El zafarrancho aquel de via Merulana

19/01/2018 Comentarios desactivados en El zafarrancho aquel de via Merulana

Carlo Emilio Gadda, El zafarrancho aquel de via Merulana, Traducción del italiano y nota de Juan Ramón Masoliver, Planeta, 1999.

Título original: Quer pasticciaccio brutto de via Merulana

Publicado por Garzanti Editore, 1957

Semejante arruga negra vertical entre las dos cejas de la ira, en el rostro blanquísimo de la muchacha, lo paralizó, le indujo a reflexión: a arrepentirse, o poco menos.

Con estas palabras concluye Gadda su novela y nos deja, a los lectores que hemos llegado hasta ellas haciendo el enorme esfuerzo de entenderle, paralizados, induciéndonos a reflexión: ¿deberemos arrepentirnos de haber dedicado tanto tiempo a leer algo con tanto esfuerzo para terminar así?

No me arrepiento. En las primeras páginas estuve a punto de abandonar, pero el barroquismo de las descripciones y de la forma de explicar situaciones cotidianas confiere tal irracionalidad a la racionalidad que pronto quedé sometido a las leyes de la narración que impone Gadda en su novela. Gratamente sometido.

Según Vila-Matas:

Gadda, fue un escritor del No muy a pesar suyo. “Todo es falso, no hay nadie, no hay nada”, dice Beckett. Y en el otro extremo de esta visión extrema encontramos a Gadda empeñado en que nada es falso y empeñado también en decir que hay mucho -muchísimo- en el mundo y que nada es falso y todo real, lo que le conduce a una desesperación maniática en su pasión por abarcar el ancho mundo, por conocerlo todo, por describirlo todo. (Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía, 72)

Bibliografía:

– Marla Jacarilla, “Multiplicidad

Anuncios

tener razón

11/01/2018 Comentarios desactivados en tener razón

“Chi è certo d’aver ragione a forza, nemmeno dubita di poter aver torto in diritto.”

(Quien está seguro de tener razón por la fuerza, ni por pienso se le ocurre no tenerla en derecho. )

“Chi si riconosce genio, e faro alle genti, non sospetta d’essere moccolo male moribondo, o quadrupede ciuco.”

(Quien se reconoce genio, y faro de las gentes, mal se figura ser cabo de vela moribunda, o burro de cuatro patas.)

Carlo Emilio Gadda, El zafarrancho aquel de via Merulana, p. 78

hipotiposis dígito-interrogativa

10/01/2018 Comentarios desactivados en hipotiposis dígito-interrogativa

“Amigo, qué amigo, ¿amigo de quién?” Reunidos en tulipán los cinco dedos de la diestra columpiaba aquella flor en la hipotiposis dígito-interrogativa tan común entre los apulios.

Carlo Emilio Gadda, El zafarrancho aquel de via Merulana, p. 51

las causales

10/01/2018 Comentarios desactivados en las causales

Entre otras cosas, sostenía que las inopinadas catástrofes no son nunca consecuencia o efecto, si se prefiere, de un motivo solo, de una causa en singular; antes son como un vórtice, un punto de presión ciclónica en la conciencia del mundo y hacia la cual han conspirado una porción de causales convergentes. Decía también nudo u ovillo, o maraña, o rebullo, que en dialecto vale por enredo. Pero el término jurídico “las causales, la causal” es el que de preferencia brotaba de sus labios: casi a su pesar. La opinión de que fuese menester “reformar en nosotros mismos el sentido de la categoría de causa” según nos venía de los filósofos, de Aristóteles o de Immanuel Kant, y sustituir a la causa las causas, era en él una opinión central y persistente, casi una idea fija, que vaporaba de sus labios carnosos, pero más bien blancos, donde una punta de cigarrillo apagado parecía, colgado de la comisura, acompañar la somnolencia de la mirada y el asomo de sonrisita, entre amarga y escéptica que por inveterada costumbre solía imprimir a la mitad inferior del rostro, bajo aquel sueño de la frente y de los párpados y el negro píceo de la pelambre

Carlo Emilio Gadda, El zafarrancho aquel de via Merulana, p. 6

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando las entradas etiquetadas con Carlo Emilio Gadda en emak bakia.