Una cuestión personal

29/03/2017 Comentarios desactivados en Una cuestión personal

Kenzaburo Oé, Una cuestión personal, Traducción de Yoonah Kim y Roberto Fernández Sastre, Anagrama, 2016

Sooner murder an infant in its cradle than nurse unacted desires. (William Blake, Proverbs of Hell, 1792)

Kafka, ya sabe, le escribió a su padre que lo único que puede hacer un padre por su hijo es acogerlo con satisfacción cuando llega.

Hacía muchos años que Kenzaburo Oé se encontraba en mis listas de escritores pendientes. He decidido empezar por su obra más conocida. La he leído de un tirón, lo que significa que me ha gustado.

Los deseos como parte fundamental de la centralidad del individuo en las sociedades modernas, en la mayoría de las ocasiones, nos conducen hacia la infelicidad. Kenzaburo Oé nos cuenta una historia, con tintes autobiográficos, de desgarro y de conflicto entre nuestros deseos, o lo que creemos que son nuestros deseos, y nuestras obligaciones para con los otros. Creemos que encontraremos la felicidad por medio de la satisfacción de nuestros deseos. Deseos que tienen que ver con formas idealizadas de vida que hemos construido en nuestra imaginación. Pero la vida siempre es otra cosa. La vida es azar, es imprevisible…

Impostura

27/03/2017 Comentarios desactivados en Impostura

Enrique Vila-Matas, Impostura, Anagrama, 1984

Enrique Vila-Matas, En un lugar solitario. Narrativa-1973-1984Impostura, Debolsillo, 2011

Eran días y años en los que nadie quería ser lo que era y todos en silencio deseaban huir de sus nombres y ser, a cualquier precio, otros, aunque para ello fuera preciso vender el alma al diablo, mudarse de cama y de enfermedad en una Barcelona que era el más gigantesco hospital.

La novela de los descubrimientos:

Creyó descubrir que en todas la novelas el narrador siempre es un impostor, y en esta breve novela, Vila-Matas lleva su descubrimiento hasta el punto en el que todos sus personajes son unos impostores. Otro descubrimiento que Vila-Matas desvela en esta obra es “que los escritores inician sus novelas con el único y exclusivo propósito de fundar, en un secreto fragmento de la obra, un reino para su personaje más desvalido”. De esta forma, esta novela no es más que un rincón en el que acoger a unos cuantos personajes desvalidos a los que no les gusta la desolación de sus vidas y que tratan de ser otros para tener otras vidas.

Otra de las cosas, quizá la más importante para él, que descubrió Vila-Matas cuando escribió esta novela fue que, al igual que al hombre desconocido, su tendencia a escribir le había “encadenado de por vida al más noble pero también al más implacable de los amos”.

Alan Pauls, “La voluntad de vivir una vida diferente

“Todas las tardes el mismo trayecto en tranvía en dirección a La Luna, que era su café favorito”
foto: Café La Luna [Plaza Catalunya / Rambla Catalunya. Barcelona 1908]

La muralla china

25/03/2017 Comentarios desactivados en La muralla china

Franz Kafka, La muralla china, Traducción de Alberto J.R. Laurent, Obras completas, tomo IV, Visión Libros, 1983

En el más memorable de todos sus relatos —“la construcción de la muralla china”, 1919—, el infinito es múltiple: para detener el curso de ejércitos infinitamente lejanos, un emperador infinitamente remoto en el tiempo y en el espacio ordena que infinitas generaciones levanten infinitamente un muro infinito que dé la vuelta a su imperio infinito.

Jorge Luis Borges

“Trata de comprender con todas tus fuerzas las órdenes de la Dirección, pero sólo hasta cierto punto: luego, deja de meditar”.

Franz Kafka, La muralla china (1917).

 

Una reflexión sobre el poder, los mecanismos de la sumisión, las creencias y las formas de conocimiento, en el irónico estilo habitual de Kafka. Borges detectó dos obsesiones en la obra de Kafka: la subordinación y el infinito. Ambas quedan patentes en este relato.

La muralla china y otros relatos

La ironía kafkiana comienza por la aparente disimetría entre la obra y la vida del propio Kafka. Recordemos que éste siempre se mantuvo a distancia de la vida gregaria, y esa distancia se juega en la escritura, la soltería y su singular sensibilidad. ¿Por qué, entonces, en la singularidad de su escritura, Kafka construye vidas ficticias que sólo buscan adecuarse a un orden gregario, siendo el propio orden quien se los impide? 

En esta operación hay ironía. Kafka se afirma al escribir, y escribe sobre cómo se va tornando inconcebible afirmarse en un sistema cerrado. Contrasta el espacio de libertad de que goza en la escritura con la imposibilidad de ese espacio en el mundo que narra. Paradoja de quien se libera narrando la muerte de la voluntad misma por liberarse. 

Pero con sus personajes Kafka ironiza. A través del drama en que aquéllos sólo quieren ser acogidos por el poder, van rasgando, casi accidentalmente, la fina capa de racionalidad que el poder pretende exhibir. No es la destreza sino la torpeza del protagonista lo que pone en evidencia el fondo arbitrario en que se funda el poder. Tanto tropieza al desandar los pliegues de la ley, que en su tropezar desciframos la discrecionalidad del sistema adherida a esos mismos pliegues.

Así Kafka sorprende al poder del sistema por el reverso: no combatiéndolo sino inventando el drama de quien sólo reclama ser aceptado por las reglas absolutas del sistema, y en ese reclamo fracasa. No hay una conciencia lúcida que desmonte el alcance despótico de un sistema totalitario, sino un parásito que, queriendo dejar de serlo, revela a pesar suyo el mundo de parásitos que el sistema produce para ejercer su poder. La ironía consiste aquí en invertir el efecto, colocar la fuerza de la interpelación en el drama de lo involuntario, hacer más patético el fracaso en quien no tiene la menor intención de devenir héroe frente a un poder que lo excluye de su rebaño. 

La razón irónica extrovierte extremando. Exagera lo típico hasta tornarlo tan real como inverosímil. Parodia el engaño generado por el sistema (esa supraverdad fundada en una ficción), llevando ese mismo engaño a su máxima expresión. Muestra un mundo demasiado natural en su despoblamiento de contenido. Pone en evidencia la naturaleza del poder sintonizándose con la desproporción que ese poder hace de sí mismo. Usa el poder de lo absurdo para revelar lo absurdo del poder.  Replica, mediante la exageración irónica, la automitificación que el poder hace para prodigarse. Exagera el mito del poder, pero al hacerlo invita al poder a consentir en su carácter de mito.

Martín Hopenhayn, Crítica de la razón irónica, Buenos Aires, 2001

 

Bibliografía:

-Carlos Rojas, “Escritos sobre la muralla: Benjamin, Kafka, Borges y el imaginario chino

Nunca voy al cine

25/03/2017 Comentarios desactivados en Nunca voy al cine

Enrique Vila-Matas, Nunca voy al cine, Laertes, 1982

Enrique Vila-Matas, En un lugar solitario. Narrativa-1973-1984Nunca voy al cine, Debolsillo, 2011

Dice Vila-Matas en el prólogo de En un lugar solitario, que escribió los catorce relatos breves que componen este volumen a partir de la idea “de que los libros tenían que escribirse con sombra y sentido, ‘contra algo’, siempre contra alguna idea demasiado iluminada y definida, demasiado falta de sombra”. Es por ello, quizá, que ya desde sus primeras obras Vila-Matas es el maestro de las sombras. Al igual que ocurre con las sombras que no queda claro dónde está el límite entre la sombra y la luz, en los relatos y novelas de Vila-Matas es imposible la certidumbre sobre nada. Vila-Matas empezaba a creerse que podía convertirse en escritor y se ejercitaba con pequeñas historias en las que ya se entrevén el estilo y los temas de sus obras futuras.

La idea de “sombra y sentido”, tal como lo confiesa Vila-Matas, procedía de una recomendación de Paul Celan que decía que había que dar a nuestras palabras “sombra bastante”, y de Laurence Sterne que consideraba que las novelas cobraban “más sentido” si se proyectaban en contra de una idea que hubiera sido demasiado aceptada por nuestros contemporáneos.

Nighthawks, Edward Hopper, 1942

Sobre la portada de la primera edición de 1982, en el prólogo de la edición de 2011, nos dice Vila-Matas:

“Para la portada de ese libro que publicó Laertes elegí una pintura de Hopper, Nighthawks, que hoy es inmensamente conocida, pero que en 1982, en España, no lo era nada. De hecho, la portada de Laertes fue la primera en la que apareció una pintura de Hopper en toda la historia de la edición en lengua castellana.”

La ecología del poder

24/03/2017 Comentarios desactivados en La ecología del poder

En 1980, Bernard Charbonneau, ya intuía lo que iba a pasar. Hoy podemos comprobar que sus intuiciones se han hecho realidad. El poder se apodera de todo, de sus críticos y de la ecología.

Un día, el poder se verá obligado a practicar la ecología. Una perspectiva sin ilusión puede llevar a pensar que, salvo catástrofe, el giro ecológico no lo llevará a cabo una oposición minoritaria y desprovista de medios, sino la burguesía en el poder, el día en el que no pueda hacer otra cosa. Serán los distintos responsables de haber arruinado la Tierra quienes procederán a salvar a los pocos que hayan quedado, y que después de la abundancia gestionarán la escasez y la supervivencia. Y es que quienes carecen de prejuicios, no creen en el desarrollo ni en la ecología: sólo creen en el poder.

Bernard Charbonneau, Le Feu vert, autocritique du mouvement écologique, 1980

Henriette (1919-2005) y Bernard Charbonneau (1910-1996)
(hacia 1990)

Extraído de: Ediciones El Salmón

Sobre Bernard Chabonneau

La partida

24/03/2017 Comentarios desactivados en La partida

Ordené traer mi caballo del establo. El criado no me entendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y me monté en él. Oí una trompeta a lo lejos, pregunté al criado su significado. No sabía nada ni había oído nada. Me detuvo en el portón y preguntó: “¿Adónde cabalgas, señor?” “No lo sé”, dije, “fuera de aquí. Siempre fuera de aquí, sólo así podré llegar a mi meta” “¿Así que conoces tu meta?”, preguntó. ” Sí “, respondí , “acabo de decirlo. Fuera de aquí, tal es mi meta.” ¿No llevas provisiones?”, preguntó. “No me son necesarias”, respondí, “el viaje es tan largo que moriré de hambre si no consigo alimentos por el camino. No hay provisión que pueda salvarme. Por suerte es un viaje realmente interminable”.

Franz Kafka, La partida (La muralla china y otros relatos)

Fuera de aquí, tal es mi meta… porque partir, marchar, ponerme en camino… huir… tal es mi meta. No hay otro objetivo: partir siempre…

Enrique Vila-Matas ha utilizado esta frase en varias ocasiones. La primera de ellas en el relato breve titulado Leonardo que forma parte del volumen Nunca voy al cine. Más adelante, en Exploradores del abismo (2007), la volvemos a encontrar:

Voy pensando que un libro nace de una insatisfacción, nace de un vacío, cuyos perímetros van revelándose en el transcurso y final del trabajo. Seguramente escribirlo es llenar ese vacío. En el libro que terminé ayer, todos los personajes acaban siendo exploradores del abismo o, mejor dicho, del contenido de ese abismo. Investigan en la nada y no cesan hasta dar con uno de sus posibles contenidos, pues sin duda les disgustaría ser confundidos con nihilistas. Todos ellos han elegido, como actitud ante el mundo, asomarse al vacío. Y no hay duda de que conectan con una frase de Kafka: Fuera de aquí, tal es mi meta.

Al sur de los párpados

22/03/2017 Comentarios desactivados en Al sur de los párpados

Enrique Vila-Matas, Al sur de los párpados, Fundamentos, 1980

Enrique Vila-Matas, En un lugar solitario. Narrativa-1973-1984Al sur de los párpados, Debolsillo, 2011

En el largo invierno de 1978 me dediqué a contar ya instalado en mi casa de la Travesía del Mal de Barcelona, la historia del aprendizaje de un escritor. Aunque la novela es pedante e insoportable, me fue muy útil trabajar en ella porque aprendí precisamente aquello que aprendía mi escritor, es decir que aprendí a escribir. Hace años que ando prohibiendo que alguien la lea. (E. Vila-Matas, “Breve autobiografía literaria”)

Parece evidente que Vila-Matas no estaba muy satisfecho con esta novela, que también podría haberse titulado La inolvidable Joyce. Sin embargo, su lectura es de gran interés para acercarse al proceso creativo de este autor. El tema principal podría ser el de el escritor en busca de su estilo… Pero hay muchos otros temas, característicos de las novelas surrealistas, como el amor o la muerte, y sobre todo el azar y los viajes. El juego entre realidad y ficción y la impostura, constantes a lo largo de toda la obra de Vila-Matas, también se encuentran presentes en esta novela que su autor prohibía que se leyera.

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