: Soglyadati, serializado en “Sovremenny Zapiski”, Paris, 1930
1ª edición en inglés: The Eye, Traducción de Dimitri Nabokov, Phaedra, New York, 1965

Ilustración de la cubierta: Portrait of the Marquis d’Afflitto (Tamara de Lempicka, 1925)

Me he dado cuenta de que la única felicidad en este mundo consiste en observar, espiar, acechar, escudriñarse a uno mismo y a los demás, no ser más que un gran ojo, ligeramente vítreo, algo inyectado en sangre, imperturbable. Juro que esto es la felicidad.

La calle se prolongaba en el espejo lateral contiguo al escaparate, pero no era más que una prolongación ilusoria: un coche que había pasado de izquierda a derecha desapareció repentinamente, si bien la calle lo esperaba imperturbable; otro coche que se había estado acercando en sentido contrario, desapareció también: uno de los dos había sido sólo un reflejo.

Nabokov es un embaucador y en esta breve novela queda patente. Toda la novela es un juego de espejos que proporcionan diferentes visiones de lo mismo, con las que el autor juega para divertirse. La realidad y los reflejos de la realidad se confunden incluso para el ojo que todo lo escudriña… Esta novela, escrita en 1930, es probablemente el manantial en el que han bebido escritores como Borges y Bolaño. Nabokov no desaprovecha la ocasión para manifestar su pensamiento crítico con la ironía que le caracteriza en todas sus obras.

p. 30-31:
… un hombre que ha optado por la autodestrucción está muy alejado de los negocios mundanos, y sentarse a escribir su testamento sería, en ese momento, un acto tan absurdo como darle cuerda al reloj ya que, junto con el hombre, todo el mundo queda destruido; la última carta se convierte inmediatamente en polvo y, con ella, todos los carteros; y se desvanecen como el humo los bienes legados a una progenie inexistente.

p. 31:
… la imaginación de lo ilícito tiene un alcance limitado.

p. 31:
¿tener miedo del negro sueño aterciopelado, de la oscuridad uniforme, mucho más aceptable y comprensible que el abigarrado insomnio de la vida? Absurdo: ¿cómo se podía tener miedo de eso?

p. 35:
Porque ahora sabía que después de la muerte el pensamiento humano, liberado del cuerpo, continúa moviéndose en una esfera donde todo está interconectado como antes y tiene un grado relativo de sentido, y que el tormento de un pecador en el otro mundo consiste precisamente en que su mente tenaz no puede encontrar sosiego hasta que no consigue desenmarañar las complejas consecuencias de sus imprudentes acciones terrestres.

p. 39:
Es tonto buscar una ley básica; todavía más tonto encontrarla. Un hombrecillo mezquino decide que todo el curso de la humanidad puede explicarse en términos de los signos del zodíaco, que giran insidiosamente, o como una lucha entre una barriga vacía y otra llena; contrata a un filisteo puntilloso para que actúe como secretario de Clío, e inicia un comercio al por mayor de épocas y masas; y, entonces, ay del individuum particular, con sus dos pobres ues, que grita desesperadamente en medio de la densa vegetación de causas económicas. Por suerte tales leyes no existen: un dolor de muelas puede costar una batalla, una llovizna cancelar una insurrección. Todo es fluido, todo depende del azar, y fueron en vano todos los esfuerzos de aquel burgués avinagrado con pantalones victorianos a cuadros, autor de Das Kapital, fruto del insomnio y de la jaqueca.

p. 66:
Una vez él le llevó un pequeño volumen de Gumilyov, el poeta de la entereza; tal vez valía la pena comprobar si las páginas habían sido cortadas y si el libro estaba quizás en la mesita de noche.

p. 71:
… este decrépito charlatán, poco dispuesto a mantener oculto ni tan sólo un grano de los silos de su experiencia…

p. 86:
La medianoche pronto cerraría por completo el ángulo agudo de las horas…

p. 101:
La calle se prolongaba en el espejo lateral contiguo al escaparate, pero no era más que una prolongación ilusoria: un coche que había pasado de izquierda a derecha desapareció repentinamente, si bien la calle lo esperaba imperturbable; otro coche que se había estado acercando en sentido contrario, desapareció también: uno de los dos había sido sólo un reflejo.

p. 102:
Es espantoso cuando la vida real de pronto resulta ser un sueño, pero ¡cuánto más espantoso cuando lo que uno ha creído que era un sueño -fluido e irresponsable- de pronto empieza a cuajarse como realidad!

p. 107:
Me he dado cuenta de que la única felicidad en este mundo consiste en observar, espiar, acechar, escudriñarse a uno mismo y a los demás, no ser más que un gran ojo, ligeramente vítreo, algo inyectado en sangre, imperturbable. Juro que esto es la felicidad.

Ayer

03/10/2021 Comentarios desactivados en Ayer

Agota Kristof, Ayer, Traducción de Ana Herrera, Libros del Asteroide, 2021

Edición original: Hier, Éditions du Seuil, 1995

“El corazón, si pudiese pensar, se pararía.”

FERNANDO PESSOA

Ayer todo era más bello
la música en los árboles
el viento en mi pelo
y en tus manos tendidas
el sol

Frases cortas cargadas de sentido. Agota Kristof extrae la esencia de cada pensamiento, de cada situación y es capaz de lanzarla hasta el corazón del lector con poquísimas palabras. Agota Kristof desconfía de las palabras, por eso utiliza pocas… cuantas menos mejor, pues las palabras transforman los pensamientos, los deforman y todo lo vuelven falso.

Ayer es un libro tan breve que se puede leer varias veces en el mismo día. Ayer es lo único que queda cuando el presente es una mierda y cuando el futuro seguirá siendo una mierda, aunque el pasado también fuera una mierda. Porque “ayer” es aquello en lo que se concentra lo poco bueno que tuvimos en nuestra vida y que jamás recuperaremos. Ayer es una novela durísima, tristísima, sobre una vida gris. En la que el único, pequeñísimo, rayo de luz se apaga.

p. 16:
… en cuanto se escribe, los pensamientos se transforman, se deforman, y todo se vuelve falso. A causa de las palabras.

p. 25:
Incluso puedo decir que tuve una infancia feliz, porque no sabía que existieran otras infancias.

p. 88:
El tiempo se desgarra. ¿Dónde encontrar los descampados de la infancia? ¿Los soles elípticos paralizados en el espacio negro? ¿Dónde encontrar el camino volcado hacia el vacío? Las estaciones han perdido su significado. Mañana, ayer, ¿qué significan esas palabras? Solo existe el presente. En un momento dado, nieva. En otro, llueve. Luego hace sol, viento. Todo eso es ahora. No ha sido, no será. Es. Siempre. Todo a la vez. Ya que las cosas viven en mí y no en el tiempo. Y en mí, todo es presente.

p. 88:
Ayer fui a la orilla del lago. El agua ahora está muy negra, muy oscura. Todas las noches embarcan entre las olas algunos días olvidados. Van hacia el horizonte como si navegasen por el mar. Pero el mar está lejos de aquí. Todo está muy lejos.

p. 106:
Vete a la ciudad. Allí todavía hay luz. Una luz que volverá pálido tu rostro, una luz que se parece a la muerte. Ve donde la gente es feliz, porque no conocen el amor. Están tan satisfechos que ya no se necesitan los unos a los otros ni a Dios. Por la noche cierran la puerta con doble vuelta de llave y esperan con paciencia a que pase la vida.

Dins el darrer blau

27/09/2021 Comentarios desactivados en Dins el darrer blau

Carme Riera, Dins el darrer blau, Ediciones Destino, Barcelona, 1994

… que no cridin tant, que no facin tan coneixedora la seva religió, que ja tendran temps per pregàries quan siguin dins el darrer blau.

Para quienes el catalán no es nuestra lengua, pero somos capaces de entenderla y disfrutamos leyéndola y conociéndola cada vez mejor, esta novela es una auténtica delicia por la frescura del lenguaje utilizado, el amplísimo y variadísimo vocabulario que la autora maneja en ella y por los continuos cambios de registro, pasando de forma casi imperceptible del lenguaje literario al lenguaje coloquial de clérigos y nobles, al lenguaje coloquial de la calle, al del campo o al de los xueta de la judería de la Ciutat de Mallorca. El catalán mallorquí es la lengua de todos ellos, pero no todos utilizan siempre el mismo vocabulario, las mismas expresiones, las mismas frases hechas, ni las mismas construcciones gramaticales. Carme Riera logra con su escritura que el lector se sumerja en la novela con todos sus sentidos.

Basada en hechos acontecidos en Mallorca a finales del siglo XVII en el marco de la persecución que emprendió la Inquisición de las supuestas desviaciones de la fe por parte de los judíos conversos, aborda una temática de gran actualidad. Los defensores de la verdad oficial no toleran ninguna desviación y están dispuestos a utilizar todos los medios que el poder les otorga para acabar con la más mínima discrepancia. En el siglo XVII fue la persecución de los “judaizantes”… en el siglo XX la de los judíos… y hoy en día la de quienes no quieren someterse a determinados tratamientos médicos… La única alternativa para quienes no comulgan con las verdades oficiales es escapar, marchar lejos, desaparecer en el último azul de la línea del horizonte… “enfora, molt enfora, dins el darrer blau”.

Carme Riera, En el último azul, Traducción del catalán de la autora, Prólogo de Antonio Muñoz Molina, Alfaguara, 2019.

La traducción al castellano, bastante recortada, hecha por la autora, al perder la riqueza y la frescura del lenguaje de la novela original, da como resultado una novela mediocre. Por otra parte, el prólogo de Antonio Muñoz Molina es totalmente prescindible pues no aporta absolutamente nada. El prólogo no habla de la novela, sino de la novela que a Antonio Muñoz Molina le gustaría haber escrito.

Tomás Nevinson

20/09/2021 Comentarios desactivados en Tomás Nevinson

Javier Marías, Tomás Nevinson, Alfaguara, 2021

“Todo se ha gastado, nada se ha obtenido”

Nought’s had, all’s spent,
Where our desire is got without content:
‘Tis safer to be that which we destroy
Than by destruction dwell in doubtful joy.

Nada se tiene, todo está perdido cuando nuestro deseo se colma sin placer. Es mejor ser lo que nosotros destruimos, que al destruirlo no vivir sino un goce dudoso.

W. Shakespeare, Macbeth, Acto III, Escena II

“Todo se ha gastado, nada se ha obtenido”. Es más o menos lo que ocurre leyendo la última novela de uno de los escritores más pretenciosos de la literatura en lengua castellana de todos los tiempos y, sin duda, el más arrogante de todos ellos. Es fácil de leer. Engancha al lector durante casi 700 páginas. Está muy bien escrita. No hay duda de que Javier Marías tiene un gran dominio de la lengua. Hay que reconocer también que ha creado su propio estilo, que es capaz de llenar cientos de páginas para contar una historia facilona en la que se destilan lentamente, a base de continuas digresiones y reflexiones que se repiten una y otra vez cambiando ligeramente la sintaxis, los lugares comunes del pensamiento más ortodoxo que podamos imaginar. Javier Marías, como su protagonista, defiende el Reino, es decir, escribe en defensa del Estado, del orden… y si para ello hay que cometer algunos crímenes… pues ¡qué le vamos a hacer! Hay que proteger “el Reino” para que podamos encontrar pan en las panaderías y para que los acomodados intelectualoides burgueses del siglo XXI que hablamos inglés y chapurreamos en otras lenguas menores podamos pasear tranquilamente por los parques temáticos en los que se ha convertido el mundo.

Lluvias primaverales

20/09/2021 Comentarios desactivados en Lluvias primaverales

Ivan S. Turguéniev, Lluvias primaverales, Versión directa del ruso y prólogo de Víctor Andresco, Club Internacional del Libro, 1984.

Cual lluvias primaverales,
los años alegres,
los días felices,
pasaron como una exhalación…

Si se piensa: en el mundo no hay nada más fuerte…, y más débil que las palabras.

Seducción, honor, pasión, deseos de libertad, amor romántico, viajes… óperas, música, literatura… un aristócrata ruso viaja por la Europa del siglo XIX creyendo poder conquistarlo todo para perderlo todo. Al final de sus días sólo le queda el recuerdo de los días felices que cual lluvias primaverales pasaron como una exhalación…

Eres damisela dehiscente [1] del cencido [2].
Eso eres tú; lindeza de pubertad Gemma.
Sólo mirando a tus ojos y a tu rostro quema
enamorado humilde, corazón enloquecido.

Me batí en duelo con quien te causó ofensa.
Dejé huella, y me dispuse cultivar el erial [3].
Más luego, admití beber el encantado grial [4]
que María Nikoláievna en atracción despensa

y olvidé de tí, promesas esponsales.
Dejé de María… el amor encenegarse [5].
y con avidez, me condujo aborregarme [6].

Años han pasado y ya ni ella ni tú están.
Quedé de ambas como desahuciado patán,
sólo reflexionando, en lluvias primaverales.

[1] adj. Bot. Dicho de un fruto: Cuyo pericarpio se abre naturalmente para que salga la semilla.
[2] adj. Dicho de la hierba, de una dehesa o de un terreno: Que aún no ha sido hollado.
[3] adj. Dicho de una tierra o un campo: Sin cultivar ni labrar. U. m. s. m.
[4] m. Vaso o pláto místico, que en los libros de caballería se supone haber servido para la institución del sacramento eucarístico.
[5]prnl. Meterse en el cieno.
[6] f. que se somete gregaria o dócilmente a la voluntad ajena.

Elkin de Jesús Uribe Carvajal, 26 de mayo de 2008

Centroeuropa

20/09/2021 Comentarios desactivados en Centroeuropa

Vicente Luis Mora, Centroeuropa, Galaxia Gutenberg, 2020.

… en estas tierras azotadas por la historia, lo que encuentras nada más abrir el suelo son anchos ríos de sangre.

Centroeuropa es una fábula sobre un ideal, Europa, construido sobre ríos de sangre. Es el ideal de la modernidad, del progreso, de la libertad. Un ideal perverso perseguido de formas perversas.

La novela es un prodigio de escritura que sigue complejas reglas que imponen dificultades al escritor y constituyen interesantes descubrimientos para el lector. El autor nos explica “cómo está escrita Centroeuropa

Invitado a una decapitación

21/08/2021 Comentarios desactivados en Invitado a una decapitación

Vladimir Nabokov, Invitado a una decapitación, Traducción de Lydia de García Díaz, Anagrama, 2021.

Edición original: Invitation to a Beheading, Weidenfeld & Nicolson, London, 1960.

Una novela kafkiana que, como su autor confiesa en el “prefacio”, no tiene nada que ver con Kafka. También, an algunos aspectos, puede considerarse como grouchomarxiana, sin tener nada que ver tampoco con Groucho Marx, aunque hay diálogos en la novela que podrían estar perfectamente en alguna de sus películas.

Cincinnatus, acusado del más terrible de los crímenes, ha sido condenado a muerte, por decapitación. Su crimen es la “depravación gnóstica, algo tan extraño e inenarrable que era necesario usar circunloquios tales como «impenetrabilidad», «opacidad», «oclusión»…”. Cincinnatus espera en su celda. Sabe que va a morir, como todo el mundo; no sabe cuándo ocurrirá, como todo el mundo, aunque él sabe que será pronto; y sabe cómo va a morir… esto es lo que le diferencia de la mayoría de las personas.

Lucius Quinctius Cincinnatus fue un patricio romano del siglo V a.C., reconocido a través de la historia como un arquetipo de la honradez, la integridad y otras virtudes, como la frugalidad rústica y la falta de ambición personal.

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