La preocupación del padre de familia

12/02/2017 Comentarios desactivados en La preocupación del padre de familia

odradek

Franz Kafka, “La preocupación del padre de familia”, Un médico rural, 1917. Traducción de Jorge Luis Borges

Unos derivan del eslavo la palabra odradek y quieren explicar su formación mediante ese origen. Otros la derivan del alemán y sólo admiten una influencia del eslavo. La incertidumbre de ambas interpretaciones es la mejor prueba de que son falsas; además, ninguna de ellas nos da una explicación de la palabra.
Naturalmente nadie perdería el tiempo en tales estudios si no existiera realmente un ser que se llama Odradek. Su aspecto es el de un huso de hilo, plano y con forma de estrella, y la verdad es que parece hecho de hilo, pero de pedazos de hilos cortados, viejos, anudados y entreverados, de distinta clase y color. No sólo es un huso; del centro de la estrella sale un palito transversal, y en este palito se articula otro en ángulo recto. Con ayuda de este último palito de un lado y uno de los rayos de la estrella del otro, el conjunto puede pararse, como si tuviera dos piernas.
Uno estaría tentado de creer que esta estructura tuvo alguna vez una forma adecuada a una función, y que ahora está rota. Sin embargo, tal no parece ser el caso; por lo menos no hay ningún indicio en ese sentido: en ninguna parte se ven composturas o roturas; el conjunto parece inservible, pero a su manera completo. Nada más podemos decir, porque Odradek es extraordinariamente movedizo y no se deja apresar.
Puede estar en el cielo raso, en el hueco de la escalera, en los corredores, en el zaguán. A veces pasan meses sin que uno lo vea. Se ha corrido a las casas vecinas, pero siempre vuelve a la nuestra. Muchas veces, cuando uno sale de la puerta y lo ve en el descanso de la escalera, dan ganas de hablarle. Naturalmente no se le hacen preguntas difíciles, sino que se lo trata -su tamaño diminuto nos lleva a eso- como a un niño.
“¿Cómo te llamas?”, le preguntan. “Odradek”, dice. “¿Y dónde vives?” “Domicilio incierto”, dice y se ríe, pero es una risa sin pulmones. Suena como un susurro de hojas secas. Generalmente el diálogo acaba ahí. No siempre se consiguen esas respuestas; a veces guarda un largo silencio, como la madera, de que parece estar hecho.
Inútilmente me pregunto qué ocurrirá con él. ¿Puede morir? Todo lo que muere ha tenido antes una meta, una especie de actividad, y así se ha gastado; esto no corresponde a Odradek. ¿Bajará la escalera arrastrando hilachas ante los pies de mis hijos y de los hijos de mis hijos? No hace mal a nadie, pero la idea de que puede sobrevivirme es casi dolorosa para mí.
Franz Kafka, Die Sorge des Hausvofers (La preocupación del padre de familia), 1917
Traducido al castellano por Jorge Luis Borges en El Libro de los Seres Imaginarios, 1967.
Odradek (ilustración de Claudio Robles)

Odradek (ilustración de Claudio Robles)

Hace tan solo unas horas leía a Enrique Vila-Matas en París no se acaba nunca, esto: “He dicho cachivache y, quizá para ser más preciso, habría tenido que decir un odradek, esa criatura kafkiana que es una especie de armatoste en forma de carrete, formado por una serie de hilos viejos y rotos, de diversos tipos y colores. No es más que un objeto de madera, pero es también una criatura animada, con una vida propiamente eterna, que, en el caso que nos ocupa, habrá de sobrevivir a todos los clientes del lugar en que se aloja, La Closerie des Lilas, de París: allí vive, sin ser percibido nunca por nadie que no sea yo mismo, que desde hace ya treinta años, cuando voy a ese local, converso con él.
«Bueno, ¿cómo te llamas?», le pregunté la primera vez que le vi. «Antes era Vauvert, hoy soy Scott», me dijo con una voz que sonaba como el susurro de unas hojas caídas. «¿Y dónde vives?», le pregunté. «Siempre aquí, en este solar, hoy en día llamado La Closerie, siempre entre la puerta y la barra; en otro tiempo estuve en los sótanos de una casa abandonada que había en este solar», me dijo, y se rió con una risa extraña, la de alguien sin pulmones.
Hice mis investigaciones, pregunté quién había sido el diablo Vauvert.”

Odradek (ilustración de Elena Villa Bray)

Odradek (ilustración de Elena Villa Bray)

Álvaro Cortina, “Notas sobre el odradek: de Vila-Matas a Kafka (y vuelta)“, El Mundo, 14 de Febrero de 2015.

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