El infierno tan temido

13/06/2020 Comentarios desactivados en El infierno tan temido

«El infierno tan temido» (Raúl de la Torre, 1980)

Juan Carlos Onetti, «El infierno tan temido«, Cuentos completos, Alfaguara, 1994

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Anónimo, s. XVI

 

Juan Carlos Onetti dijo en una entrevista que se trataba de un cuento de amor… Quizá sea más bien de desamor, pero igual es que no haya mucha diferencia entre amor y desamor…

 

Astor Piazzola, «El infierno tan temido»

 

El perro tendrá su día

13/06/2020 Comentarios desactivados en El perro tendrá su día

Briton Riviere, » Pallas Athena and the Herdsman’s Dogs» (1876)

Juan Carlos Onetti, «El perro tendrá su día», Cuentos completos, Alfaguara, 1994

[…]

O towards I have forgotten what — enough!
I must recall a man that neither love
Nor music nor an enemy’s clipped ear
Could, he was so harried, cheer;
A figure that has grown so fabulous
There’s not a neighbour left to say
When he finished his dog’s day:
An ancient bankrupt master of this house.

[…]

William Butler Yeats, The Tower

 

Miraba sin verdadero odio ni dolor, invariable para los demás como si estuviera seguro de que la vida, la suya, acumularía rutinas plácidas hasta el final.

[…]

A veces medía con envidia y casi con odio el ímpetu, la juventud ciega de la bestia; otras, imaginaba contagiarse de su salud, de su ignorancia del futuro.

En 1943, Juan Carlos Onetti publicó su novela Para esta noche, que debería haberse titulado El perro tendrá su día. Más tarde publicó este cuento, con aquel título que entonces se resignó a cambiar. Es el relato de una venganza. Cuatro perros doberman son los encargados de la venganza. Pero aparte de estos, otros dos perros, estos de raza humana. Uno organiza la venganza. El otro la ampara. Poder y corrupción de hombres que son peor que perros, para quienes las mujeres son todas unas «putitas, pobres putitas»…

—Doberman —asintió Petrus—. Raza inteligente. Muy refinados. No hablan con los perros policía.

 

El perro tendrá su día, dedicado a Enrico Cicogna (“Para mi Maestro”), traduttore italiano, el mismo que vertió al idioma fundado por Dante, entre otros, a Cien años de soledad, y del creador de Santa María a Juntacadáveres, Para esta noche y La vida breve, está elaborado con el tejido onettiano, de alta densidad, sin concesiones al lector, con un dominio de ambientes, caracteres, situaciones y hasta diferenciaciones tremendas entre una suerte de gamonal, de terrateniente sin escrúpulos, frente a un inspector de policía que sabe todas las triquiñuelas del dueño, pero que, a su vez, se presta a la complicidad.

Con sutileza, se desliza el leitmotiv del relato, que radica en la alimentación de cuatro perros doberman, machos, a los que se les dejará de dar carne por unos días. Puede haber aquí, si se quiere, una rememoración lejana de La vendetta, de Maupassant. Pero este de Onetti es otra cosa. Hay un entramado urdido con hilos finos, o bordado con arte narrativo, con sugerencias e indicios, con una remembranza policíaca. Jeremías Petrus, el protagonista, prepara una celada. Hay una astucia y una premeditación, con las que se construye un edificio verbal deslumbrante, pero, al tiempo, una telaraña que encierra una venganza que se hará representar como un vulgar robo de gallinas.

La caracterización de este personaje comienza de afuera hacia adentro. De la superficie, de los vestuarios y otros ropajes, hasta penetrar en la psicología de un hombre que tiene poder, que manda, que hace lo que le viene en gana. Y que se cree dueño de los destinos de los demás. Sí, un terrateniente, con gustos refinados en champañas y otros licores y aperitivos. Uno que sacia sus ansias carnales con una especie de putica campechana, que sabe de poses y mentiras, y, además, es ducha en esconder “el hastío y el asco” ante un sujeto despreciable que solo tiene dinero.

En la narración, en la que se van dosificando ingredientes de un plato que tiene entradas y otros aditamentos, se advierte, de nuevo, la capacidad de Onetti para el manejo de tensiones, de suspensos, hechos a través de la insinuación, de apenas leves pinceladas. Hay toda una mentira bien montada, aunque no tanto. Porque la coartada es inteligente. El milico principal sabe desentrañarla, pero no puede ir más allá de dar a conocer que él sabe. El dueño lo rinde, con el rebenque incluido como una amenaza en potencia. Lo apabulla con su poder material.

                      “La ciega ansiedad de los hocicos…”

Y aparte de los cuatro doberman, ¿qué otro perro se desplaza por las palabras, los paisajes, el atrezzo, los escenarios? Petrus y Medina, el milico mayor, el comisario, sostendrán un encuentro en el que, cada uno, desplegará sus velas y sabrá que son viejos conocidos en sus mañas, en sus corrupciones, pero habrá uno que será el vencedor, o, al menos, en apariencia. Los doberman, “raza inteligente, muy refinados”, estarán, más que como una presencia necesaria en la ejecución de un hecho sangriento, como un símbolo. Sí, de la fuerza y de la inteligencia en la planeación de una celada mortal. Hay, como se estila en muchos relatos de Onetti, un final con sorpresas y hallazgos inesperados. Una venganza (tema onettiano) ante una infidelidad conyugal.

Reinaldo Spitaletta

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Para esta noche

12/06/2020 Comentarios desactivados en Para esta noche

Juan Carlos Onetti, Para esta noche, Bruguera Editorial, 1986

Ilustración de la cubierta: Neslé Soulé

De todas maneras, antes de que alumbrara el sol lo iban a matar, aquí o en otra parte, y la inquietud de imaginarse atravesando la cantidad de minutos que lo separaban del día sin saber en cuál de ellos lo iban a aplastar se le hacía dolorosa…

¿Quién va a escuchar al que proclame el odio a la injusticia si cada uno, cada uno sobre la tierra no ha estado haciendo su pequeña injusticia diaria? ¿Quién va a prometer un nuevo mundo de odio, de fanatismo, de explotación, si todo eso no estuviera ya en el alma y en la vida de cada uno, si cada uno no viviera su pedazo de nuevo mundo hediondo? Que me dejen escarbar en usted y en el otro y en el otro, y bajo la grasa de la hipocresía aparecerá el fanatismo.

Esta es la historia de una noche en la que un hombre trata de escapar de la muerte en una ciudad sitiada por sus enemigos y abandonada por quienes hasta hacía poco tiempo eran sus amigos.
Alguien la ha comparado con Le Palace de Claude Simon, por el ambiente y la temática. Ambas se sitúan, aunque sin hacerlo explícitamente, en la guerra de España, en una ciudad que puede ser Valencia, en el caso de Le Palace, o Alicante en el de la de Onetti. En ninguna de las dos queda claro dónde ocurren los hechos. Aunque el estilo de Claude Simon es mucho más estudiado y deliberadamente complejo, la escritura de Onetti también rompe con el clásico relato lineal para introducir varios narradores, con diferentes puntos de vista, demostrando una extraodinaria maestría en el manejo del tiempo: pasado, presente y futuro desaparecen para convertirse en ahora… porque siempre es ahora.

Podría ser en cualquier otro lugar y en cualquier otra época, pero parece evidente por algunas manifestaciones del propio Onetti, que se inspiró en los últimos días de la guerra de España, en alguna ciudad como Valencia o más probablemente Alicante, en la que los ideales de quienes luchaban contra el fascismo se disuelven en un “sálvese quien pueda” en el que todos se convierten en enemigos y en donde surge lo peor de cada uno. Persecuciones, torturas y asesinatos… miedo. Nada se puede hacer ya, sino esperar el momento en que todo acabe. «No se puede hacer nada», dicen los escépticos personajes de Onetti o, lo que parece más grave, «nada merece ser hecho».

 

Reseñas:

«Juan Carlos Onetti con su novela Para esta noche, donde de manera oblicua y con mucha libertad reproduce esos terribles últimos días del conflicto en un puerto como Alicante, con los militantes y jerarcas de la izquierda intentando desesperadamente encontrar un barco para escapar. Y si hablamos aquí de la novela, lo cierto es que tampoco hay muchos cuentos hispanoamericanos sobre la guerra civil, a pesar de que uno podría pensar en el relato breve como un género más apto para la contingencia, precisamente por su brevedad.»

Jesús Cano Reyes, “La lejana retaguardia: impacto y huella de la guerra civil española en Hispanoamérica. Conversación con Niall Binns”, Revista Forma, Vol. 14 (2016)

Para esta noche, una novela que considera mal leída durante mucho tiempo porque se la estudió como emergente del contexto argentino del cuarenta, pero que ella vuelve a colocar, merced de comentarios del propio Onetti y de Jorge Rufinelli, como una catarsis ante la imposibilidad de participar en el frente republicano durante la Guerra Civil Española. Advierte que esta obra ejemplifica la ética política onettiana, su posición en los debates de la época entre compromiso y literatura: defiende la necesidad de separar la urgencia ideológica de la creación artística, eludiendo el mensaje directo, ejerciendo la desconfianza a los eslóganes y maniqueísmos para alentar un pensamiento independiente.

María Virginia González, “Sonia Mattalia (2012). Onetti: una ética de la angustia”, Kamchatka, nº 2, Diciembre 2013.

– Marta Álvarez Izquierdo, “Para esta noche de Juan Carlos Onetti et Le Palace de Claude Simon, espace de mort, écritures de guerre”, Revue de Littérature Comparée, 2014/3 (nº 351), pp. 323-341.

– Libia Kancev, «El perro tendrá su día y el perro lo tuvo»

– Emir Rodríguez Monegal, “Para esta noche, de Juan Carlos Onetti”, Marcha, 18 de febrero de 1944.

– José A. Rosado, “Para esta noche de Juan Carlos Onetti: La marginalidad y la búsqueda de legitimidad intelectual”, Latin American Literary Review, Vol. 23, No. 46 (Jul. – Dec., 1995), pp. 33-47.

– Gabriel Saad, “Invariants er systèmes de production du récit dan l’oeuvre de Juan Carlos Onetti. Etude comparée de cinq éditions de Para esta noche”, Université de Paris III.

‘Nuit de chien’ (Werner Schroeter, 2008)

Película de Werner Schroeter inspirada en la novela de Juan Carlos Onetti ‘Para esta noche’ (1943) y en el despedazarse del mundo

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Pavana para una infanta difunta

10/06/2020 Comentarios desactivados en Pavana para una infanta difunta

 

«Todo eso que inevitablemente va a perder, no un día, […] sino que lo va a perder día a día, por el sólo hecho de vivir, por sólo esto que yo digo vivir y que ella no podía nombrar, que ella diría con sólo abrir los ojos, o sonreír, o con sólo esto de estar aquí dormida, abajo de mi cara que no contiene ni da ya nada más que palabras, por nada más que porque el tiempo pasa y hay en ella células trabajando y será extraída, arrancada sin necesidad de violencia, por la simple inevitable realización de algo que se efectúa impensadamente, sin adjetivos, a esta candorosa animalidad inteligente donde está encajada y alimenta sus raíces y apaga de rabia al pasar al lado de uno, imposible y ajena y sin embargo de uno, fue como un hijo que en la distancia y en el tiempo acostumbraron a desconocernos. Pavada para una infancia difunta, deformada, sucia, tibia; pavada para la muerte de un ímpetu, de una serenidad, para la muerte de vivir, nada más que por vivir, porque la detención es imposible y la idea de detención más repugnante aún que el exterminio de la pureza; pavada para la muerte de la niebla en tu pupila, el fantasma que cae con el fin de la noche, el alba de la inexcusable, la tranquila sabiduría, los ojos que vieron, que comparan y recuerdan, los ojos que miran la mirada que están dando.»

Juan Carlos Onetti, Para esta noche, p. 131-132

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