Judas

30/12/2015 Comentarios desactivados en Judas

Judas

Amos Oz, Judas, Traducción del hebreo de Raquel García Lozano, Siruela, 2015

La última novela de Amos Oz invita a reflexionar y a pensar las cosas de otra manera. Es un ejercicio de extrañamiento con el que derriba tópicos, prejuicios y lugares comunes…

Aunque alguien haya podido considerar que en esta novela se hace un elogio de la traición y de los traidores, no es esto exactamente lo que creo que hace Amoz Oz. A mi modo de ver esta novela es un gran interrogante colocado sobre ciertas “verdades” que parecen incuestionables. Sin variar para nada los hechos, es únicamente nuestra forma de mirar la que hace que alguien sea un soñador o una persona sensata y pragmática, o la que hace que alguien pueda ser considerado como un traidor o como el más fiel de los seguidores de una causa determinada.

Probablemente no sea la mejor novela de Amos Oz, pero es una gran novela, a pesar de algunas inconsistencias (hay algún anacronismo grave: a pesar de que los hechos transcurren en el invierno del año 1960 en la página 67 se menciona una noticia aparecida en los periódicos relacionada con la llegada del hombre a la luna) y de la malísima calidad de la edición que rebosa de erratas (he contabilizado 28 erratas en el texto durante la lectura).

Reseña en Babelia

Reseña en Mundo Crítico

 

FE DE ERRATAS

No recuerdo haber encontrado nunca tantas erratas en un solo libro:

Página 34: Donde dice “pavor”, debe decir “vapor”.

Página 64: Donde dice “Refugiados de Europa del este había”, debe decir “Refugiados de Europa del este habían”.

Página 69: Donde dice “O mejor dijo, un fracaso personal”, debe decir “O mejor, dijo, un fracaso personal”.

Página 72: Donde dice “pues de no haber así no se habría atrevido”, debe decir “pues de no haber sido así no se habría atrevido”.

Página 84: Donde dice “cada uno bajo parra”, debe decir “cada uno bajo su parra”.

Página 108: Donde dice “todos esos que pretender arreglar el mundo”, debe decir “todos esos que pretenden arreglar el mundo”.

Página 123: Donde dice “acara de dar un beso”, debe decir “acaba de dar un beso”.

Página 132: Donde dice “templando de arriba abajo”, debe decir “temblando de arriba abajo”.

Página 143: Donde dice “Abravanal”, debe decir “Abravanel”.

Página 145: Donde dice “Shumel”, debe decir “Shmuel”.

Página 161: Donde dice “que cierra la carrera”, debe decir “que cierra la carretera”.

Página 177: Donde dice “procedente que uno de los pueblos”, debe decir “procedente de uno de los pueblos”.

Página 181: Donde dice “Lo llamaba el Almuecín”, debe decir “Lo llamaban el Almuecín”.

Página 194: Donde dice “el recuerdo un hombre”, debe decir “el recuerdo de un hombre”.

Página 196: Donde dice “parecido al que hacía recorrido”, debe decir “parecido al que había recorrido”.

Página 197: Donde dice “después de oyó”, debe decir “después se oyó”.

Página 202: Donde dice “un ataque asma”, debe decir “un ataque de asma”.

Página 208: Donde dice “Para también la pasión”, debe decir “Pero también la pasión”.

Página 212: Donde dice “Sintió que lo ojos”, debe decir “Sintió que los ojos”.

Página 223: Donde dice “e incuso”, debe decir “e incluso”.

Página 227: Donde dice “Le gustaban muchos”, debe decir “Le gustaban mucho”.

Página 233: Donde dice “a otro y no él”, debe decir “a otro y no a él”.

Página 242: Donde dice “Le gustaban muchos”, debe decir “Le gustaban mucho”.

Página 258: Donde dice “no había lo logrado”, debe decir “no había logrado”.

Página 263: Donde dice “con los tenían al lado”, debe decir “con los que tenían al lado”.

Página 270: Donde dice “como si la hubiesen entrado dudas”, debe decir “como si le hubiesen entrado dudas”.

Página 282: Donde dice “donde espera encontrarse”, debe decir “donde esperaba encontrarse”.

Página 282: Donde dice “sobre las pareces”, debe decir “sobre las paredes”.

Página 288: Donde dice “y yo que quedaré”, debe decir “y yo me quedaré”.

Además de esta inaceptable, aunque cada vez sea más frecuente, abundancia de erratas, se encuentran en este libro algunos otros errores atribuibles al autor o a la traductora:

Página 67: El protagonista lee algunas noticias del periódico. Una de ellas es: “En Australia se había descubierto un pequeño pueblo de indígenas que no habían oído nada de la llegada del hombre a la luna”. No es posible que apareciese esta noticia en el periódico, pues “esta es una historia del invierno de finales del año cincuenta y nueve y principios del sesenta” (p. 11)

Página 100: leemos lo siguiente: “si decía ‘ha encontrado’, ellos participaban de su pena, y, si decía ‘he encontrado’, ellos compartían su alegría”. Más adelante se explica la razón para este tipo de respuestas, pero la explicación contradice lo dicho anteriormente, pues se afirma que ‘he encontrado’ se refiere al versículo ‘he encontrado que la mujer es más amarga que la muerte’, y que ‘ha encontrado’ se refiere al que dice ‘quien ha encontrado mujer, ha encontrado la dicha’. Lo que se entiende en el texto, tal como está redactado, es que quien encuentra la dicha es digno de pena, mientras que quien encuentra amargura como la muerte halla la alegría.

David's Tower and the Old City wall seen through and olive grove on the Israeli side, Jerusalem, 1957, by Burt Glinn

David’s Tower and the Old City wall seen through and olive grove on the Israeli side, Jerusalem, 1957, by Burt Glinn

Bibliografía:

E. P. Sanders, Jesús y el judaísmo, Traducción de José Pérez Escobar, Editorial Trotta, 2004.

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