Guerra y guerra

20/12/2018 Comentarios desactivados en Guerra y guerra

László Krasznahorkai, Guerra y guerra. Traducción del húngaro de Adan Kovacsics, Acantilado, 2009.

Título original en húngaro: Háború és háború, 1999

El cielo está triste

“Le ciel est triste et beau comme un grand reposoir.” (Charles Baudelaire, “Harmonie du soir”, Les Fleurs du mal)

 

Reseña de Javier Avilés en su blog El lamento de Portnoy

Manel Haro, «La realitat vista des del deliri»

War and war en la web de László Krasznahorkai

 

Una reflexión sobre las fronteras entre lo real y lo imaginado, entre el tiempo y la eternidad, entre la seguridad y el vértigo, entre la paz y la guerra… “la frontera de la realidad con la incertidumbre, con la fuerza seductora de las afirmaciones aún no demostrables, con la sed insaciable de la oscuridad, con las tinieblas impenetrables, con lo increíble y la posibilidad del absurdo, en resumen, con aquello que se extiende detrás de lo real…”

En un mundo en el que sólo hay guerra y guerra por doquier, también en nuestro interior, necesitamos desesperadamente encontrar una salida para poder emprender tranquilamente nuestro último viaje.

“sólo le interesaba, de hecho, una cosa, circunscribir a realidad hasta la locura, burilar en la imaginación una situación dada con detallismo delirante y con repeticiones maniáticas, […], siempre se utilizaban las mismas frases en esos pasajes, mas siempre recurriendo a los sutiles instrumentos de la variación y de la complementación, de la ampliación y de la revocación, de la simplificación y del oscurecimiento…”

Krasznahorkai es un maestro en el uso de las comas, imprescindibles cuando se construyen frases que se extienden a lo largo de varias páginas…

Fragmentos y notas:

 

I- COMO UNA CASA EN LLAMAS

“Ando como una casa en llamas, como una granja ardiendo, la luz de la vida se alza del fuego y el fuego surge de la madera que muere, el hostil desconsuelo resta en el corazón de las cenizas.”
Bohumil Hrabal, Una soledad demasiado ruidosa

p. 7:
Ya no me importa morir, dijo Korin, y tras un largo silencio, señalando un estanque cercano, preguntó: ¿Aquello son cisnes?

p. 10:
“… se convirtió en uno de los episodios iniciales más significativos de su nueva vida o, como él mismo lo formuló luego, de su amok…”

p. 12:
“… todo se disolvió rápidamente a su alrededor, y allí se quedó él, como una casa en llamas…”

p. 20:
“… descubrió, después de calar la terrible complejidad del mundo, que éste no existe, mas sí, en cambio, todos los pensamientos e hilos de pensamientos sobre él, es más, descubrió que sólo éstos existen en miles y miles de variantes: existen en cuanto miles y miles de imaginaciones del espíritu humano que describe el mundo, es decir, dijo, en cuanto meras palabras, en cuanto Verbo que flota sobre las aguas…”

p. 25:
“… el descubrimiento, concretamente, de que la historia no era la prueba más amarga sino, antes bien, la más divertida demostración de la inaccesible esencia de la realidad…”
“… fue capaz de comprender que la historia no era más que una peculiar mezcla, casual si se tenía en cuenta su origen y cínica si se pensaba en sus objetivos, una mezcla de recuerdos de la realidad, de saberes e imaginaciones humanas referidas al pasado, de conocimientos y de falta de conocimientos, de rechazos, mentiras y exageraciones, de fidelidad a los datos, de informaciones erróneas, de interpretaciones correctas e incorrectas, de sugestiones y de encauzamiento de numerosas convicciones en una dirección…”

p. 41:
“… la pinta que tenía el tío, de pánico, vamos, abrigo largo de color gris oscuro y con olor a antipolillas, y, en comparación con su físico, una cabecita muy pequeña, redonda y calva, con unas orejas enormes y separadas que parecían palas…”

p. 57:
“la grandiosa a insuperable obra de Walter F. Otto, Die Götter Griechenlands (Los dioses de Grecia)

“… y a partir de entonces las cosas dejaron de ser como antes, a partir de entonces las vio de otra manera, las cosas cambiaron y el mundo empezó a mostrar, con las cosas, su contenido más aterrador, su incoherencia, su liberación en el sentido más terrorífico que pudiera imaginarse, porque Hermes, explicó Korin, significa perder la sensación de hallarse en un hogar, la sensación de pertenencia, de dependencia, de confianza, lo cual implica que de pronto aparece un factor de inseguridad en el gran conjunto y acto seguido se descubre que no, que la inseguridad es el único factor, porque Hermes significa el carácter relativo y ocasional de las leyes, el hecho de que Hermes las pone y las quita o de que les da libertad, porque de eso se trata, dijo Korin a la azafata, se trata de que quien lo ve dejará de ser prisionero de metas y saberes, pues meta y saber no son más que un manto raído, para usar una expresión poética, que uno se puede poner o quitar a gusto y discreción…”

p. 58:
“… permitiendo que todo transcurra, en apariencia, según los planes de Zeus, mientras que Hermes susurra a sus súbditos que esto no es del todo así, y los introduce entonces en la noche, les enseña el caos increíblemente complejo de los caminos, los enfrenta a lo repentino, a lo inesperado, lo imprevisible y lo casual, con las difusas ventajas del riesgo y de la propiedad, de la muerte y de la sexualidad, en una palabra, expulsa a sus súbditos de la claridad de Zeus y los inicia en la oscuridad hermética…”

 

II- ÁNIMO FESTIVO

“el ánimo festivo lo provoca el permiso para hacer todo lo que de ordinario está prohibido.”
Sigmund Freud, Totem y tabú

p. 71:
“… tenía que inventar algo, algo así como una solución, para que no se viniera abajo en su cabeza el ánimo festivo…”

p. 84:
“… muy bien hizo en animarse y ponerse a la cola frente a las arcadas de hormigón, pues así se acabaron las vueltas y el desconcierto, así alcanzó un punto dentro de una gran maquinaria, en donde no debía explicar ni quién era ni qué quería, pues su identidad y voluntad quedaron claros en el momento mismo de ponerse a esperar su turno…”

p. 102:
“…lo que lo caracterizaba era el rechazo a los vencedores, la incapacidad de participar en la embriaguez triunfal de nadie, no podía identificarse con la victoria, solo conseguía identificarse con la derrota, con ésta sí, desde el primer instante, es decir, se identificaba en el acto con cualquiera que hubiera sufrido un descalabro…”

p. 111:
“su muerte poseería un sentido, aunque, añadió, bajando la voz, Korin, junto a la mesa de la cocina, su vida ni hubiera tenido ninguno.”

 

III- TODA CRETA

“Y fue causa de huirme, que yo maté a aquel hijo tan amado del fuerte Idomeneo, que llamaban Orsilocho, el más suelto y más ligero que había en toda Creta…”
Homero, Odisea, Canto XIII

Ruinas del Palacio de Festo

p. 152:
“… dejaban atrás la isla de Creta envuelta en la oscuridad y tenían delante, a una distancia indeterminada, Alasiya, la salvación.”

p. 154:
“… toda Creta está ya en la página web, anunció Korin con tono triunfal…”

 

IV- EL ASUNTO EN COLONIA

Catedral de Colonia (Sulpiz Boisserée, Ansichten, risse und einzelne theile des Doms Von Köln, 1823)

p. 165:
“… doscientos cuarenta y seis años después de la suspensión completa de las obras, ese tal Sulpiz, hombre de bien, entusiasta y apasionado, encontró de pronto, quién sabía cómo, los planos de la catedral correspondientes al siglo XIII, esos Ansichten, Risse und einzelne Theile des Doms von Köln, a partir de los cuales había trabajado el propio Gerhard, y Sulpiz se convirtió en su esclavo y combatió así la maldición de Gerhard, y allí estaba ahora el libro…”

p. 174:
“… había que verlos también como personas procedentes de la gloria de Königgrätz o, dicho de otro modo, del infierno de Königgrätz, como quienes habían visto hacía cuatro años, el 3 de julio concretamente, el triunfo de los prusianos y, dentro de esta victoria, a los cuarenta y tres mil muertos…”

GEORG BLEIBTREU, The battle of Königgrätz 3/7/1866

p. 177:
“… ocurrió la extensión de lo doméstico a todo el mundo, vino la respuesta, he ahí lo sorprendente, dijeron, una idea insuperable, el hombre débil y efímero que creaba un universo muchísimo más poderoso que él, porque eso era, en definitiva, lo mágico, esa inmensidad que el hombre levantaba por encima de sí mismo, el hecho de crear algo sustancialmente más grande que él, ese ser minúsculo, dijo Falke, se aferraba a la enormidad creada por él para que lo protegiera y lo expresara, y resultaba fascinante y bello e inolvidable, pero también estremecedor, poignant, porque, claro, luego no podía dominar la inmensidad, no podía manejar esa cosa gigantesca, y entonces el hombre se venía abajo y aquello que creaba se le caía encima, y empezaba todo de nuevo y continuaba sin un fin…”

p. 179:
“… pero hubo una palabra que decidió el asunto en Colonia, una palabra tras la cual no cupo la menor duda de lo que sucedería, una palabra que sonaba así: Festungsgürtel, que significaba ‘cinturón de fortificación’…”

 

V- CAMINO DE VENECIA

“Han venido en mi compañía, camino de Venecia…”
W. Shakespeare, El mercader de Venecia, Acto III, Escena I

p. 194:
“… abrigaba la sensación de que empezaba a intuir por qué huían, hacia dónde los conducía, pues, el singular manuscrito, por qué no tenían nunca ni pasado ni futuro y a qué se debía la continua opacidad a su alrededor…”

 

DOMENICO TINTORETTO-Tommaso Mocenigo y Francesco Foscari

p. 199:
“… al aclarar en su testamento que Venecia única y exclusivamente podría subsistir como un ente radiante si conservaba la paz, the conservation of peace, de ningún otro modo, eso decía el testamento del dogo Mocenigo, de Tommaso Mocenigo…”

Michele Orsini, «Elogio di Tommaso Mocenigo» – s XVI (Notizia delle famiglie nobili venete – GALLICA ark :12148:btv1b10036032s)

p. 204:
“… sólo una cosa no podía ocurrir, concretamente, que la elección recayera en un tal Francesco Foscari, partidario de la alianza milanesa y, por tanto, partidario de la guerra…”

p. 207:
“NO TEMAN A FOSCARI” … “LA VIDA HUMANA ES EL ESPÍRITU DE LA GUERRA”

p. 208:
“… de modo que sólo quedaba un verdadero candidato, al que Venecia necesitaba para mantener y alargar su gloriosa historia, el triunfador, al que eligieron dogo al décimo día después de veintiséis votaciones, el gran Foscari…”

p. 210:
“… el capítulo dedicada al camino de Venecia no dejaba allí a sus lectores…”

 

VI- PUEDE ENCONTRARLES UNA SALIDA

p. 224:
“… al pie de la gibraltareña Calpe, donde se alojaron en las habitaciones de la primera planta como enviados, vicariouses, del consejo cartográfico del rey Juan II, aunque, de hecho, como espectadores de la bahía, en la cual se manifestaba, en palabras de Falke, la frontera del mundo, the border of the world, el mundo y, por consiguiente, añadió Toot, las certezas, las afirmaciones demostrables, la claridad y el orden, es decir, la frontera de la realidad con la incertidumbre, con la fuerza seductora de las afirmaciones aún no demostrables, con la sed insaciable de la oscuridad, con las tinieblas impenetrables, con lo increíble y la posibilidad del absurdo, en resumen, con aquello que se extiende detrás de lo real, con el allí trazado fin del mundo humano…”

Mons Calpe-Mons Abyla – Jean de Petit (s XVIII) – Carte nouvelle de l’isle de Cadix

p. 225:
“… ya que […] si la demencial empresa del señor Colón alcanzaba su meta, se terminaría y se perdería Gibraltar, y con Gibraltar el mundo, y con el mundo lo definido, y con lo definido lo habido hasta entonces, declaró Toot, se perdería el destino oculto de los conceptos, carecería de sentido la diferencia entre lo existente y lo inexistente, desaparecería, dijo, lo innombrable y, por tanto, la correcta, aunque imprecisable proporción entre las cosas divinas y las terrenales, de tal modo que lo definitivo acabaría sustituido por la peligrosa euforia del descubrimiento, lo imposible por el radiante ámbito de la atención investigadora, por el respeto a la personalidad que se despertaba del error y salía del error, llegando así, en vez de la fiebre del destino, la embriaguez de la sobriedad, […] el lugar cobraba una importancia extraordinaria, Gibraltar, dijo mirando maravillado por la ventana, las columnas de Calpe y de Abila, añadió en voz baja, las columnas de Hércules, susurró, las que daban a la Nada y que pronto podían dar a algo…”

p. 226-227:
“… el uso exagerado y desmesurado de los instrumentos de la repetición y profundización en las partes cuarta y quinta, ya deberían haberlo orientado en la primera lectura respecto a las verdaderas intenciones del autor y a la auténtica esencia del manuscrito, […], al manuscrito sólo le interesaba, de hecho, una cosa, circunscribir a realidad hasta la locura, burilar en la imaginación una situación dada con detallismo delirante y con repeticiones maniáticas, […], siempre se utilizaban las mismas frases en esos pasajes, mas siempre recurriendo a los sutiles instrumentos de la variación y de la complementación, de la ampliación y de la revocación, de la simplificación y del oscurecimiento, aunque, por otra parte, esas repeticiones y demás no incomodaban ni irritaban ni aburrían…”

p. 228:
“… lo que el Vallum significaba como pensamiento, como espíritu, pues cnstituía, dijo Bengazza, la encarnación de la frontera, la plasmación de un saber fascinante y diáfano respecto a lo que era el Imperio y a lo que no era, pues resultaba simplemente increíble, dijo Falke, lo que el Vallum Hadrianum separaba, lo que situaba a un lado y al otro, ya que en el fondo de toda intención humana, tomó la palabra Toot, es decir, en el nivel más primario de lo humano, in the primary level of human, operaba la sed insaciable de la seguridad y del placer, el ansia chillona de la propiedad y de la libertad otorgada por el poder y no por la naturaleza, y, observó, el hombre había llegado muy lejos por ese camino, lo cual era hermoso, levantar lo selecto frente a lo no desarrollado, lo monumental frente a lo desintegrado, la seguridad frente a la exposición, lo protector frente a la agresión, lo refinado frente a lo salvaje, lo ilimitado frente al encarcelamiento, en una palabra, lo superior en lugar de lo inferior, pero también podía decirse, señaló Bengazza, la paz en vez de la guerra, instead of war the peace, pues he ahí el logro insuperable, supremo, del ser humano: la paz, el divino Adriano y la Pax inconmovible…”

Corstopitum

p. 232-233:
“… ya que Corstopitum significaba para ellos el sentido de la seguridad, para cuya protección se construyó a unas treinta millas de distancia aquel extraordinario muro, porque entrar, por ejemplo, dijo Korin, en los baños de la villa, puestos a su disposición por el cursus publicus, contemplar los maravillosos mosaicos del suelo y de las paredes, sumergirse en el agua y dejar que el calor recorriese rápidamente los miembros ateridos, suponía una sensación tan emocionante de lujo y de tranquilidad, para cuya defensa se necesitaba, en efecto, al menos un Vallum de tales características, con el fin de que en Corstopitum reinaran la seguridad, la tranquilidad y la paz, la cual significaba la verdadera victoria, victoria frente a aquello que estaba más allá del Vallum, victoria frente a las tinieblas bárbaras, frente a la burda estrechez, frente a la pasión asesina y a la codicia insaciable, […], victoria frente a la permanencia del peligro, victoria frente a la bestial eternidad.”

p. 237:
“… lo único que supo a ciencia cierta desde el comienzo, esto es, que el manuscrito fue escrito por un loco y que por eso carecía de nombre de autor y de portada.”

p. 249-250:
“… lo esencial era lo que se registraba en las hojas del scartafaccio, lo decisivo era lo que aparecía en los libros encuadernados de los grandes mercados de risconto, a eso se debía prestar atención en un futuro, porque en ello residiría la realidad…”

p. 259:
“… todo cabía en una única, terrible e infernal frase que lo tragaba todo, se comenzaba por un asunto determinado, pero luego venía el siguiente, después el tercero, y entonces la frase volvía al primero, y así sucesivamente…”

p. 262:
“… alguien, un Wlassich o quién sabía quién, inventó a cuatro hombres maravillosos, puros, angelicales, cuatro personajes entrañables, sutiles, infinitamente sensibles, concentrados en maravillosos pensamientos, y, recorriendo la historia que nos ha tocado vivir, buscó un punto concreto para encontrarles una salida…”

p. 263:
“… no existía para ellos una Salida, para llamarlo así, sólo guerra y guerra por doquier, también en su interior, y ahora que para colmo había acabado y el material se hallaba ya completo en la página web, realmente no sabía qué le esperaba, pues en un principio creía, basaba todos sus planes en que al final podría emprender tranquilamente su último viaje…”

VII- NO LLEVABA NADA CONSIGO

 

Pieter Breugel, «La torre de Babel», s. XVI

p. 279:
“… era un cuadro de Brueghel, un cuadro sobre la construcción de la torre de Babel, […] se concentraba precisamente en un detalle, en la llegada del rey Nemrod a la obra, muy severo, muy serio, muy terrorífico, a su lado el principal consejero, un hombre de rostro con forma de luna llena, ambos rodeados de varios guardias, delante de ellos cuatro picapedreros arrodillados en el polvo, […] allí estaba Korin ante aquella gigantesca torre situada en el paisaje, ante la gigantesca torre de siete plantas que se alzaba, inacabada, abandonada y maldita, hacia el último cielo, pues sí, ya entendía, era Babel, fue eso lo que lo detuvo, pues sí, dijo para sus adentros, si todo fuera tan sencillo, Babel y Nueva York, no tendría que haber dado vueltas y vueltas en vano durante semanas en busca de la solución del enigma, se quedó mirando el cuadro, permaneció un rato ante él…”

p. 280:
“… se quedó mirando los libros ilustrados, como hiciera antes en sus paseos de las cinco de la tarde, y cogió uno al descubrir en la portada un edificio conocido, era un libro titulado Ely Jacques Kahn, y debajo ponía, con letras más pequeñas, New York Architect, prologue by Otto John Teegen, 1931, lo hojeó, un montón de fotografías en blanco y negro, grandes edificios neoyorquinos, iguales, observó, que los que había contemplado en sus excursiones, imágenes de la típica rascacielitis neoyorquina, […] hasta que de repente, en la página ochenta y ocho, se topó con una foto cuyo pie decía View from East River, 120 Wall Street Building, New York City, y entonces, […], fue como si un rayo hubiera dado en él…”

East River, 120 Wall Street Building, New York City

p. 282:
“… Robert Koldewey, aquel aficionado arqueólogo alemán, al que aún recordaba con toda claridad y que encontró Babel, Esagila y Etemenanki, los excavó en parte y los reconstruyó mediante una maqueta…”

p. 282:
“El rey entre los picapedreros, eso asombró a todos en Babilonia, no existía la ley susceptible de guiar, se había roto aquello en que pudiera basarse el orden, con lo cual llegó, en efecto, la época en que un día equivalía a un mundo, en el que mandaba lo incalculable, lo sensacional, lo irracional, aun así, acercarse a los picapedreros, a pie, como un hombre, recorrer andando el camino de Marduc y salir por la puerta de Ishtar para llegar al alto de enfrente, derribando las últimas costumbres, y manifestar así que el Imperio había perdido su fuerza, abandonar el palacio sin el séquito obligatorio y sin la presencia de la corte, sólo con cuatro guardias y, claro está, con el aterrorizado consejero principal, el de la cara con forma de luna llena, todo eso era más de lo que podía soportar Babilonia, el rey, gritaba ya desde lejos el asesor, el rey, repetían detrás, con tono insolente, los guardias, pero los picapedreros instalados en la ladera del monte creyeron que alguien bromeaba con ellos, al principio ni siquiera se levantaron, ni siquiera interrumpieron el trabajo, pero luego, al ver que sí, en efecto, enseguida se arrojaron al suelo, pero el consejero, traduciendo las palabras del rey, les ordenó que se levantaran y volvieran a sus sitios, que siguieran, que continuaran trabajando, eso señalaba la orden real, el rostro era tremendamente severo y terrorífico, pero la mirada confundía, los ojos expresaban cierta locura; Nemrod, con su manto real y con el cetro en la mano, entre los obreros: a los sacerdotes de Marduc les bastó eso para comprender que el Juicio final se aproximaba, o sea que los sacrificios habían de sucederse sin interrupción en los santuarios; el rey hablaba directamente con los picapedreros en la ladera, esa noticia aniquiladora estremeció incluso a quienes se habían refugiado en el placer intenso y el olvido maligno entre las gruesas y ya inútiles murallas de la ciudad; los cuatro volvieron a arrojarse al suelo, pero ninguno de ellos osó responder, ni siquiera entendieron la pregunta, el corazón les latía en la garganta, tal era el miedo que sentían al ver ante sí al poderoso Nemrod sumido en el delirio; preguntaba el rey si las piedras aguantarían, les dijo con aspereza el consejero emergiendo de la confidencial y susurrante conversación con el soberano, aguantarían, aguantarían, respondieron entre reverencias los picapedreros, el rey no dio señal de haber oído la respuesta, se apartó del cerco formado por sus guardias y se acercó al borde del despeñadero, desde allí, desde esa altura la vista era perfecta, a sus pies un profundo abismo, ante él la terrible torre, el Etemenanki, Nemrod permanecía inmóvil, le llegaba un viento suave, seco y cálido, Nemrod observaba la construcción al otro lado, el tremendo gigante que se alzaba enfrente, lo imposible a punto de concluirse, a su espalda el silencio era total, el cincel y el martillo se habían paralizado en las manos de los obreros, el rey contemplaba su creación, aquella edificación famosa en el mundo entero, la obra maestra de la grandeza sin Dios, aquella obra triunfante destinada a la eternidad…”

p. 284:
“… comprender y transmitir el hecho de que el camino sin Dios conducía allí, al hombre maravilloso, fascinante, deslumbrante, que de sólo una cosa no era ni sería nunca capaz: dominar aquello que había creado, porque a su juicio realmente no había nada más maravilloso, declaró, que el hombre, bastaba con pensar, por ejemplo, en nuestros ordenadores, nuestras naves espaciales, nuestros teléfonos móviles, nuestros microchips, nuestros coches, nuestros medicamentos, nuestros televisores, nuestros aviones robot no pilotados, y podía continuar así hasta el infinito, pues sí, ése podía ser el motivo y la explicación que lo condujeron a Nueva York, para extraer la sustancia de lo banal, para comprender y transmitir que lo demasiado grande era demasiado grande para nosotros…”

Bonaveri Milano – the house of mannequins by Emma Davidge

p. 290:
“… llenaba todo el barrio de maniquíes, porque no sólo había sentado uno en ese restaurante, sino también en otros sitios, donde se lo permitieran, y se lo permitían, pues era un hombre tan silencioso, dócil y correcto, había ya tres maniquíes en la estación Grand Central, uno en la biblioteca pública y uno en el McDonald’s, otro en un cine de la calle 11, otro ante los estantes de periódicos de un quiosco cercano, pero el hombre tenía también maniquíes en casa, uno sentado en un sillón mirando la televisión, otro a la mesa de la cocina y otro en la ventana mirando para fuera, o sea, ella no negaba que el hombre tuviese esa chifladura, pero loco no estaba, eso no…”

p. 301-302:
“… contemplaba aquella singular y etérea cúpula, veía esos arcos de simples tubos de aluminio dibujar una gran semiesfera en el espacio, miraba esas grandes placas de cristal de un metro o de medio metro que cubrían en gran medida la semiesfera, miraba las grapas que agarraban las junturas y trataba de averiguar qué ponía escrito en los tubos de neón que iluminaban el conjunto, y cuanto más acercaba la cabeza, tanto más forzaba la vista y era entonces cuando se veía que se concentraba de forma cada vez más intensa en algún detalle de esas imágenes, luego fue clareando poco a poco y resultó más fácil distinguir los pormenores, y entonces Korin vio lo siguiente: en una sala completamente vacía, entre paredes blancas, una estructura de apariencia sumamente ligera y sutil, tal vez una casa, dijo para sus adentros mientras se apartaba de una foto y se acercaba a la otra, una edificación ancestral, explicó más tarde el hombre, una cabaña prehistórica o, más bien, sólo su armazón hecha a la manera de un iglú esquimal con tubos de aluminio y placas de vidrio rotas, irregulares, ¿dónde se encontraba?, preguntó en eso Korin, en Schaffhausen, respondió el hombre, ¿y dónde está Schaffhausen?, en Suiza, fue la respuesta, cerca de Zúrich, allí donde el Rin atraviesa la cadena montañosa del Jura…”

«Igloo», Mario Merz, (Hallen für die Neue Kunst, Schaffhausen)

p. 303:
“… y su mirada fija, que parecía clavada en la calle por encima del hombro del conductor, daba a entender que ya no le interesaba nada, salvo una cosa: saber qué había delante, qué había allá delante…”

VIII- ESTUVIERON EN AMÉRICA

p. 305:
“Él llevaba a cuatro en su interior, […], cuatro hombres que le eran muy cercanos y queridos, los había hecho viajar, estuvieron en América, pero volvieron, no exactamente al lugar del que habían partido, aunque, de todos modos, se podía afirmar que volvieron…”

 

p. 322:
“… Internet, le oyó decir unas horas antes sentado a la mesa de la portería, era, hasta el momento, la forma más fiable de asegurarse la eternidad…”

p. 324:
“el final, en efecto, en Schaffhausen.”

LAS PALABRAS DE GYÖRGY KORIN

p. 7:
“Ya no me importa morir […] ¿Aquello son cisnes?”

p. 22:
“Debo de haber bebido de las aguas del Leteo […] ¿Tiene alguno de ustedes fuego?”

p. 38:
“Soy un hombre así y así […] ¿Sabéis de algún sitio… para pasar la noche?”

p. 51:
“Mis antepasados fueron básicamente personas tranquilas […] Y yo, siempre nervioso.”

p. 39:
“¿Qué billete? […] ¿Mañana? ¿Qué mañana?”

p. 70:
“Oh yes, yes, […] En vano me hablas, yo no entiendo ni una palabra de lo que me dices, no understand.”

p. 89:
“Si multiplico los cuarenta dólares diarios por diez, serán cuatrocientos dólares en diez días, lo cual es imposible, […] Yo también lo he mirado. Allí no hay nada.”

p. 98:
“Es posible que el mío sea el primer caso en Estados Unidos, pero yo no he venido para empezar una nueva vida, […] Yo quiero acabar con la de antes.”

p. 123:
“Lo eterno sólo con lo eterno, […] Mañana por la mañana, más no puedo esperar.”

p. 126:
“Vinieron para siempre, […] ¿Otra vez… algo rico?”

p. 144:
“Creo que después no hay nada, […] Sólo una gran oscuridad, un gran apagón y, después, incluso apagan esa gran oscuridad.”

p. 155:
“Pronto llegará la nieve…”

p. 194:
“Si solamente quedara una frase, ésta sería, en mi caso, estimada señorita, que nada tiene sentido, […] Pero aún faltan muchas frases, y ahora acaba de llegar la nieve.”

p. 211:
“Ay, todo posee idéntico peso y todo es igual en cuanto a urgencia e importancia, […] Idéntico, señorita, e igual en cuanto a urgencia.”

p. 221:
“Existe una relación fuerte entre las cosas cercanas, una débil entre las lejanas y ninguna entre las muy distantes, y esto es Dios…”

p. 242:
“Cuando morimos todo el mecanismo continúa funcionando, y los hombres consideran eso lo más terrible, […] Aunque del hecho de que continúe se desprende precisamente que no existe tal mecanismo.”

p. 312:
“El amor al orden es la mitad de la existencia, de modo que el amor al orden es el amor a la simetría y el amor a la simetría es el recuerdo de la eternidad, […] Una o dos horas, sólo faltan una o dos horas.”

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