Un pays en commun

09/06/2018 Comentarios desactivados en Un pays en commun

Éric Martin, Un pays en commun: socialisme et indépendance au Québec, ECOSOCIETE, octobre 2017.

Echar raíces quizá sea la necesidad más importante e ignorada del alma humana. Es una de las más difíciles de definir. Un ser humano tiene una raíz en virtud de su participación real, activa y natural en la existencia de una colectividad que conserva vivos ciertos tesoros del pasado y ciertos presentimientos de futuro.

El desarraigo constituye con mucho la enfermedad más peligrosa de las sociedades humanas, pues se multiplica por sí misma.

Simone Weil, Echar raíces

 

Traducción de la reseña de renaud-bray:

Simone Weil decía que el arraigo es el más precioso bien del alma. Nuestro mundo, sin embargo, padece de desarraigo. El liberalismo individualista y amoral y el capitalismo globalizado y apátrida dejan a cada individuo solo frente a los mercados y a las organizaciones ante las que debe actuar. Como consecuencia del descrédito del marxismo oficial, la izquierda ha abandonado cualquier proyecto de transformación global de la sociedad, limitándose a abordar las formas de exclusión y los límites que obstaculizan la expresión de la singularidad. La derecha, e incluso la extrema derecha han retomado el terreno abandonado por la izquierda: hoy es entre los neoconservadores y los del “Front National” donde nos encontramos con la mejor defensa de la soberanía y de lo común contra la mundialización. Horrorizada por estos neocomunitarismos, la izquierda busca a toda costa distanciarse de “lo identitario”, despreciado y asimilado al racismo y a la xenofobia. El debate político como espectáculo se sitúa así entre dos opciones posibles: la de los liberales multiculturales por un lado, y los considerados como sospechosos de xenofobia por el otro. En Francia, ciertas iniciativas retoman el pensamiento de la comuna (Comité Invisible), de “lo común” (Dardot y Laval), e incluso del “soberanismo de izquierda” y de la república social (Lordon). Se regresa también a una perspectiva institucional ausente desde Castoriadis. Sin embargo, en Québec existe una rica tradición de reflexión sobre la articulación entre emancipación social y soberanía que merece ser replanteada: Hubert Aquin, Marcel Rioux, Pierre Vadeboncoeur, Fernand Dumont, Michel Freitag, la revista Parti Pris y otros invitan a pensar conjuntamente socialismo descolonizador, independencia y laicismo desde una perspectiva humanista. Replantear hoy el tríptico socialismo-independencia-laicismo desde una perspectiva institucionalista permitiría que la juventud accediese a otra lectura de la realidad diferente a la de los enfoques individualistas o neoconservadores; para dejar de confundir el concepto desprestigiado de “lo identitario” con la identidad, la nación con el nacionalismo chauvinista, etc. Si unos son realmente rechazables, los otros son realidades sociológicas que no han desaparecido a pesar del esfuerzo que se hace desde el sistema globalizado para que desaparezcan del imaginario colectivo. Pero somos pocos, y si queremos evitar lo que se nos viene encima, es preciso rearticular contra el capitalismo globalizado un proyecto de república social, independiente, ecologista y laica en Québec, proyecto que promueve y expone brillantemente Éric Martin en este libro que puede causar cierto revuelo. Fue Gaston Miron quien dijo: “Nunca seremos humanos si nuestros ojos se vacían de su memoria”

 

Traducción de la reseña de ecosociete.org :

Lejos de haber sido superada, la idea de soberanía ha regresado a escena. Pero antes que abandonar este regreso de la nación en manos de los populistas de derechas, es el momento de volver a articular la cuestión social y la cuestión nacional desde una perspectiva emancipadora. Revisando los escritos de Aquin, Vadeboncoeur, Dumont, Rioux, del Front de libération des femmes y de la revista Parti Pris, Éric Martin recupera el eslogan de los años 1960-1970 “Socialismo e Independencia”. Socialismo en el sentido de democratización de la economía, pero también de una sociedad orientada hacia la justicia y el bien común. Independencia porque ningún movimiento cuya finalidad sea la emancipación puede ser puesto en marcha mientras subsista el corsé colonial e imperial que impone el federalismo canadiense sobre los Québécoises y los Autóctonos. Un pays en commun propone reanudar con un “socialismo de aquí” un verdadero proyecto de soberanía republicana y ecosocialista, para salir del diálogo de sordos entre inclusivos y nacionalistas conservadores y arraigar Québec.

 

Entrevista a Éric Martin en Le Comptoir

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