Terreno en construcción

09/05/2021 Comentarios desactivados en Terreno en construcción

Francisco de Goya, «Niños buscando nidos» (1777-1785)

Resulta necio devanarse pedantemente los sesos sobre la fabricación de objetos —material ilustrativo, juguetes o libros— destinados a los niños. Desde la Ilustración, ésta viene siendo una de las especulaciones más mohosas de los pedagogos. Su fatuo apasionamiento por la psicología les impide advertir que la Tierra está repleta de los más incomparables objetos que se ofrecen a la atención y actividad infantiles. Y objetos concretísimos. Pues, de hecho, los niños tienden de modo muy particular a frecuentarcualquier sitio donde se trabaje, a ojos vistas con las cosas. Se sienten irresistiblemente atraídos por los desechos provenientes de la construcción, jardinería, labores domésticas y de costura o carpintería. En los productos residuales reconocen el rostro que el mundo de los objetos les vuelve precisamente, y sólo, a ellos. Los utilizan no tanto para reproducir las obras de los adultos, como para relacionar entre sí, de manera nueva y caprichosa, materiales de muy diverso tipo, gracias a lo que con ellos elaboran en sus juegos. Los mismos niños se construyen así su propio mundo objetal, un mundo pequeño dentro del grande. Habría que tener presentes las normas de este pequeño mundo objetal si se quiere crear intencionadamente cosas para los niños, y no se prefiere dejar que sea la propia actividad, con todo lo que en ella es instrumento y accesorio, la que encuentre por sí sola el camino hacia ellos.

Walter Benjamin, Dirección única

Goya

09/12/2020 Comentarios desactivados en Goya

Ivo Andrić, Goya, Traducción del serbio de Miguel Rodríguez, Acantilado, Barcelona, 2019

Imagen de la cubierta: La duquesa de Alba y su dueña (Goya, 1795)

Edición original: Гоја и разговор са Гојом, 1928, 1935

 

Porque el mundo de las ideas es la única realidad en este remolino de alucinaciones y espectros llamado mundo real.

Este volumen contiene dos breves textos y una pequeña colección de láminas. Estos textos son Goya, publicado por primera vez en 1928, y Una conversación con Goya, publicado en 1935.

En Una conversación con Goya, Ivo Andrić se traslada hasta Burdeos, donde Goya vivió sus últimos años, y allí se encuentra con él en una taberna, en torno a una mesa. La admiración de Ivo Andrić por Goya queda aquí reflejada en forma de pensamientos que son de Ivo Andrić y que éste adjudica a Goya. Es la idea de Goya que tiene el autor la que se expresa a través de este encuentro tan real como lo puede ser la ficción. Las ideas sobre el arte y su función en la sociedad que Ivo Andrić intuye en la obra de Goya son puestas en boca de éste en un juego de espejos en el que el tiempo se funde hacia el infinito y las personalidades de ambos protagonistas son una y muchas al mismo tiempo.

La duquesa de Alba y su dueña (Francisco de Goya, 1795)

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La guerra de los pobres

03/11/2020 Comentarios desactivados en La guerra de los pobres

Éric Vuillard, La guerra de los pobres, Traducción de Javier Albiñana, Tusquets, Barcelona, 2020.

Ilustración de la cubierta: Francisco de Goya, No harás nada con clamar (1814-1817)

Edición original: La guerre des pauvres, Actes Sud, 2019

Francisco de Goya, «No harás nada con clamar» (Album E o de bordes negros, 1812-1814)

Creía emular la leyenda. Iba a la guerra como en la Biblia, rezando, exultando, apelando al milagro, en una atmósfera de fin del mundo.

Un texto escrito con precisión de relojero, evocando más que narrando, reflexionando más que explicando…, y sin prescindir, cuando es necesario, de una aguda ironía. Cuando se saben utilizar bien, con precisión, no se necesitan muchas palabras para contar la Historia, porque a la Historia, como a Filomela, la violaron y le cortaron la lengua para que no pudiera contar nada. La Historia que, también como Filomela, teje Éric Vuillard con pocas palabras escritas, es la historia de una guerra. No fue la guerra del fin del mundo. Fue la guerra de los pobres, como la de Canudos y como tantas otras que siempre se perdieron.

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El Señor Inquisidor

08/04/2020 Comentarios desactivados en El Señor Inquisidor

Julio Caro Baroja, El Señor Inquisidor, Alianza Editorial, 1994

Ilustración de la cubierta: Pedro Berruguete, “Auto de Fe presidido por Santo Domingo de Guzmán” (fragmento)

Pedro Berruguete, «Auto de Fe presidido por Santo Domingo de Guzmán»

“Los Inquisidores deuen ser mas inclinados al tormento que otros juezes: porque el crimen de heregia es oculto y dificultoso de probar”

Diego de Simancas (s. XVI)

Breve monografía sobre la figura de los inquisidores y la estructura jerárquica que conformaba la institución inquisitorial. Incluye también pequeñas reseñas biográficas de algunos de sus señores inquisidores, entre los que menciona algunos de los más temibles y algunos otros de los más críticos, entre los que destaca el canónigo riojano Juan Antonio Llorente.

En la ca­ pilla de San Antonio, de la iglesia de San Vicente de la Barquera, existe una de las esculturas sepulcrales más hermosas que hay en España, de corte renacentista. Un hombre con traje talar yace sobre la urna mortuoria. Reclina la cabeza tocada de birrete, apoyando la sien sobre la mano derecha. Reposadamente, lee. En los ángulos de la urna, dos angelillos o geniecillos llorosos sostienen unas cartelas con estas palabras: «El que aquí está sepultado, no murió, / que fue partida su muerte para la vida». Al centro, un ángel sostiene el blasón de la familia funda­ dora de la capilla: los Corro. El mote del linaje familiar es típicamente norteño, montañés o vizcaíno: «adelante por más valer los del Corro». El sacerdote representado en la escultura fue en vida el licenciado don Antonio del Corro, canónigo e inquisidor de Sevilla, el cual murió el 29 de julio de 1556 a los ochenta y cuatro años, y que había sido nombrado inquisidor ya en tiempo de los Reyes Católicos, es decir, antes de los treinta y dos, pues­ to que la reina murió en 1504. Durante cincuenta y tantos años, el inquisidor asistió a audiencias, tormen­tos, autos de fe con quemas o sin ellas: fue testigo de mu­ chas tragedias. Sin embargo, todo da sensación de placidez en torno a la imagen de este campeón contra la herética pravedad: su afición mayor fue, sin duda, la lec­tura cuando quiso que el escultor renacentista perpetuara su imagen leyendo.


En 1794 era gran inquisidor don Manuel Abad La Sie­rra, al que se ha acusado varias veces de jansenista, el cual tuvo la idea de encomendar a un funcionario del San­to Oficio la redacción de una obra en que se expusieran claramente los vicios de procedimiento del mismo, para llevar a cabo reformas radicales. La idea de Abad res­pecto a la Inquisición, desde su puesto superior, era pé­sima.
[…]
Durante el corto ministerio de Jovellanos, el mismo funcionario al que había encomendado Abad La Sierra la tarea revisionista fue en­ cargado de nuevo de recoger documentos que justificaran no ya la reforma, sino incluso la abolición del Santo Oficio. Era este funcionario el célebre don Juan Antonio Llorente, nacido el 30 de marzo de 1756 en el pueblo riojano de Rincón de Soto.
[…]

Francisco de Goya, «Retrato de Juan Antonio Llorente» (1811)

Así, pues, el 11 de marzo de 1809 fue llamado por José Bonaparte para participar en las tareas del Consejo de Estado y contribuyó no poco a la liquidación del Santo Oficio, decretada por Napoleón poco antes. Se le encargó escribir su historia, y en esta y otras empresas relacionadas con la vida del clero siguió sirviendo al mismo rey José.
Por esta época tuvo el doble privilegio de ser retratado por Goya y de que el retrato fuera de los sobresalientes entre los muchos que pintó el maestro. En una de las últimas obras acerca de éste, don Francisco Javier Sánchez Cantón alude al retrato “admirable del repulsivo canónigo apóstata don Juan Antonio Llorente, historiador y enemigo acérrimo de la Inquisición (¿1811?), que cuenta entre los cuadros más enérgicos y valientes de los pinceles de Goya.”
Sigue, pues, el director de la Academia de la Historia la línea de Menéndez Pelayo al enjuiciar a nuestro persona­ je, Pero hablemos un poco más del retrato. Se halla en el museo de Sao Paulo, del Brasil; la faz de Llórente es tan «goyesca» que incluso se nos muestra como un individuo de la misma raza «celtibérica», navarro-aragonesa-riojana, del pintor, Grandes ojos, boca grande, nariz gruesa. En su media edad. Vestido de clérigo, con una cruz honorífica al pecho, pendiente de una gran banda. La fecha que se da al retrato es la de la cúspide de la carrera de Llórente como alto funcionario. Su «colaboración» con el rey José fue, sin duda, más abierta que la de Goya, cuyos ataques a la Inquisición y al clero en general no han hecho que se le estigmatice como a su amigo. No en balde era uno un genio y el otro un erudito de prosa burocrática. La suerte de los hombres es justa o injusta en su totalidad.

 

Bibliografía:

– Doris Moreno, «Alrededor de El Señor Inquisidor. Algunas reflexiones», Historia Social, nº 55, 2006.

– Pedro-Luis Yáñez, «Reseña de El Señor Inquisidor«, Anuario de Derecho penal y Ciencias penales

Vi

27/01/2019 Comentarios desactivados en Vi

Nikolái Gógol, Vi, Traducción de Víctor Gallego, Ilustraciones de Luis Scafati, Nórdica Libros, 2009

Título original: Vij

 

Sé lo que digo: en Kiev, todas las mujeres del mercado son brujas.

 

Terror tradicional, brujas, duendes y vampiresas… Gógol, como en otras ocasiones, recoge un cuento de la tradición oral y lo convierte en literatura escrita de gran calidad. En el fondo permanece el mensaje tradicional que ha llegado a nuestros días y que parece que continuará propagándose durante mucho tiempo: !cuídate de las mujeres! !todas son brujas!

Vuelo de brujas (Francisco de Goya, 1797)

 

Algunos fragmentos:

p. 67:
“Sentía que en su alma empezaba a insinuarse una angustia imparable, como cuando, en medio del torbellino de alegría de una muchedumbre entusiasmada, se alza de pronto un canto sobre los padecimientos del pueblo.”

p. 110:
“Mirando de reojo, el filósofo vio que traían a un ser achaparrado, rechoncho, patizambo. Todo su cuerpo estaba cubierto de tierra negra, por entre la cual sus manos y sus pies sobresalían como nudosas y fuertes raíces. Andaba con dificultad, tropezando a cada paso. Sus largos párpados colgaban hasta el suelo.”

p. 114:
“Yo sé por qué murió: porque tuvo miedo. Si no lo hubiera tenido, la bruja no habría podido hacerle nada. […] Sé lo que digo: en Kiev, todas las mujeres del mercado son brujas.”

Rosa Belmonte

26/01/2019 Comentarios desactivados en Rosa Belmonte

«Hasta su abuelo», grabado de Francisco de Goya

¿Quién es Rosa Belmonte? ¿Qué credenciales tiene esta persona para que le reserven el espacio más destacado en las páginas de opinión del diario El Correo? Al parecer las únicas que necesita un periódico que, aun siendo probablemente el más leído en Bizkaia, es el medio de comunicación que fomenta las ideas que sostienen partidos políticos ultra nacionalistas y ultra autoritarios como Vox, PP o Cs.

“Rosa ‘Belmonte’ es una rosa floribunda de color rosa perla robusta, con aroma medio, creada por Robert Harkness de Harkness Roses en Hitchin, Hertfordshire. Fue presentado en el Chelsea Flower Show de la Royal Horticultural Society por el jardinero inglés Alan Titchmarsh en 2007.” (Wikipedia)

Rosa Belmonte es también una abogada con muy mala baba que escribe en los medios que se dedican a promover y afianzar las ideas más retrógradas, reaccionarias, autoritarias e insolidarias que tanto abundan y que hoy en día se fomentan y se refuerzan tanto desde los medios de comunicación como desde la política.

Hoy le toca meterse con Chomsky (y lo hace en muy pocas, poquísimas líneas), al que considera un botarate (“hombre alborotado y de poco juicio”, según la RAE) porque según dice que dice Tom Wolfe “las aportaciones de Chomsky al estudio del lenguaje se reducen a nada”… según dice que dice Tom Wolfe, claro. Además, por lo visto, el que Chomsky no hubiera hecho ninguna aportación al lenguaje, según afirma el listillo de Tom Wolfe, le desacredita en todos los ámbitos y le convierte en botarate, y de esta forma se explica la señora Belmonte que “por eso Jordi Cuixart lo quiere de testigo en el juicio por el procés”. Además, establece ciertas comparaciones entre el “dignísimo” marqués y premio Nobel de literatura (conocido por propinar puñetazos en la cara a otro premio Nobel) y el resto de escritores del Pen Club, a quienes distingue por su “pelaje”, es decir, que deben de ser unos melenudos y despeinados… no como el repeinado Marqués Don Jorge Mario Pedro…

Rosa Belmonte quizá no pueda ser una botarate, ya que según la RAE este adjetivo es aplicable únicamente a los hombres y por lo que parece Rosa Belmonte es una mujer, pero de lo que no hay dudas es de que es algo mucho peor. Es una desalmada (“cruel, inhumana”) y, sobre todo, una ignorante.

He oído decir que fulanito no ha hecho ninguna aportación a la ciencia, luego fulanito es un botarate… además menganito ha citado a fulanito como testigo en un juicio en el que a menganito se le acusa de delitos gravísimos, luego queda demostrado que menganito es un delincuente. Y como fulanito es un botarate, según la lógica anteriormente aplicada, todos los se peinan como él… pues también lo son.

De un plumazo y en unas cuantas líneas, bien pagadas probablemente y no como éstas que son gratis, deja fuera de combate y a la altura del barro en la mente de sus atolondrados lectores, a todos aquellos que no le gustan, empezando por Noam Chomsky, siguiendo por el New York Times, y por Jordi Cuixart y terminando por la mayoría de escritores del Pen Club que, según ella, se han dedicado a apoyar las “patrañas” del catalanismo.

 

Este es el artículo:

ROSA BELMONTE Jueves, 24 enero 2019, 00:05

No hacía falta que Tom Wolfe pusiera verde a Noam Chomsky en ‘El reino del lenguaje’ para que nos pareciera un botarate. Sostiene Wolfe en su libro póstumo que las aportaciones de Chomsky al estudio del lenguaje se reducen a nada. Nos engañaron en Lengua de BUP. A Ferdinand de Saussure le seguimos teniendo respeto. Que el ‘New York Times’ señalara a Chomsky como «el más importante de los pensadores contemporáneos» dice mucho del periódico. Pero es verdad que sus aportaciones a la palabrería política son enormes. Por eso Jordi Cuixart lo quiere de testigo en el juicio por el procés. En julio, instó a España a liberar a los presos independentistas. Vargas Llosa ha anunciado su «renuncia irrevocable» al Pen Club, la organización mundial de escritores. En el Pen, gentes del pelaje de Chomsky, se han dedicado apoyar las patrañas del catalanismo. Cantemos con Cuixart y el ‘New York Times’: «Chomsky, Chomsky, nuestro rey, favorito sin igual».

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