La Folie Baudelaire

26/08/2018 Comentarios desactivados en La Folie Baudelaire

Roberto Calasso, La Folie Baudelaire. Traducción de Edgardo Dobry. Anagrama, Barcelona, 2011.

Primera edición en italiano: La Folie Baudelaire. Adelphi Edizioni, Milán, 2008.

Ma pauvre muse, hélas! qu’as-tu donc ce matin?
Tes yeux creux sont peuplés de visions nocturnes,
Et je vois tour à tour réfléchis sur ton teint
La folie et l’horreur, froides et taciturnes.

(Charles Baudelaire, “La Muse malade”, Les fleurs du mal)

 

Baudelaire aborrecía por lo general lo nuevo que el mundo producía en abundancia en torno a él, a pesar de que lo nuevo era huésped y demonio insoslayable de lo que él escribía.

Charles Baudelaire, alguien a quien se puede considerar formando parte de aquellos artistas del siglo XIX que fueron “demasiado hábiles en el pensamiento solitario”, utilizando la expresión de P. Bourget, y citada por Calasso en la página 347 de su libro, es el centro en torno al que gira la exhibición de Roberto Calasso de su erudición y su conocimiento del arte y de los movimientos intelectuales del siglo XIX. El núcleo principal, alrededor del cual se desarrolla todo el libro, está constituido por los comentarios en los que el crítico Sainte-Beuve se burla de Baudelaire en un artículo publicado en el diario Le Constitutionnelle del 20 de enero de 1862. Como dice Calasso, para Sainte-Beuve, “Baudelaire no sólo es menor, sino inexistente”.

Aun siendo central la figura de Baudelaire, son muchos los artistas cuya obra se analiza en este documentadísimo libro, plagado de citas, de Calasso. Pintores, escritores, críticos y músicos se entrecruzan con sus historias, sus pensamientos, con el común denominador de tres palabras: Moderno – nuevo – décadence: “tres palabras que irradian en cada frase de Baudelaire, en cada aliento.”

Baudelaire aparece como la figura central que da sentido a todo el libro, aunque haya muchas páginas en las que no aparece en absoluto, porque Baudelaire es quien levanta ese imaginario quiosco de marquetería, al que se refería irónicamente Sainte-Beuve, que acoge a todos aquellos que, muchas veces sin pretenderlo, rompieron los moldes en los que se cocía el clasicismo. Casi todos, al igual que Baudelaire, aborrecían por lo general lo nuevo que producía el mundo, a pesar de que lo nuevo era el dominio de todo lo que hacían. Por las páginas de este libro desfilan, además de Baudelaire, artistas de la modernidad y la decadence, o de sus márgenes, como Ingres, Delacroix, Courbet, Manet, Constantin Guys, Degas, Rimbaud, Verlaine, Stendhal, Mérimée, Flaubert, Marcel Proust, Mallarmé, Anatole France, Chopin, George Sand, Berthe Morisot, Wagner…

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El paraíso de Cantor

18/08/2018 Comentarios desactivados en El paraíso de Cantor

El paraíso de Cantor (David J. Smith, 2011)

“¿De dónde viene la idea de que el comienzo de la serie es un trozo visible de raíles invisiblemente tendidos hasta el infinito?”

Ludwig Wittgenstein, «Los rieles del infinito», Investigaciones filosóficas

 

La imperiosa necesidad de la mente racional de captar la realidad nos lleva a transformarla en algo medible y limitado y nos conduce inevitablemente a la angustia y a la ansiedad, y a la nostalgia de infinito que está en el origen del arte, de la religiosidad y de las novelas de Krasznahorkai… Es esta reducción de la realidad a una realidad limitada susceptible de ser captada por la mente humana la que guía las reflexiones de Roberto Calasso en su libro La actualidad innombrable.

Hace pocos días leí La actualidad innombrable de Roberto Calasso. Allí el autor reflexiona sobre la esencia de la actualidad y del Homo secularis, una de cuyas características es la reducción de la realidad a bits con el fin de hacerla perfectamente comprensible para la mente humana. Roberto Calasso dice en su libro: “Expulsado del ‘paraíso de Cantor’, donde aún reinaba lo continuo, también en sus aspectos más desconcertantes, Homo está tentado de construirse un nuevo paraíso, habitado solo por las filas interminables de los bits. Ignorando sin remedio la constitución de la vida consciente, que sería imposible sin lo continuo.”

Algunos días después comencé la lectura de uno de los libros más maravillosos que he leído, Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río, de László Krasznahorkai, y ,como si me hubiera adentrado en «el laberinto imprevisible del azar» al que hace mención este último escritor, me encontré de nuevo con la figura de Georg Cantor, quien para Sir Wilford Stanley Gilmore, autor del libro Ajuste de cuentas con el infinito, “ni siquiera merece que su nombre sea olvidado”. Este autor ficticio, que acusa a Georg Cantor de platónico desgraciado, lastimoso creyente en Dios, y enfermo mental sumido en una grave depresión, escribió un libro de más de dos mil páginas llenas de números para demostrar que el infinito no existe, ya que, “… puesto que la realidad es finita, …, sólo podemos construir el infinito mediante agudas abstracciones y por el hecho de que la verdadera magnitud supera en tal medida la facultad de comprensión e imaginación de la conciencia humana que, al no ser capaz de seguir ese algo real, pero inconcebiblemente grande para ella, lo percibe como infinito, que para ella viene a ser, lógicamente, algo así como el infinito pero no la realidad del infinito, que sólo osan afirmar, construyendo estructuras abstractas, unos matemáticos llamados teóricos, depravados y malvados hasta la médula, sumidos en la investigación de juegos y no de la realidad…”. El infinito es “… una simple construcción, cuya validez no podemos descubrir ni demostrar en la realidad por la sencilla razón de que la realidad no conoce el número infinito, no conoce la cantidad infinita, de que la cantidad infinita no existe para la realidad, porque la realidad sólo existe en territorios finitos, pues, de lo contrario, la propia existencia, la propia realidad serían imposibles…”. A este autor “… le basta escribir el nombre de Cantor para que se perciba que se le ha subido la sangre a la cabeza, pues es Cantor, señala, quien, en contra de todas las cautelas de una mente tan serena como la de Kronecker, selló el espíritu del mundo occidental, la historia escandalosamente limitada del pensamiento científico occidental, él, ese platónico desgraciado, ese lastimoso creyente en Dios, ese enfermo mental sumido en una grave depresión convenció al limitado mundo occidental de que el infinito existe, de que el infinito es parte de la realidad…”

La actualidad innombrable

11/08/2018 Comentarios desactivados en La actualidad innombrable

Roberto Calasso, La actualidad innombrable. Traducción de Edgardo Dobry. Anagrama, 2018

Título original en italiano: L’innominabile attuale. Adelphi Edizioni, Milán, 2017

 

Nada hay más informe que la sustancia de la mente cuando se la separa de Dios.

Malebranche

 

Turistas y terroristas:

El homo secularis es el homo-deus en el que culmina la evolución y la sociedad de humanos es la única realidad de lo que primero fue llamado el «humanismo» y cuya última versión es el «transhumanismo». El mundo actual, el mundo poblado y dominado por el homo secularis, es un mundo que no podemos nombrar porque, aunque creemos que ahora ya lo entendemos todo, es cuando menos entendemos porque hemos perdido la capacidad de mirar más allá de nosotros mismos. Turistas y terroristas son los ejemplos de la búsqueda de significados con los que nombrar el mundo. La actualidad innombrable es la actualidad en la que creemos que todo se puede reducir a información y a bits, «ignorando sin remedio la constitución de la vida consciente, que sería imposible sin lo continuo». Pretender ignorar que la vida se basa en lo continuo y no en lo discreto conduce a los humanos a la nostalgia del infinito y a la pérdida de todo significado.

Monumento a las Nereidas, siglo IV a.C. (British Museum)

«¿Por qué no tienen la rigidez de todas las demás figuras, egipcias o asirias, que se encuentran a pocos metros de distancia? ¿Por qué evocan una idea e blandura que no guarda relación de necesidad con la estabilidad y la solemnidad? Son solo algunas de las preguntas que provoca el Monumento a las Nereidas. Y entre las preguntas aparece también una respuesta no solicitada. Ese templo-tumba es Europa. O, por lo menos, es algo que solo tiene sentido si se lo relaciona con Europa.»  (p. 84)

Quizá aquí Calasso se está refiriendo a las luchas en las que se construyó Europa: entre la necesidad de significado y la construcción del homo secularis, entre la nostalgia de infinito y la entronización de la ciencia empírica.

La Sociedad Vienesa del Gas, que es el título de la segunda parte del libro, en 1939, cortó el suministro a todos los judíos residentes en Viena, ya que el consumo de gas de los judíos comportaba pérdidas a la compañía, porque, a pesar de ser unos grandes consumidores, no pagaban las facturas pues utilizaban el gas para suicidarse. En esta segunda parte, el autor nos ofrece algunos destellos de la vida europea entre 1933 y 1945 a través de los escritos y de la correspondencia de escritores, intelectuales y políticos. Son los años en los que se asienta la actualidad innombrable en la que vivimos.

Avistamiento de las torres:

Baudelaire contó así el colapso de la modernidad: «Vivo para siempre en un edificio que está a punto de colapsar, un edificio corroído por una enfermedad secreta. Calculo dentro de mí, para entretenerme, si una masa tan prodigiosa de piedras, mármoles, estatuas, paredes que están a punto de chocar entre sí quedarán embadurnadas por la gran cantidad de materia cerebral, de carne humana y de huesos triturados.» Calasso concluye sus reflexiones así: «Cuando la ‘noticia’ de este sueño alcanzó a las ‘naciones’, todo correspondía, con un añadido: las torres eran dos, y gemelas.»

turismo

10/08/2018 Comentarios desactivados en turismo

«… se deberá reconocer asimismo que el turismo no es un sector floreciente en el mundo sino que el mundo entero se ha vuelto un sector sometido al turismo.»

Roberto Calasso, La actualidad innombrable, p. 63

censura

10/08/2018 Comentarios desactivados en censura

Yuval Noah Harari, según Roberto Calasso (en su último libro La actualidad innombrable), es un nuevo Maquiavelo al que, como tal, deberíamos tomar en serio, ya que forma parte de una clase de seres que tienen el don de decir con una claridad brutal lo que muchos otros no saben pensar, ni osarían formular. Algunas de sus afirmaciones explican muy bien el mundo en el que vivimos y hacia dónde nos dirigimos:

«En el pasado, la censura ha operado bloqueando el flujo de la información. En el siglo XXI, la censura opera sumergiendo a la gente en informaciones irrelevantes.»

«Tener poder, hoy, significa saber qué es lo que debe ser ignorado.»

Y. N. Harari, Homo Deus, p. 396 (citado en Roberto Calasso, La actualidad innombrable, p. 74)

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