Tres mujeres

05/12/2019 Comentarios desactivados en Tres mujeres

Robert Musil, Tres mujeres. Novelas cortas (1924), Traducción de Claudia Cabrera, Editorial Sexto Piso, 2007

Título de la versión original: Frühe Prosa und aus dem Nachlass zu Lebzeiten. Drei Frauen

… la vida humana fluye demasiado aprisa como para poder escuchar bien todas sus voces y encontrar sus respuestas.

A veces lo infinito cae de gota en gota

 

Grigia, La portuguesa y Tonka son los títulos de los tres relatos que integran este volumen. Tres mujeres que existen por su relación con los hombres: la primera como amante ocasional, la segunda como legítima y paciente esposa y la tercera como amiga, amante y esposa. En los tres casos se establecen sutiles relaciones de poder que no siempre fluyen en la misma dirección, pero en las que la mirada es siempre la del hombre que se las cuestiona.

En Grigia, sin tener nada que ver con lo que en este relato se cuenta, se relatan unos hechos similares a los que constituyen la historia de Martin Guerre y que se han repetido en más ocasiones en otras obras y en leyendas populares: la historia del impostor que suplanta la identidad de un marido que marchó a la guerra o a un largo viaje y que regresa con su familia al cabo del tiempo, siendo aceptado por ésta como si fuera el auténtico.

La historia de La portuguesa ha sido llevada al cine por la directora portuguesa Rita Azevedo Gomes de forma magistral. Es la historia de una “casadita en tierras extrañas” con todo lo que esto supone… Una esposa que mira a su marido “como a un viejo abrigo que se reconoce por haberlo usado mucho tiempo y que, sin embargo, hace tiempo que no se ve, como algo que siempre sigue siendo ajeno, pero en lo que uno se desliza”.

Tonka es “una pequeña sombra tibia que se posa sobre una vida resplandeciente”… “un copo de nieve cayendo solitario en un día de verano, eso era ella”…


Grigia

p. 29:
… así late el corazón cuando uno entra de repente en el aroma a pinos, o en el aire especiado que se eleva de la tierra de un bosque lleno de setas. Esas impresiones siempre conservaban algo de horror frente a la naturaleza, y uno no puede engañarse pasando por alto que la naturaleza no es otra cosa que natural; es terrenal, angulosa, venenosa e inhumana en todo aquello sobre lo que el hombre no le impone su dominio.

La portuguesa

p. 51:
… igual que toda cosa bien construida tiene espíritu, ya sea el acero o un vino fuerte, un caballo o un chorro de agua…

p. 52:
… ella lo miró como a un viejo abrigo que se reconoce por haberlo usado mucho tiempo y que, sin embargo, hace tiempo que no se ve, como algo que siempre sigue siendo ajeno, pero en lo que uno se desliza.

p. 61:
… no hay que hacer hablar al destino cuando éste quiere callar, sino que se debe escuchar lo que vendrá.

p. 67:
Si Dios pudo hacerse hombre, también pudo volverse gato…

Tonka

p. 81:
… hubiera sentido en ese momento que la naturaleza se compone tan sólo de feas insignificancias que viven tan tristemente separadas unas de otras como las estrellas en la noche…
[…]
… cada cosa individual era fea, pero todo junto era la felicidad.

p. 98:
Uno camina entre trigales, siente el aire, las golondrinas volando, a lo lejos las torres de la ciudad, muchachas con canciones… se está alejado de toda verdad, se encuentra uno en un mundo en el que no se conoce el concepto de verdad.

p. 103:
… todos llenos de codicia individual, pero todos ellos una sola manada…

p. 104:
… pensar significa no pensar demasiado, y sin renunciar un poco a lo ilimitado del don de la invención, no es posible hacer invento alguno.

p. 106:
… con argumentos médicos y filosóficos ella no podía defenderse y sólo contaba con la verdad de su persona para apoyar la verdad de sus palabras.

p. 107:
Desconfía de una persona y las más claras señales de fidelidad se convertirán en francas señales de infidelidad, confía en ella y las más evidentes pruebas de infidelidad serán señas de una fidelidad incomprendida, llorosa como un niño excluido por los adultos.

p. 119:
Un copo de nieve cayendo solitario en un día de verano, eso era ella.

p. 121:
Y desde entonces recordaba muchas cosas que lo convirtieron en un ser humano mejor que los otros, pues sobre su vida resplandeciente se había posado una pequeña sombra tibia.
[…]
… la vida humana fluye demasiado aprisa como para poder escuchar bien todas sus voces y encontrar sus respuestas.

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