La pasión según G. H.

30/04/2019 Comentarios desactivados en La pasión según G. H.

Clarice Lispector, La pasión según G. H., Traducción del portugués de Alberto Villalba, Siruela, 2013.

Título original: A paixâo segundo GH

 

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
(Teresa Sánchez de Cepeda)

 

“Não escrevo para agradar ninguém”
(Chaya Pinkhasovna Lispector)

 

lo que vi fue la vida mirándome

 

A complete life may be one ending in so full identification with the non-self that there is no self to die.
(Una vida completa puede ser aquella que termina en una identificación tan completa con el no-yo que no hay un yo para morir.)
Bernard Berenson

El epígrafe de Berenson, que Clarice Lispector sitúa al comienzo, es el origen, el fin y el núcleo de todo el libro, en el que trata de desarrollarlo y de entenderlo aproximándose a él, como también nos advierte al comienzo del libro, “de modo gradual y penoso”. No hay duda de que se trata de un libro de difícil lectura. La pasión según G. H. es un texto de mística en el que la autora trata de poner en palabras, aun sabiendo que es imposible hacerlo, un proceso interior que ella está viviendo personalmente: la disolución del yo en la nada en el camino hacia la perfección indiferente y neutra de la vida o de lo que se puede entender como dios… Se plantea preguntas radicales sobre la vida y sobre la humanidad en busca de respuestas que sabe que no existen.

Quien ha escrito la reseña de la contraportada, o bien no se ha leído el libro, o bien no ha entendido nada.

– Antonio Maura, “Las moradas de la pasión. (Paralelismos entre La pasión según G. H., de Clarice Lispector y Las moradas, de Teresa de Jesús)

Algunos fragmentos:

p. 7:
“Este libro es como cualquier libro. Pero me sentiría contenta si lo leyesen únicamente personas de alma ya formada. Aquellas que saben que el acercamiento, a lo que quiera que sea, se hace de modo gradual y penoso, atravesando incluso lo contrario de aquello a lo que uno se aproxima. Aquellas personas que, solo ellas, entenderán muy lentamente que este libro nada quita a nadie. A mí, por ejemplo, el personaje de G. H. me fue dando poco a poco una alegría difícil; más alegría, al fin.”

A complete life may be one ending in so full identification with the non-self that there is no self to die.
(Una vida completa puede ser aquella que termina en una identificación tan completa con el no-yo que no hay un yo para morir.)
Bernard Berenson

p. 11:
“… en la confirmación de mí perdería el mundo tal como lo tenía, y sé que no tengo capacidad para otro.”

p. 11:
“He perdido algo que era esencial para mí, y que ya no lo es. No me es necesario, como si hubiese perdido una tercera pierna que hasta entonces me impedía caminar, pero que hacía de mí un trípode estable. He perdido esa tercera pierna. Y he vuelto a ser una persona que nunca fui. He vuelto a tener lo que nunca tuve: solo dos piernas. Sé que únicamente con dos piernas es como puedo caminar. Pero la ausencia inútil de la tercera me hace falta y me asusta; era ella la que hacía de mí algo hallable por mí misma, y sin necesitar siquiera inquietarme por ello.”

p. 12:
“Pero temo lo que es nuevo y temo vivir lo que no entiendo; quiero siempre tener la garantía de, al menos, pensar que entiendo, no sé entregarme a la desorientación.”

p. 17:
“Por el momento estoy inventando tu presencia, como un día tampoco sabré aventurarme a morir sola, morir es el mayor riesgo, no sabré franquear el umbral de la muerte y dar el primer paso en la primera ausencia de mí; también en esa hora última y tan primera inventaré tu presencia desconocida y contigo comenzaré a morir hasta que pueda aprender sola a no existir, y entonces te liberaré.”

p. 18:
“… como quien deprisa se inmoviliza en la seguridad paralizadora de una tercera pierna.”

p. 20:
“Es que un mundo totalmente vivo tiene la fuerza de un infierno.”

p. 24:
“No miento para elaborar verdades falsas. Pero he utilizado demasiado las verdades como pretexto. ¿La verdad como pretexto para mentir?”

p. 25:
“¿O no querer sentir vanidad es la peor forma de envanecerse?”

p. 27:
“… en cuanto a mí misma, siempre conservé una comilla a mi izquierda y otra a mi derecha. De algún modo, ‘como si no fuese yo’, era más amplio de lo que existía, una vida inexistente me poseía entera y me ocupaba como una invención.”

p. 38:
“… las comillas que hacían de mí una citación de mí.”

p. 42:
“Lo que siempre me había repugnado de las cucarachas es que eran obsoletas y, sin embargo, actuales. Saber que ellas ya vivían sobre la Tierra, e iguales que hoy día, antes incluso que hubiesen aparecido los primeros dinosaurios, saber que el primer hombre ya las había encontrado proliferantes y arrastrándose, saber que habían sido testigos de la formación de los grandes yacimientos de petróleo y carbón del mundo, y allí estaban durante el gran avance y después durante el gran retroceso de los glaciares, la resistencia pacífica. Yo sabía que las cucarachas resistían más de un mes sin alimento o agua. Y que hasta de la madera hacen una sustancia nutritiva aprovechable. Y que, incluso después de pisadas, recuperaban lentamente su forma y seguían caminando. Incluso congeladas, al descongelarlas proseguían la marcha… Hace trescientos cincuenta millones de años que se reproducían sin transformarse. Cuando el mundo estaba casi desnudo, ellas ya lo cubrían pausadas.”

p. 57:
“La vida es tan continua, que nosotros la dividimos en etapas, y a una de ellas la denominamos muerte. Yo siempre había estado viva, poco importa que no yo propiamente dicha, no eso a lo que había convenido llamar yo. Siempre estuve viva.”

p. 59:
“El perdón es un atributo de la materia viva.”

p. 61:
“Escucha, ante la cucaracha viva, el peor descubrimiento ha sido que el mundo no es humano, y que no somos humanos. […] Ciertamente, lo que me había protegido hasta aquel momento de la vida sentimentalizada de la cual yo vivía es que lo inhumano es lo mejor de nosotros, es la cosa, la parte cosa de la gente.”

p. 70:
“Fue así como fui dando los primeros pasos en la nada. Mis primeros pasos vacilantes en dirección a la Vida, y abandonando mi vida.”

p. 75:
“Y quiero saber si la esperanza era un compromiso con lo imposible. O bien si era una puesta al día de lo que es posible ya, y que no conozco ni tengo por causa del miedo. Quiero el tiempo presente que no tiene promesas, que es, que está siendo. Este es el núcleo de lo que quiero y temo. Este es el núcleo que jamás quise.”

p. 76:
“Tenía que existir una bondad tan distinta, que no se pareciera a la bondad.”

p. 77:
“Si yo fuese el mundo, no tendría miedo.”

p. 79:
“El miedo que siempre he tenido del silencio con el que la vida se hace. Miedo de lo neutro. Lo neutro era mi raíz más profunda y más viva; yo miré la cucaracha y sabía. Hasta el momento en que vi la cucaracha, siempre había dado un nombre a lo que estaba viviendo, para poder salvarme. Para escapar de lo neutro, había abandonado hacía mucho tiempo el ser por la persona, por la máscara humana. Al humanizarme, me había librado del desierto.”

p. 81:
“Ni siquiera el miedo ya, ni siquiera el espanto ya.”

p. 83:
“No me abandones en esta hora, no me dejes tomar sola esta decisión ya adoptada. Tuve, sí, tuve aún el deseo de refugiarme en mi propia fragilidad y en el argumento astuto, no obstante verdadero, de que mis hombros eran los de una mujer, flacos y finos. Siempre que lo había necesitado, me había excusado con el argumento de ser mujer. Pero yo bien sabía que no es solo la mujer quien teme ver, cualquiera teme ver lo que es Dios.”

p. 85:
“La identidad me está prohibida, lo sé. Mas voy a arriesgarme porque confío en mi cobardía futura, y será mi cobardía esencial lo que me reorganizará de nuevo como persona.”

p. 87:
“Y ahora sentía el sabor de la nada.”

p. 88:
“… con la pérdida de la humanidad, yo pasaba orgiásticamente a sentir el sabor de la identidad de las cosas.”

p. 88:
“Y, como del sueño, lo que no te puedo reproducir es el color esencial de su atmósfera. Como en el sueño, la ‘lógica’ era otra, carente de sentido cuando uno se despierta, pues la verdad mayor del sueño se pierde.”

p. 104:
“Pues en mí misma me he visto cómo es el infierno. […] Veía que el infierno era eso: la aceptación cruel del dolor, la solemne falta de piedad por el propio destino, amar más el ritual de vida que a uno mismo; ese era el infierno, donde quien comía el rostro vivo del otro se revolcaba en la alegría del dolor.”

p. 105:
“La grandiosa indiferencia, ¿era esto lo que existía dentro de mí?”

p. 106:
“Y mi alma impersonal me quema. La grandiosa indiferencia de un astro es el alma de la cucaracha, el astro es la propia demasía del cuerpo de la cucaracha. La cucaracha y yo aspiramos a una paz que no puede ser nuestra; es una paz más allá del tamaño y del destino, suyo y mío. Y porque mi alma es tan ilimitada que ya no es yo, y porque está tan allende de mí, siempre estoy lejos de mí misma, me soy inalcanzable como me es inalcanzable un astro. Me contorsiono para conseguir alcanzar el tiempo actual que me rodea, pero sigo lejana en relación con este mismo instante. El futuro, ¡ay de mí!, me es más cercano que el instante presente.”

p. 107:
“El misterio del destino humano es que somos fatales, mas tenemos la libertad de cumplir o no nuestro hado: de nosotros depende realizar nuestro destino fatal. Mientras que los seres no humanos, como la cucaracha, realizan su propio ciclo completo, sin errar jamás porque no eligen. Mas de mí depende el llegar libremente a ser lo que fatalmente soy. Soy dueña de mi fatalidad y, si decidiese no cumplirla, quedaría fuera de mi naturaleza específicamente viva. Mas si realizo mi núcleo neutro y vivo, entonces, dentro de mi propia especie, estaré siendo específicamente humana. […] Ser humano no debería ser un ideal para el hombre que es fatalmente humano, ser humano debe ser el modo como yo, cosa viva, obedeciendo libremente el camino de lo que está vivo, soy humana.”

p. 109:
“Quería mi divinidad humana, y eso había comenzado por un despojamiento inicial de lo humano construido.”

p. 110:
“La vida tenía la fuerza de una indiferencia titánica. Una titánica indiferencia interesada en caminar.”

p. 110:
“… de madrugada, con los últimos tambores levísimos, me encontraré sin saber cómo junto a un arroyo, sin saber jamás lo que hice, al lado de la enorme y fatigada cabeza del caballo.”

p. 115:
“Lo que Dios es estaba más en el ruido neutro de las hojas al viento que en mi antigua plegaria humana.”

p. 115:
“Me había visto obligada a entrar en el desierto para saber con espanto que el desierto está vivo, para saber que una cucaracha es la vida.”

p. 116:
“Pero era como una persona que, habiendo nacido ciega y no teniendo a nadie a su lado que viese, no pudiese siquiera formular una pregunta acerca de la visión: no sabría que existía la visión. Pero, como en realidad la visión existía, aun cuando esa persona no lo supiese por sí misma y no hubiese escuchado hablar de ello, estaría tensa, inquieta, atenta, sin saber preguntar sobre algo que no sabía que existía; sentiría la carencia de lo que debería ser suyo.”

p. 123:
“Pero es que eso, en el plano humano, sería la destrucción: vivir la vida en vez de vivir la propia vida está prohibido. Es pecado entrar en la materia divina. Y ese pecado tiene un castigo irremediable: la persona que se atreve a entrar en este secreto, al perder su vida individual, desorganiza el mundo humano.”

p. 124:
“No debo tener miedo de ver la humanización por dentro.”

p. 126:
“Pero es solo por miedo. Es miedo. Pues prescindir de la esperanza significa que tengo que pasar a vivir, y no solo a prometerme la vida.”

p. 136:
“Ahora lo que me llama y me atrae es lo neutro. No tengo palabras para expresarlo, y hablo entonces de neutro. Solo tengo ese éxtasis, que tampoco es ya lo que denominábamos éxtasis, pues no es culminación. Mas ese éxtasis sin culminación expresa lo neutro de que hablo.”

p. 137:
“… solo son humillados los que no son humildes, y en vez de humillación entonces debería yo hablar de mi falta de humildad; y la humildad es mucho más que un sentimiento, es la realidad vista por el mínimo sentido común.”

p. 142:
“«… Porque no eres ni frío ni caliente, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca», era el Apocalipsis según san Juan…”

p. 145:
“Ahora necesito tu mano, no para no tener miedo, sino para que no tengas miedo tú.

p. 147:
“Estar vivo es una gran indiferencia irradiante. Estar vivo es inaccesible para la más fina sensibilidad. Estar vivo es inhumano; la meditación más profunda es de tal modo vacía que una sonrisa brota como de una materia.”

p. 148:
“… solo puedo imaginarme pensando y sintiendo, dos atributos de ser, y no consigo imaginarme solo siendo, y prescindiendo de lo demás. Solamente ser, eso significaría para mí una falta enorme de cosas que hacer.”

p. 150:
“Y se acepta nuestra condición como la única posible, ya que ella es lo que existe, y no otra. Y ya que vivirla es nuestra pasión. La condición humana es la pasión de Cristo.”

p. 151:
“Mi voz es el modo en que busco la realidad; la realidad, antes de mi lenguaje, existe como un pensamiento que no se piensa, mas por fatalidad me he visto y me veo empujada a precisar saber lo que piensa el pensamiento. La realidad antecede a la voz que la busca, pero como la tierra antecede al árbol, pero como el mundo antecede al hombre, como el mar antecede a la visión del mar, la vida antecede al amor, la materia del cuerpo antecede al cuerpo, y a su vez, el lenguaje habrá precedido un día a la posesión del silencio.”

p. 151:
“Poseo a medida que designo; y este es el esplendor de tener un lenguaje. Pero poseo mucho más en la medida que no consigo designar. La realidad es la materia prima, el lenguaje es el modo como voy a buscarla, y como no la encuentro. Pero del buscar y no del hallar nace lo que yo no conocía, y que instantáneamente reconozco. El lenguaje es mi esfuerzo humano. Por destino tengo que ir a buscar y por destino regreso con las manos vacías. Mas regreso con lo indecible. Lo indecible me será dado solamente a través del lenguaje. Solo cuando falla la construcción, obtengo lo que ella no logró.”

p. 153:
“Todo estará en mí si no soy; pues «yo» es solamente uno de los espasmos instantáneos del mundo. Mi vida no tiene un sentido solamente humano, es mucho mayor, es tan grande, que, en relación con lo humano, no tiene sentido.”

p. 154:
“Pues ¿cómo podré hablar sin que la palabra mienta por mí? ¿Cómo podré decir, sino tímidamente: La vida me es, y no comprendo lo que digo. Y entonces adoro…


Estranha forma de vida

Foi por vontade de Deus
Que eu vivo nesta ansiedade
Que todos os ais são meus
Que é toda minha a saudade
Foi por vontade de Deus

Que estranha forma de vida
Tem este meu coração
Vives de forma perdida
Quem lhe daria o condão?
Que estranha forma de vida

Coração independente
Coração que não comando
Vives perdido entre a gente
Teimosamente sangrando
Coração independente

E eu não te acompanho mais
Para deixa de bater
Se não sabes onde vais
Porque teimas em correr
Eu não te acompanho mais

Se não sabes onde vais
Para deixa de bater
Eu não te acompanho mais

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