Ruanda: las otras verdades

18/01/2016 Comentarios desactivados en Ruanda: las otras verdades

The Deluge (El Diluvio) es una película en proceso, que se ha comenzado a hacer para desvelar las otras verdades sobre las invasiones, insurgencias y guerras civiles que han acaparado la región de los Grandes Lagos de África, sobre todo Uganda, Ruanda y República Democrática del Congo (RDC), durante los últimos 20 años.

Los medios de comunicación occidentales han ignorado, malinterpretado o contado más mentiras escandalosas sobre estos conflictos que sobre ningún otro en las últimas dos décadas, y las consecuencias en la región de los Grandes Lagos han sido catastróficas: un millón de muertos o más en Uganda; un millón o más de muertos en Ruanda, diez millones o más de muertos en la República Democrática del Congo y la cifras siguen aumentando. ¿Tres, cinco, seis, ocho o diez millones más en la RDC? Nadie lo sabe con certeza porque el único estudio epidemiológico serio, publicado en enero de 2008, concluyó que habían muerto 5,4 millones de personas en las guerras del Congo y conflictos entre 1998 y diciembre de 2007, y que todavía morían unas 45.000 personas al mes. El informe decía que dos tercios, muchos de ellos niños, estaban muriendo de hambre o de enfermedades fácilmente curables, en campos de refugiados que no puede acceder a los servicios médicos básicos.

Esta película pretende arrojar luz sobre los últimos 30 años de guerra y conflicto en la región de los Grandes Lagos, pero su foco central es la guerra civil de Ruanda, entre 1990 y 1994, que llevó al genocidio de Ruanda. Todas las películas y documentales de televisión producidos sobre este tema hasta la fecha lo han tratado como un simple cuento de hadas, de buenos y malos, que tuvo lugar durante 100 días, en lugar de como un evento histórico complejo, con los imperativos geopolíticos y de recursos de las grandes potencias del mundo en sus raíces, aunque como presidente de Ruanda, el propio Paul Kagame dijo en 2009, “El genocidio en Ruanda, las causas del mismo no son ruandesas, no son africanas. El genocidio tiene sus raíces en otra parte”.

La verdad oficial sólo habla de lo que interesa a quienes tienen el poder, a quienes ganaron la guerra, a las grandes potencias occidentales que manejan los hilos de la política en los países africanos, a las grandes compañías que obtienen materias primas a bajo coste para sus grandes negocios.

“Hubo un genocidio, pero eso no es razón suficiente para no hablar de otras personas que también fueron asesinadas. Muchos hutus fueron asesinados antes, durante y después del genocidio. Más de 350.000 refugiados hutus fueron asesinados en Congo. Y toda esa gente hoy no tiene ningún derecho a recordar y honrar a sus muertos”. Esto es lo dijo Paul Rusesabagina en una entrevista que concedió a eldiario.es.

Paul Rusesabagina es la persona que inspiró la película Hotel Rwanda. En 1994 era el director del hotel Diplomat en Kigali. En su documento de identidad aparecía como “hutu”, pero estaba casado con una mujer “tutsi”. Durante los tres meses que duró el genocidio de 1994, Rusesabagina refugió en el hotel Des Milles Collines a 1.268 personas, que se libraron de morir a machetazos gracias a una mezcla de buena suerte, ayuda divina y capacidad negociadora de Paul. Tras el genocidio, en julio de 1994, los rebeldes del FPR tomaron la capital y extendieron su control por todo el país provocando la huida de millones de hutus, entre los que se encontraban los responsables del genocidio. Los vencedores del FPR (tutsis) comenzaron a escribir la historia oficial, que también se ve reflejada en el famoso largometraje ya mencionado y en muchas otras películas y libros, como el de Nicolás Valle, Ubuntu. Estimada tierra africana.

La memoria siempre la gestionan los que mandan y en Ruanda son los tutsis del FPR y el dictador Kagamé quienes gestionan y administran la memoria del genocidio. No es el primer caso de genocidas que se amparan en el victimismo para ocultar sus genocidios. A quienes critican la utilización política de la memoria con el fin de ocultar otros crímenes les califican de negacionistas. Tampoco es la primera vez que esto ocurre. Nicolás Valle, en su libro mencionado más arriba, tacha de negacionista a la asociación cristiana Inshuti. Esta asociación nunca ha negado el genocidio cometido por hutus contra tutsis en 1994, pero el hecho de denunciar la existencia de otros genocidios, como el cometido por el gobierno de Kagamé en Congo contra los hutus allí refugiados, les convierte, a ojos de estos simplificadores de la realidad y de la historia, en “negacionistas”. Una acusación grave, pues en algunos países el “negacionismo” constituye un grave delito.

Genocidios en Ruanda y Congo

Rwanda: el genocidio oculto

La instrumentalización del genocidio como arma política

More Than 18 years of Terrorism in Central Africa

El genocidio oculto

Negocios genocidas

El África de los Grandes Lagos: Diez años de sufrimiento, destrucción y muerte

Del libro “La hora de los grandes filántropos” de Joan Carrero

Genocido “High Tech”

El genocidio del “coltan”

 

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