Piloto automático

05/05/2016 Comentarios desactivados en Piloto automático

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Juanma Agulles, Piloto automático. Notas sobre el sonambulismo contemporáneo, Ediciones El Salmón, 2016

Reseña copiada del sitio de Ediciones El Salmón:

Lewis Mumford señala que en la tradición china se solía desear a los enemigos que les tocase vivir «tiempos interesantes». Era una forma de condenarlos a la turbulencia, los cambios violentos y el desequilibrio. Corría la década de 1950, y Mumford afirmaba que, sin duda, los tiempos que les había tocado vivir eran «tiempos interesantes». Con ello se refería a que la mecanización daba lugar a una reducción inédita de las capacidades humanas para crear y modificar sus condiciones de existencia, extendiendo al mismo tiempo la escasez y la hambruna, las guerras y el culto a los regímenes totalitarios.

Nuestros tiempos puede que sean incluso más «interesantes». La culminación de la sociedad tecnológica parece haber agotado los intentos por frenar el proceso de automatización. El precio del progreso mecánico es que el ser humano abandone el núcleo fundamental de su existencia, y lanzado a toda velocidad, pierda de vista las señales de peligro. En la progresión ascendente de nuestra complejidad técnica es esa misma inercia la que nos sigue arrastrando. Todas las prótesis tecnológicas que adquirimos para no tener que tomar decisiones nos hacen más vulnerables y nos someten más al criterio de la máquina.

Lo que Langdon Winner llamara «sonambulismo tecnológico» expresa muy bien esta sensación de estar marchando con el piloto automático. Pero mientras nuestro cuerpo se sigue adentrando en el entramado tecnológico, nuestra mente sigue pensando en términos religiosos, y por ello asistimos a la creación de una nueva fe, con su iconografía, sus mártires y sus santos. De modo que aquellos dispuestos a renunciar a «las ventajas prácticas» para salvaguardar su autonomía han quedado casi reducidos a la condición de una secta herética dentro de la mayoritaria religión tecnófila.

Es posible que la plena integración en la megamáquina no sea más que el delirio de unos cuantos que tratan de afianzar así su dominio sobre el resto. Pero entonces la incomodidad y el desasosiego que sentimos serían un último síntoma de salud de aquella parte de la vida que aún se resiste a ser sometida.

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Juanma Agulles (Alicante, 1977) es ensayista y escritor. Tras pasar por varios trabajos (como obrero de la construcción, mozo de almacén y operador de emergencias), ejerció fugazmente la docencia, como profesor asociado de sociología, en las universidades de Alicante y Murcia. Actualmente trabaja en un Centro de Acogida para personas sin hogar. Es autor de los libros Non legor, non legar. Literatura y subversión (Ed. El Tábano, 2008) y de Sociología, estatismo y dominación social (Brulot, 2010). Ha colaborado con publicaciones como, Ekintza ZuzenaRaíces o Hincapié. Forma parte del colectivo editor de la revista Cul de Sac. En Ediciones El Salmón ha publicado Los límites de la conciencia. Ensayos contra la sociedad tecnológica.

Vuestra revolución no es la mía

26/04/2016 Comentarios desactivados en Vuestra revolución no es la mía

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François Lonchampt y Alain Tizon, Vuestra revolución no es la mía, Alikornio Ediciones, 2003.

«Por doloroso que pueda resultar, es necesario que pongamos en cuestión un buen número de certidumbres e intentar comprender la manera como hemos sido atrapados tan rápidamente y, después, sobrepasados por esta sociedad que queríamos destruir y que, a nuestro pesar, hemos contribuido a perfeccionar.» 

Creyeron que otro mundo era posible y también creyeron en la sublevación, la lucha del proletariado, el levantamiento popular como formas de hacer la revolución que nos llevaría a otro mundo mejor. Treinta años después de aquello hicieron el esfuerzo de poner en cuestión sus creencias, sus certidumbres, para intentar comprender qué es lo que realmente ocurrió y por qué. ¿Es posible la revolución? ¿Existe el proletariado como clase revolucionaria? Una de sus respuestas a esta última pregunta es contundente: «Mientras que los revolucionarios se dirigían a proletarios imaginarios, sus adversarios hablaban a los proletarios realmente existentes».

 

Mayo del 68 representa para toda una generación -y por muchas razones- un hito en las ilusiones de transformación de la sociedad, pero también un lamentable lugar común para cita de quienes abjuraron a tiempo de sus ilusiones juveniles. Por el contrario, los autores de este texto, ajenos por igual a la nostalgia y al cinismo, emprenden treinta años después de aquella fecha una reflexión sin subterfugios acerca de su propia experiencia y de las limitaciones prácticas y conceptuales que, desde la ultraizquierda al situacionismo, no pudieron impedir la conversión de Mayo del 68 en una caricatura cultural. Pues, tal como manifiestan en el Prefacio, «este libro es el fruto de una tentativa para sobrepasar las decepciones de estos treinta últimos años, de honrar ese espíritu de Mayo del 68, a pesar de sus ambigüedades, y para aportar razones a quienes no han renunciado a esperar, así como a las nuevas generaciones asfixiadas por el culto al Dios-Yo y que, a menudo, no oyen hablar de aquel tiempo sino a nuestros enemigos. Y si al final de estas reflexiones, que comenzamos, como deseaba André Prudhommeaux, anteponiendo algunos «de los candentes y embarazosos problemas que, tarde o temprano, necesariamente nos planteará la realidad», conseguimos poner en su justo lugar algunas de las cuestiones que el pretendido socialismo científico había ahogado precipitadamente bajo las vanas certidumbres de la experiencia histórica y que el capitalismo triunfante se apresta a enterrar definitivamente, habremos alcanzado un poco nuestro objetivo». (De la presentación del libro en LaMalatesta)

Se puede acceder al libro en francés aquí: Votre revolution n’est pas la mienne

Una interesante reseña sobre este libro se puede leer en el tercer punto del ensayo titulado «De certains usages du catastrophisme«

Imágenes de la distancia

08/12/2015 Comentarios desactivados en Imágenes de la distancia

Imágenes de la distancia

José García Molina, Imágenes de la distancia, Laertes, 2010

Por una educación en pasiones

(Reseña de Manuel Delgado)

¿Qué significa “educar”? ¿Qué podemos hacer para que esos desconocidos que se nos confía en el aula y fuera de ella mejoren en algo sus vidas? José García Molina nos brinda en este Imágenes de la distancia un puñado de reflexiones contra alguna de las supersticiones en que se sustenta ese nuevo oscurantismo que se pretende hacer pasar por “ciencia de la educación” y que no es sino técnica para la domesticación de humanos. El autor está en inmejorables condiciones para ejecutar tal crítica, pues buena parte de lo que nos ha brindado hasta ahora –las compilaciones Multiculturalidad y educación y Pedagogía social, ambas en Alianza– le han familiarizado con alguno de los tópicos con los que la escuela actual prepara para las viejas y las nuevas formas de sumisión.

Esta última aportación personal –en la línea de su anterior Dar (la) palabra– es una vindicación de la distancia justo como aquello que al mismo tiempo nos separa y nos une al mundo, a los demás y a nosotros mismos, puesto que es el requisito que nos hace concebibles no como sustancias –tal y como sostendría el dogma de la inmanencia de los sujetos individuales o colectivos– sino como entidades que existen no en relación con los y lo otro, sino como esa misma relación. Lo que importa no está en nosotros, sino entre nosotros.

Acompañando al lector en sus discurrir –discurrir: pensar, pasar, hablar– uno se va dando cuenta de hasta qué punto es verdad que de tanto hablar de valores, se nos ha olvidado hablar de la vida, que es eso que está ahí, que transcurre a nuestro alrededor y nos arrastra, hilvanada no con grandes principios, sino con temblores y calmas, fragilidades sin identidad, acaeceres mínimos en los que nos va y se nos va la existencia, en todo lo que pasa, nos pasa y nos traspasa. Les enseñamos a ellos y a ellas a que repitan de memoria los nuevos catecismos, pero hemos expulsado del aula cualquier cosa que se parezca a una educación en pasiones, esa materia prima de la que depende cualquier transformación propia y del mundo. Les enseñamos, como siempre, a obedecer, pero ni siquiera a mirar, y mucho menos a cerrar los ojos. Elogio, entonces, a las distancias. Porque, ¿para qué están las distancias, sino para recorrerlas?

 

Otras reseñas:

Reseña de Juan Sáez Carreras

cambiar el mundo sin tomar el poder

05/12/2015 Comentarios desactivados en cambiar el mundo sin tomar el poder

JOHN HOLLOWAY, Cambiar el mundo sin tomar el poder

AQVA

26/11/2015 Comentarios desactivados en AQVA

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Filippo Melis, AQVA (Non ci sarà la morte)

«ya no habrá muerte ni luto ni llanto ni dolor» (Apocalipsis 21, 4)

AQVA con V de Vajont, con V de muerte y de holocausto, en recuerdo de las víctimas de la codicia, del beneficio, del progreso…

«El peso del silencio puede ser inmenso» Sofocles, Antigona

Filippo Melis va néixer a Quartu Sant’Elena (Càller (Cagliari) – Sardenya) el maig de 1976. Es va llicenciar en Filologia Russa i Catalana a Càller amb una tesi sobre Kantemir (traductor d’Horaci). Viu a Sant Narcís (Girona) des del gener de 2006.
És lingüista, traductor, professor d’italià, rus, català, castellà i llatí. És guia turístic pel Museu d’Art.
L’agost de 2014 va donar a llum el llibre de poemes MARE E AMARE – MAR Y AMAR (2011-2014), en edició bilingüe italià-castellà. És el resultat del seu pelegrinatge permanent entre la seva terra i Catalunya.

Filippo Melis nos habla sobre su libro:

AQVA (Non ci sarà la morte)
L’“Aqua” di cui parlo ha un nome femminile dolce e terrible, benigna come le mani di una madre o matrigna quando annega i suoi figli.
Le radici di questo libro risalgono al 2009 in seguito alla visione del film di Renzo Martinelli “Vajont: la diga del disonore” che mi ha colpito e turbato profondamente. La storia che conoscevo parlava di una disgrazia, di una diga, di un lago, di circa duemila morti. Ho scoperto che era così solo in parte e che i veri responsabili della strage erano stati gli uomini. In realtà, la protagonista assoluta era stata la loro cupidigia, a cui potremmo aggiungere l’hybris, quella tracotanza contro cui si scagliava il drammaturgo greco Sofocle nella sua Antigone.
Sentimenti diversi e contrapposti si sono impossessati di me ed hanno cominciato ad accompagnarmi. Ho provato rabbia, sgomento e indignazione e le lacrime di quel dolore antico che provavo sulla pelle viva mi hanno fatto capire come in realtà questo lutto lo avessi sempre avuto dentro e che da quel momento la mia missione fosse quella di parlarne in modo da perpetuare ed esercitare la memoria. La memoria è sacra e non ho potuto né voluto mettere a tacere la voce della mia coscienza.
Il libellus può essere diviso in due parti.
La prima è composta da trentacinque poemi. I primi trentatrè sono dedicati ai luoghi in cui quel maledetto 9 ottobre 1963 si abbattè l’onda funesta che causò la morte di quasi duemila innocenti. Paesi, frazioni di montagna, terre, animali, alberi, strumenti di lavoro, paesi e altre frazioni a fondo valle sono uniti dallo stesso destino amaro. I restanti due poemi sono dedicati rispettivamente al ciclone che ha colpito la Sardegna, la mia isola, nel novembre del 2013 e causato la morte di sedici innocenti, tra cui due bambini di due e tre anni; mentre il secondo di essi è stato composto per ricordare, anche senza nominarle esplicitamente, tutte le altre stragi e disgrazie legate all’acqua che hanno causato negli ultimi tempi morti innocenti e disastri immani sia in terra sarda che in altre regioni italiane. Queste ultime due poesie parlano, dunque, anche se in termini non esclusivi, del rapporto di amore e odio della mia terra con la protagonista di questo libercolo. Anche da noi, purtroppo, come in moltissimi altri luoghi, l’acqua ha portato gioia e distruzione.
Come appendice alla prima parte, ho aggiunto dieci traduzioni mie di poemi di autori a me molto cari di lingua spagnola, polacca e portoghese in cui l’acqua è ritratta come un elemento benigno e portatore o dispensatore di amore. Alcune di queste poesie vedono per la prima volta la luce in lingua italiana.
Nella seconda parte del libro, intitolata Testimonianze, sono stati inseriti i ricordi, i pensieri e le opinioni di alcune vittime e di altre persone che, pur non avendo preso parte direttamente alla strage, hanno a cuore la storia della valle del Vajont e dei suoi abitanti e lo hanno dimostrato nel corso degli anni con il loro impegno personale e professionale.
Lucia Vastano nella prefazione scrive: «Questo libro di Filippo Melis così strano, fatto di poesie, citazioni, ma anche di testimonianze è una ricerca di sé, ma anche di quello che unisce la sua gente di mare ad altra gente di montagna, solo geograficamente così lontana. Questo inno all’acqua madre e matrigna vuole raccontare anche tutto quello che non sta in un libro, ma che è scritto tra le sue righe. La storia degli ultimi e delle loro terre, così sole, isolate, perse e dimenticate come i superstiti del Vajont. Buoni per gli anniversari, ma abbandonati a se stessi nella volontà di preservare la memoria. Quella scomoda che non è fatta di lacrime, commemorazioni, gemellaggi ed eventi straordinari, ma dalla ricerca di giustizia e dalla volontà che i morti servano almeno ad insegnare qualcosa ai vivi: che l’uomo, il politico, l’imprenditore, il prete, il giornalista, il magistrato possono commettere crimini infami se non si controlla il loro operato, se non si vigila affinché le mafie dei colletti bianchi, con le mani pulite e la coscienza sporca, si pongano sopra tutti e se ne freghino di sacrificare gli ultimi, i senza voce, per i loro interessi. Dalla Sardegna, al Veneto e al Friuli, ma anche in tutti quei luoghi lontani dove ogni uomo è un’isola. Un’isola che forse può essere salvata da una poesia».

La ruptura

04/11/2015 Comentarios desactivados en La ruptura

La ruptura

Stephen Koch, La ruptura. Hemingway, Dos Passos y el asesinato de José Robles, Traducción de Nuria Barroso, Galaxia Gutenberg, 2006

Un libro que pensaba leer pero que es posible que no llegue a hacerlo nunca… Lo que he leido sobre su autor en el libro Enterrar a los muertos de Ignacio Martínez de Pisón y lo que dice sobre este libro Enric Ucelay-Da Cal en su reseña titulada «Misericordia» me ha quitado las ganas de hacerlo. La vida es corta y hay demasiadas cosas más interesantes para leer.

Martínez de Pisón, aunque hace referencia a otra obra anterior, El fin de la inocencia, dice de Koch: «La tergiversación que Koch hace del relato original no se permite el menor descanso, pero su meticulosa traición a cualquier idea de objetividad nunca llega a ser tan alarmante como cuando se decide a dar rienda suelta a su inventiva y desliza aquí y allá como datos contrastados lo que no son sino meras conjeturas.» (Enterrar a los muertosp. 74).

De la reseña de Enric Ucelay-Da Cal, entresaco algunas líneas: «Aun siendo un ensayista tan preocupado por la problemática relación entre agentes soviéticos e intelectuales norteamericanos, Koch ni conoce, ni le importa, la política española de aquellos tiempos: inútil buscar nombres como Azaña o Lerroux en su escueta descripción de «theRepublic»: una de sus muy infrecuentes alusiones a las figuras españolas (¡asegura que Largo Caballero tenía su base política en Cataluña!; véase la página 187) da la escasa talla de su perspectiva. La España republicana no pasa de ser un trasfondo, un decorado simbólico sin mayor importancia, que sirve para relatar la vida en color y cinemascope de dos renombrados escritores que partieron del camino político común de las izquierdas estadounidenses para tomar direcciones ideológicas diferentes. En tan fílmica circunstancia, dada la pareja de protagonistas contendientes y la amante de uno de ellos, hay un cadáver –un español, José Robles Pazos (1897-1937), viejo amigo de «Dos» desde 1916, español que enseña en una universidad estadounidense, que ha desaparecido; pronto, ante la cada vez más agustiosa búsqueda de «Dos» de despacho en despacho, la ausencia de Robles se revela como un escamoteo interesado, un asesinato que nadie se atreve a admitir. El muerto, pues, sirve para iniciar la película. Sería el MacGuffin (el término del director británico Alfred Hitchcock –18991980– nacionalizado estadounidense, de estrictísima formación católica y, por cierto, muy anticomunista) para el asunto que empieza una intriga, sin mayor relevancia en sí mismo. Los malos del guión son representados por los soviéticos y, en especial, por Mijail Efimovich Koltsov (18981942), a quien Koch presenta como el director de todo lo relacionado con asuntos de intelectuales engagés en el marco de la Guerra Civil. Los españoles son, por lo demás, comparsas. La narrativa de Koch acaba con las últimas implicaciones de la relación entre «Hem» y «Dos» (y las hembras hemingwayanas) en Estados Unidos. De modo bastante irritante (y más para quien ha enseñado a escribir a inocentes), Koch tiene la mala costumbre de explicar qué pasa por las cabecitas de sus protagonistas, sin la insinuación siquiera de un documento que lo justifique. Pretende ser historia, pero está novelada, en el peor sentido

Reseñas:

El Hambre

22/10/2015 Comentarios desactivados en El Hambre

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Martín Caparrós, El Hambre, Anagrama, 2015

Martín Caparrós afirma que el Hambre es la metáfora más violenta de la desigualdad en la que vivimos y de la desigualdad en la que toleramos vivir. Hambre es no poder satisfacer la necesidad más básica de cualquier ser vivo para poder vivir. El Hambre es aquello a lo que unos pocos humanos hemos condenado a una mayoría de nuestros congéneres para poder progresar, para poder crecer, para poder enriquecernos… Hemos destruido, a sabiendas de lo que hacíamos, la forma de vida de millones de seres humanos en beneficio de unos pocos… Martín Caparrós ha escrito sobre el Hambre porque sentía que algo tenía que hacer..

Reseñas:

Cómo aprender a volar

20/09/2015 Comentarios desactivados en Cómo aprender a volar

Cómo aprender a volar

Begoña Abad, Como aprender a volar, Editorial Olifante, 2012

De la presentación del libro:

Cómo aprender a volar

Begoña Abad (Villanasur del Río Oca, Burgos, 1952)

Ha publicado los poemarios: Begoña en ciernes (Ediciones del 4 de agosto, Logroño, 2006), La medida de mi madre (Olifante, Zaragoza, 2008) y el recién aparecido Cómo aprender a volar (Olifante, Zaragoza, 2012). Su poesía ha sido incluida en diversas antologías y revistas. Ha participado en varios de los encuentros poéticos Voces del extremo en Moguer y Logroño. En la actualidad es vicepresidenta del Ateneo Riojano de Logroño.

En este hermoso poemario una voz de mujer conquista su propio espacio: el lugar del vuelo. Atrás quedan años de renuncia: “Un día dejé de ser Penélope, / a medio destejerte abandoné el telar”. Y lo que se conquista es “la libertad de mirar tejados”, ser una misma y afirmarse en el presente, ser “siem- pre ahora” de un modo irrenunciable. Y la conciencia clara de que “en el Paraíso ya no hay / señales de prohibido”. Hay una mirada en ocasiones aira- da y siempre perpleja frente a la injusticia pero, sobre todo, una defensa de la dignidad y el coraje, de lo común, de la vida como “un espacio en el que per- donar” y en el que compartir. Y la afirmación de la belleza, la bondad, la amis- tad, el amor. Y la luz que se hace esperanza: la herencia que se alza en la liber- tad de los hijos. Lo infinito en las primeras palabras de los nietos. Y siempre el vuelo, la libertad como horizonte. Begoña Abad defiende estas verdades irrenunciables frente a los mercaderes de la muerte y la indiferencia, sabe que “nuestro es lo que no poseemos”, que este espacio de la libertad, la ternura y la belleza no nos puede ser arrebatado. Conoce la eternidad del efímero pre- sente, “la elegante perfección de lo sencillo”. Ha conquistado esas pequeñas certezas que la hacen volar. Y nos regala su vuelo “siempre hacia la luz”.

Antonio Crespo Massieu

La estrella invisible

19/09/2015 Comentarios desactivados en La estrella invisible

La estrella invisible

Nathalie Handal, La estrella invisible, Valparaíso Ediciones

La diáspora palestina se expresa a través de la voz de Nathalie Handal quien con los poemas recogidos en este libro explora el sufrimiento de los palestinos de Belén exiliados por el mundo.

neorrabioso

19/09/2015 Comentarios desactivados en neorrabioso

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Batania, neorrabioso. poemas y pintadas, Ediciones La Baragaña

Batania vive neorrabiosamente enamorado, en contra de las patrias, gritando desde las paredes y desde los cubos de basura sus pensamientos y sus poemas. Con rabia nueva. Siempre nueva. Lejos del punto medio aristotélico porque según él «el punto medio es el punto miedo». Batania practica la sabiduría del disparate.

Batania es neorrabioso, se llama Alberto Basterrechea, nació en el caserío Astobieta de Lauros (Loiu), y desde hace algunos años, desde que murió su padre, vive en Madrid.

Neorrabioso

LOS EXTRANJEROS
Ningún aguila de oro volaba sobre Lauros
el día que nació mi padre; en Astobieta
no había escudos de armas ni aldabas repujadas;
no había arpas ni acordeones ni libros
duros en anaqueles de cedro. Mis ancestros
fueron hojalateros, patateros, cabreros,
molineros, peones, carreteros, labriegos
que miraban la luna para plantar las berzas,
pastores que ordeñaban vacas, castraban toros,
mataban gatos blancos, segaban yerba fresca
tres veces cada año, montaban el caballo
sobre la yegua y recogían argoma,
yo
procedo de un linaje sin linaje,
de una aldea de avena sin historia,
un pueblo protegido y forrado de silencio,

un pueblo de solos y de nadies.

Nadie de Lauros rindió Tenochtitlan.

Nadie persiguió ballenas hasta Terranova.
Nadie posó ante el árbol de Gernika.
Nadie lloró al derogarse los fueros.
Nadie se alzó contra los franceses.

Nadie supo del 98.

Yo quiero contar una historia, la historia

del hombre Euskadi y el hombre España,
la llegada de los hombres de las banderas
con el dedo acusante y los ceños fruncidos
a mi pueblo labriego de boronas y de nadies.
Cómo tomaron Lauros. Qué nos dijeron.
Cómo nos hicieron creer que ganamos batallas

en guerras fabulosas donde nunca luchamos.

Yo quiero contar la historia del hombre

que olvidó a su pueblo de nadies
hasta que vio a su padre agonizando
y entonces recordó
que en su casa no había escudo de armas,
en su casa no había retratos al óleo,
en su casa nunca nació un militar,
en su casa nunca un escritor,

en su casa nunca nadie fue nadie.

Yo soy esa historia. Soy el hombre

que cambió la azada por la pluma
y quiere contar lo suyo y de nadie.
Soy el hombre que quiere
morder y pisar las rosas.
Soy el que miraba las botellas de suero
en la agonía de un hospital
y descubrió el bulto cancerado
que ocultan las historias grandes.
Y dije: yo soy nadie
y los vascos son extranjeros.
Y dije: yo soy nadie

y los españoles son extranjeros.

Y digo: viva nadie

y guerra al extranjero.

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