San Anton

16/01/2021 Comentarios desactivados en San Anton

Urtarrilak hamazazpi
heldu jaku San Anton,
bere partez egunon!
Anton izeneko danok
hartu mila zorion!
Bitarteko ona dogu
horretan ziur egon;
hoberik ez da inon;
ahal bada, gaur beragana
Urkiolara igon.

Cuerpo perro

11/01/2021 Comentarios desactivados en Cuerpo perro

Pieter Brueghel el Viejo, «El triunfo de la Muerte»

(Publicado originalmente en el año 2009 en el blog, ya desaparecido, «No había futuro»)

No somos nada, loca. Nos enfrentamos al mundo cruel sin corazas, sin cuernos, sin garras ni dientes. Y casi ya sin defensas. Una simple gripe nos manda al infierno. A veces nos sorprendemos pensando cómo hemos llegado hasta aquí, cuántos se fueron, cómo podemos llegar a viejo entre tantas posibilidades de morir. Estamos expuestos al frío y al calor, a impactos y caídas. A millones de agentes invisibles que penetran nuestro cuerpo y lo manchan del antiguo pecado. La enfermedad es una maldición, ¿y quién no está un poco maldito? El disgusto nos enferma. La infelicidad que hemos creado nos enferma. La falta de autoestima nos enferma. El miedo a enfermar nos enferma.

Necesitamos dignidad para andar a dos patas, pero nuestro cuerpo carece de ella. Y la dignidad de los cuerpos bellos es una flor venenosa que hay que tocar con guantes. Si hubiese un estado natural sería el de querer vivir a toda cosa, fluir simbióticamente en el caldo primigenio devorándonos unos a otros, abriéndonos paso sin discernir el hueso de la carne, procreando sin límite. Pero la naturaleza humana está infectada de cultura. Hemos desarrollado soluciones que desencadenan problemas más amplios. Hemos construido un fortín defensivo que nos aísla de nuestro entorno y nos impide vivir de acuerdo con él. Hemos roto el pacto con la naturaleza y hemos sido expulsados del paraíso de la salud salvaje.

En el origen de la civilización moderna está también el origen de las epidemias y de la gestión de la salud a gran escala. Las grandes concentraciones urbanas se convirtieron rápidamente en focos abonados para las diecisiete plagas. La gestión científica de la salud, el poder sobre la vida y la muerte configuró una forma nueva de dominación, un recurso para imponer normas de conducta, infundir miedo y controlar a la población en función de los intereses productivos.

El estado capitalista se alió con la ciencia, de la misma forma que el poder feudal se sostuvo gracias a su alianza con la religión. Desarrolló la clase científica, y con ella la autoridad médica, una casta que expendía milagros por receta a cambio de un porcentaje del PIB. Se impuso una gestión burocrática de la salud, basada en la estadística y en la intervención externa: el cuerpo era un contenedor de miserias que había que disciplinar y corregir constantemente.

Descubrieron un enemigo a su medida: el virus. A la medida de la mercancía y de su desarrollo multiplicado. La rapidez de las comunicaciones terrestres y los flujos migratorios nos convirtieron a todos en terroristas suicidas. Los virus se hicieron mestizos y dejaron de discernir entre cerdos y humanos.

Gracias al virus, la clase médica en alianza con la clase política conquistó un prestigio y un poder creciente. Bastaba con lanzar una amenaza para captar enormes flujos de capital. La gente lloraba en su hombro, se manifestaba pidiendo más dinero para ellos. El estado clínico se impuso por todas partes. Las farmacéuticas conquistaron un poder enorme, influyendo en los gobiernos, desarrollando nuevas formas de destrucción que afianzaban su futuro, financiando campañas de terror por todo el mundo mientras seguían captando fondos para su labor humanitaria.

Se impuso así la Santa Inquisición del Higienismo, auténtica cruzada armada contra la miseria humana, contra lo pobre, lo cutre, lo salvaje, lo usado. Aquí también se impuso la muerte sobre la vida, el exterminio sobre la razón comprensiva, la fumigación del extranjero, el debilitamiento de lo propio y de lo común.

A las maldiciones naturales se añadieron las iatrogénicas, aquellas enfermedades producidas por su tratamiento invasivo. Hubo auténticas plagas, pero siempre había un virus lo bastante repugnante como para cargar con la culpa de todo.

Los mecanismos humanos de defensa sufrieron un colapso. Dejaron de seguir su programa y se lanzaron contra el propio cuerpo, abotargado de química ortopédica. A las maldiciones naturales y a las iatrogénicas se unieron las inmunológicas, producto de una gran confusión.

Sólo los especialistas tienen la solución. La solución siempre renovada para la maldición que siempre se renueva. La solución se llama vacuna, y no se vende de una en una. La vacuna es la mercancía perfecta. Se difunde casi a la misma velocidad que las plagas, en lotes compactos de consumo obligatorio. Ha de renovarse constantemente, a cada nueva mutación del virus producida por ella misma. Envilece a la especie, haciéndola cada vez más dependiente y necesitada de un estado que vele por ella. Si el negocio decae, siempre puede crearse un nuevo virus, sintético o mediático, para el que previamente la industria ha inventado otra vacuna.

Comemos mierda envasada, higienizada y vitaminada, respiramos dolor a cada paso, somos sujetos experimentales violentamente sacudidos por un mundo en constante estado de emergencia, nos infunden terrores virtuales, pero la culpa es del virus y de nuestra incapacidad para enfrentarnos a él siguiendo los consejos de las autoridades sanitarias.

FELIZ AÑO NUEVO

01/01/2021 Comentarios desactivados en FELIZ AÑO NUEVO

Izet Sarajlic (Sarajevo, 1993) Fotografía tomada por Marina Achenbach

¡Ya me aburren esos felices años nuevos!

¿No ve la humanidad
que sus años más felices ya han pasado?

En lo personal, mis años más felices
fueron entre la victoria sobre el fascismo
y el fin de la escuela primaria de Tamara.

Del esplendor de aquellos años
vivo todavía hoy.

Izet Sarajlic, Después de mil balas, Seix Barral, 2017

Y se nos va acabando el año…

30/12/2020 Comentarios desactivados en Y se nos va acabando el año…

Detrás de la máscara

04/12/2020 Comentarios desactivados en Detrás de la máscara

Quítate la mascarilla

01/12/2020 Comentarios desactivados en Quítate la mascarilla

covid-19

30/11/2020 Comentarios desactivados en covid-19

eztabaida zientifikoa orain!!

24/11/2020 Comentarios desactivados en eztabaida zientifikoa orain!!

La vacuna

22/11/2020 Comentarios desactivados en La vacuna

Mark Quark, «La vacuna»

Esto es lo que dice Mark Quark a propósito de su canción «La vacuna»:

Con esta canción, no pretendo posicionarme ni posicionarte ni a favor ni en contra de ninguna medida o vacuna global. Es más bien una invitación a cuestionar con criterio la situación actual que vivimos como humanidad.

Estamos ante un sistema que se desmorona. Fundamentado en 4 pilares que actualmente se evidencian obsoletos ante lo que probablemente sea la mayor crisis que la humanidad ha conocido.

1- La economía actual basada en una deuda impagable y en una burbuja de dinero ficticio que no se sostiene por ningún lado, a pesar de los intentos de las élites de seguir imprimiendo dinero y alargando su colapso tanto como sea posible. Además de los intereses privados de lobbies como la industria farmacéutica, capaz de generar sus mayores beneficios económicos ante una pandemia sanitaria como la actual.

2- Una política que ha perdido toda credibilidad, subyugada a las élites financieras, y de la que el pueblo tiene una mínima participación.

3- Unos sistemas religiosos rígidos, dogmáticos y obsoletos.

4- Y una ciencia que mayoritariamente se desenvuelve sin corazón, permitiendo grandes avances tecnológicos como el 5G, la Robótica, la Digitalización y la VideoVigilancia de la Sociedad, la Modificación Genética y la Inteligencia Artificial, herramientas que probablemente vayan más rápidas de lo que la Consciencia de la Humanidad es capaz de gestionar en este momento, y ante las que tendremos que hacer frente en los próximos años.

Ante el inminente derrumbe del «mundo» que hemos conocido, aparece un terreno fértil para una humanidad con mayor responsabilidad y Consciencia, decidida a cocrear nuevas maneras de funcionar. Quizas más que enfocarnos en el beneficio personal, nos decidamos por el bien común (yo gano si tu ganas), quizás más que explotar los recursos naturales por un interés económico, nos decidamos a cuidar el planeta tierra que nos sostiene y nos ofrece el alimento, el aire, el agua y gran parte de la energía que usamos a diario. Quizás más que continuar regalando nuestra energía a entidades patriarcales para que nos la gestionen; el político que me cuida, la pastilla del médico que me alivia, la mass media que me informa… sea el momento de recuperar la responsabilidad de nuestra vida, liberarnos de la subyugación a este sistema moribundo y cocrear juntos una nueva manera de funcionar y organizarnos, que nos permita sanar nuestra ignorancia, que nos invite a liberarnos de los condicionamientos y a desplegar nuestros dones y talentos únicos, alineándonos así con el propósito existencial que cada uno tiene en esta maravillosa vida humana de la que disponemos.

Qué contento está el amo con sus ovejas

21/11/2020 Comentarios desactivados en Qué contento está el amo con sus ovejas

LAS OVEJAS (Rafael Amor)
Que contento está el amo con sus ovejas,
Por que no lo cuestionan ni le dan queja.
A golpes y a ladridos son pacifistas.
Para el amo no hay ninguna que se resista
y si acaso la hubiera que se le enfrenta,
la carnea enseguida por ser violenta,
por ser la descarriada que no se integra
y cuelga al sol su cuero de «oveja negra».
Así las va llevando por el sendero,
Mansitas y ordenadas, al matadero.
En la vida no exista cosa mas fiera
Mas ruin y peligrosa que la obediencia
Cuando es hija del miedo y de la ceguera
Y traiciona el mandato de la conciencia
El hablar de la paz no es cosa sencilla,
aunque no se precisa de mucha ciencia,
para ver que no existe mayor violencia,
que la paz que nos pone de rodillas.
Hay quien está escuchando lo que yo digo
Y piensa para adentro,- no va conmigo- .
El perro que me oye tomando nota,
Por si lo mandan a morderme como a un idiota,
no comprende que todos estamos presos,
unos muerden cadenas, otros un hueso.
El amo, que es el amo, no tiene aliados,
del reo al alcahuete, todos esclavos.
Por que al desobediente y al que delata,
desaparece a uno y al otro, lo ata.
No me digan mañana que soy el malo
si harto del abuso yo me defiendo,
por que no podemos seguir poniendo,
la tolerancia unos y otros el palo.

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