Lonesome

04/12/2020 Comentarios desactivados en Lonesome

… una película que había visto solo y de la que salió llorando, nunca había llorado al salir del cine, Soledad, de Paul Fejos, en la que un muchacho y una muchacha se encuentran en medio de una multitud un sábado por la noche en el abarrotado Luna Park de Nueva York, él es obrero, ella, telefonista, se miran, tratan de acercarse, pero la multitud los arrastra, los junta y los separa, y se pierden de vista, y desde entonces se buscan, se buscan en vano por toda la ciudad, más solo que la una cada uno, hasta que una noche mágica y milagrosa coinciden en la puerta de un edificio, el edificio donde ambos viven, el inmenso edificio donde ambos habían vivido siempre, tan cerca y tan lejos.

Juan Bonilla, Prohibido entrar sin pantalones, p. 331

HIJOS DE LA VIDA

1. «EL AMOR SUEÑA CON EL PODER ABSOLUTO»

Dicho de modo esquemático, el largometraje norteamericano Soledad (1928), de Paul Fejos, muestra a UN HOMBRE, a UNA MUJER y LA MULTITUD (the crowd). La ola humana, transportada por empresas especiales de autobuses, acompañada y animada por orquestas de viento, se desplaza en dirección a la máquina de diversión, montada generosamente junto al océano, la feria anual de Coney Island, que existe desde el cambio de siglo.

El reloj marca las doce del mediodía. Nudismo en la playa. Trajes de baño enterizos. La mirada se concentra en fragmentos de brazos, el cuello, el muslo. La película Soledad muestra arena pisoteada. Movimiento de miles de pies hacia el agua, desde el agua. Hasta aquí han llegado el TRABAJADOR y la TELEFONISTA. No saben que viven uno al lado del otro. Pero obedeciendo a criterios azarosos se han reconocido durante el viaje. Él la sigue. El diálogo de la película muestra el PROCESO DE DESARME RECÍPROCO. Este proceso es necesario para el IMPROBABLE LOGRO DE CONSTRUIR INTIMIDAD (Niklas Luhmann). Éste es el núcleo de las novelas y los dramas. Al principio los dos hacen alarde de su origen, de su propio valor. «A las 17hs. tengo una cita en el Ritz», dice Jim, el trabajador. A esto poco puede oponer Mary, la telefonista. EL AMOR SUEÑA CON EL PODER ABSOLUTO (1).

A esto responde el contraefecto de las condiciones reales. Cae la noche. La multitud ha abandonado la playa. Los dos tienen puestos sus trajes de baño enterizos, advierten que tienen mucho frío. Se confiesan sus respectivas profesiones. Pero aún no flota AMOR en el aire, el amor es un programa de mayor categoría. «Let’s have fun», dice Mary, la guardiana de los corderos. Ella piensa que sólo a partir de una relación sexual concreta se puede llegar a decidir qué siente el uno por el otro. Quizás tome forma algo que pueda ser llamado amor. ¿Pero qué sería eso? ¡Algo capaz de soportar cargas!
¡Sólo un observador podría juzgar qué sienten el uno por el otro, cuál de esas sensaciones es consistente y capaz de soportar cargas!

La pareja se dirige a las atracciones. La máquina de diversión de Coney Island poco sabe de precisión. Casi todo es fuerza de empuje. La máquina sirve a la distracción, no al trabajo concentrado en un producto. En este sentido Coney Island, como maquinaria («concentración de distracciones») difícilmente resulte útil en una fábrica, más aún, como mecanismo no causa más que accidentes.

 

2. EL ADIVINO COMO UTOPISTA

Voz del adivino: Hoy mismo conocerá a una mujer de pelo castaño, y permanecerán juntos hasta el final de la vida.

El adivino, un autómata, está hecho de hierro. El corral que forman las mandíbulas se abre y cierra, despide sonidos introducidos por un fonógrafo. Un ojo azul vidrioso se abre y cierra, cabello blanco, arrugas que se fruncen mecánicamente en la frente. SOLEMNIDAD. La sentencia del adivino parece encajar con Mary. Se toman de la mano.

 

3. MONTAÑA RUSA

En la montaña rusa a cada uno le «asignan su ubicación», es decir, los «separan» en carritos distintos. Sus respectivos compañeros en el vagón de dos plazas son tan poco como ellos el uno para el otro. Por señas intentan comunicarse a la distancia. El miedo al abismo. Desde 1902, sucesivas generaciones de ingenieros han dotado a esta montaña rusa de un nuevo efecto cada año. Esto ha doblegado el sopesado equilibrio original del proyecto. A la fecha, el AGOTAMIENTO DE LA MAQUINARIA está al límite. Las ruedas de uno de los carritos que doblan por la empinada curva comienzan a echar chispas, la maquinaria se prende fuego. Una falla de funcionamiento sin que se haya tomado la previsión de detener la intrépida vuelta. Puede morir gente (2).

El director Paul Fejos rodó diferentes largometrajes, pero éste es una joya de la Modernidad. Más tarde vieron la luz en Tailandia y Madagascar documentales etnográficos. Al húngaro le interesaban las personas, la sociología. Aquí, en su obra maestra, describe las horas nocturnas que viven los dos especialistas de la felicidad. La desgracia de la montaña rusa los ha distanciado, tormenta sobre el parque de diversiones. Empapados por la lluvia, regresan por separado a sus departamentos, sus habitáculos de contención. Aunque sus departamentos son vecinos (esto lo ve el espectador), ellos habrían seguido solos de no ser por la música. Un disco con el éxito Always I will love you; ésta era además la canción que ejecutaban las orquestas de viento que acompañaban a los vehículos que los habían transportado a ellos (y a la masa de visitantes) a Coney Island. Los dos tienen un tocadiscos y los dos tienen el disco con la canción. Sienten que se consolarán si la escuchan una vez más. Lo más valioso de las personas, escribe el director Fejos, es el anhelo. Si se lo pudiera juntar como en una cuenta bancaria, habría millonarios de la búsqueda de felicidad.

 

4. UN SUEÑO QUE SE DABA POR PERDIDO / UTILIDAD

Dos robinsones en la ciudad de Nueva York; qué suerte poder defenderme de los millones de la masa en el cuadrado en el que vivo. Si no, no podría decir lo que quiero. Ahora, desde el departamento vecino Mary escucha la canción ALWAYS, vale decir, siempre te amaré, soy alguien resuelto, confiable, y en todo momento, aun cuando tengas sesenta y cuatro años, estaré a tu lado, en fin, solidez, utilidad; ella capta el mensaje que viene de al lado. Con arrojo abre la puerta del departamento vecino y ve a Jim, al que ya daba por perdido.

Así, a pesar de toda amargura, de la objetiva inconveniencia de la maquinaria de diversión, de la inseguridad de ambos protagonistas en todos los asuntos relativos al establecimiento feliz de sus vidas (a pesar de la difícil tarea de transferir a una relación amorosa la extremadamente dinámica habilidad con que Mary maneja los teléfonos y Jim acaricia las herramientas), a pesar de todo eso lograron ejercitar la DIVERSIÓN CONCRETA (3), que duró hasta el lunes por la mañana. Entonces comenzó otra vez el trabajo profesional de 1928. Sin embargo, los dos esperan con ansias furtivas la noche, para seguir probando.

 

5. JIM Y MARY

 

6. EL TRABAJO / EL TRABAJO POR LA FELICIDAD

Es imposible imaginar hoy un trabajo especializado como el de una telefonista en 1928. Velocidad y precisión en el ESTABLECIMIENTO DE LAS COMUNICACIONES habrían provocado la tarde del 20 de julio de 1944 un giro a favor de los rebeldes, si otras fuerzas de la modernidad, por ejemplo los vehículos de la Escuela de Tanques de Potsdam, hubieran exhibido la misma profesionalidad.

COOPERACIÓN ENSAMBLADA (hombre, máquina, grupo, interconectados en el funcionamiento conjunto; la tensión suprema de los nervios se produce allí donde se unen los movimientos): de tal trabajo surge un ser híbrido, invisible como los cortes de la película. Mientras los seres humanos andan impávidos por la vida, refugiándose los fines de semana en su privacidad (esto es, en su estado de cuatrocientos años atrás), ha surgido entre ellos un ser vivo virtual que mira al futuro y pugna por una vida propia. La TEORIA ELEMENTAL INTERSUBJETIVA DEL TRABAJO fue descubierta por primera vez en otoño de 1928 (4).

Tras finalizar un trabajo así, los hombres de 1928 no saben de inmediato cómo relacionarse con la realidad desprovista de aparatos, con sus deseos, con el tiempo no ordenado. Necesitarán días para ajustarse a las MÁQUINAS DE LA VIDA REAL. De éstas deberán sacar enseñanzas, pero sólo podrán hacerlo si son capaces de conservar en sus casas y escondites privados el ritmo invisible de los días de trabajo hasta haber sido reeducados para el proceso de la LIBERTAD. Deben deducir ese compás de la «melodía de trabajo», que ahora, bajo la presión del Viernes Negro, es apenas audible. Eso se aprende de a muchos. Los cursos no sirven; en rigor, eso no se puede «aprender», sino que hay que llevar dentro de sí las ideas de los otros.

Así, después de la fase de agotamiento, uno recibe un préstamo: la conexión al programa radiofónico sabatino de Nueva York. Los HIJOS DE LA VIDA lo conocen: los textos de las canciones melódicas que se refieren a la adquisición de felicidad, a la tristeza provechosa. En 2007 esa zona de Nueva York es un barrio de indigentes. En 1928, un lugar de viviendas codiciadas, de dimensiones pequeñas, acomodadas una al lado de la otra, cajitas de felicidad. Pero a la felicidad se la supone afuera, un viaje de larga distancia. Un siguiente grupo de hombres y mujeres jóvenes se da cita el sábado por la mañana para partir en ómnibus hacia Coney Island. Cualquiera que vea esto intuirá qué es la felicidad. La felicidad se adivina más fácilmente cuando se produce en los otros.

(1) Cari von Clausewitz, De la guerra, capítulo 1.

(2) Muerte por «conciencia necesariamente falsa». Muerte por búsqueda polifónica de diversión.

(3) Relaciones sexuales.

(4) El ergónomo D. Knoche alude a este ser con el concepto de «espiritualiza- ción». Esta se manifestaría en los grandes eventos deportivos cuando en el climax del espectáculo una especie de nube se apodera de los espectadores, nube que no es idéntica a la nube de transpiración exudada que produciría el fenómeno de «algo inolvidable». Esta opinión es refutada por el especialista en ciencias del trabajo Detlevson, que califica de fantasmagórica la visión de Knoche. De hecho, entre 1943 y 1945, ingenieros del Ministerio de Armamento a cargo de Speer observaron repetidas veces «apariciones de espíritus», un repentino, improbable aumento del impulso en el proceso de trabajo, y esas apariciones testimonian a favor del análisis de Knoche. Así, en abril de 1945, inexplicablemente se construyeron 7.800 aviones modelo Strahljäger para los que no había ningún plan de necesidades, ningún material a disposición y tampoco fuerzas de trabajo. Más aún, ni siquiera el lugar de producción se pudo determinar posteriormente. Sin embargo, ahí estaban los vehículos aéreos, aunque resultaban inútiles por falta de tripulación.

 

ALEXANDER KLUGE, 120 historias del cine, Traducción de Nicolás Gelormini, Edición a cargo de Carla Imbrogno, Caja Negra, Buenos Aires, 2010

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando las entradas etiquetadas con Paul Fejos en emak bakia.