La muerte y la doncella

28/05/2018 Comentarios desactivados en La muerte y la doncella

Roman Polanski, Death and the Maiden, 1994

La doncella raptada, torturada y violada, es condenada a vivir para siempre en el infierno, incluso,  como le ocurre a Proserpina en el mito narrado por Ovidio, tras haber sido liberada. Incluso tras haber tenido la oportunidad de enfrentarse a su violador y de haber podido vengarse… La doncella violada queda para siempre ligada al infierno.
La película de Polanski está basada en el obra de teatro de Ariel Dorfman, La muerte y la doncella, estrenada en 1991 en Santiago de Chile.

Gian Lorenzo Bernini, “Rapto de Proserpina”, Galeria Borghese

“Un bosque corona las aguas, rodeando toda la ribera, y con sus ramas, como con un toldo, aleja los rayos de Febo. Las ramas dan fresco, la tierra húmeda flores multicolores; la primavera es perpetua. Mientras en aquella espesura Proserpina juega y coge violetas y blancos lirios, y mientras con entusiasmo de niña llena cestas y el regazo, y se esfuerza por superar en la tarea a sus amigas, verla, amarla y raptarla Dis (Plutón) fue apenas un segundo; hasta tal punto es de impaciente el amor. La diosa, aterrada, llama con gritos desesperados a su madre, a sus amigas, pero más veces a su madre; se desgarró el vestido desde el cuello y las flores recogidas se le cayeron de su túnica desceñida; y tan grande era la inocencia de sus años infantiles que incluso esta pérdida causó dolor a la doncella.” (Ovidio, Metamorfosis, V, vv. 388-401)

Hans Baldung Grien, La muerte y la doncella (1517), Öffentliche Kunstsammlung, Basilea

 

El mito del rapto de Proserpina, tal como es contado por Ovidio, es más o menos este: Hija de Ceres y Júpiter, Koré (o Proserpina) es secuestrada mientras recogía flores por  Plutón, rey del Hades; convirtiéndola en la reina del Inframundo. Ceres, diosa de los cereales y cultivos, desconsolada por el rapto abandona el cuidado de la tierra provocando la pérdida de las cosechas. Júpiter envía a Mercurio con su hermano para convencerlo de liberar a Proserpina. Él accede; le da a su cautiva esposa seis semillas de granada. Consumir un alimento del Hades implicaba estar siempre ligado a él. La doncella al comerlas queda condenada a regresar siempre durante seis meses al inframundo y los otros seis los pasa con su madre en la superficie.

 

Edvard Munch, La muerte y la doncella (1894), Museo Munch, Oslo

El poeta alemán Matthias Claudius (1740-1815) se inspiró en el mito del rapto de Proserpina para componer su poema Der Tod und die Mädchen:

Das Mädchen:

Vorüber, ach vorüber!

Geh, wilder Knochenmann

Ich bin noch jung, geh, lieber!

Und rühre mich nicht an!

Der Tod:

Gib deine Hand, du schön und zart Gebild!

Bein Freund und komme nicht zu strafen.

Sei guten Muts! Ich bin nicht wild,

Sollst sanft in meinen Armen schlafen.

 

          La Doncella:

   ¡Vete, ah vete!

  ¡Vete cruel esqueleto!

  ¡Soy aún  joven, sé amable y vete!

  ¡Y no me toques!

          La Muerte:

  ¡Dame tu mano, dulce y bella criatura!

  Soy tu amiga y no vengo a castigarte.

  ¡Confía en mí!, no soy cruel,

 Déjate en mis brazos caer y dormirás plácidamente.

Joseph Beuys, La muerte y la doncella (1957), Colección Ludwig Rinn

A su vez, el poema de Matthias Claudius inspiró a Franz Schubert para la composición del lied “Der Tod und das Mädchen”:
Años más tarde compuso con el mismo título un cuarteto de cuerda:
Bibliografía:
– Víctor Hernández Martín, “El rapto de Proserpina en el romancero
– Marga Fernández-Villaverde, “La muerte y la doncella

Marina Abramovic, Autorretrato con esqueleto (2003), Sean Kelly Gallery, Nueva York

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