Ubuntu. Estimada terra africana

07/01/2016 Comentarios desactivados en Ubuntu. Estimada terra africana

Ubuntu

Nicolás Valle, Ubuntu. Estimada terra africana, Proa, 2008

Ubuntu es una palabra procedente de las lenguas sudafricanas zulú y xhosa que significa algo así como “yo soy porque los otros son”. Es una palabra unida a ideas como colaboración, comunidad, comunes, perdón, ayuda mutua… Desde este punto de vista, el título de este libro viene a ser una propuesta de esperanza para el futuro de un continente cada vez más amenazado por el pillaje neocolonial gracias al cual subsiste el mundo llamado occidental, libre, democrático y rico…

Nicolás Valle construye varias crónicas de sus viajes por África según el modelo de su maestro Ryszard Kapuscinsky. Sus crónicas son mucho más que reportajes periodísticos, son relatos de vida, son los testimonios de un viajero que se implica en el mundo que recorre.

Sin embargo resulta sorprendente su simplificador análisis del llamado “genocidio ruandés” de 1994, al que dedica varios capítulos del libro. Su narración de los hechos se encuentra totalmente mediatizada por la versión oficial, según la cual había unos malos y unos buenos, unos asesinos, hutus, y unas víctimas inocentes, tutsis… Nada es tan sencillo. En Ruanda no hubo un genocidio. En Ruanda hubo y sigue habiendo muchos genocidios. Por defender esta tesis, colectivos como Inshuti son etiquetados por Nicolás Valle como “negacionistas”.

Como dice Jame Peris, “lo importante es que la concentración de horror que produce el genocidio de tutsis no nos impida ver el cuadro completo en el que esa masacre se inscribe. Ese parece ser, sin embargo, el objetivo de las políticas de memoria globales sobre Ruanda, que convienen tanto a sus actuales gobernantes como a aquellos que les apoyan en Occidente: que la representación de ese horror nos genere un impacto emocional tan grande que nos haga apartar la mirada de otros horrores cercanos en el tiempo y el espacio. En particular, que la victimización de la población tutsi nos oculte la responsabilidad de Kagame y quienes le apoyan en la Guerra Africana que ha causado 4 millones de muertos”. Lo que pretende la versión oficial del genocidio de 1994 es ocultar otros genocidios y Nicolás Valle contribuye a ello con su visión limitada de los acontecimientos y con la acusación de “negacionismo” que lanza contra la asociación Inshuti por el mero hecho de que pretenden llamar la atención sobre los otros genocidios. Porque, siguiendo con el análisis de Jaume Peris, “tanto Kagame como sus voceros en Occidente han tratado de trazar paralelismos constantes entre el exterminio de los judíos y el de los tutsis, y han hablado de la necesidad de erigir una memoria activa similar en ambos casos. Siguiendo una estrategia similar a la de Israel, tachan de negacionista a cualquiera que ose criticar la política de la Ruanda actual y de denunciar su política invasiva, deshumanizada y genocida frente a otras poblaciones. De igual modo que el gobierno israelí, el gobierno ruandés ha instrumentalizado la memoria de la masacre para legitimar su propio ejercicio de la violencia, que se parece de forma siniestra a aquel que se empeña en recordar.”

En un comunicado leido por Inshuti en el año 2010, podemos leer lo siguiente:

“Rwanda, un país més petit que  Catalunya, ha esdevingut una plataforma militar al servei de grans empreses mineres, sobretot de capital nord-americà i anglès, a fi de controlar i saquejar el gran territori del Congo, la zona més rica de l’Àfrica en minerals tan estratègics com el coltan, l’urani, la cassiterita o la monazita, a més de diamants, or, plata i altres. Les administracions americana i anglesa són els grans valedors del govern ruandès i han estat al seu costat en els moments més decisius i compromesos. La teoria del genocidi únic de l’ètnia tutsi a Rwanda ha esdevingut la clau de volta sobre la qual es legitima el règim. Termes com genocida, negacionista, revisionista, ideòleg del genocidi han esdevingut les armes bàsiques que permeten atacar qualsevol dissidència, com està passant aquests dies amb la Sra. Victoire Ingabire. La Sra. Ingabire, després de 16 anys d’exili, acaba de tornar a Rwanda per presentar-se a les eleccions del mes d’agost, i en tan sols un mes ha vist com condemnaven la seva mare a 30 anys de presó i a un dels seus més pròxims col·laboradors a 19 anys per participació en el genocidi. Caldria fer un seguiment internacional molt rigurós de tot el procés electoral, perquè sabem el que va passar a les anteriors eleccions, però dubtem molt que es faci bé. Quan Human Rights Watch, una ONG molt indulgent amb el règim, ha condemnat aquestes agressions a la Sra. Ingabire, se l’ha titllada de negacionista del genocidi. Ja gairebé només queden ells, la gent del règim, els qui creuen estar nets de tota sospita. Justament això ens ajuda a comprendre que són ells els principals responsables del genocidi del poble ruandès.”

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