Panza de burro

05/11/2021 Comentarios desactivados en Panza de burro

Andrea Abreu, Panza de burro, Presentación de Sabina Urraca, Editorial Barrett, 2021

Fotografía de la cubierta: Alessandra Sanguinetti

Los perros ladraban.
El sol rajaba las piedras.

No es la primera autora que trata de trasladar la oralidad, la manera de expresarse en su entorno más inmediato, a la escritura. Lo hace de forma extraordinaria. Recuerdos de infancia trasladados a la escritura con la naturalidad y la frescura con la que podrían ser recordados junto a su amiga. Recuerdos sobre los que pesa, como una panza de burro, el cielo permanentemente nublado de los veranos en la ladera norte del Teide.

p. 85:
Ella no tenía miedo de que la dejasen de querer. Decía lo que le apetecía cuando le daba la gana.

p. 98:
Yo me preguntaba cómo ella sabía tantas cosas que yo no sabía y entonces me ponía triste porque pensaba que yo no tenía tristeza propia, que mi tristeza era la de ella pero dentro de mi cuerpo, una tristeza como de imitación, dos tristezas duplicadas, la marca falsa de una tristeza, esa era yo, porque yo no tenía razones por las que estar triste pero me las inventaba.

p. 99:
Yo me aburría mucho pero no me iba, pero me quedaba al lado de ella escuchando su silencio. Como cuando los maridos se sientan a ver el fútbol y las mujeres los acompañan aunque no les interese, porque los maridos están tristes con la vida y el trabajo en el Sur y hay que estar con ellos porque es obligación.

p. 136:
Y vi el mar, el mar y el cielo que siempre parecían la misma cosa, la misma masa gris y espesa de todos los días. Se me ocurrió que la tristeza de la gente del barrio eran las nubes, las nubes clavadas en la punta del cogote, en la parte más alta de la columna vertebral, a la hora de la novela.

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