vientos y tempestades

10/12/2015 Comentarios desactivados en vientos y tempestades

Ha pasado ya casi un mes desde que un gran número de seres humanos, mayoritariamente de piel clara, declararon ser París… Lo más lúcido que he leído al respecto son las reflexiones que dejó escritas Joséluis Vázquez Domènech en su blog y que transcribo a continuación:

 

Je ne suis pas (seulement) Paris!

Hasta ayer yo no era París, y no veo razón alguna para que en un día mi conciencia de un revolcón y me reconvierta en algo diferente a lo que siempre he procurado ser.

(el ataque de Estados Unidos a MSF en Afganistán deja 30 muertos)

Yo soy Joséluis, y a veces, a duras penas. No me reinvento cada día, bien al contrario, me cuesta forjarme un ser y proseguir luchando por mi forma de comprender.

(vaya!, el mismo día, en Líbano, tengo noticia de que un atentado ha dejado 43 muertos y 239 heridos)

Francia está acordonada por la policía. Ya lo estaba antes del atentado. Es sorprendente, cuantos más policías hay más ataques tienen lugar. Han cerrado las fronteras, pero me temo que las explosiones no han tenido lugar porque éstas estuvieran abiertas.

(en lo que va de año, más de dos mil quinientas personas han muerto intentando cruzar el Mediterráneo, que se sepa)

El mundo está preparado para la guerra, ya lo vienen avisando desde hace tiempo. Y uno de los que más nos lo está recordando es el propio país vecino.

(Veintiocho de septiembre de dos mil quince. El presidente François Hollande confirma la destrucción de un campo de entrenamiento del EI en Deir ez Zor, al este de Siria. “Nuestras fuerzas han alcanzado su objetivo”, dijo el presidente galo, “Francia actúa para encontrar una solución en Siria y para protegerse”)

No hace falta buscar una concatenación de hechos con los cuales se pueda escribir una narración cierta. Basta con contar una serie de acontecimientos para ver como progresan sus trampas y las mentiras.

(nuevos bombardeos de la coalición en Yemen dejan más de 80 muertos)

Lanzan ofensivas en Oriente Próximo y África y dicen que actúan en legítima defensa. ¿Sabéis cuántas incursiones ha habido en los últimos cien años?

(En 1975, la OPEP aceptó oficialmente vender su petróleo sólo en dólares. Un acuerdo militar secreto de EEUU para armar a Arabia Saudita fue la contrapartida)

Si alguien piensa que estoy justificando un acto terrorista es que aún no se ha tomado su tiempo para detenerse a pensar que la violencia, genera violencia, y que quien vientos siembra con tempestades se acuesta.

(Hasta noviembre del 2000, ningún país de la OPEP se atrevió a violar la regla de los precios en dólares. Pero fue en noviembre cuando los franceses y otros miembros de la eurozona convencieron finalmente a Saddam Hussein para que desafiara a los EEUU para hacer la transacción de “petróleo por comida” de Irak no en dólares, la divisa “enemiga” como la llamaban ellos, sino solamente en euros. Los euros estaban depositados en una cuenta especial de las Naciones Unidas en el principal banco francés BNP Paribas)

Se han escuchado gritos en árabe antes de que comenzaran a disparar. Es sin lugar a dudas muy importante que sepamos que alguien es capaz de hablar ese idioma antes de que empiece a matar. Los drones no hablan, articulan extraños ruidos de combate sin cesar.

(matan en Israel a un eritreo que recibe patadas y escupitajos antes de morir)

Uno lo ha pensado muchas veces y ve las cosas más sencillas. Intenta observar cómo suceden los hechos sin entrar en disquisiciones y manipulaciones mediáticas absurdas. El planeta está lleno de bases militares, o lo que es lo mismo, de Operaciones Especiales de EEUU.

(más de 36.000 militares participan en las mayores maniobras de la OTAN de los últimos tiempos. Que no cunda el pánico, están para defendernos)

Google Images - Refugiados Sirios

Google Images – Refugiados Sirios

Intelectuales y periodistas, radiantes en tamañas jornadas informativas, observan con precisión quirúrgica la imperiosa necesidad de abrir puertas a la confrontación. Quince de noviembre de dos mil quince, el diario El País tiene a bien regalarnos un titular a cinco columnas en el que podemos leer: “Guerra al Estado Islámico”. Así, como quien no quiere la cosa, animando a sus lectores al amor eterno. Y uno de sus colaboradores (José Ignacio Torreblanca) escribe en el interior de la biblia del vil metal que ante una amenaza tan brutal las democracias tienen todo el derecho a emplear la fuerza militar.

(solo evaluando las acciones realizadas por Francia en el continente africano, las injerencias con las que nos encontramos son tantas que uno no sabe muy bien cómo es posible que este país pretenda abanderar nada que tenga que ver con la libertad)

Todo sea por invadir, que está de moda. Los norteamericanos señalan con el dedo, y cientos de escritores incluso opositores manchan su tinta con apreciaciones encomiables.

(suscriben manifiestos para cambiar de régimen en Libia o Siria, porque en estos casos, no sería una agresión colonial, sino una operación para derrocar a un dictador e implantar formas que ellos llaman democráticas de gobierno)

Una civilización que coloniza sin piedad y que justifica todos y cada uno de sus movimientos es una civilización enferma. He de recordar que vivimos y somos parte de esa civilización.

(el terrorismo viene siendo la justificación adecuada esgrimida por quienes dicen luchar contra él a la hora de invadir países; Boko Haram “surge” en Nigeria, la economía más grande y potente del continente africano)

Para investigar el ataque contra el hospital de Kunduz de Médicos Sin Fronteras (¿se puede hacer algo más horrible?), y según el Convenio de Ginebra, bastaría con que uno solo de los países firmantes del acuerdo pidiera la apertura de una comisión humanitaria internacional. Cuarenta días después, ni un solo país la ha solicitado.

A las pocas horas del atentado todos los dirigentes occidentales lo tienen claro; hay que actuar conjuntamente. Su habilidad para resolver estas situaciones y sacarnos de dudas es todo un decálogo de aprecio hacia unos intereses ya pactados con anterioridad. La verificación de sus pruebas es ya un hecho y puede proseguir la matanza.

(sube el telón sobre el gran escenario y Obama irrumpe como primer mandatario para hablar en nombre de todos. “Este es un ataque contra la humanidad… Los franceses han sido un aliado extraordinario contra el terrorismo, y nosotros queremos serlo también para ellos”)

No se cansan de avisarnos. Hollande dice que “estamos ante un acto de guerra y que Francia… será implacable”. Rajoy riza el rizo y nos hace ver que ellos son los buenos: “Estamos en una lucha entre civilización y barbarie”. Y a su vera, el inconmensurable Aznar nos cuenta que “la defensa de la paz… tiene un precio”. Es demoledor, tener que escuchar demostraciones de prepotencia y negligencia de este tipo.

Mientras los ciudadanos no nos demos cuenta de que el propio sistema político es quien nos está dando la espalda, no veremos luz alguna.

Yo también siento. Es decir, no me libero de esa sensación de dolor que asola el mundo con tanta crueldad. Intento reflexionar y dar un poco de sentido a tanta incongruencia. Y por hoy no necesito escribir más. Ya hemos terminado de ver con qué vehemencia se implican en sus tozudas expresiones para dar alas a la violencia. 

Y no, no soy París, porque dentro de mí están Eritrea, Somalia, Nigeria, Palestina, Colombia, México, Libia, Líbano, Afganistán, y pronto hasta Marte. Y el día en que observe que por las redes sociales el dolor de un yemení alcance el impacto de los corazones occidentales, tal vez en ese momento comience mi adhesión a una nueva sociedad reconstruida.

Y espero que nadie, en su sano juicio, sea capaz tan siquiera de imaginar que albergo en mi interior la causa de atentado alguno. Pienso en mi zozobra, y lo expongo para abrazar a quien ya no puede más.

P.D.: invito a cualquier periodista, filósofo, sociólogo, analista o politólogo, que nos haga saber por qué… éstos atentados, y no otros miles que han surcado la tierra a lo largo de todo este siglo, son un acto de guerra…

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