Patria

27/06/2017 Comentarios desactivados en Patria

Fernando Aramburu, Patria, Tusquets, 2016

Si ahora mismo no está usted leyendo Patria, permítame decirlo, es un perfecto imbécil. No será porque “la gran novela sobre el conflicto vasco” no le llame a voces desde todos los escaparates y mesas de novedades. No será porque no se lo digan a todas horas en la radio y en la prensa. Se está usted perdiendo un hito histórico, al Galdós de nuestra generación. ¡Qué digo Galdós! ¡Dostoievski redivivo! Sí, un imbécil. Y un antiespañol, además. (Juan Luis Sotés)

Es curioso que en las sociedades neocapitalistas, la palabra escrita, la literatura, no ostente ningún poder salvo cuando la hegemonía ideológica dicta y decide que se debe servir de la literatura para llevar a cabo su imposición narrativa… (J. H. Pizarroso)

si la literatura es una lucha contra el cliché, tal y como defendía Martin Amis, en Patria asistimos a una derrota al menos parcial de la misma (Iban Zaldua)

Resulta un agravio comparativo comparar literariamente a ‘Twist’ de Harkaitz Cano o a ‘Hamaika pauso’ (“Los pasos incontables”) o ‘Martutene’ de Saizarbitoria con Patria. Donde ésta última falla es precisamente en su calidad literaria, y falla encubriendo con recursos literarios más que discutibles una servidumbre política e ideológica –finalmente patriótica– que rezuma de la obra y de toda la campaña mediática que la acompaña. (Juan Gorostidi)

No he leído esta novela y lo más probable que no la lea nunca. Cuando empecé a ver la forma en la que se exponía en lo escaparates y en las mesas de novedades de las librerías, ya sabía que no era una de las novelas que leería alguna vez. Más tarde cuando leí algunas de las numerosísimas reseñas laudatorias en medios en los que no son habituales las reseñas literarias, me quedó aún más claro que no la leería. Incluso algún tiempo después, tras leer una entrevista con el autor en la que este confesaba algo así como que su objetivo era “lograr la derrota literaria de ETA”, ya no solo pensé que no la leería sino que me repugnaba solo la idea de pensar en hacerlo. No creo que una buena novela se escriba con un objetivo y mucho menos si éste es el de “derrotar” al enemigo, el de “vencer”. Me quedó bastante claro, aunque sin haberla leído no puedo afirmarlo rotundamente, que se trataba de un libro más de tantos en los que hay buenos y malos, en el que los malos se arrepienten de sus crímenes, mientras que los buenos, con su gran generosidad, les perdonan tras haberlos vencido y derrotado. Un libro en el que los personajes son planos, los hechos narrados son planos y en el que todo es plano. Me imagino una novela kitsch “sin matices ni ambigüedad, sin las complejidades y los vacíos y espantos y contradicciones y vértigos y asperezas y claroscuros morales de la memoria real y de la verdadera historia y el arte verdadero”, tal como definió Javier Cercas lo kitsch en El impostor.

Mis suposiciones han sido confirmadas por las últimas reseñas que he leído:

– Juan Luis Sotés, “Patria, la novela que emocionó a Spielberg

– Jabo H. Pizarroso, “La literatura de la Patria, o la patria de la literatura

– Iban Zaldua, “La literatura ¿sirve para algo? Una crítica de Patria de Fernando Aramburu

– Javier Rodríguez Hidalgo, “Patria de Fernando Aramburu: una novela que refleja muy bien el conflicto austrohúngaro”

 

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