Monstruas y centauras

19/09/2019 Comentarios desactivados en Monstruas y centauras

Marta Sanz, Monstruas y centauras. Nuevos lenguajes del feminismo, Anagrama, 2018

este es el lenguaje del opresor
y sin embargo lo necesito para hablarte.

Adrianne Rich, “Arden papeles en vez de niños”

 

Marta Sanz no explica ninguna doctrina, no tiene ninguna tesis, no expone arguentos en defensa de ninguna teoría. Marta Sanz reflexiona, se contradice, piensa… algo que no suele ser habitual. Asume en todo momento sus prejuicios, sus puntos de partida y analiza diferentes interpretaciones del feminismo, cuáles son sus realidades y cuáles sus representaciones… Este libro pretende ser un ensayo, pero se lee como si fuera una novela en la que la protagonista es la propia autora.

Fragmentos, notas, referencias…

p. 38: Justine Triet, Los casos de Victoria

p. 38: Agnès Poirer, “Deneuve y el feminismo de las francesas”, El País, 22/1/2018

p. 41: Paul Verhoeven, Elle
La protagonista es una mujer violada. La actriz que interpreta es papel es Isabelle Huppert. Tengo mis mitomanías -reduccionistas, injustas, fetichistas: a veces, frente a la revoltosa Vulvita Palpita, me invade la apisonadora cosificadora de mi occipucio masculino- y soy de las que aman a Isabelle Huppert tanto que tiendo a justificar cualquier producción en la que ella participe. Veo Elle con “sentido del humor”. Un sentido del humor que, en nuestras sociedades, desaparece a más velocidad que la selva amazónica. La desaparición se vincula con la falta de pericia para romper el espejo de la literalidad textual […] Elle es una mujer violada que no va al médico, no denuncia, comparte la experiencia con sus amigos durante una velada como quien comenta otro asunto cotidiano. Elle se niega a ser víctima, porque Elle es una jefa, pertenece a la clase dominante, puede con eso y con más. Está conforme con el mundo en el que vive y valora mucho al hombrecito que da órdenes y cuenta el dinero en el interior de los occipucios-cajeros automáticos. Está bien así. Asume el paradigma de la mujer fuerte -la que no puede ser protegida como una niña, una discapacitada, una pobre- que querría liderar -Señor, qué verbo- una gran empresa multinacional de videojuegos. Hablo de memoria, pero esa es la reminiscencia que Elle dejó en mí. También me obligó a cuestionarme hasta qué punto negarse a ser victimizada es una forma de suavizar la opresión. Terciopelo azul y el placer de la cincha. Saber estar, con elegancia y la manicura perfecta, en el epicentro del patriarcado.

Elle me parece una película graciosa porque pone de manifiesto el contrasentido entre feminismo y patriarcado: la coherencia del personaje principal, su rechazo a ser tratada como víctima y su conformidad con un mundo en el que ella prefiere tomar las riendas del poder representan, para mí, una burla que encaja con la ironía de Virginie Despentes en su Teoría King Kong: “Es cierto que para luchar y tener éxito en política se requiere estar lista para sacrificar la feminidad, porque hay que estar dispuesta a combatir, triunfar y demostrar el poder de una. Hay que olvidarse de ser dulce, agradable, servicial, hay que autorizarse a dominar al otro públicamente. Pasar de su consentimiento, ejercer el poder frontalmente, sin remilgos ni excusas, porque son escasos los contrincantes que os felicitarán por haberles ganado.”

Elle: ni liberada, ni fuerte, ni heroína

p. 43: Mary Beard

p. 44: Chimamanda Ngozi Adichie

p. 48:
Juan José Tamayo en un artículo reciente (El País, 29/3/2018) anuncia: “La masculinidad de Dios lleva derechamente a la divinización del varón…”

p. 49: Camille Paglia (defiende que el capitalismo y la industrialización han permitido la emancipación de las mujeres!!)

p. 52:
Al fin y al cabo soy una mujer que debe hacerse la crítica continuamente porque ha sido educada con los esquemas patriarcales de su padre, de su madre, de su abuela, de su abuelo, de su colegio, de su universidad, etc. etc.

p. 52: Entrevista de Rubén Caravaca a Ana Muiña, autora de Mina Loy, futurismo, dadá, surrealismo

Mina Loy, autora del primer ‘Manifiesto feminista’ y acusada de pornógrafa

p. 57: Graham Greene, El americano impasible

p. 58:
En la era de la posverdad, los acontecimientos noticiables lo son en la medida en que pueden metamorfosearse en objetos de consumo y difundirse vertiginosamente a través de redes tejidas por fibras delicadas que a menudo generan un espejismo de comunidad.

p. 60:
“Si percibimos que las mujeres están totalmente fuera de las estructuras de poder, entonces lo que tenemos que redefinir es el poder, no las mujeres…” (Mary Beard, Mujeres y poder, un manifiesto)

p. 65: Clara Usón, El asesino tímido

p. 72:
Aspiro a ser libre, y sin una rehabilitación de la demonizada palabra moral tal aspiración solo se reduciría a su dimensión de compraventa. A un laissez faire, laissez passer que se coloca en el extremo opuesto de la fraternidad y de los cuidados que deberíamos dispensarnos los unos a los otros en el marco social.

p. 77:
En el extremo opuesto de las teorías de la supremacía biológica de Peterson -utilizo la palabra supremacía para que desencadene la serie pertinente de asociaciones…-, para corregir al orangután -y a la orangutana- y al ADN incorregible, lo impepinable y lo impajaritable, Paul B. Preciado cavila y experimenta con el transgénero y con la posibilidad de elegir varios a lo largo de una misma vida y dentro de un mismo cuerpo que, sin embargo, nunca es igual a sí mismo. A veces, en un arrebato de ignorancia, he sido injusta al valorar las aportaciones de estas pensadoras en la conquista por la igualdad o por una desigualdad, mutante, deseable y perpetua, que no cristalice en desventaja,

p. 77-78:
La escritora mexicana Rosario Castellanos ya planteaba que acaso el horizonte del feminismo no debería ser la igualdad en una realidad donde tendemos a igualarnos con cosas que no son bonitas.

p. 78:
– Rosario Castellanos
– Remedios Zafra
– Pedro Lemebel
– Laura Freixas

p. 81: Rebeca Solnit, Los hombres me explican cosas

p. 87: Leticia Dolera, Morder la manzana. La revolución será feminista o no será

p. 91: CINE: Juan Miguel Castillo, Techo y comida / Paco Plaza, Verónica

p. 92:
Ante la violencia contra las mujeres, existe una respuesta penal, pero no un análisis de las causas que la provocan.

p. 93: CINE: David Fincher, Perdida
Para mí, el brillantísimo artefacto fílmico -entretenido, hipnótico, desasosegante- es un instrumento propagandístico que, bajo el pasamontañas de la aséptica fábrica de sueños y la escisión total de la realidad respecto de sus ficciones, pone en tela de juicio las medidas legislativas que protegen a las mujeres. Porque se puede dar el caso de que una psicópata se aproveche de esas leyes para que su marido caiga en una trampa mortal.

p. 107: Rafael Chirbes, La buena letra

p. 111: Roxane Gay, Mala feminista y Hambre. Memorias de mi cuerpo

p. 114: Claudio Magris (El País – Babelia, 16/11/2002):
“Ninguna refinada educación musical transformará en Mozart a un niño que no tiene el ADN de Mozart, pero nos podemos preguntar qué pasará si un niño con ese ADN nace en un gulag. Lo que la educación, la familia, la historia y la política pueden hacer quizá no sea más que el agua con que se riega una flor. Esa agua no transforma a una margarita en orquídea, pero sin ella la margarita muere. En cambio, si se cuida con cariño, se riega como es debido, se la ayuda a soportar la intemperie, la margarita crece y puede hacerse muy hermosa. Conozco algunas margaritas más bellas que muchas orquídeas.”

p. 119: José Ovejero, La ética de la crueldad

p. 120: Nacho Vigalondo, Colossal

p. 123: Leila Slimani

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