Pandemia y posverdad

08/02/2022 Comentarios desactivados en Pandemia y posverdad

Jordi Pigem, Pandemia y posverdad. La vida, la conciencia y la Cuarta Revolución Industrial, Fragmenta Editorial, 2021

reventar el mundo y reventar la capacidad crítica de las personas, para sí dominar mejor lo que quede del mundo y lo que quede de las personas.

Estamos personalizando a los robots y, a la vez, estamos robotizando a las personas. Vamos hacia una sociedad cada vez más alienada, el aburrimiento de una vida sin sentido, un mundo centrado en los entretenimientos. Nos hemos vuelto más controlables y más manipulables, no estamos atentos, hay obstáculos para sentir y pensar verdaderamente. En la «nueva normalidad» tecnocrática convergen dos formas de poder. Desde 2020 crecen las desigualdades, la capacidad crítica queda enturbiada por el miedo, se impone la lógica del complejo tecnofinanciero. El pensamiento moderno nace con vocación cibernética: lo artificial eclipsa a lo natural, algo ahoga la alegría de vivir. «Nada es verdadero, todo está permitido»: se empaña el espejo de la ciencia, triunfan los disfraces. El pandemonio, ¿por qué? ¿Por qué no? ¿Qué pasó con la salud? ¿Qué pasó con la vida?

Podría ser una buena novela distópica si no fuera una profunda reflexión sobre el mundo que vivimos y el mundo que nos espera si no hacemos algo antes. Este libro es una mirada reflexiva hacia lo que estamos viviendo. Es también un apocalipsis, es decir, una revelación de lo que vendrá. ¿Todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo?

Eazy Sleazy

14/04/2021 Comentarios desactivados en Eazy Sleazy

WE TOOK IT ON THE CHIN
THE NUMBERS WERE SO GRIM
BOSSED AROUND BY PRICKS
STIFFEN UPPER LIPS
PACING IN THE YARD
YOU’RE TRYING TO TAKE THE MICK
YOU MUST THINK IM REALLY THICK

LOOKING AT THE GRAPHS WITH A MAGNIFYING GLASS
CANCEL ALL THE TOURS FOOTBALLS FAKE APPLAUSE
NO MORE TRAVEL BROCHURES
VIRTUAL PREMIERES
IVE GOT NOTHING LEFT TO WEAR

LOOKING OUT FROM THESE PRISON WALLS
YOU GOT TO ROB PETER IF YOU’RE PAYING PAUL
BUT ITS EASY EASY EVERYTHING’S GONNA GET REALLY FREAKY
ALRIGHT ON THE NIGHT
SOON IT LL BE BE A MEMORY YOU’RE TRYING TO REMEMBER TO FORGET

THATS A PRETTY MASK
BUT NEVER TAKE A CHANCE TIK TOK STUPID DANCE
TOOK A SAMBA CLASS I LANDED ON MY ASS
TRYING TO WRITE A TUNE YOU BETTER HOOK ME UP TO ZOOM
SEE MY PONCEY BOOKS TEACH MYSELF TO COOK
WAY TOO MUCH TV ITS LOBOTOMISING ME
THINK IVE PUT ON WEIGHT
ILL HAVE ANOTHER DRINK THEN ILL CLEAN THE KITCHEN SINK

WE ESCAPED FROM THE PRISON WALLS
OPEN THE WINDOWS AND OPEN THE DOORS
BUT ITS EASY EASY
EVERYTHING S GONNA GET REALLY FREAKY
ALRIGHT ON THE NIGHT
ITS GONNA BE A GARDEN OF EARTHLY DELIGHTS
EASY SLEAZY ITS GONNA BE SMOOTH AND GREASY
YEAH EASY BELIEVE ME
ITL’L ONLY BE A MEMORY YOU’RE TRYING TO REMEMBER
TO FORGET

SHOOTING THE VACCINE BILL GATES IS IN MY BLOODSTREAM
ITS MIND CONTROL
THE EARTH IS FLAT AND COLD ITS NEVER WARMING UP
THE ARCTICS TURNED TO SLUSH
THE SECOND COMINGS LATE
THERES ALIENS IN THE DEEP STATE

WE’LL ESCAPE FROM THESE PRISON WALLS
NOW WERE OUT OF THESE PRISON WALLS
YOU GOTTA PAY PETER IF YOU’RE ROBBING PAUL
BUT ITS EASY EASY EVERYTHING S GONNA BE REALLY FREAKY
ALRIGHT ON THE NIGHT
WERE ALL HEADED BACK TO PARADISE
YEAH EASY BELIEVE ME
ITL’L BE A MEMORY YOU’RE TRYING TO REMEMBER TO FORGET
EASY CHEESY EVERYONE SING PLEASE PLEASE ME
ITL’L BE A MEMORY YOU’RE TRING TO REMEMBER TO FORGET

Nos lo tomamos al pie de la letra
Los números eran tan sombríos…
Dirigido por imbéciles de rígidos labios superiores

Caminando por el patio
Intenta tomar el Mick
Debes pensar que soy muy espeso
mirando los gráficos con una lupa
Cancelar todas las visitas
El falso aplauso del fútbol

Más folletos de viajes y estrenos virtuales
No me queda nada que ponerme
Observando desde estos muros de la prisión
Tienes que robar a Pedro para pagar a Pablo.
Pero es fácil, fácil

Todo se va a tornar muy raro
Muy bien, la noche pronto será un recuerdo
que intentarás recordar para olvidar.
Es una bonita mascarilla
Pero nunca te arriesgues
Estúpido baile Tik Tok
Me fui a una cursos de samba

Aterricé de culo
Estoy tratando de escribir una canción
Será mejor que me pongas en contacto con Zoom
Leer mis libros de pedante
Estoy aprendiendo a cocinar
Demasiada televisión me está lobotomizando

Creo que he ganado peso
Voy a buscar otro trago
Luego limpiaré el fregadero de la cocina
Vamos a salir de estos muros de la prisión.
Abrir las puertas y ventanas

Pero es fácil, fácil
Todo se va a poner de miedo.
Muy bien, por la noche
Será un jardín de delicias terrenales
Sí, es fácil, sórdido
Todo es suave y grasiento

Fácil, créeme
Sólo será un recuerdo que tratas de memorizar para olvidar.
Inyección de vacuna
Llevo a Bill Gates en la sangre
Es el control mental
La tierra es plana y fría
Nunca se calienta
El Ártico se ha convertido en aguanieve
La segunda llega con retraso
y hay extraterrestres en el Estado profundo.

Cuerpo perro

11/01/2021 Comentarios desactivados en Cuerpo perro

Pieter Brueghel el Viejo, «El triunfo de la Muerte»

(Publicado originalmente en el año 2009 en el blog, ya desaparecido, «No había futuro»)

No somos nada, loca. Nos enfrentamos al mundo cruel sin corazas, sin cuernos, sin garras ni dientes. Y casi ya sin defensas. Una simple gripe nos manda al infierno. A veces nos sorprendemos pensando cómo hemos llegado hasta aquí, cuántos se fueron, cómo podemos llegar a viejo entre tantas posibilidades de morir. Estamos expuestos al frío y al calor, a impactos y caídas. A millones de agentes invisibles que penetran nuestro cuerpo y lo manchan del antiguo pecado. La enfermedad es una maldición, ¿y quién no está un poco maldito? El disgusto nos enferma. La infelicidad que hemos creado nos enferma. La falta de autoestima nos enferma. El miedo a enfermar nos enferma.

Necesitamos dignidad para andar a dos patas, pero nuestro cuerpo carece de ella. Y la dignidad de los cuerpos bellos es una flor venenosa que hay que tocar con guantes. Si hubiese un estado natural sería el de querer vivir a toda cosa, fluir simbióticamente en el caldo primigenio devorándonos unos a otros, abriéndonos paso sin discernir el hueso de la carne, procreando sin límite. Pero la naturaleza humana está infectada de cultura. Hemos desarrollado soluciones que desencadenan problemas más amplios. Hemos construido un fortín defensivo que nos aísla de nuestro entorno y nos impide vivir de acuerdo con él. Hemos roto el pacto con la naturaleza y hemos sido expulsados del paraíso de la salud salvaje.

En el origen de la civilización moderna está también el origen de las epidemias y de la gestión de la salud a gran escala. Las grandes concentraciones urbanas se convirtieron rápidamente en focos abonados para las diecisiete plagas. La gestión científica de la salud, el poder sobre la vida y la muerte configuró una forma nueva de dominación, un recurso para imponer normas de conducta, infundir miedo y controlar a la población en función de los intereses productivos.

El estado capitalista se alió con la ciencia, de la misma forma que el poder feudal se sostuvo gracias a su alianza con la religión. Desarrolló la clase científica, y con ella la autoridad médica, una casta que expendía milagros por receta a cambio de un porcentaje del PIB. Se impuso una gestión burocrática de la salud, basada en la estadística y en la intervención externa: el cuerpo era un contenedor de miserias que había que disciplinar y corregir constantemente.

Descubrieron un enemigo a su medida: el virus. A la medida de la mercancía y de su desarrollo multiplicado. La rapidez de las comunicaciones terrestres y los flujos migratorios nos convirtieron a todos en terroristas suicidas. Los virus se hicieron mestizos y dejaron de discernir entre cerdos y humanos.

Gracias al virus, la clase médica en alianza con la clase política conquistó un prestigio y un poder creciente. Bastaba con lanzar una amenaza para captar enormes flujos de capital. La gente lloraba en su hombro, se manifestaba pidiendo más dinero para ellos. El estado clínico se impuso por todas partes. Las farmacéuticas conquistaron un poder enorme, influyendo en los gobiernos, desarrollando nuevas formas de destrucción que afianzaban su futuro, financiando campañas de terror por todo el mundo mientras seguían captando fondos para su labor humanitaria.

Se impuso así la Santa Inquisición del Higienismo, auténtica cruzada armada contra la miseria humana, contra lo pobre, lo cutre, lo salvaje, lo usado. Aquí también se impuso la muerte sobre la vida, el exterminio sobre la razón comprensiva, la fumigación del extranjero, el debilitamiento de lo propio y de lo común.

A las maldiciones naturales se añadieron las iatrogénicas, aquellas enfermedades producidas por su tratamiento invasivo. Hubo auténticas plagas, pero siempre había un virus lo bastante repugnante como para cargar con la culpa de todo.

Los mecanismos humanos de defensa sufrieron un colapso. Dejaron de seguir su programa y se lanzaron contra el propio cuerpo, abotargado de química ortopédica. A las maldiciones naturales y a las iatrogénicas se unieron las inmunológicas, producto de una gran confusión.

Sólo los especialistas tienen la solución. La solución siempre renovada para la maldición que siempre se renueva. La solución se llama vacuna, y no se vende de una en una. La vacuna es la mercancía perfecta. Se difunde casi a la misma velocidad que las plagas, en lotes compactos de consumo obligatorio. Ha de renovarse constantemente, a cada nueva mutación del virus producida por ella misma. Envilece a la especie, haciéndola cada vez más dependiente y necesitada de un estado que vele por ella. Si el negocio decae, siempre puede crearse un nuevo virus, sintético o mediático, para el que previamente la industria ha inventado otra vacuna.

Comemos mierda envasada, higienizada y vitaminada, respiramos dolor a cada paso, somos sujetos experimentales violentamente sacudidos por un mundo en constante estado de emergencia, nos infunden terrores virtuales, pero la culpa es del virus y de nuestra incapacidad para enfrentarnos a él siguiendo los consejos de las autoridades sanitarias.

De virus illustribus

28/12/2020 Comentarios desactivados en De virus illustribus

Anselm Jappe, Sandrine Aumercier, Clément Homs, Gabriel Zacarias, De virus illustribus. Crise du Coronavirus et épuisement structurel du capitalisme, Crise & Critique, 2020.

C’est la subordination de toute production, et de toute vie sociale, au but en soi, tautologique, de la multiplication de l’argent à travers l’usage du travail qui reste l’alpha et l’oméga de ce qui nous arrive. Se libérer du sujet automate devient de plus en plus une question de vie et de mort – même si l’issue en est incertaine.

En este ensayo se aborda la situación social, política y económica a la que la humanidad se ha visto abocada como consecuencia de la pandemia de la Covid-19. Se trata de un análisis bastante apresurado, realizado durante los meses de confinamiento, desde la perspectiva de la llamada “teoría crítica del valor”. Sorprende en algunos momentos que se acepta sin ninguna crítica la existencia de una pandemia y de una enfermedad, causada por un virus de la familia de los coronavirus, que provocará una gran mortalidad. El análisis se centra principalmente en las medidas adoptadas a nivel mundial, en el papel que juegan los Estados nacionales en la nueva fase del capitalismo que estamos viviendo y en la orientación de éste a nivel global. Dado que el capitalismo no es un sistema impuesto y dirigido por una elite, sino que es algo que todos construimos diariamente, en esta nueva fase que empezó antes de la “pandemia”, todos adoptamos nuevas formas de comportarnos y de relacionarnos. Los Estados están al servicio de la economía y por tanto adquieren un papel cada vez más importante con el objetivo de restringir las libertades públicas y privadas. La “pandemia” ha servido para acelerar un proceso que ya estaba en marcha en el que el papel del Estado es cada vez mayor en todos los aspectos, y en el que la “servidumbre voluntaria” de la población mundial será cada vez mayor. Las medidas restrictivas de libertades impuestas por los Estados con la disculpa de la “pandemia” y su masiva aceptación son una prueba terminante de que la aceptación social de la vigilancia está aumentando de forma nunca imaginada. La única forma de escapar de este futuro es romper completamente con el sistema de producción y consumo de mercancías y de dinero. La única salida es la ruptura con la existencia del trabajo. Hay que “salir de la economía”. Pero… ¿cómo se hace esto? No dan ninguna fórmula.

Detrás de la máscara

04/12/2020 Comentarios desactivados en Detrás de la máscara

Quítate la mascarilla

01/12/2020 Comentarios desactivados en Quítate la mascarilla

covid-19

30/11/2020 Comentarios desactivados en covid-19

eztabaida zientifikoa orain!!

24/11/2020 Comentarios desactivados en eztabaida zientifikoa orain!!

agua bendita

10/11/2020 Comentarios desactivados en agua bendita

Se propone o se lleva adelante, en distintas partes del mundo, la reapertura de “templos y lugares de culto”. Limitaremos nuestras consideraciones a la Iglesia católica pues, como ejemplo, bastará para señalar un punto que estimamos ineludible y que, curiosamente, parece pasar inadvertido para la jerarquía eclesiástica (no así, hay que admitirlo, para todos los fieles). Occidente se ha caracterizado desde hace siglos por la división del Poder en los polos espiritual y temporal. Aún las Revoluciones que dieron un triunfo a los Estados laicos no aniquilaron ese poder espiritual. En nombre de dicha prevalencia, en efecto, la Iglesia decidió intervenir, a escala global, manifestándose en contra del matrimonio civil homosexual o de la despenalización del aborto. Poco importa cómo le ha ido en esas escaramuzas siendo el hecho determinante que, en nombre del poder espiritual, ha legitimado su intervención sobre el mundo. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 ha propiciado que los templos cierren y ninguna voz de autoridad eclesiástica se alzó para protestar sobre la puesta en jaque de la misión espiritual de la Iglesia. De hecho, se registra una significativa transformación histórica con los decretos de excepción que justifican los diversos protocolos sanitarios en el mundo. Alguien podría sostener que las medidas de excepción ahora requeridas para entrar a un templo no son distintas de las que se piden para ingresar a un supermercado. No obstante, ese hecho habla más de la homogeneización sanitaria que buscan los poderes (sin distinción entre lo sagrado y lo profano) que del hecho religioso mismo (por el cual, dicho sea de paso, no parecen demostrar ninguna piedad). Con todo, el caso se torna diferente si tomamos en cuenta un detalle como la prohibición según la cual no puede haber agua bendita en las fuentes. Tenemos allí una mutación sin precedentes que nos muestra, una vez más, la entrada en un Nuevo Orden Mundial. El aqua benedicta, que cuenta con antecedentes tanto en el judaísmo como en el aqua lustralisde la Roma antigua, podíavanagloriarse de poseer una tradición milenaria. Los textos más antiguos del cristianismo resultan reveladores cuando señalan que el agua bendita debe servir para “restaurar la salud, expulsar enfermedades (nóson apelastikén), desterrar a los demonios (daimónon phygadeutikén) y dispersar todas las trampas por medio de Cristo nuestra esperanza (Constitutiones Apostolorum, VIII, 29)”.Un resquebrajamiento se ha producido en el balance entre los poderes espiritual y temporal. La misma Iglesia que, hasta antesde la pandemia, estimaba necesario intervenir en las legislaciones concernientes a millones de personas en todo el mundo, ahora ha permitido que el poder secular, mediante un decreto jurídico, determine el funcionamiento de su doctrina y su ortopraxis cultual. Pues si se acepta abrir las Iglesias sin agua bendita en las fuentes, se admite la epidemiología que determinó dicha prohibición. Para quienes prohibieron el agua bendita, esta última no es portadora de ningún poder sacro sino, al contrario, se tratade agua común en el mejor de los casos o bien de agua potencialmente contaminante en lo virológico (casi una inversión de agua bendita en agua maldita). Que la Iglesia dé su anuencia, sin la menor discusión, a esta caracterización epidemiológica de sus templos implica que acepta que la naturaleza de su poder sacro sea ahora determinada, legislativamente, por el poder terrenal. Una metamorfosis nunca antes registrada que nos hace entrar de lleno en la Era de los Póstumos donde todo poder sacramental tradicional declina sus pretensiones dogmático-teológicas ante los nuevos Amos del Mundo. No creo que debamos reconocer en el caso analizado un ejemplo de la tesis, por demás interesante, de Giorgio Agamben según la cual la Ciencia es la nueva religión de nuestro tiempo. Se trata, en buena medida, de un fenómeno más complejo. Por supuesto, resulta cierto que no faltan elementos religiosos en las más diversas doctrinas políticas y científicas de los Póstumos. Sin embargo, lo que aquí vemos se asemeja mucho más a los propósitos de un catecismo positivista que, finalmente, triunfa en su versión póstuma. Vale decir, la Física Social de Auguste Comte tiene aquí su peso. Baste recordarlo: “considerada mentalmente, la misa católica ofrece, sin duda, un aspecto muy poco satisfactorio, ya que la razón humana no podría ver en ella, a decir verdad, más que una especie de operación mágica, culminada de una pura evocación” (COMTE, 2012: 645). El positivismo epidemiológico hace a un lado el poder sacro para declararlo, implícitamente, una simple operación mágica sin efecto alguno (pues resulta evidente que no cree en la capacidad sanadora del agua bendita). El positivismo póstumo no es una forma de la ciencia como religión sino un vórtice que absorbe, de manera totalizadora, cada uno de los poderes existentes: religión, ciencia, política, saberes humanísticos de todo tipo para integrarlos en una matriz que se pretende apaciguadora de todas las contradicciones y árbitro incólume de un objetivo supremo: el delineamiento de la Física Social que proveerá a la fabricación de un nuevo mundo donde conceptos tales como religión perderán su sentido hasta ahora conocido para inaugurar un novedoso ciclo histórico. El Sistema del Mundo que se avecina nos está enseñando, poco a poco, días trasdía, el vocabulario de su peculiar gramática del Poder. No deben tomarse a la ligera, por tanto, las declaraciones de los administradores del mundo: nada, después de la cuarentena (o de la pandemia), volverá a ser lo mismo.

Nota: esta modesta observación filosófica que no tiene, como se habrá notado, ningún ánimo de polémica anti-religiosa, debería motivar el ánimo de los teólogos de las más diversas confesiones en toda su pluralidad a pronunciarse sobre lo que está ocurriendo en el mundo sin apelar a eufemismos en el caso de que estimen que aún en algo les compete el destino de la sacralidad occidental.

Fabián Ludueña Romandini, «La peste y el fin de los tiempos«

Marilurlau!

09/11/2020 Comentarios desactivados en Marilurlau!

‘Haztegia’ (2020). Collage: Yumikrum

Badago guztien artean gailendu den erlijioa. Ezker zein eskuineko gurtzaileak dauzka, baita anarkistak ere, eta badabil ahots disidente oro isilarazteko bere txertoa fabrikatzen, pixkanaka.

Traduzco al castellano el artículo publicado ayer en el periódico Independentea, escrito por Asel Luzarraga.

En estos últimos años se ha ido extendiendo, cada vez con más fuerza, una viejísima tradición de la izquierda, en este caso para estigmatizar y ridiculizar a todo los que ponga en duda las voces oficiales de la todopoderosa ciencia y para evitar los debates en profundidad. La estrategia es tan fácil como eficaz, y tenemos al propio Marx como una de las fuentes de esta vieja tradición. No la inventó él mismo, por supuesto, como muchas otras cosas, pero refinó su uso que venía de muy antiguo.

No soy antropólogo, pero quizá, si se buscan, también se podrían encontrar rastros de esa práctica en las primeras comunidades humanas. Incluso entonces habría gente desvergonzada que violaría la autoridad de las verdades de las comunidades. Pero fijándonos en las culturas de los últimos siglos de Occidente, las iglesias fueron las más hábiles utilizando esta técnica, tanto las católicas como otras iglesias protestantes que surgieron de la Reforma, a cual más asfixiante, en cuanto se dejan a un lado los mitos ilustrados que se suelen difundir. En un momento, fue suficiente gritar «¡bruja!» para hacer callar las voces que se querían silenciar, no por un tiempo sino para siempre, y borrar para siempre de todas las páginas de la historia las posturas en contra de la verdad oficial. Así se quemó el conocimiento de muchas mujeres y la influencia que tenían en sus pueblos, no solo en nombre de las iglesias, sino también, muchas veces, en nombre de la ciencia. En la guerra contra toda “superstición”, contrariamente a lo que a menudo se difunde en las narrativas oficiales, los espíritus ilustrados seculares y los inquisidores cristianos se unieron, siendo los primeros a menudo los más despiadados, como bien ha investigado Silvia Federici.

En los últimos siglos, “comunista” e “islamista”, respectivamente, han sido los gritos de guerra más utilizados, no solo para las voces individuales, sino para silenciar a pueblos enteros y, al mismo tiempo, si es posible, como excusa para exterminar a pueblos enteros. Anteriormente, un famoso partido político utilizó el término “judío”, y en nuestro entorno más próximo, «rojo», «separatista» y «terrorista» han sido los términos utilizados para fusilar, encarcelar o torturar con la conciencia tranquila. Sin olvidar otras voces que se han silenciado diciéndoles “españolista”.

Pero, contrariamente a lo que se pueda pensar, y como se puede desprender de lo dicho hasta ahora, para deshacerse de opiniones y posiciones incómodas, la derecha y los defensores del capital no son los únicos que han utilizado la caricaturización de sus enemigos. Marx también creó su anatema, que ha sobrevivido hasta nuestros días, para subestimar a cualquiera que pudiera ser más revolucionario que él: “pequeño-burgués” fue el grito para fortalecer los dogmas del alemán. Más tarde, “contrarrevolucionario” sería también la palabra mágica para blanquear las masacres de los luchadores contra el totalitarismo. Y no puedo olvidar, por supuesto, que quien haga la más mínima crítica al peronismo en Argentina escuchará que le llaman“gorila”.

En los últimos años, sin embargo, hay una religión que ha prevalecido entre todas: la «ciencia», ¿deberíamos llamar a esta religión “zientziatasuna” o “zientziakeria” (1)? Tiene adoradores tanto de izquierdas como de derechas, incluso anarquistas, y está trabajando para silenciar completamente las voces disidentes fabricando su vacuna, poco a poco. Probablemente, hayan estudiado científicamente el mecanismo más eficaz para reconducir a aquellos que no se alineen con las verdades oficiales o para borrar sus huellas. Por el momento, no hay una palabra definitiva, pero hay algunos candidatos: negacionista, anti-vacuna, magufo, pseudocientífico (en los casos más educados) y, mi favorito, marilurlau. Probablemente no escucharías esto último de nadie, porque también el dogma científico, como muchas otras cosas, sólo nos llega en “erdera” (2), tal como nos lo ha mostrado claramente el Gobierno Vasco en los últimos meses. Se os hará más familiar si os digo “tierraplanista”, pero ¿no es mucho más bonita mi propuesta, nacida de la pureza de la tradición vasca? Así pues, aquí está mi contribución a los inquisidores de la ciencia: de ahora en adelante, cualquiera que cuestione alguna de sus verdades, sea virólogo, sea epidemiólogo, sea biólogo, sea enfermero, sea físico…, grítenlos todos juntos: ¡marilurlau! Esta palabra mágica tendrá la capacidad de borrar todos los matices que puedan estar presentes en las críticas de todos ellos, y de quemar sus voces en la orgía de la opinión pública.

(1) No sé cómo traducirlo al castellano. En euskera la terminación “tasuna” indica algo virtuoso y la terminación “keria” algo vicioso.
(2) Cualquier otra lengua que no sea euskera.

 

Marilurlau!

Asel Luzarraga (Independentea, 2020ko azaroak 8)

Azken urteotan zabaltzen ari da, gero eta indar handiagoz, ezkerraren tradizio oso zaharra, kasu honetan zientzia ahalguztidunaren ahots ofizialak zalantzan jartzen duen oro barregarri utzi, estigmatizatu eta sakoneko eztabaidak saihesteko. Estrategia erraz bezain eraginkorra da, eta Marx bera dugu tradizio zahar horren iturburuetako bat. Ez zuen berak asmatu, noski, beste gauza asko legez, baina oso findu zuen oso atzetik zetorren haren erabilera.

Ez naiz antropologoa, baina beharbada lehen giza komunitateetan ere aurkituko litzateke horren aztarnaren bat, bilatuz gero. Orduan ere egongo ziren komunitateen egien autoritatea urratuko zuten lotsabakoak. Baina mendebaldeko azken mendeetako kulturetara etorrita, elizak izan ziren teknika hori erabiltzen trebeenak, bai katolikoa, bai erreformetatik sortu ziren beste eliza protestanteak ere, zein baino zein itogarriagoa, zabaldu ohi diren mito ilustratuak alde batera utzi orduko. Momentu batean, nahikoa zen “sorgina!” oihukatzea isilarazi nahi zen ahotsa mututzeko, garai haietan ez bolada baterako, betiko baizik, eta egia ofizialaren kontrako jarrerak historiaren orrialde orotatik betiko ezabatzeko. Hala erraustu ziren emakume askoren jakintza eta haien herrietan zuten itzala, besteak beste, elizen izenean ez ezik, zientziaren izenean ere askotan, “sineskeria” ororen aurkako gerran, kontakizun ofizialak zabaldu ohi duenaren kontra, bat egin baitzuten izpiritu ilustratu laikoek eta inkisidore kristauek, lehenengoak izanik gupidagabeenak maiz, Silvia Federicik ondo ikertu duenez.

Azken mendeetan, hurrenez hurren, “komunista” eta “islamista” izan dira gerra oihurik erabilienak, banako ahotsak ez ezik, herri osoenak isilarazteko eta, haien ahotsekin batera, ahal bazen, herriak eurak desagerrarazteko aitzaki. Lehenago, “judutar” erabili zuen alderdi oso ezagun batek, eta gure inguru hurbilean, “gorria”, “separatista” eta “terrorista” izan dira jendea kontzientzia garbi fusilatu, espetxeratu edota torturatzeko leloa. Ahaztu barik “espainolista” esanda isildu diren beste ahots batzuk.

Baina, pentsa daitekeenaren kontra, eta orain arte esandakotik ondoriozta daitekeenez, iritzi eta jardun deserosoak paretik kentzeko, ez dira eskuindarrak eta kapitalaren defendatzaileak etsaien karikatura barra-barra erabili duten bakarrak. Marxek ere bere anatema sortu zuen, egun arte iraun duena, norbera baino iraultzaileagoa izan daitekeen oro gutxietsi eta kredo ofizialaren jarraitzaileak disidenteen argudioen gaineko balizko interesaren aurka txertatzeko: “burges txikia” izan zen alemanaren dogmak gotortzeko oihua. Gerora, “kontrairaultzaile” ere izango zen totalitarismoen kontrako borrokalarien sarraskiak zuritzeko berba magikoa. Eta ezin dut ahaztu, noski, “gorila” entzungo duela Argentinan peronismoari kritikarik txikiena egiten dion orok.

Azken urteotan, ordea, badago guztien artean gailendu den erlijioa: ‘Zientzia’ –zientziatasuna esan beharko genioke erlijio honi, ala zientziakeria?–. Ezker zein eskuineko gurtzaileak dauzka, baita anarkistak ere, eta badabil ahots disidente oro isilarazteko bere txertoa fabrikatzen, pixkanaka. Seguruenik, zientifikoki aztertu dute mekanismorik eraginkorrena dela egia ofizialekin lerratzen ez direnak arrastoan sartu edo haien arrastoak ezabatzeko. Momentuz, ez da sortu berba erabatekoa, baina badaude hautagai batzuk: negazionista, txertoen aurkakoa edo antivacunas, magufoa, pseudozientifikoa (kasurik adeitsuenetan) eta, nire kutunena, marilurlau. Seguruenik, azken hori ez zenioten inori entzungo, zientziaren dogma ere, beste gauza asko legez, erderetan iristen zaigulako lehenik, azken hilotan Eusko Jaurlaritzak argi erakutsi digunez. Ezagunagoa egingo zaizue “tierraplanista” esaten badizuet, baina ez da askoz politagoa nire proposamena, euskal tradizio aratzetik sortua? Beraz, hona nire ekarpena zientziaren inkisidoreentzat: aurrerantzean, zuen edozein egia zalantzan jartzen duen edonori, izan birologo, izan epidemiologo, izan biologo, izan erizain, izan fisikari…, oihu egiozue denak batera: marilurlau! Berba magiko horrek gaitasuna izango du haien guztien kritiketan egon daitezkeen ñabardura guztiak ezabatu, eta haien ahotsak iritzi publikoaren orgian erre daitezen.

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