emak bakia

03/11/2018 Comentarios desactivados en emak bakia

política

27/09/2018 Comentarios desactivados en política

«… si tu ne t’occupes pas de la politique, la politique, elle, s’occupera de toi. Ce n’est pas un jeu où l’on peut crier : « Pouce ! Je ne joue pas. Laissez-moi tranquille ! » Il y aura toujours des gens qui décideront pour toi, qui se mêleront d’organiser ta vie et celle des autres.»

Denis Langlois, La Politique expliquée aux enfants (et aux autres), dessins de Plantu, L’Atelier, 2002.

 

«Tota política que no fem nosaltres serà feta contra nosaltres»

Joan Fuster

La desfachatez intelectual

10/09/2018 Comentarios desactivados en La desfachatez intelectual

Ignacio Sánchez-Cuenca, La desfachatez intelectual. Escritores e intelectuales ante la política, Libros de la Catarata, 2017.

Un libro valiente, porque, como su autor confiesa en la introducción, no es fácil criticar a las figuras consagradas de la intelectualidad sin arriesgarse a numerosas complicaciones como no poder publicar en determinados medios o no recibir ciertos premios de los que se podía ser merecedor. Pero ahí se acaba su valentía. Algo es algo. Su principal preocupación es criticar la falta de rigor “científico” y la falta de pruebas “empíricas” en las intervenciones públicas, desde los medios hegemónicos, de los intelectuales y escritores de reconocido prestigio, aunque esto en sí mismo no debería descalificarles, ya que no todos tienen que entender de todo. El problema es el valor que se da a sus opiniones y la orientación de las mismas, siempre bien alineadas con el «lado correcto». Lo que no parece percibir el autor es que si estos escritores consiguieron un cierto prestigio gracias a la calidad de sus obras literarias, es a sus opiniones políticas, expresadas desde las tribunas que les ofrecen quienes controlan los medios, a las que deben el mantenimiento y el acrecentamiento de dicho prestigio. Hablo de escritores como Vargas-Llosa, Javier Cercas o Antonio Muñoz-Molina, entre otros, pero especialmente de estos. Ya que otros, como por ejemplo Félix de Azúa o Arturo Pérez Reverte, ni siquiera tienen una obra literaria de mediana calidad. Lo que olvida el autor de este libro es justamente lo que habría que denunciar. El hecho de que algunos autores de buenas obras literarias opinen sobre determinados temas, concretamente sobre política, sin tener un conocimiento profundo de los mismos y los aborden sin una argumentación sólida, no debería constituir ningún problema si se les diese el valor que les corresponde: un valor literario. Lo que ocurre es que el establishment cultural y mediático utiliza su prestigio para dirigir la opinión pública en el sentido «correcto». De esta forma los poderes fácticos económicos y mediáticos controlan la opinión y los llamados «intelectuales» son recompensados con la fama que les sitúa a la cabeza de la cultura institucional y que redunda en sustanciosos beneficios para ellos: buenas remuneraciones, ventas de libros, premios, cargos públicos, participación en jurados, etc… Es la pescadilla que se muerde la cola y de la que el autor de este libro no parece consciente, o no le interesa abordar.

El objetivo del libro es realizar una crítica fundamentada “de los intelectuales de mayor prestigio y presencia mediática en el conjunto de España, que adoptan un tono muy beligerante, lleno de certezas y con sumo desprecio hacia quienes no opinan como ellos”, que siempre van en la dirección que sopla el viento (“con la misma coordinación y falta de sentido que las bandas de estorninos que surcan el cielo”), y para quienes todo vale si te alineas con el lado correcto, es decir en la defensa del establishment y del status-quo, aunque, en muchas ocasiones, suelan presumir de llevar la contraria. La principal crítica que se dirige hacia estos intelectuales y escritores es que aprovechan el reconocimiento público que reciben por su obra literaria o ensayística como una forma de impunidad para participar en el debate político de forma superficial y frívola con gran rotundidad. Este “opinionismo arbitrario” curiosamente está siempre alineado con el lado correcto, es decir, con el poder y con la derecha más reaccionaria. En definitiva, la conclusión a la que se puede llegar es que los escritores de prestigio, con sus opiniones infundadas pero bien redactadas sobre temas de los que no entienden generalmente más que cualquier simple mortal, sirven para hacer el caldo gordo a la derecha más recalcitrante. Sin embargo, se olvida de aquellos otros intelectuales y escritores que, alineados en las izquierdas más críticas (en el entorno Podemos e IU), también practican el “opinionismo arbitrario” y que también se dejan arrastrar por la corriente en determinados temas, especialmente en los relacionados con la obsesión nacional. Y no sólo esto, sino que él mismo cae en los mismos vicios que critica en otros al aventurarse en algunas de las páginas del libro a opinar arbitrariamente y bastante a la ligera sobre determinadas cuestiones de economía, sin tener, probablemente, los conocimientos suficientes para ello. Aunque hay que decir que sobre esto último se disculpa en el epílogo de la edición de enero de 2017.

La obsesión nacional y los enfoques que aportan sobre la crisis económica son los dos aspectos principales en los que destaca la desfachatez de los escritores e intelectuales españoles alineados con el poder, aun cuando aparentemente lo critiquen, para reforzar sus tendencias más conservadoras y reaccionarias.

En relación con la cuestión que el autor considera como la “obsesión nacional”, en la crítica hacia las posturas de los intelectuales más prestigiosos y de mayor presencia mediática (Javier Cercas, Mario Vargas-Llosa, Javier Marías, Jon Juaristi, Antonio Muñoz Molina, Félix de Azúa, Arturo Pérez-Reverte, Félix Ovejero y algunos otros que me olvido) aporta puntos de vista muy interesantes, especialmente para quienes creemos que la unidad de España es una ficción que jamás ha existido y que siempre se ha impuesto por la fuerza, ya que se trata del análisis y las reflexiones de alguien que no es independentista y que preferiría que no se produjera una ruptura territorial en el Estado español. Hoy en España los intelectuales se han puesto de acuerdo para denunciar la barbarie de los nacionalismos de los demás mientras esconden el suyo bajo el disfraz de lo que llaman el “patriotismo constitucional” que, como el autor del libro recuerda, es un concepto inventado en Alemania para limar los aspectos más amenazadores del nacionalismo germánico y para sustituir la palabra “nacionalismo” muy contaminada en su tradición reciente por el nazismo.

La respuesta que mereció por parte de Jon Juaristi (uno de los “chiens de garde” mencionados en el libro) desde el ABC , confirma que las críticas de Sánchez-Cuenca en muchos aspectos son acertadas y van en la dirección correcta. El tono y los argumentos “ad-hominem” empleados por Juaristi, que comienza su artículo con estas palabras: “Un tal Ignacio Sánchez-Cuenca ha publicado un libro”, le colocan en el lugar que le corresponde y corrobora todo lo que Sánchez-Cuenca dice sobre él y sobre todos los que como él practican lo que Diego Gambetta denomina el “machismo discursivo”, o la “prosa cipotuda” de la que habla Iñigo Lomana. La reacción de Juaristi no es en absoluto extraña, sino que más bien es la prevista, y confirma que “cuando a uno de estos machos discursivos se le muestra la debilidad de su posición responda elevando el tiro, es decir, reafirmándose y aun endureciendo más su tesis y, ya de paso, faltando al otro”.

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Nacionalismo banal

07/09/2018 Comentarios desactivados en Nacionalismo banal

Michael Billig, Nacionalismo banal, Traducción de Ricardo García Pérez, Capitán Swing

Par ma foi, il y a plus de quarante ans que je dis de la prose, sans que j’en susse rien

Molière, Le Bourgeois gentilhomme, Acte II

 

Ahora le llaman «patriotismo constitucional» porque no les gusta llamarle nacionalismo… Para Michael Billig se trata simplemente de «nacionalismo banal», es decir, son nacionalistas pero no lo saben.

¿Por qué la gente no olvida su identidad nacional? Billig sugiere que el nacionalismo cotidiano se encuentra presente en los medios de comunicación, en numerosos símbolos omnipresentes y en ciertos hábitos rutinarios del lenguaje. Elementos habituales en nuestra vida cotidiana, como la bandera que ondea en los edificios públicos, escuelas, despachos, fachadas de las viviendas, etc., son eficaces recordatorios que operan de manera mecánica sobre el inconsciente individual y colectivo, más allá de la conciencia deliberada. Mientras que la teoría tradicional ha puesto el punto de mira en las expresiones más radicales del nacionalismo, el autor centra la atención en las formas diarias y menos visibles de esta ideología, que se encuentran profundamente arraigadas en la conciencia contemporánea, y que constituyen lo que define como un «nacionalismo banal».

Los escritos de Billig son de lectura esencial para comprender el fenómeno nacional, los aspectos más banales en que se manifiesta y cómo es utilizado, en primer lugar, por los estados-nación. El autor cuestiona las teorías ortodoxas de la Sociología, de la Ciencia Política y de la Psicología Social que ignoran este crucial asunto, y manifiesta con convicción y documentación que el nacionalismo continúa siendo una fuerza ideológica fundamental en el mundo contemporáneo.

La conjura de los irresponsables

06/07/2018 Comentarios desactivados en La conjura de los irresponsables

Jordi Amat, La conjura de los irresponsables. Traducción del catalán de Isabel Obiols. Anagrama, 2017.

Título original: La confabulació dels irresponsables

Esta crónica quiere ser la descripción de una cadena de conductas políticas que, si nos han llevado hasta aquí -hasta el colapso del sistema-, forzosamente se han caracterizado por la irresponsabilidad.

Este librito pretende ampliar las voces y la cronología con el objetivo de problematizar los relatos hegemónicos que nos han contado. Este acta notarial debería dar fe de una crisis constitucional española que se ha ido pudriendo, una crisis que ha terminado por dejar en suspenso el Estado que se refundó durante la Transición…

Jordi Amat se cuestiona todos los tópicos y todos los relatos y trata de entender qué es lo que ha ocurrido en la política catalana, y en la española en relación con ella, para llegar al punto en el que nos encontramos ahora. Según él se trata de un cúmulo de irresponsabilidades que parten de la forma en la que se diseñó lo que se ha llamado la Transición. Con la Constitución de 1978 se pretendió romper un sistema dejándolo intacto y para ello se creó un nuevo sistema que dejaba abiertas todas las puertas, tanto las de salida de la dictadura, como las de regreso a la misma. Se hilvanó un nuevo sistema con unos hilos que se han ido pudriendo. Los irresponsables son todos los políticos que han pretendido seguir hilvanando con los mismos hilos, quienes han pretendido deshacer el hilvanado sin saber coser y quienes pretenden volver a coser con los hilos que dejó el franquismo.

Aun no estando de acuerdo con algunas de sus conclusiones, ni en la equiparación de determinadas irresponsabilidades, creo que este ensayo ayuda a deshacer ciertos esquemas y determinados prejuicios para poder situarnos en el momento presente de la relación entre Cataluña y España con una mentalidad, ante todo, crítica.

 

Reseñas:

Ignacio Sánchez-Cuenca, «Post hoc ergo propter hoc», en ctxt.es (19/12/2017)

Un pays en commun

09/06/2018 Comentarios desactivados en Un pays en commun

Éric Martin, Un pays en commun: socialisme et indépendance au Québec, ECOSOCIETE, octobre 2017.

Echar raíces quizá sea la necesidad más importante e ignorada del alma humana. Es una de las más difíciles de definir. Un ser humano tiene una raíz en virtud de su participación real, activa y natural en la existencia de una colectividad que conserva vivos ciertos tesoros del pasado y ciertos presentimientos de futuro.

El desarraigo constituye con mucho la enfermedad más peligrosa de las sociedades humanas, pues se multiplica por sí misma.

Simone Weil, Echar raíces

 

Traducción de la reseña de renaud-bray:

Simone Weil decía que el arraigo es el más precioso bien del alma. Nuestro mundo, sin embargo, padece de desarraigo. El liberalismo individualista y amoral y el capitalismo globalizado y apátrida dejan a cada individuo solo frente a los mercados y a las organizaciones ante las que debe actuar. Como consecuencia del descrédito del marxismo oficial, la izquierda ha abandonado cualquier proyecto de transformación global de la sociedad, limitándose a abordar las formas de exclusión y los límites que obstaculizan la expresión de la singularidad. La derecha, e incluso la extrema derecha han retomado el terreno abandonado por la izquierda: hoy es entre los neoconservadores y los del “Front National” donde nos encontramos con la mejor defensa de la soberanía y de lo común contra la mundialización. Horrorizada por estos neocomunitarismos, la izquierda busca a toda costa distanciarse de “lo identitario”, despreciado y asimilado al racismo y a la xenofobia. El debate político como espectáculo se sitúa así entre dos opciones posibles: la de los liberales multiculturales por un lado, y los considerados como sospechosos de xenofobia por el otro. En Francia, ciertas iniciativas retoman el pensamiento de la comuna (Comité Invisible), de “lo común” (Dardot y Laval), e incluso del “soberanismo de izquierda” y de la república social (Lordon). Se regresa también a una perspectiva institucional ausente desde Castoriadis. Sin embargo, en Québec existe una rica tradición de reflexión sobre la articulación entre emancipación social y soberanía que merece ser replanteada: Hubert Aquin, Marcel Rioux, Pierre Vadeboncoeur, Fernand Dumont, Michel Freitag, la revista Parti Pris y otros invitan a pensar conjuntamente socialismo descolonizador, independencia y laicismo desde una perspectiva humanista. Replantear hoy el tríptico socialismo-independencia-laicismo desde una perspectiva institucionalista permitiría que la juventud accediese a otra lectura de la realidad diferente a la de los enfoques individualistas o neoconservadores; para dejar de confundir el concepto desprestigiado de “lo identitario” con la identidad, la nación con el nacionalismo chauvinista, etc. Si unos son realmente rechazables, los otros son realidades sociológicas que no han desaparecido a pesar del esfuerzo que se hace desde el sistema globalizado para que desaparezcan del imaginario colectivo. Pero somos pocos, y si queremos evitar lo que se nos viene encima, es preciso rearticular contra el capitalismo globalizado un proyecto de república social, independiente, ecologista y laica en Québec, proyecto que promueve y expone brillantemente Éric Martin en este libro que puede causar cierto revuelo. Fue Gaston Miron quien dijo: “Nunca seremos humanos si nuestros ojos se vacían de su memoria”

 

Traducción de la reseña de ecosociete.org :

Lejos de haber sido superada, la idea de soberanía ha regresado a escena. Pero antes que abandonar este regreso de la nación en manos de los populistas de derechas, es el momento de volver a articular la cuestión social y la cuestión nacional desde una perspectiva emancipadora. Revisando los escritos de Aquin, Vadeboncoeur, Dumont, Rioux, del Front de libération des femmes y de la revista Parti Pris, Éric Martin recupera el eslogan de los años 1960-1970 “Socialismo e Independencia”. Socialismo en el sentido de democratización de la economía, pero también de una sociedad orientada hacia la justicia y el bien común. Independencia porque ningún movimiento cuya finalidad sea la emancipación puede ser puesto en marcha mientras subsista el corsé colonial e imperial que impone el federalismo canadiense sobre los Québécoises y los Autóctonos. Un pays en commun propone reanudar con un “socialismo de aquí” un verdadero proyecto de soberanía republicana y ecosocialista, para salir del diálogo de sordos entre inclusivos y nacionalistas conservadores y arraigar Québec.

 

Entrevista a Éric Martin en Le Comptoir

Erri De Luca entrevistat al VilaWeb

21/03/2018 Comentarios desactivados en Erri De Luca entrevistat al VilaWeb

Esta es la entrevista que publica hoy VilaWeb:

Erri De Luca (Nàpols, 1950) va venir la setmana passada a Catalunya per participar en una conversa amb David Fernàndez, ex-diputat i periodista, organitzada pel Festival MOT. Vam aprofitar-ho per parlar-hi després de la presentació del seu darrer llibre, traduït tan sols al castellà, La natura expuesta (Seix Barral, 2018). Amb una pell dura i plena de traces de l’edat, una veu calmada i suau, i una amabilitat completa, l’escriptor italià i ex-activista anarquista ens va explicar la seva condició d’escriptor, de lector, de traductor; la relació d’aquesta condició amb la seva militància política, i la seva mirada de sobre la crisi democràtica europea i la situació política a Catalunya.

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Castellio contra Calvino

12/03/2018 Comentarios desactivados en Castellio contra Calvino

Stefan Zweig, Castellio contra Calvino. Conciencia contra violencia, Traducción de Berta Vias Mahou, Acantilado, 2002.

Título original: Castellio gegen Calvin

Publicada por primera vez en 1936

Sólo la idea de la libertad espiritual, idea de todas las ideas, que por ello no se rinde ante ninguna otra, resurge eternamente, porque es eterna como el espíritu. Si exteriormente y durante un tiempo se le quita la palabra, se refugia en lo más profundo de las conciencias, inalcanzable para cualquier opresión. Por eso es inútil que los gobernantes crean que han vencido al espíritu libre por haberle sellado los labios, pues con cada hombre nace una nueva conciencia y siempre habrá alguien que recordará la obligación espiritual de retomar la vieja lucha por los inalienables derechos del humanismo y de la tolerancia. Siempre habrá algún Castellio que se alce contra cualquier Calvino, defendiendo la independencia soberana de la opinión frente a toda violencia ejercida desde el poder.

En 1936, cuando Stefan Zweig escribió este alegato en favor de la libertad de opinión y del derecho a desobedecer a cualquier autoridad, aunque sea apoyada por la mayoría de los ciudadanos, que ejerza la tiranía impidiendo la libertad de opinión y de expresión, el régimen nazi amenazaba estas mismas libertades que Castellio defendió frente a Calvino cuatro siglos antes. Hoy, casi cien años después, volvemos a vivir situaciones semejantes en las que se envía a la cárcel a quienes tratan de expresar y de defender pacíficamente sus ideas.

En 1562, Sebastián Castellio escribió que «la posteridad no podrá creer que, después de que ya se hubiera hecho la luz, hayamos tenido que vivir de nuevo en medio de tan densa oscuridad». Hoy podríamos repetir estas palabras.

Hoy en día se habla mucho de la verdad y de la mentira y hasta se ha acuñado un nuevo término, la posverdad, que viene a ser como aquella verdad construida para que sea aceptada por la mayoría. Pero lo que defendía Castellio es que nuestro mundo tiene espacio para muchas verdades y no sólo para una, la de quienes tienen el poder y la imponen por la fuerza, porque «la verdad consiste en que, aun estando equivocado, diga uno lo que piensa».

Hoy volvemos a vivir situaciones semejantes a las que vivió Castellio en el siglo XVI y Stefan Zweig en el XX. Para un gobierno autoritario, se haya impuesto por las armas o haya sido democráticamente elegido por los votos, «la contención por vía legal y la simple intimidación del partido contrario son métodos insuficientes, y sólo hay un modo de asegurar la totalidad del poder: mediante el exterminio total de cualquier oposición». Temen a las personas independientes, a las que piensan por su cuenta, a las que ponen en cuestión lo que ellos, los poderosos, consideran principios inamovibles, como por ejemplo lo que llaman «la unidad de la patria», pero Stefan Zweig nos advierte que forma parte de la tragedia de todos los déspotas el que teman aún más al hombre independiente una vez que le han debilitado desde el punto de vista político y le han hecho enmudecer, porque no les basta con que calle, con que tenga que callar: «el simple hecho de que no diga que ‘sí’, de que no les sirva y no se humille ante ellos, que no forme parte activa del rebaño de aduladores y siervos, hace que su existencia, el mero hecho de que aún exista, sea para ellos un motivo de disgusto».

Stefan Zweig hace un magnífico retrato de dos personajes. Por un lado, Sebastián Castellio, el hombre libre e imparcial, respetuoso con las opiniones de los demás; el hombre que busca la verdad aún sabiendo que no hay una sola verdad y que cada uno tiene su propia verdad; el hombre que defiende la tolerancia y la comprensión porque cree que es posible vivir en paz al margen de nuestras diferencias. Por el otro, Jean Calvino, el hombre que se muestra envarado por el sentimiento de su propia seguridad, tan seguro de sí mismo y de su absoluta verdad que no admite ni siquiera la posibilidad de que pueda existir alguien que la ponga en duda, y que está dispuesto a todo, incluso a quitar la vida de quienes no la asuman como propia.

Sin embargo, como dijo Castellio, «un vino malo no será mejor porque se obligue a la gente a beberlo».

En los últimos párrafos de su libro, Stefan Zweig, nos recuerda a quienes creíamos que ya habíamos conseguido determinados derechos y libertades, que «nunca un derecho se ha ganado para siempre, como tampoco está asegurada la libertad frente a la violencia, que siempre adquiere nuevas formas. A la humanidad siempre le será cuestionado cada nuevo avance, como también lo evidente se pondrá en duda una y otra vez. Precisamente cuando ya consideramos la libertad como algo habitual y no como el don más sagrado, de la oscuridad del mundo de los instintos surge un misterioso deseo de violentarla».

 

resistencia de materiales

21/10/2017 Comentarios desactivados en resistencia de materiales

Lo que en otros países es ascenso electoral de la ultraderecha aquí es el experimento mismo de esa ultraderecha instalada en el poder ejecutivo y apoyada por el poder judicial y el legislativo (Cs pero también PSOE). 

Interesante punto de vista de Gabriel Jaraba sobre los acontecimientos que estamos viviendo estos días en Cataluña:

Un test de resistencia de materiales

por Gabriel Jaraba

La crisis catalana no es, en el fondo, tal cosa. Es un experimento de alcance europeo cuya dimensión estratégica parece pasar desapercibida. Es, para decirlo ásperamente, un test de resistencia de materiales. Y está dirigido no solamente a los catalanes sino a los españoles y a los europeos en general.El test consiste en experimentar hasta qué punto la ciudadanía en general y las instituciones internacionales están dispuestas a tolerar y soportar una democracia autoritaria y en qué grado, no sólo en España sino en todos los países de la UE.

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Sobre el nacionalismo español

16/10/2017 Comentarios desactivados en Sobre el nacionalismo español

Carlos Taibo, Sobre el nacionalismo español, Libros de la Catarata, 2014.

Una de las supersticiones de las que conviene liberarse cuanto antes es la que sostiene que la huella nacional, y nacionalista, del franquismo -y la de fórmulas anteriores- se desvaneció como por ensalmo al aprobarse en 1978 una nueva Constitución.

Este pequeño ensayo es una revisión de la introducción a un volumen colectivo publicado en 2007 con el título Nacionalismo español. Esencias, memoria e instituciones. Cuando fue publicado, en 2014, Cataluña se encontraba, igual que hoy aunque con menos intensidad, en el centro del debate político español debido a la consulta sobre la independencia que preparaba la Generalitat.

No hay ninguna duda de que el nacionalismo español existe, aunque se trate de disimular bajo ideas mercantiles como la llamada «marca España», identidades deportivas, o lealtades patrióticas, democráticas y constitucionales. No solo existe sino que además está imbuido del esencialismo que caracteriza a los nacionalismos más ultramontanos y rancios que podemos encontrar hoy en el mundo. El nacionalismo español no se reconoce como tal debido a su naturalización esencialista: es algo tan natural que no puede responder a ninguna ideología y por tanto no puede ser ni siquiera cuestionado. El nacionalismo español sigue siendo deudor de aquella idea de nación que tenía Cánovas del Castillo: «la nación es cosa de Dios o de la naturaleza, no invención humana». Para el nacionalismo español es tan natural sentirse español que si alguien pretende no serlo solo puede ser debido a un absurdo capricho, al fanatismo o a alguna perturbación.

Importantísimas para comprender el nacionalismo español son las reflexiones que hace el autor en el capítulo titulado La lengua «común». La incapacidad para integrar las diferentes lenguas habladas en el territorio del Estado español demuestra la incapacidad del Estado español de construir una casa común para todos los ciudadanos del Estado.

Para el nacionalismo español, es tan natural estar orgulloso de ser español que no tiene ningún sentido considerar que esto se deba a una determinada ideología a la que llamamos «nacionalismo». Por la misma razón, quien siendo súbdito del Estado español no esté orgulloso de ser español o no quiera serlo, debe ser obligado a aceptar su condición por medio de la fuerza.

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