Ayer

03/10/2021 Comentarios desactivados en Ayer

Agota Kristof, Ayer, Traducción de Ana Herrera, Libros del Asteroide, 2021

Edición original: Hier, Éditions du Seuil, 1995

“El corazón, si pudiese pensar, se pararía.”

FERNANDO PESSOA

Ayer todo era más bello
la música en los árboles
el viento en mi pelo
y en tus manos tendidas
el sol

Frases cortas cargadas de sentido. Agota Kristof extrae la esencia de cada pensamiento, de cada situación y es capaz de lanzarla hasta el corazón del lector con poquísimas palabras. Agota Kristof desconfía de las palabras, por eso utiliza pocas… cuantas menos mejor, pues las palabras transforman los pensamientos, los deforman y todo lo vuelven falso.

Ayer es un libro tan breve que se puede leer varias veces en el mismo día. Ayer es lo único que queda cuando el presente es una mierda y cuando el futuro seguirá siendo una mierda, aunque el pasado también fuera una mierda. Porque “ayer” es aquello en lo que se concentra lo poco bueno que tuvimos en nuestra vida y que jamás recuperaremos. Ayer es una novela durísima, tristísima, sobre una vida gris. En la que el único, pequeñísimo, rayo de luz se apaga.

p. 16:
… en cuanto se escribe, los pensamientos se transforman, se deforman, y todo se vuelve falso. A causa de las palabras.

p. 25:
Incluso puedo decir que tuve una infancia feliz, porque no sabía que existieran otras infancias.

p. 88:
El tiempo se desgarra. ¿Dónde encontrar los descampados de la infancia? ¿Los soles elípticos paralizados en el espacio negro? ¿Dónde encontrar el camino volcado hacia el vacío? Las estaciones han perdido su significado. Mañana, ayer, ¿qué significan esas palabras? Solo existe el presente. En un momento dado, nieva. En otro, llueve. Luego hace sol, viento. Todo eso es ahora. No ha sido, no será. Es. Siempre. Todo a la vez. Ya que las cosas viven en mí y no en el tiempo. Y en mí, todo es presente.

p. 88:
Ayer fui a la orilla del lago. El agua ahora está muy negra, muy oscura. Todas las noches embarcan entre las olas algunos días olvidados. Van hacia el horizonte como si navegasen por el mar. Pero el mar está lejos de aquí. Todo está muy lejos.

p. 106:
Vete a la ciudad. Allí todavía hay luz. Una luz que volverá pálido tu rostro, una luz que se parece a la muerte. Ve donde la gente es feliz, porque no conocen el amor. Están tan satisfechos que ya no se necesitan los unos a los otros ni a Dios. Por la noche cierran la puerta con doble vuelta de llave y esperan con paciencia a que pase la vida.

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