je suis Títeres desde abajo

07/02/2016 Comentarios desactivados en je suis Títeres desde abajo

Títeres

En un mundo en el que libertad de expresión sólo significa poder reirse de Alá necesitamos muchos títeres desde abajo.

Romance de la bruja y la muerte

Una sombra, en la noche, en la Selva de Oza

oculta entre los pinos apenas el suelo toca.

En el valle de Echo entre Ansó y Siresa

un sendero monte arriba conduce a la frontera.

Mas de 100 carabineros por los montes la buscan,

perros de presa que no ladran ni aullan.

Pasado el puente de Puerto del Palo

crujieron las ramas del árbol del ahorcado.

Una presencia la observa desde el otro lado.

Las estrellas tiemblan, el cielo es nublado.

Corre y no te detengas. El viento se ha levantado.

Mas vale tener cuidado de los perros del estado.

La luna va iluminando el camino de su huida,

ellos siguen el rastro que va dejando su herida.

Pero esta vez se ha topado con una vieja conocida,

son sus senos duro estaño y sus manos nieve fría.

– Descubre tu rostro para que pueda verte

de mi no puedes huir porque yo soy la Muerte.

– Permíteme al menos unas horas de vida

que cruce la frontera de esta patria maldita.

Mas allá del Pico de la Cabra,

en un agujero oscuro, vive una araña.

Allí quiero llegar antes que se haga el día

para poner a salvo el latir de mi niña.

– Hoy debo de estar suerte, hoy debe de ser mi día

pues viniendo a por un alma me llevo otra de seguida.

¿No los oyes venir? Llegarán enseguida.

Son al menos 20 guardias con el alma embrutecida.

Despídete de ella, despídete de tu hija

pues no volverás a oír los sollozos de tu cría.

– Me libras de mis pesares, te lo agradezco vieja amiga,

pero antes de irnos brindemos por lo que me ha dado la vida.

Bebe conmigo este licor que he preparado yo misma

de frutos y algunas hierbas que hay por la serranía.

Y ahora quiero cantar una canción de despedida

para que tengamos buen viaje y para que se duerma mi hija.

 

con permiso (supongo) de La Bruja y don Cristóbal

 

Los hechos:

Una compañía de teatro (Títeres desde abajo) estaba representando en Madrid una obra con títeres. En la misma se veía cómo uno de los muñecos, que hacía las veces de policía, colocaba una pancarta con el lema “Gora Alka-Eta” a otro muñeco de trapo que yacía en el suelo, y a continuación le hacía una foto. Con esto el policía pretendía inculparle por apología del terrorismo. En un giro sorprendente de la trama, es precisamente esto lo que les ha pasado a los intérpretes humanos de la obra: la policía, avisada por alguno de los padres presentes en la función, ha detenido a los jóvenes, que actualmente se encuentran en prisión sin fianza, acusados por la Audiencia Nacional del delito de enaltecimiento del terrorismo, enfrentándose a penas de hasta 4 años de cárcel.

El relato que de este suceso han proporcionado los medios de comunicación ha estado plagado de manipulación y bajeza moral. En medios como El País, Abc, El Diario o El Mundo la conclusión que se extraía de sus informaciones era la siguiente: “Dos titiriteros muestran una pancarta de ‘Gora Eta’ en medio de una función con niños pequeños”.

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